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26/4/13

CRITICArte, MAYO; LA VELA PUERCA, HOEY & THE MUSSELS, GAUR EZ, CABEZAFUEGO, JOSEBA IRAZOKI (ONE MAN BAND), LITTLE SUZZIES, DOCTOR EXPLOSION Y EL DROGAS, PARA EMPEZAR!!

A la luz de la Vela

Concierto de La Vela Puerca

Fecha: sábado, 18 de mayo.
Lugar: sala Tótem, Atarrabia.
Intérpretes: La Vela Puerca, formación integrada por Sebastián Teysera Enano y    Sebastián Cebreiro Cebolla, a las voces, Nicolás Lieutier Mandril, al bajo, Carlos Quijano Coli, al saxo, Alejandro Picone Ale, a la trompeta, Santiago Butler  y Rafael Di Bello, a las guitarras, y José Canedo Pepe, a la batería. Como teloneros, abrieron noche Cero a la Izquierda.
Incidencias: presentación de Piel y Hueso, nuevo CD de la banda. Casi dos horas de duración, bises incluidos. Asistencia aceptable, cerca de media sala. Público muy participativo que disfrutó de la actuación.

Tras tantear el terreno tres años atrás en el denominado Iruñea Free Musikaldia, festival auspiciado por la Federación de Peñas de Pamplona, los uruguayos La Vela Puerca, en el marco de una mini gira estatal de presentación de su ultimo trabajo, pisaron suelo navarro nuevamente, convenciendo y complaciendo sobradamente a cuantos acudieron al concierto. A un público que en buenísima parte de los casos demostró conocer, y más, la trayectoria del grupo, a la vista de cómo fueron recibidos los músicos y de cómo fueron secundadas la práctica totalidad de las canciones.
Tras la comparecencia de los locales Cero a la Izquierda, banda que, de manos de su  actuación, marcó en su calendario otra fecha para el recuerdo dentro de este, su gran año, alrededor de las 23.00 horas comparecieron los capitaneados por el Enano y el Cebolla, siendo saludados al estilo más genuinamente sudamericano; bajo el ondear de alguna bandera de su país, con un apasionado y repetido cántico, a modo de mantra: Vamos, vamos la vela, vamos la vela de mi corazón
En su intento de enganchar desde el minuto, la banda, además de nuevas composiciones, presentó principalmente viejas credenciales sonoras, dando lo mejor de sí con todas ellas. Y en la diana, lo realmente importante. Y cuando decimos con todas, es con todas, a juzgar por cómo fueron saludadas, coreadas y aplaudidas: tanto las de estreno, como las dos con las que arrancaron, (Sobre la sien, Y así vivir) como las de discos anteriores que sonaron enlazadas con ellas, conformando un primer bloque de canciones: Colabore y Haciéndose pasar por luz, especialmente recibida esta última.
Acerca de los temas escuchados, alrededor de veinticinco en total, diremos que lucieron muy vitamínicos y pegadizos; dejando entrever una esencia muy punkrockera -por momentos- que, imbuida por el espíritu de La Polla de principios de los noventa (la época más rockera de los de Agurain), matizada por ritmos latinos y vestida de color fiesta por los vientos, denotó magnético empuje y gancho propio. Capacidad para poner a bailar o, al menos, para mantener atentos a propios y extraños. Y apoyándose en el crossover de sensaciones y ritmos exhibido, ser ricos dichos temas en substancia musical, llegando a sonar puntualmente cuatro guitarras sobre el escenario y hasta tres voces. ¿Los más celebrados, a tenor de cómo fueron no ya recibidos, sino cantados por la sala? Caldo precoz, Zafar (todo un himno, allende el océano), De atar o De tal palo.
Transcurrida la mitad de la actuación llegó uno de los momento más especiales de la velada, al menos para ellos: la comparecencia de Kutxi Romero, cantándose La sin razón. ¿Más momentos cumbre en lo que a colaboraciones hizo referencia? El  protagonizado camino de las postrimerías de la noche por el igualmente integrante de Marea César Ramallo, quien aportó sus 6 cuerdas en otro de los temas.

Fundados en 1995, considerados una de las bandas más populares de Uruguay (no en vano sus últimos trabajos, incluido Piel y hueso, han alcanzado distinciones como las de Triple o  Doble Platino), La Vela Puerca se encendió en Tótem recientemente,  incendiando con fuerza   e iluminando la noche con sus canciones. Bien, bien.


Última estación, Atarrabia/Villava

Concierto de Hoey and the Mussels

Intérpretes: Hoey and the Mussels, formación integrada por Colm Candon, a la voz, a la guitarra acústica y a la armónica, Stephen, a la guitarra eléctrica, Patxi Antón, al bajo, y Javi Egiluz, a la batería, además de diez invitados puntuales.
Fecha: viernes, 17 de mayo.
Lugar: Casa de Cultura de Atarrabia.
Incidencias: último concierto de la banda. Hora y ¾ de duración, bises incluidos. 2/3 largos de  aforo. Público que aplaudió con fuerza las interpretaciones.

7 años después de que comenzaran su andadura, el viaje emprendido por Hoey and the Mussels llegó dicho viernes a su final, abandonando el cuarteto la escena como los grandes. Como lo que, desde el prisma artístico, han demostrado ser en estos años, saliendo por la puerta grande… y dejando tras de sí cierta sensación agridulce: y es que, entre otras cosas, no deja de ser una pena que una banda así, para poder ofrecer un concierto en condiciones (sobre un escenario profesional y con pago de entrada de por medio), haya tenido que anunciar su fin: algo que, crisis económica aparte, dice mucho de los actuales tiempos. De la apatía de buena parte del público potencial en general.
Con la presencia en numerosos momentos de Germán San Martín a los teclados y al acordeón (quinto miembro de la banda tantas noches), la ceremonia de despedida dio comienzo con viejos temas como My dance unalone, de Home, su primer CD, o My own favourite scarab tale, del segundo, compareciendo a una con la interpretación de un nuevo tema de Daemon dozen el primer invitado de la noche: el violonchelista Tom Theobald, quien también tomó parte en la siguiente pieza en sonar. A lo grande, con un buen número de músicos respaldando la celebración, a continuación compareció el guitarrista Dani Ulezia (Fabric & ghost), prosiguiendo el desfile de invitados, todo un valor añadido para la velada, con las presencias de Txetxu Brainloster, Antonio Armendáriz (quien colaboró en dos temas, uno de ellos, Barry Mullets washing day, de the humours of privilege, tercer CD del grupo), Jon Ulezia, el Flako y Txus, de la banda de El Drogas (Solf power) y, ya en los bises, en una misma canción, Raúl Elizalde y Berti, de Astrovandals este último, ofreciendo el cuarteto propiamente dicho cuatro composiciones únicamente, en todo el concierto.
Tras años y años de batallas, incluso de ganar algunas (pensamos que cada CD publicado ha representado una pequeña victoria para el grupo); después de sentar cátedra con sus canciones y de haberse mantenido todo el tiempo posible en el alambre, Hoey and the Mussels colgaron finalmente sus instrumentos, repitiéndose una década después la historia ya vivida por Colm, Patxi y Stephen en So Blind, su anterior formación: el final de un nuevo proyecto, ante la falta de perspectivas. Hoey and the Mussels, contagiados por el rock americano de regusto más atemporal y perenne y unos de los más preclaros voceros que artistas como Neil Young, Tom Waits, Bruce Springteen o Bob Dylan han tenido a este lado del Atlántico.
Malos tiempos no, peores, he aquí cómo son los que corren a día de hoy para la lírica. Para el arte, en general. Cosa de una época como esta, en la que a mayor calidad por parte de los artistas, menor acostumbra a ser la curiosidad suscitada y, por ello, menores sus logros. Cosa de estos tiempos en los que la oferta es inmensamente superior a la demanda y los mass y el gran público tienden a valorar más los edulcorantes artificiales que la miel; a artistas mediocres de consumo inmediato, más que a los verdaderos  orfebres; así las cosas, ¿de qué sirve remar y remar si nunca se acaba el mar? Normal, llegados a determinado punto, que las bandas tengan que claudicar.
En fin, fue bonito mientras duró; y que nadie lea aquí un epitafio. Toda vez que lo mejor siempre está por llegar, esperemos que este trance, la llegada de la banda a su última estación, no sea para sus músicos sino una especie de tránsito hacia algo mejor.



Bienvenidos al futuro

Concierto de Gaur Ez

Intérpretes: Gaur Ez, formación integrada por Jule, a la voz, Idoia y Alfredo, a las guitarras, Xabi, al bajo y a los coros, y Julen, a la batería y segundas voces.
Fecha: jueves, 16 de mayo.
Lugar: Black Rose, Burlata.
Incidencias: presentación del primer CD de la banda. 1 Hora de duración, bises incluidos. Asistencia aceptable. Público joven que disfrutó de la actuación.


Gaur Ez, los BAP!! del siglo XXI con voz femenina al frente –digámoslo sin tapujos  salvando todas las distancias-, comienzan su andadura en 2005, sin prisa pero sin pausa, brindando sus primeras actuaciones en 2010 y viendo publicado su primer CD a finales de 2012: un trabajo cuyas canciones fueron dicho jueves el eje central de su actuación en Black Rose.
En busca de su particular piedra filosofal (en lo referido a su sonido) desde finales de la anterior década, tras años y años a su ritmo, combinando diferentes ambientes y sonidos, la banda está presentando actualmente su sorprendente apuesta sonora, arriesgada y valiente donde las haya; una propuesta erigida sobre unos temas que bailaron todo el tiempo con diferentes intensidades, marcadas por todo tipo de volantazos rítmicos. Navegando en todo momento a caballo entre los postulados de un post-hardcore de lo más experimental y, cosa del idioma elegido para expresarse, un euskal rock de corte ciertamente alternativo. Ah, y de novísimo cuño todo ello. ¿El resultado de tales combinaciones? Unas composiciones con sello propio que dieron lugar a un universo artístico trabajadamente personal. Y es que ahí es nada lo que suponemos que han tenido que trabajar estos músicos para dar vida a semejante colección de temas: imprescindibles labores de aprendizaje aparte, tanto en su  composición como a la hora de ensayar de cara a plasmarlos en directo.
El concierto arrancó de manos del tema que bautiza al grupo, marcando su interpretación las tónicas artísticas llamadas a definir la velada: los ya sugeridos  contrastes de todo tipo, con la voz principal aportando calor y componente melódico al hecho musical. Contrarrestando Jule con su forma de cantar, caliente y sutil, los acerados y acelerados impulsos musicales de la banda, presididos en algunos momentos por la voz gutural esgrimida por el baterista. Así pues, caricias versus arañazos y zarpazos, he aquí cómo podríamos definir lo comentado, estableciéndose desde dichos primeros compases el ying yang llamado a presidir la actuación.
A continuación, apoyándose en ese equilibrio, comenzaron a forjarse las imprevisibles atmósferas llamadas a definir la noche, ora más transparentes, ora más opacas; unas veces más pétreas, otras, más porosas, antes de agrandarse definitivamente y envolverlo todo de manos de composiciones como Ezinegon, Zuengana noa o Itxoiten, ofrecidas antes de los bises: tiempo extra en el que sonó una versión del Kukutza, de Zea Mays (a ritmo de dance rock, qué gran colofón) y el definitivo y de factura propia Agur.
Recuperando la fecha que, por motivos de causas mayores, tuvo que ser suspendida en febrero, aprovechando la ocasión –posiblemente- para foguear repertorio de cara a su participación, el próximo sábado, en la cuarta edición de Arrikurock, Gaur Ez descargaron con arte y energía sus composiciones; unas canciones que, repletas de atractivos recovecos y matices, demostraron ser a las canciones de corte tradicional lo mismo que los actuales barrios dormitorio a los cascos viejos de las ciudades. Bueno, y sobre el escenario, demostrando los músicos ser jóvenes pero, tal y como se decía en los años noventa, estar sobradamente preparados. Ser parte del imprescindible relevo generacional: un grupo, Gaur Ez, llamado a recordarnos que nos vamos haciendo viejos. Mayores, si se prefiere. A decirnos con argumentos, como se dicen las cosas, que el futuro ya está aquí. Hablando de lo que estamos hablando, a decírnoslo tal y como lo hicieron, con razones con forma de canciones. Sean bienvenidos…


Mayo, tiempo de ‘Maiatza’ (I)

Conciertos de Cabezafuego y Joseba Irazoki.


Fecha: sábado, 11 de mayo
Lugar: Peña Euskal Herria, Burlata.
Incidencias: actuaciones de alrededor de 1 hora de duración Además de los citados, también subieron al escenario Little Suzzies y Doctor Explosion. Asistencia buena.

Tras arrancar el sábado 4 la actual edición de Maiatza Rock, la vigésima –por más señas-, el día 11 tuvo lugar la segunda de las citas del incombustible ciclo, deparando las actuaciones de Cabezafuego, Joseba Irazoki, Little Suzzies y Doctor Explosion; eso sí, a la vista de lo que dieron de sí los conciertos (por un lado, la presencia de dos artistas con muchísimas cosas que decir, además de en el fondo, en las formas, actuando en solitario, y por otro, la de dos bandas más al uso) hemos creído oportuno hablar en primer lugar de las actuaciones de los primeros, dejando para fechas próximas las de los legendarios Doctor Explosion y Little Suzzies.
Aunando atmósferas de imprevisibilidad y marcado regusto propio, la velada arrancó con la comparecencia del a todos los niveles inquieto Iñigo Cabezafuego, artista que en el marco del No tengo tele Tour actualmente está presentando las mimbres de su carrera en solitario: unas canciones de fuerte personalidad e histriónicas y lucidas letras. Así pues, dando rienda suelta en plan songwrritter al artista que atesora en su interior el niño que lleva dentro, a lo Kabezabolo –incluso, por momentos-, esto, presentar dichos temas, hizo guitarra eléctrica en mano y pedales en los pies: uno de los pedales, llamado a accionar el pequeño bombo del que entre otros útiles sonoros se acompañó, destacando entre los mismos el radiocassette con el en uno de los temas se hizo los coros a sí mismo, dando lugar a uno de los momentos de la noche. ¿Otros? Los deparados por las versiones con las que se despidió, Los violentos de Dios, de Bizardunak, ofrecida con el banjo a pie de sala, y Me gustaría llorar, de Los Bichos. Así pues, inclasificable Iñigo una noche más, a su ritmo. A su bola, dando pié con bola todo el tiempo y metiéndose totalmente al respetable en el bolsillo: algo que también hizo Joseba Irazoki, polifacético músico donde los haya llamado a presentar dicha noche su show One Man Band, espectáculo sin fronteras ni banderas estilísticas en el que el citado toca todo tipo de instrumentos: guitarras (con púa, slide-guitar o incluso con ¡baquetas!), bombo, armónica, platillo, pandereta, txistu… dando lugar juegos con la distorsión mediante a ¿diferentes ambientes? No. A universos únicos -más bien-, haciendo buena la máxima de que si sirve para emitir sonidos o marcar ritmos, todo vale. ¿El resultado de lo visto? Todo un ejercicio de folk rock teñido de genuina psicodelia norteña… Plasmado mediante unas piezas de corte incluso bailable: poniendo de manifiesto las mismas, eso sí, ser a la música de baile lo que las apuestas de hachas a las apuestas meramente deportivas. Finalmente, su actuación encontró el mejor de los colofones de manos de la presencia de Cabezafuego, con Joseba sobre sus hombros musicando el  tema Maiatza Rock, himno oficioso si no ya oficial del festival.
Derrochando descaro, carisma y discursos musicales propios, haciéndolo sin ningún tipo de recortes, Cabezafuego y Joseba Irazoki dieron la campanada con los conciertos por ellos protagonizados, totalmente alejados de postulados tradicionales y aptos preferentemente para melómanos extremos. Y sí, nos alegró constatar lo siguiente, que en unos tiempos tan previsibles como estos, todavía queden artistas que se atrevan a salirse del guión. A destrozar lo convencional. Artistas capaces de sorprender a propios y extraños con sus propuestas, incluso al arriba firmante, labor harto difícil a la vista del número de bandas que cada semana ve en directo. Y estos dos, todo un punto y aparte en el cartel, lo hicieron, trasladando a los presentes la sensación de estar siendo testigos de algo único: una gratísima sensación, razón por la que consideramos conveniente dedicarles un capítulo aparte. Próximamente, en este espacio, Doctor Explosion y Little Suzzies.


Mayo, tiempo de ‘Maiatza’ (y II)

Conciertos de Little Suzzies y Doctor Explosion


Fecha: sábado, 11 de mayo
Lugar: Peña Euskal Herria, Burlata.
Incidencias: actuaciones de alrededor de 1 hora de duración, enmarcadas en la 2º jornada de Maiatza Rock. Asistencia buena, más o menos lleno todo el tiempo.

Decíamos ayer, he aquí cómo podríamos haber comenzado, emulando a Fray Luis de León… Bien; tras haber contado recientemente cómo transcurrió la primera parte de la velada del pasado sábado, con las actuaciones de Cabezafuego y Joseba Irazoki de por medio,  vayamos con la segunda, llamada a discurrir por senderos más convencionales.
Little Suzzies comenzaron su actividad sísmico-musical a mitades de 2010, cuando Montxo y Josean, viejos conocidos por haber formado parte de legendarias bandas de Iruñea (Los Jujanos, Mal Temple, Tijuana in Blue, Kojon Prieto y los Huajolotes, Impecables o Zopilotes Txirriaos –el primero de ellos-, y Tijuana in Blue, Los Baches, Escarabajos o Aitona Demons, el segundo) se juntan con José, experimentado guitarrista leonés con pasado en Los Flechazos y afincado en Ezcarotz. ¿El objetivo del incipiente grupo? Tras reclutar un baterista, tocar rock & roll. Y esto hicieron básicamente en la Peña Euskal Herria. Facturar rock & roll de atemporales y clásicas querencias; rock pirenaico con señeras hechuras propias, derrochando gusto a raudales los guitarristas por medio de la energía generada. Como no podía ser de otra forma, tocar rock indisimuladamente contundente sobre la pétrea base conformada por Montxo, al bajo, y el baterista, dando a entender que, en casos como el de estos músicos, la experiencia no es un grado, sino más: el termómetro entero. Y así lo dieron a entender mediante las once canciones que brindaron, de ejecución más que perfecta y, salvo tres versiones (de Neil Young y The Rolling Stones dos de ellas), todas de factura propia, dejando su actuación perfectamente caldeado el terreno para Doctor Explosion.
Fundados en Gijón en 1989, preclaros referentes de lo que dio de sí en el Estado la década de los noventa, el grupo indie que más bebió de los años sesenta demostró estar viviendo una segunda juventud por medio de su concierto; de un show que ante todo fue una fiesta. Disparando con bala, tirando a dar y haciendo blanco en todo momento, el carismático Jorge Explosion surfeó enérgicamente sobre su tabla con forma de guitarra, ofreciendo el power trío por él comandado temas de toda su discografía. Unas composiciones cantadas en inglés y en castellano cuya raigambre, erigida sobre una explosiva combinación de garage punk setentero, melodías pop y regusto a rock´n´roll sixtie, encontró su perfecta razón de ser en temas como Drácula ye-yé (hit extraído de Aquellos maravillosos 90: Tributo a Dr. Explosion, de 1996), Eres feo, chaval (incluido en el referencial El loco mundo de los jóvenes, publicado en 1994), Mata a la tuna (de The subnormal revolution, 1998) o Surf talibán, tema del CD Música grabada, saltos y cánticos, de título surgido de una descacharrante anécdota: de una visita de la policía al piso de Jorge; en vista de la algarabía reinante en la fiesta de inauguración del mismo, los agentes le multaron, aduciendo como causa de la sanción la existencia de “música grabada, saltos y cánticos”. Bueno, y sobre la actitud del grupo en escena, ¿qué decir? ¿Que lo dieron todo? Y multiplicado por tres. Incluso con las tres voces, incontestables, aportando otras tantas capas de pintura al hecho musical.
Tras arrancar el sábado 4 con Putas de Hojalata, Memo y M.C.D., mañama, 18,  concluirá la presente edición de Maiatza Rock, estando programadas las actuaciones de Willis Drummond, Attikus Finch y Proyecto Pez: ciclo este, el ‘Maiatza’ de Burlata, que hace de mayo el mes de la iniciativa popular y la música en directo por excelencia. Que en ello ha convertido el mes de mayo un año más, y ya van diecinueve, desde 1994. Ya falta menos para el vigésimo aniversario.

Totalmente enganchado al rock & roll

Concierto de El Drogas


Fecha: sábado, 27 de abril.
Lugar: sala Kube, Tafalla.
Intérpretes: El Drogas, a la voz y ocasionalmente a las guitarras, acompañado por el Flako, al bajo y a los coros, Txus, a las guitarras, y Brigi, a la batería.
Incidencias: último concierto de la gira Te cantamos las 40. 3 horas y ¾ de música en total. Alrededor de medio aforo. Público que terminó entregado.

Dando a entender por activa y por pasiva, en acústico y en eléctrico, que lo de los recortes no va con él para nada, El Drogas la lió en todos los sentidos en Tafalla, cantando generosamente las cuarenta a cuantos acudieron a la Kube. Las cuarenta… y más, si tenemos en cuenta el número de canciones con el que, en compañía de Txus –guitarras acústicas los dos en ristre-, saludó Villarreal a los presentes.
Con los pies en el suelo ambos músicos -en el sentido literal de la expresión-, en un improvisado hall, la velada arrancó de manera totalmente informal –así las cosas-, denotando Enrique y Txus con su forma de actuar una cercanía idéntica a la que la banda ha compartido con el público en los últimos años, actuando por calles y plazas de Iruñerria por sorpresa. Sorprendiendo el pasado sábado durante media hora de igual modo a los presentes, con dicho aperitivo. Y a continuación, tras regalar un último tema en su versión más genuina, Mañana será igual; después de semejante cóctel de bienvenida (esto es, de decirles a los suyos “sean bienvenidos” de la mejor manera posible), llegó el plato fuerte de la noche: la hora de la verdad. La de cantar las cuarenta, labor llamada a ser afrontada dicha noche por los músicos por última vez.
Detonando las canciones con total presteza y precisión, el cuarteto abrió fuego con Sofokao, sonando a partir de ahí de manera alterna temas extraídos de la carrera de Villarreal en su conjunto, ora, realmente legendarios (Barrio conflictivo, Bahía de Pasaia, Nada sin ti), ora, de más reciente factura, como Así, Solo quiero tu boca, Pétalos o En punto muerto. Haciéndolo con nuevos arreglos los recuperados de su anterior formación, canciones como Contra la pared, Tentando a la suerte, No hay tregua o La silla eléctrica: junto con otras de Azulejo frío como Todos los gatos, Con tu piel o la que le dio título al CD, las más efusivamente recibidas: eso sí, con permiso de las que no vamos a citar, imposible nombrarlas todas, siguiéndoles a poca distancia temas como Cerocomasiete, Todos mirando, El lobo feroz (con El Drogas simulando ser el mismo), Empujo pa´ ki o, cómo no, Frío, impecablemente facturadas por una formación que volvió a demostrar ser un auténtico dream team, perfectamente ensamblado por Enrique. Y en un tiempo record, con Txus ejerciendo en todo momento de amo y señor de su área, rematando a la perfección con las seis cuerdas todo tipo de jugadas; haciéndoles hablar a las guitarras –directamente-. Rugir o gemir en función de la ocasión: sobre la granítica base rítmica tejida por El Flako y Brigi, pura pared de ladrillo, encontrando en todo momento como sólo él sabe hacer el punto G de las mismas. Así pues, agarrándonos a argumentos estrictamente musicales, no quedó otra que rendirse ante el hacer de los cuatro. Frente a  la seguridad, la confianza y el poco menos que insultante poderío desplegado por el actual proyecto liderado por Villarreal, nexo de unión e hilo conductor de todas las canciones ofrecidas que, demostrando estar totalmente enchufado, enganchado al rock & roll; dando a entender estar dispuesto a seguir enganchando al legendario género a cuantos se le acerquen, vaya que si puso los puntos sobre las íes en Tafalla, demostrando nuevamente por medio del carisma derrochado que, al igual que ocurriera en cuantos proyectos anteriores ha comandado, él es el pegamento que da cohesión al invento: a una formación que dejó claro estar en su mejor momento. No faltarle nada, ni canciones, ni motivación ni ganas. Cuarenta canciones y dos horas y tres cuartos después, ser grandes e imprescindibles, una noche más.

28/3/13

CRITICArte, MARZO!! CARLOS CHAOUEN, JOSEBA IRAZOKI & LAGUNAK, WISECRÄKER Y HAVALINA


Estrellas al alcance de la mano

Concierto de Carlos Chaouen


Fecha: Viernes, 22 de marzo.
Lugar: Planetario, Iruñea.
Intérpretes: Carlos Chaouen, a las guitarras y a la voz, acompañado por Quique Romero, a la guitarra y a los coros.
Incidencias: primera cita del ciclo Conciertos de otro planeta, presentación de Respirar, 6º CD del artista; casi dos horas de duración. Lleno, localidades agotadas. Público de ambos sexos y de edades jóvenes, principalmente.

El pasado viernes arrancó un ciclo musical cuyo desarrollo, en nuestra opinión, no va a dejar indiferente a nadie: tanto por su contenido, esto es, por la inherente calidad de los artistas, como por su novedoso continente, el Planetario, espacio que para cuantos asistieron a la cita con la musicada lírica del gaditano Carlos Chaouen representó una muy agradable sorpresa, revelándose como más que perfecto para acoger este tipo de conciertos. Espectacular –directamente-, y de más que perfecta acústica para albergar unas actuaciones como las programadas, erigidas sobre la desnudez con la que los diferentes músicos van a compartir sus emociones. Y es que, afortunadamente, en materia de puesta en escena y presentación de propuestas artísticas aún no está todo inventado; todavía quedan mentes inquietas dispuestas a dar con fórmulas, con  novedosos caminos por recorrer a la hora de acercar la música al público: en un contexto como este, toda vez que dicho ciclo está llamado a desarrollarse en el Planetario, a la hora de poner diferentes estrellas a su alcance. Sí, pese a que en ocasiones pueda parecer que está todo inventado: y así, presencia del gran Carlos Chaouen mediante, lo puso de manifiesto la presente cita.
En el marco, así las cosas, de la especie de cámara sensorial gigante llamada a acoger la velada (rematada por la espectacular cúpula del recinto), ante un público acondicionado de forma circular, la noche arrancó con Chaouen, acompañado únicamente por su guitarra, abriendo repertorio con un tema inédito, El loco de la noche. Viviendo los presentes, cosa de las sugerentes proyecciones que albergó la cúpula, la sensación de encontrarse al aire libre (en una pequeña plaza de toros, por ejemplo, o en la plaza mayor de un pequeño pueblo del sur, a pie de empedrado), a continuación sonaron varios temas de su reconocida carrera, extraídos de trabajos como Horizonte de sucesos (La vida tiene estas cosas), Universo abierto (Vente, Pintando el cielo) o Tótem, CD representado por Faro del paraíso. Y, haciendo gala el artista de una voz que, rasgada en su punto exacto, casó muy bien con los rasgueos de su guitarra, lo hicieron validando de inmediato nuestra reciente teoría de que menos es más, alusiva a lo que ganan emocionalmente las canciones de solistas como él cuando comparecen en solitario.
A continuación, tras dichos temas añejos, llegó la hora de mostrar algunos de los de su último trabajo, Respirar, todavía no presentado en la ciudad, labor que acometió lujosamente acompañado a una segunda guitarra por su hombre de confianza, Quique Romero, prolongándose tan especial noche, marcada por una continua y agradable   lluvia de sensaciones, hasta las 23.00 horas. Tan especial velada… Y poco menos que espacial, a tenor de lo vivido. Del arte recibido.
Denotando madera dispuesta a arder, maravillosa función poética del lenguaje e inmensidad, escribiendo poemas en el aire con su característica voz y las notas de su guitarra, Carlos Chaouen ofreció un enorme concierto, se mire como se mire, brillando en el Planetario como si de otra estrella del firmamento se tratara. Y en próximos viernes, nuevos conciertos de otro planeta en el presente espacio, de manos de artistas como Zahara, Rebeca Jiménez & Vicky Gastelo y Rulo. Nuevas estrellas por avistar. Nuevas y apasionantes experiencias para los sentidos, más que únicamente de corte musical. Todo un lujo. Si tienen la ocasión, háganse el favor. Acudan y verán.

Orbitando alrededor de su planeta

Concierto de Joseba Irazoki & Lagunak


Fecha: miércoles, 20 de marzo.
Lugar: Casa de Cultura de Atarrabia/Villava.
Intérpretes: Joseba Irazoki, a la guitarra, acompañado por Felix, a la batería, Ager, a la guitarra, al pedal steel y al violín, Jaime, al bajo, Iban, a la trompeta, al clarinete y a la percusión, e Igor, al trombón, al vibráfono y a una segunda batería.
Incidencias: nuevo concierto del ciclo Jai O´Rama. Asistencia discreta, público entusiasta. 1 hora y 10 minutos de duración, un bis incluido.

Perfectamente arropado por una constelación de excelentes músicos elegidos por el propio Joseba para acompañarle en esta… aventura, (Felix Buff, del grupo Willis Drumond, Ager Insunza, de Audience, Jaime Nieto, de We are Standard, Iban Urizar, de Andrakan, e Igor Telletxea, acompañante habitual de artistas como Xabier Montoia y Petti), el referencial guitarrista protagonizó el último capítulo escrito de momento por el vitamínico ciclo Jai O´Rama, dando rienda suelta a una muy exclusiva velada. Tercero de estas características, ofreciendo un concierto no sabemos si irrepetible, toda vez que el versátil y polifacético músico y sus acompañantes, a finales de 2012, se juntaron, en  principio, para una única sesión.
Orbitando, profundizando Irazoki todo el tiempo en su personal planeta de músicas e ideas, la actuación giró alrededor de temas suyos ya, de cierta solera, extraídos de discos como Euria ari du o DO, ya, de composiciones inéditas, mostrándose en su conjunto las canciones descaradamente experimentales e introspectivas. Plasmadas las mismas mirando sobremanera hacia su interior, a la hora, curiosa y paradójicamente –si se quiere-, de ser presentadas al mundo exterior, algo que llamó nuestra atención. Esto es, huyendo los músicos de cualquier atisbo de previsibilidad; dándole más importancia al fondo que a la forma de unas composiciones que, de sugerentes y sorprendentes andamiajes, se nos antojaron imposibles de definir, desde el prisma estilístico: sugerentemente sorprendentes y sorprendentemente sugerentes. Dejémoslo ahí.  Haciendo gala cuantas sonaron de una concepción de la psicodelia particularmente sui generis, luciendo ricas, muy ricas en pasajes sonoros concebidos para dejarse llevar abiertamente. Para arrastrar al público con sus envolventes ambientes, de cortes siniestros, incluso oscuros –en algunos momentos-, transportando así al respetable a paisajes, hasta entonces, de desconocidas dimensiones; ¿cómo? Por medio del disfrute de los mismos y de sus desarrollos. Del camino hasta dichos parajes. Del disfrute de principio a final de las canciones en sí mismas, he aquí qué hemos querido decir.
En un marco como el de Jai O´Rama, más que apropiado para ello, Joseba Irazoki aprovechó la circunstancia de tocar con semejante arrope instrumental para reivindicar sus demonios internos y, en parte, liberarlos mediante el presente exorcismo; por medio de una cita, a la vista de su carácter exclusivo, imprescindible a todas luces para todos los iniciados en sus postulados musicales; para los incondicionales de la personalidad artística del de Bera, perfectamente secundado por los músicos que dicho miércoles comparecieron a su vera: un plantel que, sin peros ni reparos, dio rienda suelta asimismo a sus particulares demonios, ejerciendo la magnética presencia y la cautivadora voz de Joseba de pegamento llamado a dotar de cohesión al hecho musical. A una cita en la que, a la vista de su desarrollo, solo echamos en falta una presencia sobre el escenario, a modo de toque final: la del  burladés Josetxo Ezponda.
Finalmente, el evento concluyó con la comparecencia de la bilbaína Ainara Legardón, vocalista que puso su voz a dos versiones, Blue crystal fire, de Robbie Basho, y Women of the World, de Jim O'Rourke. Un evento que, escapando de lo esperable o previsible,  para quienes intuyeron con qué se iban a encontrar, fue todo un acontecimiento. 

Genuina tracción ska

Concierto de Wisecräker


Fecha: martes, 19 de marzo.
Lugar: AKE, Txantrea.
Intérpretes: Wisecräker, formación integrada por Dr. Klüse, a la  voz y al saxofón, Henrik Horneber, al bajo, Tape Machine, a la guitarra y a la voz, Hanez, a la batería, Schwarzen, al trombón y a los coros, y Dr. Sese, a la trompeta.
Incidencias: presentación de 15 Years / 15 años, nuevo CD del grupo. Hora y 15  minutos de duración, bises incluidos.  Asistencia buena. Público curioso.

Las puertas de AKE se abrieron para recibir a Wisecräker, formación que, radicada en Hannover, con quince años de carrera & carretera a sus espaldas, visitó nuevamente el local; banda que en los albores de una mini gira por la piel de toro, consiguió calentar la fresca tarde noche del martes con su música: en esencia, de revelador color ska. Aderezado dicho estilo, de gruesa sonoridad en manos del sexteto, por vetas más bien propias de su primo hermano el reggae e indisimuladamente influenciado por el punk. Por la sombra de viejas bandas como The Clash.
Merecedores de escenarios mayores –a tenor de lo visto-, los de Alemania noquearon a los presentes con su vigorosa aleación de rock y ska, de genuina fuerza y regusto; dándolo todo sin escatimar energías para ello, apoyándose en una frenética mezcolanza musical a la que los vientos, saxo, trombón y trompeta, vaya que si dieron alas, elevando las canciones a gran altura: unas composiciones trenzadas por unos músicos que en todo momento jugaron a la perfección con sus posibles velocidades: como los buenos conductores con las diferentes marchas de sus coches, en función de la ocasión. Con el armazón rítmico de unos temas entre los que llamaron la atención las versiones ofrecidas, perfectamente llevadas a su terreno y de corte premeditadamente surrealista, queremos suponer: Final countdown, de Europe; Por qué te vas, de Janette, o, ya en los bises, el Master of Puppets de Metallica, nada más y nada menos.
De paso por Nafarroa camino, en primera instancia, de Vigo, los germanos Wisecräker hicieron escala artística en la referencial sociedad de la Chantrea, local con derecho a señalización especial en las hojas de ruta de bandas como esta… Por derecho propio;  por su valentía a la hora de programar, a prueba de bombas –directamente-. A prueba de bandas musicales o, por seguir con el símil, de comandos provistos de misiles de excitantes cargas sonoras siempre, prestas a explotar. De grupos como este o como los italianos Talco –por homenajear a otra gran banda de similar estilo que recientemente visitó Iruñerria-, formaciones que, por medio de sus conciertos, están dando buenísima fe de la inmejorable salud de que actualmente goza el ska en el viejo continente; trotamundos de la canción, en resumidas cuentas, ambos grupos, que, a imagen y semejanza de los antiguos juglares, no dudan a la hora de coger sus bártulos y recorrer Europa ofreciendo sus musicados tónicos con forma de canciones; ¿su recompensa? En el caso de Wisecräker, además de los discos y camisetas que lograsen vender en su humilde tenderete, la sintonía con los presentes. La conformidad del público, lo más importante para ellos, con toda seguridad. Y, consecuencia directa de ello, la suya.
Respecto a la actitud de los presentes, diremos que, a pesar de que fueron repetidamente invitados a bailar (y en castellano, lengua en la que se expresó el cantante, por lo que nadie pudo aducir que no entendió sus palabras), no lo hicieron en demasía, llegando nosotros a la siguiente conclusión, conociendo nuestras costumbres como las conocemos: que bastante hicieron con asistir, y más, tratándose de una lluviosa noche de martes; y es que, por esta parte del globo, ya se sabe cómo somos en materia de bailar, más de talante observador que de derrochar talento poniendo las cinturas en movimiento. Sea cual sea la raigambre de la música que suene. En fin. Feliz y positiva experiencia lejos de casa, Wisecräker…


Densidad, magia, intensidad

Concierto de Havalina


Fecha: viernes, 15 de marzo.
Lugar: sala Zero2Live, Ozone; Iruñea.
Intérpretes: Havalina, banda formada por Manuel, a la guitarra y a la voz, Ignacio, al bajo y a los coros, y Javier, a la batería.
Incidencias: presentación de H, 7º CD del grupo. Asistencia aceptable. Público joven y participativo. Hora y media de duración.

Los madrileños Havalina debutaron el viernes en la plaza de Iruñea, ofreciendo en el corazón del barrio de Donibane una actuación que, apoyándose en la tríada de vectores en el título apuntada; derrochando oficio, soltura y seguridad a la hora de conjugar los tres (o de jugar con ellos –directamente-), no dejó indiferente a nadie.
Ante un público selecto, conformado por irredentos melómanos sobradamente conocedores de la banda; con un CD de estreno, H, señalado por la crítica especializada como uno de los mejores discos del año, el contundente trío repasó lo mejor de lo deparado por su discografía desde 2009, generando una música de trazos gruesos, muy gruesos, pero, a su vez, apta para tímpanos sensibles: he aquí uno de los aspectos que más poderosamente llamó  nuestra atención; una música, a pesar de lo dicho, totalmente apropiada para ser disfrutada por espíritus especialmente sensibilizados o predispuestos a gozar de los placeres de la vida. De lo bueno, eso que, se trate de lo que se trate, atendiendo a su naturaleza, siempre sabe bien.
 Erigido sobre una demoledora concepción del indie rock, punto de llegada y de partida –seguramente-, el hecho musical protagonizado por Havalina hizo gala de un significativo número de tentáculos estilísticos, prestos y dispuestos en todo momento sus aguijones para cautivar con sus ambrosías a los presentes. Para hacerse con su atención inoculándoles sus excitantes venenos, de muy variadas texturas: con sabor a stoner -de corte sugestivamente melódico y melancólico, consecuencia directa de la premeditada forma de cantar de Manuel- y a rock de regusto más o menos sinfónico, sideral y progresivo; ¿el resultado, así las cosas? Unas canciones como Viernes, Sueños de esquimal o Tu ciudad, con las que empezaron, que, envueltas por atmósferas premeditadamente oscuras, levantadas sobre ingentes muros sonoros (tal vez en aras de  proteger su esencia), lucieron arrebatadoramente luminosas, aportando Manuel desde el micrófono su imprescindible toque diferencial. Luz a la oscuridad. Claridad a las mismas. A composiciones tan vigorosas como La Antártida empieza aquí, Imperfección o Síndrome de culto –por citas algunas más-, ricas en cruces y amasijos rítmicos que, tan difíciles de definir como sugerentes, lucieron una naturaleza pretendidamente  bipolar. Esquizofrénicamente bipolares a la vista de cómo, en lo que dura un pestañeo, pasaron en el sentido que se quiera del cero al infinito, reivindicando por medio de sus deflagraciones un hecho musical totalmente alternativo, más allá de interesadas, posibles y manida connotaciones de la palabra en cuestión. Explotando en sus clímax, salvando las distancias, como si de bombas H se tratase. De densa e intensa magia las mismas. De mágicas densidades e intensidades. De intensa y mágica densidad, con H… de Havalina, claro está.
Denotando personalidad artística propia, ser una banda de primer nivel;  derrochando fe, electrizante pundonor y una inequívoca actitud, el power trío de poderoso directo Havalina confirmó las expectativas de los espectadores, cautivando con su irresistible magnetismo a un público que, como no podía ser de otra forma, terminó cabeceando con determinación en buena parte de los casos: una pena que en los presentes tiempos haya muchísima más oferta que demanda, pues, en caso contrario, otro gallo les cantaría. Para el arriba firmante, todo un descubrimiento, claro está.

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