MARTXA, MARTXA CON NUESTRA FANFARRE!! (QUE USTEDES LO PASEN BIEN) )

18/5/10

¿QUÉ TAL LOS CONCIERTOS? CRÍTICAS DE MAYO; KENZAZPI, DOCTOR DESEO, ILEGALES, LAUROBA, LAS CULEBRAS, B-VIOLET Y TURBONESKAK Y PABLO MORO

Pequeños placeres pero grandes

Concierto de Pablo Moro

Fecha: viernes, 21 de mayo.
Lugar: Singular Club de Pop, Iruñea.
Intérpretes: Pablo Moro, a la guitarra acústica y a la voz.
Incidencias: presentación de Pequeños Placeres Domésticos, tercer trabajo del artista; hora y 1/2 de duración, bises incluidos. Asistencia aceptable, público joven, principalmente femenino, que disfrutó de la velada.

Siendo el placer como es, una sensación, ¿es posible calibrarlo? En caso de que sí, ¿Atendiendo a qué? ¿A su esencia, esto es, a las causas que lo producen? ¿A las consecuencias del que lo recibe? Así las cosas, pueda medirse o no la intensidad de los placeres, he aquí el porqué del título elegido para encabezar la presente crítica: es que así fueron los sugeridos por las, a nuestro juicio, igualmente pequeñas pero grandes canciones de Pablo Moro: pequeños, atendiendo a su aparente fragilidad y al formato en que fueron presentadas –si se quiere, únicamente por él defendidas en directo-, pero grandes, atendiendo a cómo las recibieron los presentes: cosa de la inmensidad de muchas de sus letras y de la intensidad con que fueron ofrecidas. Un público, dicho sea de paso, al que le costó llegar al emblemático club de pop de la ciudad, mostrándose a una con el desarrollo del pase cada vez más implicado en el concierto; demostrando con sus aplausos y sus espontáneos gritos ser pocos pero estar por la labor… hasta el punto de conseguir que Pablo, tras terminar su set, tuviera que salir hasta en tres ocasiones, logrando de ese modo, a canción por cada nueva comparecencia, satisfacer en parte las ganas de verle que sus seguidores locales demostraron tener.
Con tres discos en el mercado y una trayectoria que se nos antoja apasionante, estudiante de filología en su día por más señas (dato que tras escuchar sus letras, tan bonitas y originales como trabajadas, no nos ha sorprendido conocer), el de Oviedo, de lo más locuaz y comunicativo, arrancó con Smoking Point, tema de su brillante segundo CD al que siguió Como Caídos Del Cielo, de Emepetreses, su álbum debut: composiciones que, mostradas en esencia totalmente, sin artificios embellecedores gratuitos, trampas ni cartón, dejaron claro lo siguiente: que realmente fue un acierto asistir a esta actuación; a un concierto al que por otra parte, lo reconocemos, fuimos porque se cayó el de la formación ‘original’ de Barón Rojo. Pero lo dicho, que en buena hora decidimos ir. A caballo entre el rock melódico de corte más pop y la canción de autor, en medio de un ambiente tan familiar como distendido, pronto encontraron su lugar temas del CD que se presentaba como Aldrin, Gente Feliz o La Mejor Manera, composiciones que, pequeñas joyas musicadas en su conjunto, en la línea de las primeras ofrecidas, nos trajeron a la memoria por momentos incluso ciertas maneras de Quique González. Y en otro orden de cosas, al igual que las de aquel en los tiempos previos a hacer cumbre, llevándonos también a pensar que son merecedoras de un mayor reconocimiento. ¿Más temas a destacar? Ya nuevos, ya viejos, por su condición de poemitas llenos de reflexiva realidad, y de tantos quilates como aparente levedad, pildorazos como Bagatelas, Canción De Cuna, Empate A Cero (cuyo texto denotó a las claras que tal vez Sabina sea uno de los maestros de Moro), Jólivuz o El Último Vals, con el que el ovetense, he aquí una de las constantes de la noche, sacando todo el partido posible a la conjunción de sus cuerdas vocales y las de su guitarra, cerró en apariencia la velada; y es que, por rigurosa petición popular, tuvo que ofrecer Vozka Y Caramelos, antes de despedirse definitivamente con Sirena Varada y Chicos Listos, cantados los tres por un público que demostró saber sobradamente a quién había ido a ver y que en estas condiciones, sin agobios, disfrutó de un concierto de auténtico lujo; sí, por partida doble lo del lujo, más allá que sólo desde el prisma artístico. Se mire como se mire, lleno de pequeños y grandes placeres.


Las chicas son rockeras

Concierto de Las Culebras

Fecha: viernes, 14 de mayo.
Lugar: Big Star Music Club, Atarrabia.
Intérpretes: Las Culebras, banda integrada por Kriss Teen y Olaia Heep, a las guitarras y a las voces, Marga Malaria, al bajo y a la voz, y Karmen Kobra, a la batería y a la voz. Como teloneras, abrieron la velada Turboneskak y B-Violet.
Incidencias: concierto de presentación de Marvellous, nuevo CD de Las Culebras. Hora y 15 minutos de duración. Buena entrada finalmente. Los conciertos comenzaron a las 22.00 horas, actuando las bandas teloneras durante 45 minutos cada una.

Como si de celebrar el Día de la Mujer Rockera se tratara, de un 8 de marzo –musicalmente hablando-, el 14 de mayo se citaron sobre el pequeño escenario de la otrora Tótem Classic tres bandas integradas por mujeres: las gasteiztarras Turboneskak (las más bisoñas de la tríada, con chico a la batería -dicho sea de paso-), las catalanas B-Violet, las más laureadas y en activo desde 1995, y Las Culebras, anfitrionas por su condición de grupo local, cabezas de cartel y en la palestra estos días por estar presentando su segundo CD. Unas bandas estas tres que, veintinueve años después de que Coz proclamara a los cuatro vientos su convicción de que las chicas eran guerreras, vinieron a corroborar lo dicho con sus instrumentos y canciones, mostrándose así sus integrantes en escena. Bueno, guerreras o, como hemos titulado estas líneas, rockeras. Guerreras y rockeras, voces sinónimas fuera de toda duda, da lo mismo o lo mismo da.
Ante una asistencia que, paupérrima en un principio, nos hizo temer lo peor, la noche comenzó con el agreste y voluntarioso hacer de Turboneskak, banda que trató de compensar su comprensible falta de tablas con enormes dosis de audacia: con la ilusión del debutante –poco menos-, imprescindible la misma para todo aquel, aquella –en este marco-, que decide lanzarse a la piscina; y más si decide hacerlo a una piscina como ésta, la del rock & roll, algo que saltó a la vista de manos de unas canciones que, más o menos trabajadas, apuntando maneras, luciendo distintos niveles de transparencia musical, demostraron cierta falta de empaque. Necesitar más horas de bajera… o de ensamblaje y rodaje fuera de ella. Con la mayoría de los presentes ya en la sala, a continuación ocuparon el escenario B-Violet, vencedoras del prestigioso ‘Villa de Bilbao’ en 1997 que ahí siguen, con cierta aureola de grupo de culto, pateándose clubes y garitos con su personal propuesta musical: erigida la misma sobre una concepción del hardcore que, ecléctica por definición (en la línea del crossover defendido por las bandas catalanas de los 90, una de las señas de identidad de casi todas ellas) escorada hacia lo que desde finales de los 80 se dio en llamar post-hardcore, se nos antojó una vez más tan pasional, atormentada y tempestuosa como sugerente. Eléctrica, electrizante y riquísima en atmósferas de rock progresivo y psicodélico, algo que quedó de manifiesto por medio de unas canciones cuyos impulsivos ritmos y carga emocional en todo momento fueron increscendo: algo, además, acrecentado por la actitud de las instrumentistas, quienes sintiendo las vibraciones musicales como nadie, moviéndose cual resortes a su compás, a pesar de su papel de sherpas, se hicieron, a nuestro juicio, con la cima artística de la velada. De una noche que, a partir de las 0.00 horas, pasó a pertenecer a Las Culebras, quienes totalmente echadas hacia delante, con su viperina tripleta atacante de hachas y voces, perfectamente ensambladas las mismas, batiéndose con arrojo y descaro desde la primera línea, acertaron a hacer diana con sus picaduras con formas de canción; a inocular el veneno del rock a los presentes con unos temas pegadizos, perfectamente accesibles y muy bien plasmados: cosa de los juegos de voces y de los timbres de las cuatro ‘culebras’ implicadas, más que idóneos para un hecho musical así. Para unas canciones que, al igual que las de las bandas restantes, hicieron buena la condición por excelencia de todas las chicas esta noche; fuera de toda duda, por su música y sus ganas y actitud.


Intensidad, fuerza y personalidad

Concierto de Lauroba

Fecha: Miércoles, 12 de mayo.
Lugar: Ake, Txantrea.
Intérpretes: Lauroba, grupo formado por Iker, a la guitarra y a la voz, Alain, a la guitarra, Borja, al bajo y a los coros, y Haritz, a la batería.
Incidencias: concierto de presentación de …Egunarekin, 2º CD de la banda. ½ hora de retraso, hora y 10 minutos de duración. Asistencia muy discreta.

Lauroba, banda donostiarra que toma el nombre del apellido de los hermanos Iker y Haritz (vocalista y baterista del grupo respectivamente) regresó a AKE con motivo de la puesta de largo de su segundo trabajo, protagonizando un concierto tan intenso… como cercano, para quienes se dieron cita. Para las poquísimas personas que dicha noche acudieron a la sociedad de la Txantrea. La actuación, de marcada intensidad guitarrera, se tradujo básicamente en la interpretación de los temas del flamante nuevo disco, aunque tampoco faltaron pelotazos como Ez Nintzen Irten Behar, Nun Zaude o Hemen, ofrecidos en la recta final y extraídos de su a nuestro juicio sobresaliente álbum debut.
Como si de rendir homenaje a sus orígenes se tratara, la velada arrancó con un tema de la primera maqueta del grupo, composición que dio paso a Larrosa Usainik Ez, del gran Gauari Gauarekin; y tras ofrecer los citados como si la cuestión fuera telonear con ellos a los nuevos, comenzaron a sonar éstos: los llamados el miércoles, su día –en otro orden de cosas-, a protagonizar el plato fuerte.
Las nuevas composiciones de Lauroba, articuladas nuevamente sobre poderosas melodías y con marcada impronta propia todas ellas, dejaron claras dos cosas, desde el principio: lucir una misma esencia -pese a brillar, cosa de los destellos propios de cada una, con diferente fuerza-, y, rezumando sonoridad y fuerte personalidad propia, sonando a ellos (tal y como ya ocurrió con las de su álbum debut), tener gancho suficiente como para cautivar a cuantos potenciales oyentes les pongan por delante. Las canciones, perfectamente arregladas, se mostraron ricas en desarrollos musicales y en vetas estilísticas realmente coloristas, luciendo siempre a caballo entre el rock con regusto a pop guitarrero y viceversa; transportando, eso sí, de un ambiente musical a otro a los asistentes sin pronunciados saltos. Sin sobresaltos: cosa, esto último, de lo bien empastados que demostraron estar en todo momento música, espíritu artístico y voz, una voz que, a nuestro juicio, viene a matizar a la perfección el resultado final: sin aportarle rabia pero, a un tiempo, sin restarle fuerza. Claro, lo hasta aquí apuntado está muy bien, pero, a tenor de lo visto, ¿cuál puede ser el problema? Que el hecho musical final tal vez resulte light para los rockeros… y duro para los seguidores del pop.
Lauroba, he aquí un apellido poco común dando nombre, personalizando el de un grupo poco común asimismo. Dotando de personalidad al proyecto. Al igual que apellidos como… Amaral –por ejemplo-. El de Eva Amaral, ¿os suena la historia? Otro apellido que tal, que viene a denotar fuerza, tras personificar a las claras un proyecto. Una propuesta que, en el caso de la banda que hoy nos ocupa, no debería pasar desapercibida; un grupo éste que completó el repertorio con paso firme y seguro, comportándose en escena como si el local estuviera lleno. Sin ningún tipo de reproches (algo que no siempre pasa en estos casos), dando a entender con su actitud que quienes asistieron, pese a ser pocos, no eran culpables de que otros no lo hubiesen hecho. ¿Algo más que decir? Que, en resumidas cuentas, Lauroba va. Que prosigue viaje con su segundo CD, lo que no es poco. Y editado por sello discográfico, un valor añadido en nuestros días; y que tal vez exploten tarde o temprano, como en su día los actualmente triunfantes Kenzazpi, banda a la que le costó despegar: que a nadie pille de sorpresa. En fin, a ver si se hacen con su hueco sin morir en el intento.


Ilegal chulería y arrogancia

Concierto de Ilegales

Fecha: sábado, 1 de mayo
Lugar: sala Tótem, Atarrabia.
Intérpretes: Ilegales, trío integrado por Jorge, a la guitarra y a la voz, Alejandro, al bajo, y Jaime, a la batería.
Incidencias: Concierto enmarcado en la gira Adiós, amiguitos, de despedida de la banda. Actuación de dos horas de duración, un bis incluido. Asistencia discreta, público de ambos sexos que, integrado por incondicionales, se mostró participativo.

La gira de despedida de los legendarios Ilegales (en activo bajo tan impactante nombre desde 1980) pasó por Iruñerria dejando muy buen sabor de boca en general. Muy buenas vibraciones, tanto las canciones en sí (verdaderos himnos o anti himnos generacionales muchas de ellas) como la forma de Jorge de plasmarlas en directo: de un frontman que, muy locuaz y comunicativo, haciendo gala una y otra vez de la chulería y la arrogancia que se le presupone al rock & roll –o que al menos, en tiempos, se le presuponía-, demostró desenvolverse en escena como pez en el agua; tener el culo pelado –que se dice-, tan pelado (dicho con todos los respetos) como su cabeza, algo que hizo ya cantando, ya presentando u opinando sobre los temas y sus circunstancias sin pelos en la lengua. Sin dejar indiferente a nadie: mucho menos a su pequeña legión de seguidores, un público que, aunque se dio cita en la sala de Atarrabia en número menor de lo esperado, se volcó con total complicidad en la actuación.
Tras caerse del cartel L2 a última hora por inoportuna afonía de su vocalista, Ilegales abrieron fuego pasadas las 22.30 con Motín En La Prisión, tema de su último CD, Si La Muerte Me Mira De Frente Me Pongo De Lao, al que siguió el referencial, atemporal y definitorio Tiempos Nuevos, Tiempos Salvajes, todo un golpe de mano para empezar. El viaje en el tiempo que, en buena medida, vino a ser el concierto (todo un lujo el mismo para los seguidores más acérrimos, poder disfrutarlo sin agobios, en estas condiciones) continuó con temas como Hacemos Mucho Ruido y Hombre Solitario, composiciones que sonaron enlazadas dejando entrever con claridad una de sus principales señas de identidad: su capacidad para aunar las melodías, realmente pegadizas, con el carácter enigmático, crudo o, directamente, provocativo de sus textos: de unas letras que, inquietantes siempre, en casos como los de Yo Soy Quien Espía Los Juegos De Los Niños u Hola Mamoncete demostraron no haber perdido ni un ápice de actualidad; ¿otros a destacar? De sencillas pero efectivas hechuras en todo momento (otra de las señas de identidad de las canciones), Chicos Pálidos Para La Máquina, Lavadora Blues (la más antigua del repertorio y de discutible letra en los presentes tiempos… salvajes para muchas mujeres; ¿que cómo justificó Jorge su composición? ¡Echándole la culpa a la influencia de los hippies! ¡Al Hey Joe de Jimy Hendrix, tema que acto seguido, tras socarronas críticas a los mismos, versioneó!), o, dentro de un mare magnum de clásicos, Caramelos Podridos (más conocida por su estribillo, Soy un borracho), Odio Los pasodobles, Problema Sexual y Destruye, con la que se despidieron antes de volver al escenario del crimen para ofrecer el hit Soy Un Macarra.
Capitaneados por un Jorge que, tan carismático como personal y peculiar, cumpliendo su rol a la perfección, se mostró en ocasiones ácido, caústico y sarcástico por demás (cómo le hace justicia lo que canta), Ilegales trajeron por última vez a Nafarroa su estimulante propuesta musical, una de las más rupturistas y desafiantes de cuantas avivaron los 80. De las más originales (esencia, sonoridad y marchamo propio a espuertas, lo que tanto echamos en falta en las actuales bandas de rock) y, por ello, atemporales. Llena la misma de rock & roll y, por ello, de chulería y arrogancia. De ilegal chulería y arrogancia.


Un grupo de 10

Concierto de Kenzazpi

Fecha: viernes, 30 de abril.
Lugar: sala Tótem, Atarrabia.
Intérpretes: Eñaut Elorrieta, a la guitarra acústica, eléctrica, y a la voz, Beñat Serna, a la guitarra eléctrica, Igor Artzanegi, al bajo, Iñaki Zabaleta, a los teclados, y Ion Fresko, a la batería.
Incidencias: concierto de presentación de Ken Zazpi Urte, nuevo CD de la banda. 2 horas de duración, bises incluidos. ½ entrada, público mayoritariamente femenino que se mostró participativo.

Se llaman Kenzazpi, son uno de los puntales artísticos, de los valores más solventes de la actual escena de Euskal Herria, y están presentando Ken Zazpi Urte, un CD grabado en directo y titulado así por lo siguiente: jugando con su nombre y con el tiempo transcurrido entre la publicación de su álbum debut (Atzo Da Bihar, GOR, 2001) y el comienzo de la gira que dio lugar a la grabación de dicho directo, iniciada en 2008. Eso sí, a tenor de lo visto en Tótem, damos fe de que aunque zazpi, el siete, sea por excelencia el número de referencia de la banda, ésta es una formación de 10: cosa de la calidad de las canciones y de la que demostró atesorar el pasado viernes el quinteto que las defendió en directo; de la sobresaliente puesta en escena en general.
Ante una sorprendente media entrada, sobre un escenario repleto de útiles sonoros y de iluminación (los músicos tuvieron que acceder al mismo por delante ante la imposibilidad de entrar por detrás), la actuación comenzó con Hegoak Astindu, tema nuevo que, de sonoridad a medio camino entre la ya característica de la banda y otra, ciertamente más ‘disco’, dio paso a tres de las que abren Ken Zazpi Urte: Nire Lurrari, Itxaropena y Ez Nau Izutzen. Perfectamente cantadas por Eñaut, uno de los vocalistas más efectivos del país; entre efectistas y espectaculares juegos de luces, bajo un señor arco iris creado sobre uno de los puentes por los mismos (no diremos ‘colorista’ para no caer en innecesarias redundancias), la exquisita y, a un tiempo, poderosa concepción del rock de Kenzazpi encontró su siguiente estación en Irri Bat, tema de su referencial primer CD: junto con Argiak, el cuarto, principal yacimiento de canciones del directo que están presentando, tal y como lo dejaron entrever en los puntos más calientes de la velada interpretaciones como las de Olatuz Olatu o Bihar, del susodicho Argiak, o las ya legendarias Malen y Haizea, del primero; de poderoso latido artístico y emocional todas ellas, dando sus ritmos la sensación de hacer bailar incluso a los haces disparados por los móviles a pie de entarimado: los cuales, alborozados, se movían imparables a su compás; ¿más momentos a destacar? Los vividos a propósito de la plasmación en vivo de Gernikan (bajo significativos tonos rojos y el inquietante rugir de una aviación para nada en son de paz: qué espectáculo cargado de significado en días como éstos, en los que se conmemora el vigésimo tercer aniversario del bombardeo), los ofrecidos por el homenaje brindado a Mikel Laboa, con la sala en pleno entonando su Txoria Txori o, durante la interpretación de Bihar, los deparados por Eñaut, cantando ya a ras del suelo, ya ¡sobre la barra! Finalmente, tras ofrecer un segundo tema nuevo (la banda tiene intención de publicar nuevo disco en diciembre), el concierto, la presente explosión de sentimientos, luz y sonido, encaró sus últimas txandas con Zapalduen Olerkia (a la primera), Askatasun Oihua, Noizbait y Zebat Min, a la segunda, y, por petición popular masiva, con Illargia a la tercera, siendo ésta la vencida y definitiva.
Pese al omnipresente y emocional cordón umbilical motivado por las sempiternas circunstancias, el rock euskaldun del tercer milenio, en verdad, poco tiene que ver con el de los 80: y así lo demostró Kenzazpi por medio de este concierto, en el que no escamotearon ni arte musical ni medios para plasmar sus canciones. Un vez más, de 10 la banda en directo.


Bosquejando la cartografía del deseo

Concierto de Doctor Deseo

Fecha: sábado, 24 de Abril.
Lugar: sala Tótem, Atarrabia.
Intérpretes: Doctor Deseo, banda formada por Aitor Toro, a la guitarra y a los coros, Josi al bajo y a los coros, Francis a la voz, a la guitarra y a la pandereta, Raúl a los teclados, y Txanpi a la batería, apoyados por un VJ y, en algunos temas, por un violinista adicional.
Incidencias: Concierto de presentación de Deseo, Cartografía Imposible, nuevo CD del grupo. 2 horas y media de duración, bises incluidos. Muy buena entrada, casi lleno. Público que, con importante presencia femenina, se mostró participativo.



Tratando de poner puertas al campo de dibujar el mapa, la imposible cartografía del deseo, como llevan haciéndolo desde mitades de los 80: con tan sugerente como utópica intención -y nuevo CD bajo el brazo, conceptual, con dicho tema como eje en esta ocasión- regresó Doctor Deseo a Nafarroa, protagonizando un gran y, para muchos, balsámico concierto: tanto desde el prisma de la asistencia registrada como desde el terapeútico-emocional o el puramente artístico. Sobre un escenario en el que llamaban la atención la presencia de tres pantallas leds, bajo pasionales haces color rojo intenso (he aquí la tonalidad dominante de la noche), la música, tras una introducción rica en aires árabes y connotaciones de deseo, se hizo canción de manos de lo que, con enormes dosis de deseo, lujuria –en algunos casos- y avaricia, demostraron sentir la totalidad del público asistente y la banda, de forma recíproca: Hambre Y Sed… de Ti, tema cuya interpretación dio paso a otro del disco que se presentaba, Destrozos, Promesas Y Arrepentimientos, antes de ofrecer uno más viejo entre sugerentes sombras chinescas que dibujaban insinuantes posturitas en la pantalla de fondo, Jugaba El Placer Al Escondite. Siguiendo como principal tónica la alternancia de temas nuevos (sonaron los diez que integran la nueva grabación) con la de otros, en algunos casos, realmente legendarios, el show paralelo al musical que siempre desarrolla Francis en directo se plasmó por vez primera a propósito de En Aquellos Ojos Negros, tema que, como si el frontman estuviese en un cabaret, ofreció paseando sobre una de las barras. ¿Canciones nuevas a destacar? Que Amanece De Nuevo, vals para el que se contó con la complicidad de María Martín al baile y a la voz, y De Chocolate Y Vainilla, una de las cimas artísticas del nuevo disco, ofrecida con colaboración de bailarina virtual incluida desde la pantalla. Y de las viejas… Casi todas que sonaron: Abrázame (por siempre una de las cotas emocionales del repertorio de la banda), A Mi Pequeña María o Danzing In The Hell, perfecta muestra de la adaptación del grupo a los sonidos del nuevo siglo: con sus bases realmente escoradas hacia el tecno, claro estandarte de la nueva sonoridad de la formación, algo que también dejaron entrever temas como Mi Torpe Corazón, La Química Precisa o Fugitivos Del Paraíso, último en sonar antes de unos bises que, entre otras, se tradujeron en las interpretaciones de la nueva Lágrimas De Placer (de impactante y reflexivo final) y Una Mujer Rota, Suspira Y Conspira y la referencial Corazón De Tango, antes de cerrar con Morir En Bilbao: ofrecida ésta con Iñaki Uoho Antón, ingeniero de grabación y productor del nuevo disco, a la guitarra de Francis.
Entrega, gusto y actitud a la hora de plasmar los temas, unas composiciones, sobre un fondo tintado de noches, amores y desamores, ricas en amoralidad y deseo. Arte, calidez (puro fuego, mejor dicho) y calidad a espuertas a la hora de hacerlo, he aquí las claves para entender el desarrollo del presente concierto. El porqué de las caras de satisfacción de los y las pacientes de tan peculiar doctor cuando abandonaban Tótem: dicho sábado, no menos peculiar consultorio. Una vez más, cantando al deseo sin tapujos ni tabúes, tratando de definir, de cartografiar lo imposible, muy bien Francis y los suyos.

MAYO, MES DEL ROCK EN BURLADA


Auspiciado, como siempre, por la PEÑA EUSKAL HERRIA de BURLADA, el sábado, 29 de mayo concluyó la presente edición del MAIATZA ROK; ¿que qué es eso? ¿Que quiénes tocan? Entérate de todo pinchando aquí

Estaría bien que quienes hayan acudido a los conciertos usaran la sección de comentarios para contarnos cómo han estado los mismos: ánimo, que es gratis!!

14/5/10

IRUÑEA FREE MUSIKALDI: CRÍTICAS Y VALORACIÓN FINAL!!



La veteranía fue un grado (I)

Festival ‘Iruñea Free Musikaldia’. Actuaciones de Gualitxo, Gatibu, Toy Dolls y The Bon Scott Band>

Fecha: viernes, 7 de mayo.
Lugar: Pabellón Anaitasuna, Iruñea.
Incidencias: 1º de los dos conciertos organizados por la Federación de Peñas de Pamplona. Asistencia discreta, público preferentemente treintañero y cuarentón. Las actuaciones, de alrededor de 1 hora de duración, comenzaron a las 20.30, alargándose hasta más de las 2.00 de la madrugada.

La actualidad musical del pasado fin de semana estuvo marcada por el doble programa de conciertos organizado por las peñas, cita de la que, a grandes rasgos, podemos decir que dejó dibujada una significativa estela de luces y sombras: cosa de las actuaciones ofrecidas, de altísimo nivel todas ellas, y del poder de convocatoria de las mismas, por lo que fuera, los dos días, inversamente proporcional. Eso sí, refiriéndonos a las del viernes (mañana valoraremos el devenir de las del sábado y expondremos nuestra valoración general) podemos dar fe asimismo de que la veteranía continúa siendo un grado, demostrándose este primer día lo dicho con creces a ambas alturas del escenario: ya, sobre el mismo, con el concierto ofrecido por los veteranos Toy Dolls (de ellos fue la noche, ellos fueron quienes tiraron de la misma, a nuestro juicio) ya, a pie de cancha, a la vista de la edad de la mayoría de quienes se dieron cita, un público que no llegó a completar ni una tercera parte del recinto y que, contadas excepciones aparte, sólo se mostró participativo durante la actuación de los por el legendario ‘Olga’ comandados.
Sacada adelante como el resto de las actividades, Sanfermines aparte, llevadas a cabo por las peñas, contra viento y marea y sin subvención ni patrocinio alguno, sobre un escenario cerrado por una pancarta en la que se podía leer tanto en castellano como en euskera No + ataques a las peñas, la velada, en medio de un ambiente desangelado, comenzó a cobrar forma bajó los ritmos mestizos y festivos de Gualitxo, banda a la que le tocó en suerte luchar contra el vacío; y en tan desigual combate, ¿cómo se lo hicieron? Con soltura y buena cara, tratando de compensar la falta de espectadores con su embrujo y hechizo. A continuación, media hora después, fueron Gatibu quienes se hicieron con las riendas del escenario, banda que, perfectamente comandada por un Alex que, una vez más, se mostró imprescindible al timón (cómo llenó la tarima con sus característicos movimientos y su voz), a pesar de intentarlo una y otra vez, no terminó de conectar. De lograr que sus temas se tradujeran en efusión: y es que, tal y como hemos señalado, a pesar de que también hubiera gente suya (en las primeras filas preferentemente) nos tememos que éste no era su concierto: que el mismo era de los Toy Dolls, de quienes bien podemos decir que, con su salida, acudieron al rescate del festival, haciéndose además de con las riendas del escenario con las de la noche desde su primer minuto de actuación; logrando que el público, tras concentrarse en la cancha, no dejara de bailar y cantar. Su show, iniciado ¡40! minutos de reloj después de que terminaran Gatibu (poco, a la vista del escandaloso retraso con el que comparecieron el sábado Los Delinqüentes), se tradujo en la interpretación de buena parte de sus clásicos, dando totalmente en el clavo a la hora de encandilar a los presentes con su música, tan desenfadada como vigorosa; con esa concepción suya del punk tan rica en connotaciones y vibraciones incluso más bien propias de los dibujos animados. Como su puesta en escena, en otro orden de cosas. Finalmente, tras otros 35 minutos de espera, ante una cancha visiblemente más vacía, compareció The Bon Scott Band, grupo tributo que con sus versiones de clásicos del rock estatal de acedecera sonoridad (Hay Poco Rock & Roll, de Platero y Tú, o No Hay Tregua, de Barricada, con los que empezaron) y otras, de AC/DC, aportó su granito de arena al combate contra los elementos –más que al festival, a estas horas- en el que le tocó lidiar, poniendo de forma más que digna, eso sí, el broche final a esta primera jornada del conciertos.



‘Iruñea Free Musikaldia’, 2ª entrega: crítica y reflexión final

Actuaciones de Espíritu de Contradicción, Des-Kontrol, La Vela Puerca, Koma y Los Delinqüentes

Fecha: sábado, 8 de mayo.
Lugar: Pabellón Anaitasuna, Iruñea.
Incidencias: 2º de los dos conciertos organizados por las Peñas de Pamplona. Las actuaciones comenzaron a las 20.00, alargándose hasta las 3.00 de la madrugada.

Salvo en lo referido a la media de edad del público asistente, de la segunda y última entrega del festival de las peñas podemos decir que, en general, discurrió por los mismos cauces que la primera: marcada por la variedad estilística, la calidad y las ganas de las distintas bandas (nada que objetar, salvo, si acaso, la duración del bolo de los sobre el papel cabezas de cartel) y por la no asistencia otra vez de todo el público que se esperaba, hecho que debería llevar a la organización a plantearse algunas cuestiones: ¿Qué falló? En un festival así, de indiscutible raigambre popular, ¿por qué casi no había gente joven (principalmente el viernes) y, más allá de los voluntarios, apenas socios de las peñas? ¿Qué pasa en Iruñea? El gris Barcina, ¿se está adueñando de todo?
La velada, condicionada también por el señalamiento de los partidos de la liga de 1ª para las 21.00, comenzó con el impulsivo rock de Espíritu de Contradicción, prosiguiendo con el frontal street-punk de Des-Kontrol: banda cuya presencia plasmó totalmente la valentía de los organizadores a la hora de programar, acertando los músicos a la hora de dar rienda suelta a su rabia contenida (motivos no les faltan) como procede en un grupo como éste; con auténtica rabia... incontenida; ¿la pena? Que apenas hubo testigos de ello, pues al grueso del público le costó llegar. Los terceros en liza fueron La Vela Puerca, multiformación uruguaya que, prácticamente desconocida para muchos (excepto para los de adelante, quienes los recibieron con cánticos y ondear de banderas del país), sorprendió y dejó buen sabor de boca: cosa del hecho musical que brindaron, el cual, rico en fusiones y coloristas vetas estilísticas, aunó a la perfección los conceptos de rock y fiesta. Y acto seguido, los a la postre llamados a llevarse el gato al agua en lo que a respuesta del público se refiere, Koma: de un público que, como siempre, disfrutó con ganas de la artillería pesada de la banda. Y es que, al igual que de los Toy Dolls el viernes, damos fe de que el sábado… de Koma fue el concierto. De unos Koma que, a una con los años, además, cada vez demuestran ser más grandes en directo. Y llegados a este punto, vayamos con el borrón de la noche… y, por extensión, del Iruñea Free Musikaldia: la actuación, la escueta actuación (de 50 minutos de duración) de Los Delinqüentes, quienes tuvieron a bien salir pasadas las 2.10: ¡70! minutos de reloj después de que concluyera la de Koma, ofreciendo un pase no exento de calidad pero que, por unas cosas u otras (estaría bien que alguien explicara qué pasó), no satisfizo a nadie.
Pasó el Festival de las Peñas, evento que, a tenor de lo contado estos días, nos lleva a hacer ciertas reflexiones; haciendo de abogados del diablo -si se quiere-, partiendo del siguiente punto de partida: a la hora de enjuiciar conciertos, ¿de qué hay que hablar? ¿Del hecho artístico, únicamente? ¿De la asistencia registrada? Si las figuras de un equipo de fútbol –por ejemplo-, en un partido importante, ante un tercio de entrada en el estadio se hinchan de meter goles, ¿de qué se habla? ¿De la falta de espectadores?
Así pues, en el caso que nos ocupa, ¿de qué hablar? La Federación de Peñas puso toda la carne en el asador, los grupos cumplieron, el sonido estuvo a la altura… Siendo esto así, ¿qué falló? ¿Qué falla, mejor dicho? A nuestro juicio, que de unos años a esta parte los festivales montados al modo de los 80 no funcionan; ojo, no el Anaitasuna como recinto para hacer conciertos (ahí están los éxitos recientemente cosechados por El Barrio o Estopa), sino dicho modelo ochentero; el agrupar bandas de diferentes estilos en pro de lo que sea, ya festivo, ya reivindicativo; ¿por qué? Por la actual oferta musical (a los grupos llamados a actuar es posible verlos en cualquier sala, algo impensable décadas atrás), y porque, por lo que sea, en lo que respecta a la asistencia a dichos festivales, no hay relevo generacional. Estaría bien pensar en ello y reflexionar.


TOY DOLLS








Y AHORA, LOS DEL VIERNES

4/5/10

A TODA ESA GENTE: REGALITO PARA LOS SEGUIDORES DE LA POLLA RECORDS: 6 CANCIONES INÉDITAS!!

MAQUETA "BANCO VATICANO", 1981

Meses atrás recibimos una información curiosa relacionada con LA POLLA RECORDS: una especie de chivatazo diciéndonos que había nada menos que 6 CANCIONES INÉDITAS suyas navegando por Youtube. La noticia fue posteada como "comentario" en la 1ª entrada del ESPECIAL GATILLAZO, y en ella sus remitentes, los compañeros de INFORMACIÓN Y AGITACIÓN, nos hacían saber lo siguiente: que buscando una canción de La Polla para musicar una de sus entradas habían descubierto las CITADAS 6 CANCIONES. Orden de aparición, según van terminando de sonar: LA MUERTE TE AMA, EL FIN DEL MUNDO, MUÉVETE (que saldría en Salve como Revistas del corazón) , PEPE, PODER y ROCK AND ROLL.




Las canciones, pertenecientes a la maqueta titulada BANCO VATICANO (de la que, a toro pasado, suponemos que se extrajo el tema así titulado incluido en su día como bonus-track en el CD Bocas) suenan como el demonio, y fueron grabadas en 1981, si atendemos a quien las ha subido, ese tal "punkthedoortoopen": nick de revelador significado, "el punk abre la puerta". Las composiciones resultan atmosféricas, ricas en rock progresivo. Incluso más elaboradas musicalmente que las posteriormente registradas en los discos, presentando hasta solos -o conatos- de guitarra. Eso sí, la forma de cantar de Evaristo no deja lugar a dudas sobre cual habría de ser la principal señal de identidad del conjunto. Comprobadlo vosotros mismos y comentar.

"FRENETIKODROME", 2º CD DE GOVERNORS: ESPECIAL GOVERNORS


Ya está en la calle el nuevo CD de Governors; el trabajo será presentado el próximo SÁBADO, 8 de MAYO, a partir de las 22.00 horas, en ZIZUR, en el marco de una jornada contra el Tren de Alta Velocidad. Toda la info sobre el presente disco, el anterior trabajo de la banda y una amplia entrevista con JUANITO SANGRE, líder de GOVERNORS, en las siguientes entradas




LA BANDA, EN ACCIÓN!!

"FRENETIKODROME", LA RESEÑA

La veteranía es un grado: que se lo pregunten a J. Sangre, frontman de la banda de Arrasate y de actualidad por la publicación semanas atrás de Frenetikodrome, su 2º CD. Bueno, o al baterista Heloy, junto a él desde los tiempos de Ekon. El disco contiene doce temas más un videoclip, composiciones que llenan las pistas del CD sin resquicios; sin ‘rellenateguis’ ni lugar para el respiro. Sin trampa ni cartón ni concesión alguna, la presente docena de canciones hacen gala de un rock & roll que, realmente fibroso, se presenta tan rico en melodías como en actitud, reescribiendo el rock escandinavo tan en boga en los últimos años… con el personal sello de la banda; esto es, dotándolo de un label de calidad en lo que a sonoridad propia se refiere, de un sonido ‘made in Euskal Herria’ que debería hacer que las mismas no pasaran inadvertidas: canciones como… ejem, tenemos dos problemas llegados a este punto: ¿Cuáles destacar? ¿Cuáles no? Temas como Kristal Kolpatuak, canción y vídeo utilizados para presentar las ediciones de Hatortxurock de 2009 y, por si fuera poco, ganador del festival de Cine y Vídeo Vasco de dicho año.
Tras visitar el pasado durante 2009 y 2010 dándose un paseo triunfal con Ekon, Juanito Sangre ya está de nuevo en el presente, embarcado al frente de Governors. Preparado para el futuro más inmediato. Si te van las emociones fuertes, dale una oportunidad a este trabajo.



KRISTAL KOLPATUAK, EL VIDEOCLIP

RESEÑA DE "ITXARON BEHARRA EZ DA ITXAROPENA" (OIHUKA, 2007) MÁS LA ENTREVISTA!!

Tras el provocativo nombre de Governors encontramos a un viejo conocido del rock euskaldun contemporáneo: J. Sangre, el que fuera vocalista de Ekon y Fjord. Itxaron beharra ez da itxaropena, ópera prima de la banda, ve la luz con una fuerza tan sorprendente como inusitada: la misma que desprenden sus composiciones, once temas ricos en melodías y con ingentes dosis de punkrock escandinavo latiendo en buena parte de los mismos, siendo éste el principal hecho diferencial del disco. Y que es que tras el experimento musical totalmente libre de prejuicios que representó Fjord, J. Sangre, con Governors, vuelve a retomar la senda de la energía que ya recorriera con Ekon, sólo que haciéndolo esta vez de forma más rockerizada. Un CD con brío, impulsivo y directo.

AL HABLA CON J. SANGRE, VOCALISTA DE GOVERNORS: “FJORD FUE UN PROYECTO MÁS EXPERIMENTAL; ESTA VEZ ME APETECÍA HACER ALGO MÁS DIRECTO; QUE A LA HORA DE TOCAR LAS CANCIONES SONARAN ENÉRGICAS”

(Entrevista publicada en euskera en la revista Axular, inédita en castellano hasta la fecha; la misma fue hecha antes de la puntual vuelta de Ekon)


Governors son de Arrasate, siendo su impulsor el carismático J. Sangre. A manera de presentación podríamos decir que la banda, por iniciativa suya, surge de las cenizas de Fjord, de quien el citado era componente. J. Sangre lleva muchos años en el mundo musical, siendo conocido por haber militado también en Brutal Melody y, principalmente, en Ekon. Estos días Governors está de actualidad por la presentación de Itxaron behara ez da itxaropena, su primer CD, trabajo en el que despliegan un estilo basado en un rock fuerte, claramente influenciado por el rock escandinavo, pero con cuidadas melodías; ¿qué decir a grandes rasgos del mismo? Que bien podría representar una continuación del practicado por Ekon, sólo que rockerizado. He aquí lo que nos contó J. Sangre acerca de su nueva apuesta sonora, sus influencias musicales y su paso por bandas como Fjord o Ekon, no quedando descartado para el futuro un posible regreso de éstos últimos a los escenarios... Pero eso es ya otro contar.

Primer trabajo de Governors: haznos una breve historia de la banda.

Governors está formado por cuatro músicos: Aitor, a la guitarra, Heloy, a la batería, Beñato, al bajo, y yo, a la voz; en Iruñea, en San Fermin Txikito, fuimos cinco los músicos que tocamos, pero eso fue una prueba; fuimos con dos guitarras, vamos a hacerlo así en sitios concretos. Heloy, el batería, procede de Ekon, fue el que me sustutuyó en dicho puesto cuando pasé a ocuparme de las voces. Beñat procede de Anger, banda de metal de Arrasate, y Aitor no tiene experiencia en grupos anteriores. Nació con una guitarra bajo el brazo pero Governors es su primer grupo.

Governors: a la tercera, la vencida, aunque con Ekon no os fue mal; ¿cómo decides montar esta banda?

El último concierto de Ekon fue en junio de 2005, y Fjord, cuya andadura comienza en 2002, se disolvió por entonces, pese a tener un 2º disco prácticamente preparado. Dejamos el grupo por problemas derivados de que cada uno de los músicos éramos de una punta; de cara a los conciertos y los ensayos el problema de organización era bastante duro. Así pues, llegados a dicha disolución, decidí tomarme un descanso para replantearme las cosas: ver qué quería hacer, cómo retomar nuevamente el camino. Recuperé algunos temas que quedaron de Fjord y decidí tirar hacia delante. Antes de montar la nueva banda miré a ver si a alguna discográfica podía interesarle el proyecto; echando mano de amigos, de gente de Ekon y Fjord, grabé alguna maqueta, y cuando vi que el proyecto interesaba me puse a organizar una formación con componentes estables. A buscar los músicos que pudieran sacarlo adelante. Governors tampoco es una continuación de Fjord; hombre, puede tener similitudes, como también puede haberlas con algunas partes de Ekon, pues mi voz es el hilo conductor de las tres bandas. Lo que me gusta decir al respecto es que en Governors la gente se va encontrar similitudes con el modo de cantar que tenía en el tercer CD de Ekon y con formas musicales procedentes de Fjord, pues recuperé alguno de los temas preparados para su 2º disco. Evidentemente, también van a encontrarse cosas nuevas.

¿Por qué ese nombre? ¿Tiene que ver con la estética del grupo? Salir trajeados y eso...

Intente que el nombre sonara potente, al hilo de la fuerza de la música de la banda. Es un nombre con connotaciones mafiosas, y la estética busca aportar un toque elegante y a la vez, corrupto. Respecto al mismo te diré que nunca me he comido el tarro excesivamente con los nombres. Pienso que el grupo hace al nombre, no al contrario. Fonéticamente tiene que sonar interesante pero eso tampoco es imprescindible. Si un grupo gusta, incluso aunque su nombre suene a chino, al final aprendes a decirlo. El nombre surgió en Irlanda. Íbamos allí de gira y me dije, “tiene que estar esta semana”. Saqué cuatro o cinco y dije, “éste, el que menos gusta a la gente”. Cuando hicimos Fjord pasó lo mismo, yo pensaba que no lo iban a saber decir ni en la radio. Al cabo del tiempo, todo el mundo me decía, “qué nombre más original”, “qué bonito”. Era que ya había sido asimilado.

Por lo novedoso llama la atención en el plano musical que la balanza se incline hacia las melodías y el rock & roll, conociéndote como te conocemos; ¿por qué ha sido así? ¿Nuevas influencias? ¿El rock escandinavo tal vez, como dejan entrever temas como Sugearen antzera o Destinuaren eskutan? ¿Distinta motivación?

Fjord fue un proyecto totalmente experimental, planteado sin límites estilísticos de ningún tipo. Nos juntamos los que nos juntamos y cada uno hizo lo que quiso, sin pensar en lo que se podía vender o no. Sin embargo en esta ocasión me apetecía hacer algo mucho más directo, para que a la hora de tocar las canciones sonaran enérgicas. Esta vez he buscado hacer temas más cortos, con melodías y con mucha fuerza. Acerca de la motivación te diré que los años, el paso del tiempo, te van enseñando muchas cosas: “voy a hacer un disco totalmente eléctrico para poder disfrutarlo en directo”, esto he aprendido yo. Con Fjord, a la hora de tocar, notábamos que el rollo era más atmosférico.

Curiosamente, ex componentes de Anestesia o Latzen integrados en bandas como Kuraia o Potemkin también han apostado por el rock escandinavo, en dichas formaciones; a la vejez, ¿rock and roll?

Pero la gente va a poder ver clarísimas diferencias entre los grupos que has citado, Kuraia, Potemkin y Governors. Aunque los tres tengamos raíces punk rockeras en origen.

Habla del CD en general;...

Su título significa ‘tener que esperar no es esperanza’; en un primer momento sólo era el de una de las canciones que integraban el disco. Habla sobre la eutanasia, está basada en cartas de enfermos terminales que la solicitaban. Más tarde vi que dicha expresión se podía aplicar a más cosas, he ahí el porqué de que fuese elegida como título general. Respecto al CD diré que la gente va a encontrarse con cosas que ya he hecho con anterioridad pero también con nuevos matices, así como también con letras de carácter político, social o basadas en experiencias de corte más intimista. El disco es muy directo y rico en melodías. Si le dan una oportunidad puede gustar.

Otra cosa que no pasa desapercibida es la producción, obra de Jimi S.A.

Esta es la cuarta vez que trabajo con él; Jimi se encargó de la de los dos últimos discos de Ekon y de la del que llegamos a registrar como Fjord, aunque éste lo hicimos al cincuenta por ciento. Él sabe lo que me gusta, por lo que nos resulta fácil trabajar juntos. Nada que ver con hacerlo con un productor con el que vas a tener trato durante quince días y con el que el resultado final puede salir muy bien pero también muy mal. Jimi y yo nos llevamos muy bien, nos une una gran amistad; además a los dos nos gusta comer en sitios buenos, algo que puedes permitirte en las grabaciones.

A continuación una de las preguntas que seguramente estarán esperando todos los lectores: ¿por qué se acabó Ekon?

Al final se convirtió en algo que resultaba duro, muy difícil de mantener; éramos nueve componentes y necesitábamos una gran infraestructura. Ekon requería un movimiento de gente tanto a nivel organizativo como técnico que era la hostia: por eso desde entonces sólo he hecho grupos de cuatro personas. Yo pasé diez años en dicha banda, no había visto qué era la música más allá de Ekon. Bueno, alguno de esos años también estuve con Brutal Melody, pero me picaba la curiosidad y las ganas de hacer cosas con otra gente. Poder probar nuevas facetas. Además, también me apetecía un poco descansar. Y por otra parte cada uno de sus componentes iba teniendo su vida, al margen del grupo.

Al igual que los ya citados Anestesia y, principalmente, Latzen, noticia estos últimos meses por su vuelta a los escenarios, ¿volverá Ekon alguna vez? ¿Os ha rondado por la cabeza la idea de hacerlo?

Sí que nos ha rondado muchas veces; nos juntamos los antiguos músicos y decimos, “¿por qué no montamos un festival de reunión?” Lo peor sería volver a hacer rodar todo de nuevo, tal y como he comentado. Sería un poco difícil. Aprovechando el regreso de Latzen, banda con la que tocamos muchas veces en los principios, ha habido gente que nos ha enviado mensajes alusivos a ello, y en algún foro también he podido ver expresiones como “ya sólo faltaría que se juntaran los Ekon”. Lo más emocionante es que la demanda de querer ver al grupo procede de gente joven que en su día no nos pudo ver, gente que nos ha conocido escuchando nuestros discos.

¿Cómo veis estos regresos a la escena? Parece que es lo que se lleva en los últimos tiempos, ¿no? Por otra parte creo que los nuevos grupos montados por músicos como tú, procedentes de bandas más o menos históricas, incluso llegáis a encontrar más competencia en vuestro propio pasado que en las verdaderas nuevas bandas que saltan a la palestra por vez primera.

Es la verdad, en las comparativas que tienden a establecerse y en todo. Creo que ello se debe a que todos parecemos condenados a pensar que los tiempos pasados fueron mejores. No hay más que ver lo que pasa con los festis: si organizas uno con La Polla, Etsaiak, Su Ta Gar y S.A. triunfas.

¿Os veremos en próximas ediciones de Hatortxu Rock, festi de los regresos por excelencia?
Bueno, si hay que regresar está claro hay que hacerlo ahí. Ya tocamos en Hatortxurock, con el tercer disco. Sería bonito volver a hacerlo.

Al hilo de esto que estamos hablando, tema regresos, ¿te consideras un dinosaurio del rock vasco?

Hombre, tanto como eso no. La sensación rara la sientes cuando viene a verte gente que tienen diecinueve, veinte años. Vamos, jóvenes de verdad. O cuando viene gente joven al grupo, a tocar contigo, como Aitor o Beñato, y ves cómo te empujan a probar cosas, su mirada ilusionada. La que tenías tú hace años ante la perspectiva de ir a un concierto, por ejemplo. No me considero un dinosaurio, espero que me quede mucho camino todavía, pero noto que las nuevas generaciones llegan pisando cada vez más fuerte.

Volvamos a Governors; ¿cómo sois en directo? ¿Qué tocáis? ¿Hacéis alguna versión?

Además de las canciones del CD metemos una versión de Tina Turner y otra de Fjord.

Para acabar, a la vista de los tiempos que corren, ¿cómo animarías a la gente a comprar este CD?

Por primera vez hemos metido buenas fotos acompañando un disco, algo que sí merece la pena. La portada también está muy bien, obra del portadista de Ekon y Fjord. Creo que tanto por el contenido musical como por las fotos la gente que le dé una oportunidad al disco va a quedar agradecida, que a nadie va decepcionar.

24/4/10

KENZAZPI, EL VIERNES, 30, EN LA TÓTEM: ESPECIAL Y ANUNCIO DE PRÓXIMAS NOVEDADES EN BEORLEGUI IN ROCK




DOS CRÍTICAS DE CONCIERTOS Y UNA REFERENCIAL ENTREVISTA CON KENZAZPI, DEBAJO DE ESTAS LÍNEAS.



Argia eta koloreak

Concierto de Kenzazpi

Fecha: domingo, 20 de abril.
Lugar: teatro Gayarre, Iruñea.
Intérpretes: Eñaut Elorrieta, a la guitarra acústica, eléctrica, y a la voz, Beñat Serna, a la guitarra eléctrica, Igor Artzanegi, al bajo, Iñaki Zabaleta, a los teclados, y Ion Fresko, a la batería.
Incidencias: concierto de presentación de "Argiak", nuevo CD de la banda. Hora y 20 minutos de duración, bises incluidos. Lleno, público participativo mayoritariamente joven y femenino.

Cuatro días después de que Pamplona llenara el Gayarre para recibir a Los Secretos, Iruñea, la cara euskaltzale de la ciudad, hizo lo propio a propósito de la visita de Kenzazpi, formación en irresistible alza que llegaba con su cuarto álbum bajo el brazo. El concierto arrancó con una hora de retraso debido a un grave problema técnico, circunstancia que, por otra parte, a nadie importó una vez que dio comienzo: cosa de la calidad desplegada desde su mismísimo inicio, tanto desde el prisma musical como desde el luminotécnico. Sí, desde que a una con la subida del telón los primeros juegos de luces, flashes blancos bajo tonos morados, saludaron a los presentes; a un público que, expectante y ansioso, brindó a los músicos una intensa ovación. Sobre un escenario de sugerente estética industrial, con los móviles pendiendo de estructuras sitas a diferentes alturas, la velada se inició bajo las notas del primer tema del nuevo disco, composición a la que, con la excepción de Gau urdiñak, segunda en sonar, pronto siguieron entre otras Olatuz olatu, Itxaropena o Gernika, de dicho CD, ésta última sobre un fondo rojo tan inquietante como el infierno derivado del bombardeo: unos temas todos ellos de imponente cuerpo instrumental, con los guitarristas trazándolos con la precisión y elegancia propias de alguien que más que una guitarra, tuviese entre sus manos un tiralíneas. A continuación, hacia el ecuador del pase, sonarían canciones tan populares como Ilargia, Haizea, Malen (tocada con verdadera rabia) o Gutuna, cantadas entre palmas por los presentes, para hacerlo en la recta final más temas del nuevo álbum: y todo ello, insistimos, en medio de un espectáculo visual realmente colorista, generado por unos focos que jugaron con profusión con los haces desplegados, creando de forma totalmente efectista ambientes concebidos a medida para cada canción. Finalmente el concierto pareció terminar con Gaueko argiak, pero antes de que sus notas concluyeran ya estaban los presentes pidiendo de forma másiva nuevos temas al sexteto, viéndosen recompensados con dos nuevas interpretaciones: Noizbait, de Argiak, y el clásico –a estas alturas- Zapalduen olerkia. Y antes de proseguir, una aclaracion: ¿sexteto, acabamos de decir? Sí, toda vez que a los músicos que comparecieron en directo hay que sumar la imprescindible presencia de J. Mikel Arronategi, en un segundo plano, ex bajista de Exkixu y letrista, ideólogo y puntal por excelencia del proyecto.
Kenzazpi llenó de luz y color la noche con su personal power pop, de fuerte y contrastada personalidad; Kenzazpi, banda cuya andadura es todo un ejemplo de progresión geométrica si nos atenemos a cómo ha crecido con cuatro trabajos en su haber: un primero, Atzo da bihar, al que si bien le costó explotar vaya cómo lo hizo finalmente, un segundo, Bidean, que vino a confirmar las expectativas más optimistas, Gelditu denbora, el tercero, electrizante acústico con el que quedaron definitivamente asentandos en la élite del rock vasco, y Argiak, el presente, lleno de coloristas canciones. De cantos de vida y esperanza –que podríamos decir parafraseando a Rubén Darío- que han cosechado inmejorables críticas: y totalmente fundadas a tenor de lo visto en ésta, en su puesta de largo en nuestra vieja capital.





Electrizante acústico

Concierto de Kenzazpi

Fecha: jueves, 4 de Mayo.
Lugar: teatro Gayarre, Iruñea.
Intérpretes: Eñaut Elorrieta, a la guitarra acústica y a la voz, Beñat Serna,a la guitarra acústica y eléctrica, Igor Artzanegi, al bajo, Iñaki Zabaleta, a los teclados, y Ion Fresko, a la batería.
Incidencias: primer concierto del ciclo "Kantu eta Hitza", organizado por el Ayuntamiento. La actuación duró hora y media, bises incluidos. Lleno. Público joven y femenino en su mayor parte que se mostró participativo.

Nueve años atrás, la discográfica Gor editó un miniCD que pronto se revelaría como seminal, un disco que trajo consigo una saga de ocho volúmenes, entre 1997 y 2004: Aurtengo GORakada. En aquel trabajo, entre canciones de Koma y de unos por entonces debutantes Berri Txarrak, Hemendik At y Skalariak, aparecía una titulada Bi eta bat, de unos desconocidos Ken 7, canción que casi todos nos saltamos en beneficio principalmente de Goazen, de Hemendik At, la auténtica triunfadora del compacto. Pues bien, a día de hoy podemos dar fe de que KenZazpi, aquella desconocida formación, se encuentra en la cresta de la ola tras protagonizar un increible tirón, en los últimos tiempos: viviendo uno de sus momentos más dulces a raiz principalmente de la publicación de Gelditu denbora, un CD registrado en acústico que, de forma irremisible, les ha llevado a ampliar su radio de acción.
Tras una intro presidida por ráfagas de viento, la velada, sobre un fondo rojo, se inició con Zenbat min, deparando la interpretación de la práctica totalidad de los temas de dicho álbum: unas canciones ofrecidas en acústico, claro está... pero con cuerpo, para nada lights. En formato de desenchufado pero con espíritu eléctrico, ciertamente. Marcadamente electrizante habida cuenta de la energía que transmitieron, de la conexión de alto octanaje que generaron entre público y escenario, un público que siguió con atención el desarrollo del concierto. Éste, exquisito, se desarrolló sin fisuras, presentando a las canciones perfectamente arregladas para la ocasión: vestiditas con nuevos ropajes, de día de fiesta por parte de unos músicos que demostraron seguir con el buzo de trabajo, prestos en todo momento a darlo todo. Y es que si algo transmitieron los mismos fue credibilidad, la sensación de que si han reinventado sus canciones ha sido por experimentar algo nuevo, más allá de por motivos más pedrestres como, por ejemplo, salir únicamente uno o dos de gira para defenderlas... con el consiguiente ahorro económico (a menor número de músicos, más para repartir), que de todo hemos visto en la viña del señor: no, KenZazpi continúa al completo, defendiendo y disfrutando intensamente del momento, damos fe: y con tanta intensidad que incluso algunos de los temas (Bidean, Itxoiten, Batzutan) sonaron realmente contundentes: cosas de la ausencia del violín respecto al álbum... y de las ganas de enchufar las guitarras, seguramente. Y es que, claro está, el que tuvo, retuvo. ¿Las mejores, además de las citadas? Gutuna, Ezer ez da betiko (con Eñaut y Beñat solos en escena), Malen (de las más sentidas y significativas) y, ya en el bis, Ilargia, solicitada con insistencia por los presentes.
Años atrás, cuando los acústicos se pusieron de moda, el arriba firmante llegó a pensar que éstos venían a materializar cierta desarticulación del rock & roll. Hoy, tras haber visto a Barricada y a KenZazpi en el Gayarre, pensamos diferente: que en algunos casos incluso pueden significar otra forma de activar su esencia. E igual de electrizante, en realidad.







KEN7: SENTIMIENTOS Y COMPROMISO DESDE GERNIKA

(Entrevista publicada en Gara en 2001, con motivo de la salida del primer disco de Ken Zazpi)


Proceden de Gernika y ya estuvieron en boca de todos en 1997, debido a la inclusión de la canción “Bi eta bat” en el “Aurtengo Gorakada” de aquel año; ahora, cuatro años más tarde, esta formación euskaldun salta de nuevo al primer plano gracias a la edición de “Atzo da bihar”, su primer CD, un disco integrado por 11 composiciones llenas de compromiso y sentimientos a las que en esencia habría que encuadrar dentro del pop guitarrero o power pop con ciertos guiños en momentos puntuales al hardcore melódico; esto nos contaron acerca de ellos y su obra Eñaut y Jonmi


.- Ken zazpi, el nombre suena bien, resulta agradable al oído, ¿tiene o le habéis querido dar algún significado especial?

EÑAUT: Es el que le pusimos al proyecto en 1996, para nosotros sí que tiene un especial significado. Está claro que en Euskal Herria el número siete no es un número cualquiera...

.- Cuatro años después de vuestra aparición en aquel Aurtengo Gorakada que tanto dio que hablar volvemos a saber de vosotros, ¿cómo ha sido este tiempo? Tengo entendido que la canción registrada en aquel trabajo fue grabada por Eñaut más componentes de Exkixu, ¿desde cuándo está la actual formación?

JONMI: En todo este tiempo han pasado demasiadas cosas como para resumirlas en cuatro líneas; a causa del conflicto que vivimos en este país, hemos sufrido y estamos padeciendo situaciones muy de cerca, como otra mucha gente, y la música no ha podido ser una de nuestras prioridades; no acabábamos de reunir las suficientes ganas como para encauzar un proyecto como éste. Pero siempre hemos sentido que teníamos algo pendiente y este último año decidimos que había llegado el momento y que era la hora de intentar sacar todo lo que teníamos dentro.

EÑAUT: En aquel tiempo JonMi estaba en Exkixu y yo en Lugarri .Para grabar el tema en el Aurtengo Gorakada recurrimos a músicos cercanos; lo hicimos con Josu Artetxe a la batería y Esteban a la guitarra, ambos músicos de Exkixu. Hace un año, cuando retomamos la historia, creamos la nueva banda con vistas a grabar el disco y tocar en directo. En esta ocasión también lo hicimos con gente muy cercana, quedando la formación actual como sigue: Beñat Serna a la guitarra, Jon Fresco a la batería, Igor Artzanegi al bajo e Iñaki Zabaleta a las teclas y trikitixa.
Pero nosotros sentimos que de distinta manera Ken7 lo integra mucha más gente : Kepa, Unai, Alfon...

.- ¿Qué es exactamente Ken 7, un proyecto de Jon Mikel y Eñaut? (porque en un principio era así, ¿no?) ¿Una banda como otra de las muchas que hay en la actual escena musical? ¿Cual es la función de Jon Mikel en la banda?

EÑAUT: JonMi y yo nos conocemos desde siempre y demasiado !ja, ja! En el 96 pensamos hacer algo nuevo, diferente a lo que estábamos haciendo hasta entonces, compartíamos sentimientos, inquietudes, ideas...y así nació Ken7. A medida que hemos ido dándole forma al trabajo, todos los componentes del grupo aportan lo suyo y cada vez más, aunque el peso de la composición de los temas, tanto la música como la letra, lo hemos llevado nosotros.

JONMI: El funcionamiento de la banda es un poco especial, dado que aunque componga los temas con Eñaut, yo no subo al escenario. Ya he subido a bastantes y esta situación es más cómoda para mí, tengo otras prioridades y ya sé como es el trote de los conciertos.

.- Dos de las canciones registradas en el disco no nos son desconocidas, por un lado Bi eta bat y por otro Ezer ez da betiko, de Lugarri. La nueva versión de la primera se antoja más kañera, más guitarrera, ¿tal vez consecuencia de una evolución del concepto del grupo en este tiempo? ¿arreglos, sin más?

JONMI: Hemos tenido muy claro desde el principio lo que queríamos hacer y decir, pero siempre vamos evolucionando. Creemos que hemos conseguido plasmar en el disco lo trabajado en el local, es un trabajo muy nuestro y muy sincero. Nosotros hemos realizado todas las labores de producción y nos sentimos satisfechos en todos los sentidos. Sabemos donde están nuestros límites y no tratamos de hacer cosas que no controlamos. Creemos que el grupo evoluciona canción a canción y en este sentido los temas sí que van evolucionando a la vez que el grupo y nosotros mismos.
.- Contadme la historia de Ezer ez da betiko, porque la tiene, ¿no? he oído que llegó a ser bastante popular...

EÑAUT: Ezer ez da betiko es un tema que compuse cuando tocaba en Lugarri, y pese a que no tuvimos la oportunidad de grabar ningún disco, se hizo muy conocido, pues fue muy pinchado en la radio. Al final del CD hemos incluido una nueva versión del mismo para rendirle un pequeño homenaje, pues estuvo en boca y oídos de la gente durante varios años sin llegar a estar grabado en realidad. Creemos que es una buena manera de cerrar nuestro trabajo, porque en todos los sentidos posibles es especial para nosotros.

.- ¿Qué fue de Lugarri?

EÑAUT: Han pasado muchos años; En aquellos tiempos éramos muy jóvenes y como es normal no teníamos nada claro lo que queríamos. Fueron mis primeros pasos en el mundo de la música y guardaré para siempre un buen recuerdo de aquella etapa.

.- Atzo da bihar, el ayer es el mañana, ¿una continuidad? ¿Dónde queda el hoy? ¿Qué es el hoy? ¿Cómo lo entendeis?

EÑAUT: Viendo lo injusto del presente que vivimos y sin olvidar el pasado de nuestro pueblo, aprendiendo siempre de los errores cometidos, creemos que ya es hora de que Euskal Herria tenga un futuro justo. Las generaciones venideras no pueden vivir las mismas injusticias que sufrimos nosotros. Atzo da bihar es una invitación a mirar hacia adelante con optimismo y esperanza, sin olvidar el pasado pero hacia delante siempre.

.- Las letras de muchas de las canciones dejan entrever algunas consecuencias de distintas variantes del problema político que afecta a Euskal Herria: el alejamiento de los prisioneros políticos, la realidad de los macos, los tertulianos... El sufrimiento, en una palabra. ¿Cómo veis el panorama político actual?

JONMI: La situación que vivimos nos condiciona totalmente, diariamente convivimos con largas distancias, muros, hipocresía, barrotes...pero siempre con esa sonrisa que espera al otro lado. Lo único que intentamos es ser sinceros en nuestras letras e ideas.

.- Itxoiten, una de letra un tanto filosófica, ¿qué esperamos? ¿Qué salida hay?

JONMI: Itxoiten ante todo es una autocrítica; creemos que siempre se puede dar un poco más de lo que damos. No se puede estar esperando sin más, la única salida es el trabajo y el compromiso diario.

.- Y ahora, a tocar, ¿cómo andais de bolos?

EÑAUT: Salimos del estudio en Mayo y hemos empezado a tocar prácticamente de seguido. Lo estamos haciendo todos los fines de semana y no nos quejamos. A este respecto, creemos que es importante hacer las cosas bien, con serenidad, no queremos ir demasiado deprisa. Hay que darle tiempo al grupo y ya vendrá lo que tenga que venir.

.- Y para acabar una inevitable, aunque no tenga mucho que ver con el tema, pero no puedo evitar preguntaros por Exkixu, ¿volveremos a saber de ellos alguna vez?

JONMI: No sabría que decirte, pero está claro que la vida da muchas vueltas.




¿QUÉ TAL LOS CONCIERTOS? CRÍTICAS MUSICALES DE ABRIL: SEPULTURA, CONCIERTO HOMENAJE AL "JUJANO", FITO & FITIPALDIS Y TOKYO SEX DESTRUCTION


25 años de pura vida… y una reflexión

Concierto de Sepultura

Fecha: lunes, 5 de abril.
Lugar: sala Tótem, Atarrabia.
Integrantes: Sepultura, banda formada por Derrik Green, a las voces y a la percusión, Andreas Kisser, a las guitarras y a las voces, Paulo Pinto, al bajo, y Jean Dolabella, a la batería. Como teloneros, comparecieron Armed for Apocalypse, Hamlet y Crowbar.
Incidencias: concierto de presentación de A-Lex, último CD de Sepultura, celebrado en el marco de un festival itinerante. Éstos actuaron durante hora y ½, bis incluido. Buenísima asistencia. Público participativo.

Procedente de Francia, la presente gira comandada por Sepultura protagonizó el lunes de Pascua el pistoletazo de salida en lo que recorrer el Estado se refiere, traduciéndose dicho arranque en todo un acontecimiento.
La velada, de claro espíritu festivalero, arrancó bajo el apocalíptico buen hacer de Armed for Apocalypse, quienes con su sludge metal o sludgecore (surgido de mezclar doom metal y hardcore punk), dejaron buen sabor de boca tras la media hora de que dispusieron, resultando la mejor banda de las tres teloneras en liza; la que mejor sonó para no haber podido probar sonido tan siquiera: algo que, fuera de toda duda, afectó principalmente al pase de Hamlet, de escasos 35 minutos de duración… Y para olvidar. Y es que, todo un regalo en un principio para ellos y su gente la posibilidad de girar con Sepultura, el mismo se mostró claramente envenenado, dejando a la banda al pie de los caballos. Sí, pese a la fuerza y actitud con la que intentaron defender sus temas, extraídos de La puta y el diablo y Revolución 12111. Y esto, lo visto, a pesar de que sepamos cómo funcionan estas giras, nos dio que pensar; pese a que sepamos que los teloneros casi siempre se ven obligados a tocar sin probar. Y es que, ¿quién es el pagano de ello, los grupos afectados? No, aunque pueda parecerlo; no, toda vez que saben lo que hay, tendiendo además, para más inri, a repetir dichos esquemas (por decirlo de forma suave) cuando ellos son cabezas de cartel; ¿quiénes, entonces? Los asistentes, quienes pagan entradas para ver a unas cuántas bandas… Se supone que, si no en idénticas condiciones técnicas (algo realmente imposible, pues en el metal, por muy rupturista que parezca el género, como en todo en la vida, también hay clases) sí, al menos, en condiciones dignas: ¿quiénes? Los seguidores de Hamlet el lunes 5, muchos de los cuales no dieron crédito a lo visto. Así pues, por ello hemos tratado de explicar lo ocurrido. Por ellos. Por una cuestión de respeto hacia ese público. Y finalmente, tras los veteranos Crowbar, quienes no convencieron a casi nadie con sus metálicos zarpazos, bastante oscuros y difusos y de extrema lentitud (siendo punto y aparte los recurrentes e interminables speeches en inglés de su frontman), tras el último de los peones, Sepultura a escena, los verdaderos amos del tablero. Con Derrik conduciendo la nave a la perfección, bajo espectaculares juegos de luces y un sonido, ahora sí, perfecto, damos fe de que los músicos que actualmente defienden la camiseta de Sepultura acertaron a deleitar a los presentes con su repertorio, ¿calentando motores? No, poniéndolos al rojo directamente desde el principio ora con temas nuevos, los menos dicha noche, ora con viejos; y, dentro de este bloque, ya con algunos como Sepulnation, grabados por el citado vocalista (quien en 1998 sustituyera al histórico Max Cavalera), ya con míticos e imprescindibles como Arise (segundo en sonar), Refuse/ Resist, Attittude, Troops of doom, Slave new World, Territory (de los más grandes de su discografía), Innerself (cómo marcaron bíceps con éste; pero de culturista –queremos decir-) o, en los bises, con el mítico y señero donde los haya Roots Bloody Roots, musicada bandera del poderoso hecho musical de Sepultura, de más que tribales y selváticas connotaciones. De una banda que, fundamental para entender los derroteros del metal desde los 80, pletórica, se encuentra actualmente celebrando sus 25 primeros años de vida: de pura y esplendorosa vida, como el pasado lunes, reflexiones aparte (aunque necesarias), se encargaron de demostrar.


Concierto Homenaje al Jujano

Fecha: jueves, 8 de abril.
Lugar: AKE, Txantrea.
Incidencias: Hora y ¼ de duración, lleno todo el tiempo. Público preferentemente cuarentón que revivió los temas ofrecidos, premiándolos con sentidos aplausos. Como broche final, incluidos también en el homenaje, comparecieron Los Parachutes.

En homenaje a Eduardo Saldise, castañero de día en la plaza de San Francisco –entre otras formas de buscarse la vida- y entre finales de los 80 y buena parte de los 90, rockero de noche al frente de bandas como Mal Temple, Los Jujanos o Los Mierdosos, en tributo y recuerdo de su memoria, un grupo de compañeros de acordes y fatigas organizó el pasado jueves este acto, evento al que, toda vez que también conocimos al Jujano, tuvimos a bien asistir.
La banda montada para la ocasión, integrada por legendarios de la escena musical local como Aouita, ex componente de Mala Fama –entre una interminable lista de grupos-, al bajo, Josean y Montxo, a las guitarras, y Rubén, a la batería (históricos éstos de formaciones como Tijuana in Blue en distintas épocas, Escarabajos o Kojon Prieto y Los Huajolotes -entre otras-), ofreció temas de las tres bandas con las que Eduardo compartió noches de fiesta, escenarios e ilusiones, contándose además para la llegada a buen puerto de la velada con varios vocalistas: Piluca (ex Mal Temple, Los Huajolotes y, posteriormente, en bandas como las de Amparanoia o Tonino Carotone, alternándose el micrófono la citada con Montxo durante buena parte de la noche), Jabiero Etxeberria (ex Mala Fama, Skalariak y en Vendetta a día de hoy, encargado de abrir fuego con el histórico hit Los Abuelos), Trijenio (ex La Lengua de Trapo, actualmente en Txarrena y mierdoso ocasional, con perdón, entre muchísimos más grupos, encargado de cantar, junto con Alberto, la inolvidable El Club de la Neuronas Muertas), Mikel, perteneciente a Los Jujanos, quien cantó varios temas en la recta final, entre ellos el himno Somos Los Peores, o el ya nombrado Alberto, actual frontman de Aitona Demonds. ¿Otros temas a destacar? El inmenso blues ofrecido por la torrencial Piluca, perfectamente secundada por Fermín (otrora El Hombre Invisible en Los Huajolotes), a la trompeta, y los míticos y desvergonzados Arango y Vamos todos a Mendillorri cantados por Jabiero, de Mal Temple ambos hits: célebre y ácida versión éste último del Lets spend the night together, de los Rolling, dedicado en los 90 al citado barrio, por entonces en construcción. El equivalente al Bustintxuri de nuestros días. Los temas, muy marcados por la influencia de los Stones, supuraron a borbotones rock & roll convenientemente condimentado con marcados síntomas de funk y rhythm´n blues; rock infeccioso jujano… en estado bruto –si se nos permite-, caracterizado por unas letras que, ricas en buenas vibraciones, de lo más irreverentes y mordaces, nos trasladaron por momentos a los 90. A la Calderería del Terminal y el 10 o a la Navarrería del Zuriza; ¿irónicas, las mismas? No, ácidas siempre, como el humor del TMEO, otro de los referentes de la época. Ricas en humor ácido, surrealista y corrosivo. Finalmente, tras el concierto homenaje propiamente dicho, tras una actuación en la que, a la vista de su evidente componente emocional, lo que realmente puntuó fue la presencia de compañeros y amigos de Eduardo a ambas alturas del escenario, tomaron el relevo y la alternativa los debutantes Parachutes, cuarteto que quiso sumarse a la presente ceremonia ofreciendo dos temas de Los Mierdosos, entre otras interpretaciones; estar igualmente presente en este tributo a uno de los suyos. De los nuestros. Del rock: de ese rock & roll callejero de rompe y corte de mangas –más que rasga-… y escasas pretensiones, más allá de servir de válvula de escape; allá donde esté el Jujano, si se enteró, inmensa sonrisa en ristre, seguro que disfrutó.

Fitoterapia para todos

Concierto de Fito & Fitipaldis

Fecha: viernes, 16 de abril.
Lugar: Campo de fútbol de Burlada.
Intérpretes: Fito & Fitipaldis, banda integrada por Fito Cabrales, a la guitarra y a la voz, Carlos Raya, a las guitarras, Alejandro Boli Climent, al bajo, Javi Alzola, al saxo y a las percusiones, Joserra Senperena, a los teclados y al acordeón, y Daniel Griffin, a las baterías. Como telonero, abrió noche La Cabra Mecánica.Incidencias: concierto de presentación de Antes de que cuente diez, nuevo CD de Fito & Fitipaldis. 2 Horas y ½ de duración. Buenísima asistencia, alrededor de de 8500 personas que, de todo tipo y condición, participaron y disfrutaron de la velada.

Para ellos, para ellas; para niños y jóvenes, adultos y mayores. Para hijos, padres y madres, ya en feliz comandita (en caso de ser menores los primeros, cuántos ejemplos de ello vimos el viernes), ya por separado. Para parejas de cualquier edad y estado, casados o solteros. Para separadas y separados. Para gentes de cualquier condición e idéntica sed de emociones musicales… amantes del rock & roll en general, sin más artificios: para todos, así demostró ser una vez más el reclamo de Fito & Fitipaldis. Su hecho musical. Los efectos del mismo: las sesiones de Fitoterapia que, como la presente, están brindando actualmente los citados a lo largo y ancho del Estado, las cuales, una vez más, están triunfando allí por donde van. Y, como el refresco del color de la cocacola, de modo incontestable. La velada se inició con la puntualísima comparecencia de La Cabra Mecánica, banda que, todo un lujo para sus seguidores su presencia, en ésta, su gira de despedida, volvió a hacer con sus temas del mundo una verbena… antes de ponérselo por montera Y tras su hora de actuación, tras brindarnos por última vez la posibilidad de degustar su pura carne de canción (agur, Lichis, ongi etorri, Miguelito), sobre las 22.00 horas, lo que todos estaban esperando: la hora de Fito & Fitipaldis. Sobre un espectacular escenario en el que, por primera vez en lo que a este artista se refiere, no faltó ni provocador o pasillo frontal (vaya que si lo aprovecharon los músicos, sacándole chispas en distintos momentos de la velada para gozo y disfrute de las primeras filas), la sesión musical ofrecida resultó redonda. Catártica a todos los niveles… Y para todos, público y músicos incluidos, a la vista de cómo disfrutaron de la misma. De los rostros de satisfacción con los que, pasadas las 00.30 horas, abandonaron escenario y recinto, el perfectamente acondicionado recinto, tras haber participado con avaricia del generoso festín musical: de un menú preparado con ingredientes extraídos ya del CD que se presentaba (sólo echamos en falta Los huesos de los besos, segundo single de Antes de que cuente diez), ya de los restantes, brillando con especial luminosidad, a tenor de sus novedosas intros musicadas (demostrando la banda que, pese a estar ahí, en el olimpo –poco menos-, se lo sigue currando a pie de obra), hits como Un buen Castigo, Me equivocaría otra vez o Quiero beber hasta perder el control, que, con Raya al lap steel, sonó enlazado con el instrumental La Cuisine de Bernard; ¿más temas ya, nuevos, ya no, a destacar? Me acordé de ti, Catorce vidas son dos gatos (qué buenas vibraciones las transmitidos por ambos), Barra americana (cantado por Lichis, tema que le fue como anillo al dedo), Tarde o temprano (de sonoridad muy sureña, tal vez excesivamente próxima a M-Clan, nuestro único pero al mismo), Soldadito marinero (cómo la corearon los presentes, resistiéndose a que acabara) y, ya en la recta final, la versión del gran Al Cantar, de Platero y Tú (hubo covers de todas las bandas en las que ha participado o con las que en algún momento se ha implicado Fito: Todo a Cien, Abrazado a la Tristeza, Deltoya…), Corazón Oxidado y, cómo no, Acabo de llegar, tema que, en medio de un nuevo derroche de arte, ganas y maneras (una de las constantes de la noche), cerró el concierto: la presente terapia de grupo. Del grupo. Del grupo humano que se dio cita. El presente espectáculo de música en directo… concebido y articulado en torno a la música en directo. La presente sesión de Fitoterapia para todos, Fito & Fitipaldis, claro está, también incluidos en la misma. Una vez más, chapeau!

Demoledor, rupturista, sugerente

Concierto de Tokyo Sex Destruction

Fecha: jueves, 22 de abril.
Lugar: cafetería de la UPNA, Iruñea.
Intérpretes: Tokyo Sex Destruction, banda integrada en directo por RJ Sinclair, RR Sinclair, RM Sinclair y JC Sinclair, respaldados por dos músicos de apoyo. Como teloneros, abrieron velada Out Of Noise.
Incidencias: concierto de presentación de The Neighbourhood, nuevo CD de la banda, enmarcado en el ciclo UPNA en concierto. 50 minutos de duración. Aceptable asistencia.

Tokyo Sex Destruction (Vilanova i la Geltrú, 2002), una de las bandas de rock independiente que más ha girado fuera del Estado, recaló en la cafetería del aulario, cerrando la presente edición del ciclo UPNA En Concierto de forma… Demoledora. Haciéndolo por medio de un concierto que, desde el primer minuto, demostró haber sido planteado descaradamente al ataque, sin prejuicios ni complejos. Ante un público, en opinión del frontman del sexteto, un tanto parado (“podéis acercaros, no somos gente violenta”; “sois la gente más silenciosa para la que hemos tocado; de aquí, al Liceo”, tal y como dijo con ironía tanto al principio como cerca del final), destilando los músicos todo el tiempo una energía que, con la excepción de casos contados en las primeras filas, vaya que si contrastó con la actitud del respetable, la velada se tradujo en la intensísima interpretación de buena parte de los temas del nuevo CD de los catalanes, unas composiciones que, orbitando en torno a una concepción del rock garagero tan personal como killer, con fuertes dosis de psicodelia, no dejaron indiferente a nadie: cosa de su lisérgico regusto, de la actitud con que fueron defendidas y de la presencia en su incendiario ADN de ingredientes como el punk, dando lugar la suma total a un hecho musical que, tan indefinible como bestia, presentado en la línea del crossover facturado desde los 90 en la escena catalana, llamó la atención por lo atractivo que resultó.
Magistralmente plasmado en canciones de incuantificable e inmensa sonoridad, dicho hecho musical se hizo rock orbitando en torno a un eclecticismo poco menos que total, tal y como lo dieron a entender los instrumentos para su factura utilizados: batería, percusiones, bajo, guitarra (saliendo de la misma, pura fragua con cuerdas, fuego más que chispas; pura incandescencia musicada) teclados… y ¡saxo, en algunos temas! Rock & roll en esencia, lleno de momentos de altísimo voltaje y gran intensidad progresiva que, progresivamente envolventes, se tradujeron en la creación de abrasivas atmósferas sonoras con forma de canciones: de viscerales y electrizantes composiciones que, de interesantes planteamientos siempre y no menos atractivos desarrollos instrumentales antes del desenlace, llevadas al directo con total libertad tanto desde el prisma estilístico como desde el referido a su duración (esto es, combinando sonidos, ritmos y expansión en el tiempo de dicho sumatorio con absoluta libertad), se estamparon contra nuestros tímpanos como lo que demostraron ser, verdaderos bofetones sonoros.
Con vitola y aureola de grupo clásico (cosa de las buenas vibraciones que transmite la presente banda, comenzando por su sugerente nombre) Tokyo Sex Destruction pasó como un ciclón por la UPNA, transformando la cafetería en improvisado club de garage y, a pesar de lo dicho del público, gustando y convenciendo a los presentes. A quienes, un jueves más, se dieron cita con motivo del presente ciclo, el cual, al igual que el de Jazz el miércoles 21, dicho jueves tocó a su fin. Así las cosas, como dijimos entonces, no nos queda otra que despedirlo. El año que viene, más.

20/4/10

ESPECIAL DOCTOR DESEO



Doctor Deseo, una de las bandas más sugerentes, respetadas y queridas de Euskal Herria, ha sacado nuevo disco; su título , Deseo, Cartografía Imposible. El CD, editado por Baga-Biga ofrece diez nuevas dosis de emocional y musicado deseo, y será presentado el próximo sábado, 24, en la sala Tótem: allí estaremos. Hasta entonces, podéis disfrutar de Que amanece de nuevo, primer single extraído:

SEXO, TERNURA Y MISTERIO (MUXIK, 2008), ANTERIOR DISCO DE DOCTOR DESEO

Pasito a pasito, disco a disco, Doctor Deseo ha logrado de forma natural cimentarse en nuestra escena, y de la forma más sólida posible: cosa de sus directos, tan apasionados como apasionantes, y de sus discos. De discos tan impactantes como éste, un CD integrado por 10 intensas canciones por medio de las que Francis, Josi y compañía vuelven a protagonizar un nuevo salto cualitativo en su carrera: sí, y hasta el punto de hacernos pensar que, de su mano, tiene que pasar algo allende el Ebro. Y grande; así lo dejan entrever estas composiciones, pasionales y ricas entre otras en connotaciones sexuales (derivadas tal vez del término sexo, reivindicado por el título del disco), sensuales (deparadas posiblemente por la ternura, también sugerida desde el mismo) y ¿misteriosas? No, llenas de pasión. De roja pasión, como siempre, y deseo, más bien. Si te crees con un corazón a prueba de bombas –emocionales- de todo calibre y condición, prueba a escuchar cortes como Tu torpe corazón, Diez negritos, La hermandad de los perros sin dueño o Danzing in the hell

DOCTOR DESEO, TRES VIEJAS CRÍTICAS, TRES

La filosofía del tocador

Concierto de Doctor Deseo


Fecha:
Domingo, 16 de Enero de 2005
Lugar: Teatro Gayarre, Iruñea.
Intérpretes: Doctor Deseo, banda integrada por Francis a la voz y a la guitarra, Toro a las guitarras, Josi al bajo y a los coros, Raúl a los teclados y Txampi a la batería, reforzados para la ocasión por Aiora a la voz femenina, Mikel al saxo y a la flauta travesera y el actor Ander Lipus.
Incidencias: por problemas de índole técnica el concierto, que tuvo dos partes y duró hora y tres cuartos, comenzó con cerca de una hora de retraso. Lleno, público entusiasta que disfrutó de la actuación.

Cuando se llevan años en un grupo hay veces en las que la filosofía del músico, del tocador de música (si se me permite la expresión) tiende a mutar, a manifestarse de distintas formas, más allá de la dinámica de grabar y tocar: en esos casos la misma puede llevar al músico a tomar decisiones de distinto calado, como parar y desaparecer de la escena para regresar más tarde, tratar de reinventarse o probar a reinventar el repertorio de manera sorpresiva o sorprendente, buscando en un primer momento sorprenderse él a sí mismo y, acto seguido, al público en general. Sí, y cuanto mayor es el tiempo que se lleva en el oficio más comunes acostumbran a ser estas prácticas. Estas metamorfosis, como la que el pasado Domingo llevó a cabo Doctor Deseo bajo esa denominación precisamente: Metamorfosis, un espectáculo a medio camino entre el set acústico, el teatro y el cabaret por medio del cual el Doctor chequeó los temas más lentos de su repertorio. Tras un monólogo de lo más sugerente y explícito declamado por Ander (todo un todoterreno durante el show) y bajo una iluminación más propia de una función teatral, la función comenzó de la mano de Es solo la necesidad y deparó la interpretación o puesta en escena de veintiseis composiciones convenientemente arregladas para la ocasión, alcanzándose el clímax en la primera parte con Ni naiz o Abrázame. Las canciones ofrecidas nos mostraron a una formación de lo más versátil, con un Francis que, presentado como “un niño grande, un pequeño abuelo o un terrorista poético”, se mostró de lo más sensual, provocador y transgresor. Y en una forma física envidiable, tan pronto trepando al trapecio que pendía sobre el escenario como balanceándose sobre el mismo, ya recorriendo el pasillo del teatro cantando, (haciéndolo incluso de forma personalizada), sacando a bailar a chicas e incluso amagando caminar sobre el mar de gente que poblaba las butacas... tal y como Jesucristo sobre el agua. Y todo ello en el marco de un espectáculo exquisito, perfectamente trazado, en medio de unas atmósferas llenas de intimidad, tonos rojizos y sombras, muchas sombras. La segunda parte, que se desarrolló bajo la misma tónica, trajo consigo temas como En el sol de tus ojeras (con el que principió), Corazón de tango o Canción de piratas, tema con el que se despidieron, aunque aún retornarían a las tablas para ofrecer Sueños gastados a modo de bis. Y esto es lo que dio de sí la noche, una velada protagonizada por unas composiciones de intención tan amorosa como amoral y cuyas connotaciones, tan sensuales como sexuales, salieron plenamente a la luz de la mano de esta Metamorfosis tan propicia para ello.




Cum laude en deseo y actitud

Concierto de Doctor Deseo

Fecha: sábado, 27 de Mayo de 2006.
Lugar: Sala Artsaia, Aizoain.
Intérpretes: Doctor Deseo, banda formada por Toro, a la guitarra y a los coros, Josi al bajo y a los coros, Francis a la voz y ocasionalmente a la guitarra, Raúl a los teclados y Txanpi a la batería.
Incidencias: Concierto de presentación de Detrás de los espejos rotos, nuevo CD del grupo. La actuación duró hora y cuarto, dos tandas de bises aparte. Buena entrada, público que se mostró participativo.

Tras la temporada de rigor en barbecho –tal y como acostumbran a hacer, entre disco y disco, desde hace años - Doctor Deseo ya se encuentra operativo nuevamente: y el regreso no ha podido ser mejor, con un nuevo trabajo con el que los comandados por Francis y Josi se han vuelto a superar. Sí, y es que, en el presente caso, la presente dinámica de sacar disco, embarcarse en la correspondiente gira de presentación y posteriormente, transformarse en célula durmiente durante los siguientes doce meses, está demostrando ser acertada a todos los niveles. Ante una entrada más que interesante teniendo en cuenta las fechas y la temperatura que hizo el sábado, la noche arrancó con En aquellos ojos negros, tema del nuevo CD al que siguieron clásicos como Dulces sueños (ofrecido entre luces parpadeantes) o Desde el centro de un huracán: una velada, cómo no, presidida por un Francis que, de negro y con sus habituales ligas rojas en el sombrero y en la pierna derecha, se mostró tan locuaz y cercano como siempre. Siguiendo con el pase, apuntaremos que éste se desarrolló a buen ritmo, deparando un buen número de temas nuevos, como Loco (unos de los hits del CD, a ritmo de sex-machine sobre un estribillo 100% Deseo), el reflexivo Detrás de los espejos rotos o ¡Vale ya!, composiciones muy bien aceptadas por los presentes y perfectamente integradas en el repertorio: cosa de su tensión musical y emocional y de su sabor, intenso y exquisito. De su genuina e indisimulada denominación de origen. Así las cosas, podemos afirmar que, sin remitirnos necesariamente a clásicos como Corazón de Tango o Panfleto Nº 13, que también sonaron, apenas hubo diferencias entre la respuesta generada por los temas nuevos (con qué rapidez han entrado en la familia) y otros como Abrázame (motivado por el recuerdo hacia un gran artista de la tierra, tristemente desaparecido), Fugitivos del paraíso o ¿Quién mueve las cuerdas?, que, interpretado bajo luces parpadeantes y bases techno, inspiró un sarcástico comentario sobre la realidad de Nafarroa al vocalista: “qué bonito todo, el Osasuna en la Champions y el señor Sanz en la presidencia”. Finalmente, el set terminó con A mi pequeña María, pero a la vista de que como todo lo bueno, se hizo dos veces breve, la banda tuvo que comparecer hasta en dos ocasiones antes de concluir con una chica del batzoki travestida hoy en El chico del batzoki, ofrecido a ritmo de rumbita-rock entre mordaces comentarios relativos al PNV, armarios y no salidas de los mismos...
Doctor Deseo reverdeció laureles en Artsaia nuevamente, revalidando cum laude su doctorado tanto en pop-rock pasional como en actitud en escena y deseo, sus hechos diferenciales: ah, y mostrándose en plena forma, con hambre de electricidad y escenarios tras el experimento acústico-teatral que supuso el espectáculo Metamorfosis, plasmado en su anterior CD, y el parón de 2005. Evidentemente, nos gustó.




Sexo, ternura y deseo

Concierto de Doctor Deseo

Fecha: sábado, 26 de Abril de 2008.
Lugar: sala Tótem, Atarrabia.
Intérpretes: Doctor Deseo, banda formada por Aitor Toro, a la guitarra y a los coros, Josi al bajo y a los coros, Francis a la voz, a la guitarra y a la pandereta, Raúl a los teclados, y Txanpi a la batería.
Incidencias: Concierto de presentación de Sexo, ternura y misterio, nuevo CD del grupo. 2 horas de duración, bises incluidos. Lleno, público eentregado y participativo.

Desbordada, he aquí cómo resultó la expectación generada en Tótem ante la presencia de Doctor Deseo, uno de los valores más seguros de la bolsa musical y subiendo, constantemente al alza en los últimos tiempos. Una banda que de forma natural, pasito a pasito cual laboriosa hormiguita, sin tratar de hacer de cada uno artificiales zancadas, ha logrado cimentarse de la forma más sólida posible, obteniendo la mejor de las recompensas: admiración, respeto y credibilidad. Ante una sala a rebosar, sobre un escenario presidido en su parte superior por teclados y batería (ésta última, aislada tras una pantalla de metacrilato), entre flashes rosaceos, trazos de láser verdes y diversos pregrabados entremezclados que vaya cómo caldearon la salida de los músicos, la velada arrancó bajo las notas de Mi torpe corazón, puerta de acceso del nuevo disco a la que, enlazadas, siguieron Orjia amaitezinak (ofrecida desde un escenario presidido por la oscuridad, con el láser rojo, entre luces estroboscópicas, haciendo de las suyas entre los presentes y con Francis haciéndolo también entre aquéllos – asimismo-: cantando y bailando sobre el mar de gente desde el metálico barco central de la sala) y Fugitivos del paraíso, con el frontman, ya sobre el entarimado, tocando con energía la eléctrica... roja, por supuesto: un Francis que, respaldado por el legendario Josi, su fiel escudero, compareció como acostumbra, gafas oscuras, pantalón negro con liga roja, camisa blanca y guante y sombrero negro con cinta roja. A continuación llegaría el momento de composiciones nuevas como Hazlo (cantada ¡desde la barra!, con aquel paseando entre las lámparas) o La hermandad de los perros sin dueño, ofrecidas entre veteranas como Abrázame (de las más emotivas del repertorio, cosa de la cercanísima realidad que la inspiró), En tu rincón, con el cantante y showman a pie de pista, abriéndose pasillo entre la gente al igual que, según la Biblia, hicieran los israelitas entre las aguas del mar... Rojo, precisamente (el color predominante esta noche a todos los niveles) o Una tregua en mi cabeza, con el citado, en escena de nuevo, enfocando al respetable con una gran linterna... como si de un móvil con vida propia se tratase. Ya en la recta final brillarían con luz propia Danzing in Hell (discotequera total), Noche de viernes y el histórico Corazón de tango, quedando para los bises entre otras Ahora que estás dormida (entre pompas de jabón, con el vocalista ejerciendo como tal desde la barra nuevamente), la sobrecogedora Diez negritos (temazo, directamente), A mi pequeña María, una reconvertida y travestida –musicalmente hablando- Chica del batzoki y Juegos malabares, bajo cuyos sones llegó la noche a su final.
Todo un icono de la escena, Francis y sus chicos, en ésta su vuelta a la palestra, volvieron a ofrecer un gran concierto; al rojo, tal y como siempre han sido éstos. Un show de luz y sonido ciertamente intenso y pasional. Una actuación sostenida sobre su inclasificable –y genuina- forma de concebir el pop-rock, si acaso de una manera totalmente transgresora y amoral, típicas marcas de la casa y estandartes por antonomasia de la banda, a estas alturas. Unas marcas, unas características las mismas riquísimas en connotaciones sexuales (derivadas del sexo que reivindica el título del nuevo CD), sensuales (deparadas por la ternura sugerida desde el mismo) y ¿misteriosas? No, llenas de pasión. De roja pasión; de deseo, más bien.


Y ESTE ÚLTIMO VÍDEO, ESTA ´`ULTIMA CANCIÓN, GENTILEZA DE LA CASA

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