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22/1/15

CRÍTICAS DE ENERO: PROYECTO PEZ, GABY JOGEIX, ELLIOTT MURPHY, JOSH ROUSE, GATIBU, NIÑA COYOTE ETA CHICO TORNADO, BELAKO, CÁPSULA, EL DROGAS, DOCTOR DESEO...


Peces sedientos de rock

Concierto de Proyecto Pez


Fecha: sábado, 24 de enero.
Lugar: Black Rose, Burlata.
Intérpretes: Proyecto Pez, formación integrada por Iñaki Navarro, a la guitarra y a la voz, Jon  Fernández, al bajo y a los coros, Unai Salinas, a la guitarra, e Iker Górriz, a la batería.
Incidencias: presentación de Gotas, primer CD de Proyecto Pez. 1 hora y 10 minutos  de duración, bises incluidos. Público entusiasta. Lleno.

Tras cerrar círculo en Black Rose en enero de 2014 y disfrutar de un año de barbecho para preparar nuevas canciones, Proyecto Pez regresaron el sábado a dicha plaza, su escenario de cabecera –en cierto modo-. Y lo hicieron con la tarea bien hecha. Con las novísimas composiciones prometidas dando vida al primer disco oficial del grupo, Gotas, CD que presentaron en medio de una inusitada expectación.
La proyección de un video agradeciendo su fidelidad a los presentes representó el pistoletazo de salida de la noche, demostrando la banda desde el primer minuto haber aprovechado su estancia en sus cuarteles de invierno. Desde que abordó canciones como Gotas o Funambulista -en primera instancia-, muy bien construidas dentro de los parámetros de lo que se denomina punk rock melódico o pop-punk americano. Con la voz de Iñaki dotándolas de la imprescindible fuerza melódica propia de un género que, en el caso que nos ocupa, se mostró de fondo deudor de bandas como Dikers –hablando de referentes locales-… Y de otras como Berri Txarrak, formaciones que deberían sentirse orgullosas de tener alumnos así, que tan bien han interiorizado el mensaje; grupos como Proyecto Pez siguiendo su estela, integrados por jovencísimos músicos prestos a recoger el testigo y a mantener encendida la antorcha.
Yendo a por todas, totalmente echados hacia delante; despachando voracidad musical a borbotones, el ecuador de la actuación fue testigo de la recuperación de algunos de los primeros temas grabados por el grupo; de canciones como LibertadGrito en el aire o Tu perro fiel, incluidos en una demo registrada años atrás y que sonaron  entremezclados con otros de estreno, como Sediento pez o Al amanecer, siendo esta la tónica general de la velada hasta el final; hasta que, envueltos en un mar de sudor los músicos, concluyeron descarga con Despertar.
Así pues, he aquí la crítica de un concierto que discurrió con la fuerza propia de un torrente desafiando la pendiente: cosa del caudal musical generado gota a gota, nota a nota, serpenteando con fuerza canción a canción montaña abajo. Creciendo con más y más brío cuantos temas sonaron –hechuras y maneras a espuertas-. Y de la mano de dichos temas, haciéndolo vertiginosamente el mar pergeñado por el grupo. ¿El resultado, llegados a este punto? Una tarde de genuino calor, desde el prisma artístico. De característico y refrescante calor, con Black Rose transformado en una caldera. Una tarde noche de música protagonizada por una banda, Proyecto Pez, que tras un año de espera no defraudó.

Nuevos aires para el blues

Concierto de Gaby Jogeix


Fecha: jueves 22 de enero.
Lugar: Zentral Kafe Teatro, Iruñea.
Intérpretes: Gaby Jogeix, a la guitarra, a la voz y al lap steel, acompañado por Red Hamani, a la guitarra, Manuel Bagües, al bajo, y Ezequiel Navas, a la batería. Como teloneros abrieron la velada Rojillos Blues Band.
Incidencias: presentación en la ciudad de Hermosa beach, 2 CD del artista. Hora y ¾   de duración. Asistencia aceptable. Público participativo.



Organizado por la incansable asociación de blues de Burlata, el Zentral acogió un  concierto que llenó de buenísimas vibraciones el recinto; con permiso del grupo telonero, formación que rayó a su habitual buen nivel, dejando en el ambiente Gaby Jogeix y los suyos la sensación de tener muchas cosas que decir. De, en resumidas cuentas, ser una gran banda de rock & blues.
La velada arrancó con Rojillos Blues Band, quinteto más que rodado que al rojo, por lindes del rhythm´n blues y el country rock & bluegrass, salvó la papeleta a la perfección, homenajeando al género plasmando durante 45 minutos clásicos de grandes como la Creedence Clearwater Revival o Lynyrd Skynyrd, antes de ceder el escenario al cabeza de cartel; ¿la anécdota de su actuación? La presencia sobre el escenario –guitarra eléctrica en ristre- del cabeza pensante en la sombra de la práctica totalidad de cuantas citas con el blues se organizan en Iruñerria, Miguel Rubio: fuera de cualquier duda,  un inmejorable colofón.
Músico autodidacta afincado en Madrid aunque de origen vascofrancés, Gaby Jogeix, demostró no ser un recién llegado a la materia; más bien lo contrario, ser todo un entendido del género y de los instrumentos musicales con los que plasmar sus canciones, unos temas de ingentes desarrollos musicales que, con voz y protagonismo propio para las guitarras (¡qué solos, qué momentos tan gustosos los disfrutados!), derrocharon presencia de muy variadas especias sonoras, dejando en el guiso final regustos que fueron desde el funkie hasta el gospel. Denotando Gaby indisimulables aires de reinvención y una elogiable curiosidad a la hora de afrontar la composición de los temas –en primer lugar-, y en segundo… Pura pasión, buen hacer y singular maestría a la de facturarlos: ser, en resumidas cuentas, un consumado cocinero de blues, buscando constantemente innovar el sonido del legendario género en sus canciones. Renovar las recetas a ofrecer –continuando en sentido metafórico-, representando lo dicho un gran mérito estando el blues de por medio, tan tendente al inmovilismo casi siempre. Y todo ello brindando unas composiciones, sin presencia de vientos dicha noche, sostenidas sobre una base rítmica de lo más sólida, más que apropiado semejante caldo de cultivo para que echasen raíces y creciesen las igualmente sólidas guitarras, algo que hicieron de forma majestuosa. Manteniéndose siempre la tensión, en la recta final de la actuación Jogeix sorprendió aún más si cabe a los presentes, haciendo sonar con verdadera autoridad el lap steel, rubricando sensacionalmente la actuación.

Tal vez buscando extender sus dominios hasta Iruñea, los chicos de la Burlada Blues  Bar, los mejores voceros del blues & derivados del otro lado del Arga, pusieron una primera pica en la capital, quedando más que satisfechas cuantas personas acudieron a la cita: un público que, de sexo masculino y media de edad alta en su inmensa mayoría, disfrutó de cuantas canciones escuchó. Y de Gaby Jogeix y los suyos, pura personificación del blues.


‘Sir’ del rock & roll
Concierto de Elliott Murphy

Fecha: sábado, 12 de enero.
Lugar: Baluarte, Iruñea.
Intérpretes: Elliott Murphy a la guitarra acústica, a la armónica y a la voz acompañado por Olivier Durand a la guitarra y a los coros.
Incidencias: 4ª cita del ciclo Musiketanpresentaciones de It takes a worried man e Intime, últimos trabajos del artista. 1 hora y 3/ 4 de duración, bises incluidos. Público entusiasta. Lleno, localidades agotadas.


Caballero del rock y perita en dulce de Musiketan por excelencia, el carismático Elliott Murphy (New York, 1949) volvió a armarla en la sala de Cámara del Palacio de Exposiciones y Congresos, haciendo de su comparecencia todo un acontecimiento. Tal y como ha acontecido en sus últimas visitas.
En socorrido –y cada vez más habitual- formato dúo, ante un público entregado y  dispuesto de antemano a participar de la actuación desde el principio; sobre un escenario minimalistamente sobrio, los dos jinetes se vinieron arriba de inmediato, dejando claro lo siguiente cuantas canciones ofrecieron: estar madurando a la perfección, al igual que su creador. Claro está, principalmente las más antiguas, habiéndolas como las hubo de muy diferentes épocas.
Marcado por una concepción del rock americano de altísimo octanaje, el concierto, de trepidante intensidad y ritmo, estuvo presidido por los desarrollos musicales y el genuino regusto de cuantos temas sonaron, fruto la magia de los mismos de los excelentes ejercicios de digitación y prestidigitación de unos músicos que sacaron no solo chispas, sino fuego directamente de sus instrumentos. Y a este respecto no podemos menos que rendirnos también a los momentos brindados por el polivalente y solvente Olivier Durand, cómplice perfecto y verdadero gregario de lujo a la hora de facturarlos una noche más: de dar vida a unas composiciones que, construidas sobre unos duelos de guitarras de muy alta gradación, perfectamente rubricadas por la armónica en los mejores casos, lucieron a distintas temperaturas pese a compartir calor emocional, no dejando indiferente a nadie y obteniendo siempre el mejor premio: las complacientes y atronadoras palmas de un público que, enfervorizado, llevó en palmitas y espoleó constantemente a los artistas, haciendo que diesen todo de sí… Y más. Logrando incluso que les premiaran con 30 minutos extra tras terminar.
Fiel a su cita con Musiketan, Murphy reverdeció laureles en el paso del ecuador del  presente ciclo de conciertos de pequeña concepción. De pequeño y exquisito planteamiento, poniendo su actuación la mejor banda sonora posible a la tarde noche del sábado. Haciéndolo con un rock que, de muy brillantes quilates, volvió a hacer malas las leyes del otro Murphy: especialmente la que dice que si algo va mal, es susceptible de empeorar. Y es que, en el caso del Murphy que nos ocupa, bien podemos afirmar lo contrario, que si algo va bien, estando él de por medio, mejorará. Irá todavía mejor. Y en su caso, en el de Elliott, lo hace. Año a año. Visita a visita del sir a la ciudad. Claro que sí.


En clave de folk-pop

Concierto de Josh Rouse


Fecha: viernes, 16 de enero.
Lugar: Zentral Kafe Teatro, Iruñea.
Intérpretes: Josh Rouse, a la guitarra acústica, a la mandolina, a la armónica y a la voz, acompañado por Xema Fuertes, a la guitarra, a la batería y a los coros.
Incidencias: presentación de The happiness Walt´z, último trabajo del artista. Hora y ¼ de duración, bises incluidos. Asistencia aceptable. Público participativo.

Haciendo honor a su nombre, Zentral Kafe Teatro acogió el concierto del referencial músico americano Josh Rouse (Nebraska, 1972) en formato de café teatro; con parte de los presentes sentados en sillas inmediatamente delante del escenario y el resto, en taburetes alrededor de mesas instaladas para la ocasión: un público ávido de sensaciones y emociones que se dejó llevar por la actuación, dando palmas en diferentes momentos, solicitando especiales interpretaciones y llegado el punto final de la velada, pidiendo más, encontrando evidente respuesta su petición.
Con una imponente discografía a sus espaldas (Josh Rouse tiene publicados alrededor de ¡20! álbumes), galardonado en 2014 con el Goya a la mejor canción por Do you want to be in love, banda sonora de La gran familia española, el songwritter deleitó a la concurrencia con unas composiciones que, con cautivadora desnudez, derrocharon básicamente esencia folk. Presencia en sus raíces de folk ya, americano, ya, mediterráneo, haciendo gala de su lugar de residencia desde 2004, Valencia. De su forma de concebir la música, tejiendo a diferentes intensidades junto con su compañero de canciones laboriosas telarañas musicales de genuino sabor; de sugerentes ambientes de corte intimista y pop casi siempre, dando lugar, a un apacible viaje con tantos parajes diferentes como canciones; pasajes los citados, en cualquier caso, llamados a conformar un mismo paisaje: un concierto de Josh Rouse. Y todo ello contando con el respaldo de un copiloto, el polivalente Xema Fuertes, músico que demostró ser su imprescindible seguro de vida en vivo y en directo. Llegados a este punto, así pues, ¿en qué se tradujo la actuación? Vayamos concluyendo: en una candente y cadenciosa sucesión de temas que desprendieron impronta propia; un magnetismo único, propio de los de los artistas de verdad, brillando con luz propia cual botón de muestra el imprescindible Sad eyes, ya  en los bises.
Fuera de cualquier duda, dejando clara a posteriori la expectación generada a priori, qué gran sabor de boca el dejado en Zentral por Josh.


Lluvia del gusto de todos

Concierto de Gatibu

Fecha: sábado, 10 de enero.
Lugar: Café Zentral Teatro, Iruñea.
Intérpretes: Gatibu, formación integrada en directo por Alex, a la voz, Haimar y Arkaitz,  a las guitarras, Mikel, al bajo, Jorge, a las percusiones y a los coros, y Gaizka, a la batería.
Incidencias: presentación de Euritan dantzan, último CD de Gatibu. Lleno, localidades agotadas. Público muy efusivo. Hora y ¾ de duración, bises incluidos.


Gatibu la armó en su regreso a tierras navarras, protagonizando un incontestable llenazo y poniendo a bailar y cantar bajo su lluvia de canciones al gentío en su gran noche: la de la presentación oficial en Nafarroa de su novísimo Euritan dantzan, recibido como esperada agua de mayo en la última edición de la Azoka de Durango.
Marcada por una expectación de altura, la velada arrancó pasadas las 22.15 con los temas de estreno Zumarragako trena y Bizitzen badakit, dando inicio el grupo  tras la antesala que supuso de interpretación de Kalekatue (primera ofrecida a ritmos de rock dance), a la esperada inmersión en su mar de clásicos. Procediendo a ello una banda  que compareció con un integrante más, algo que nos alegró sobremanera: y es que en unos tiempos como los actuales, marcados por los recortes a todos los niveles; incluso en las alineaciones de las bandas musicales (estando acostumbrados como estamos a ver formatos denominados acústicos cuando deberían ser calificados de económicos), nos alegra poder reseñar que Gatibu han optado justamente por lo contrario: por aumentar la nómina de músicos, luciendo reforzados por un percusionista los comandados por ese gran vocalista que es Alex, de característica y poderosa presencia escénica; frontman que, impulsivamente respaldado por los suyos (todos a una tanto encima como bajo el escenario) llenó las tablas con su espectáculo complementario y paralelo. ¿Clásicos a destacar, volviendo a donde estábamos? Lorak eskeintzen (primer tema cantado de forma multitudinaria), Bang Bang txiki txiki Bang BangGora Kopak (con los presentes alzando sus vasos a petición del inigualable frontman), Besoak ZabatikPailazo… Y así transcurrió la actuación, de modo trepidante y vibrante. Con los presentes llevando al actualmente sexteto en volandas y los músicos dejándose hacer, complacidos por la respuesta general: Urupel, la nueva Egun bat, las viejas Inpernuen ate joka o Zeu, zeu, zeu!Euritan dantzan –igualmente nueva-… antes de rematar faena, ya en los bises, con el legendario Loretxoa (recuperado del repertorio de Exkixu, imprescindible hit brindado a renovados ritmos de country rock) y el recordado y por siempre celebrado Musturrek sartunde.
Nunca llueve a gusto de todos, trata de hacernos creer el refranero. Casi nunca lo hace, digámoslo así quitándole rotundidad a la cuestión. Pues bien, el pasado sábado lo hizo  y de manera copiosa, empapando a propios y extraños el grupo con su música. Haciéndolo con su chaparrón de canciones los Gatibu, estandartes por excelencia del euskal rock del siglo XXI que ahí siguen, avanzando con paso firme por la centuria. Poniendo noche a noche toda la carne en el asador… y sin miedo a quedarse sin existencias, pese al desbordado apetito de su numerosa clientela. Dejando huella y más, tanto en el camino como en quienes a diario lo recorren: los seguidores de una banda que ya se cuentan por miles. Y subiendo, en número a tenor de la asistencia registrada.
Una afluencia de público que transformó Zentral en una auténtica caldera, dejando claro a cuantos se dieron cita que invierno y calor no siempre son términos incompatibles:  cosa de las canciones que llovieron dicha noche: del gusto general. 


Reyes de la noche de Reyes

Conciertos de Niña Coyote eta Chico Tornado, Belako y Cápsula

Fecha: lunes, 5 de enero.
Lugar: Cefé Zentral Teatro, Iruñea.
Incidencias: última cita de la gira navideña que llevó a las tres bandas por las capitales de Hego Euskal Herria. Más de 3 horas de música en directo. Varios centenares de personas. Público que se mostró participativo.


Tras lograr sendos sold outs en Bilbo y Donostia y rozar el llenazo en Gasteiz, la presente gira conjunta concluyó en el recién estrenado Zentral, saldándose con una respuesta del público realmente aceptable.
La peculiar cabalgata llamada a ser vivida la pasada noche de Reyes llevó en primer lugar al escenario a Niña Coyote y Chico Tornado; a Ursula, quien fuese baterista de Zuloak, y Koldo, ex guitarrista de los donostiarras Surfin Kaos, quienes, totalmente echados para adelante, ofrecieron ¾ de hora de actuación, articulada sobre temas de ingentes e incuestionables desarrollos. 45 polvorientos y conmovedores minutos sin trampa ni cartón marcados por nebulosas de venenoso regusto stoner, erigidas sobre los siguientes puntales: riffs de guitarras de trazo grueso y una pegada de las baquetas abrumadoramente contundente. ¿El resultado? Unos temas pétreos, poderosos, con el tornado musical generado tatuado por desquiciantes connotaciones psicodélicas que atraparon definitivamente a los presentes. Que, en definitiva, dejaron la sala convertida en un hervidero de cara a la siguiente descarga, la de Belako.
Demostrando que ya no cabe denominarles jóvenes promesas, que el legado de bandas como Joy Division les pertenece, Belako navegaron a la perfección por unas aguas musicales que lucieron tintadas de agresivo after punk  & post grunge, pasando su cuentakilómetros de cero a cien en cuestión de segundos. Haciéndolo de forma descarnada bajo unos ritmos tan enérgicos como ricos en melodías. Y todo ello facturado por unos músicos que, reivindicándose a la perfección cual majestades de su porción de noche, derrocharon insultante polivalencia a las voces y a los diferentes instrumentos, alternándose a los mismos (con excepción de la batería) en función de la explosión; de cada canción –hemos querido decir-, verdaderas bombas de música y sensaciones. Así las cosas sí, convencieron Belako: grandes y creciendo de manos de una música alternativa sin complejos… Dirigida a un público alternativo e igualmente sin complejos.
La noche encontró su mejor final de manos de los pildorazos de rock n´ roll certeramente descerrajados por Cápsula, trío con bajista femenina que, poso, imagen y actitud a borbotones, derrochando presencia escénica teñida de glam, cautivó definitivamente a todos, demostrando por qué fueron los llamados a cerrar cartel. Y lo hicieron a su manera. A lo grande, apoyándose en las canciones de sus ¡10 trabajos! (el último de ellos, Dead or alive), derrochando seguridad, espectacularidad y espectáculo. Buscando la complicidad de los presentes y haciéndose con la misma de manos de un sonido que, musculoso en toda ocasión, cautivadoramente deudor de referentes como MC5 o The Stooges, presumió de condición de lisérgico, haciendo que su concepción del rock & roll, puro tornado en directo, brillara con su mágico esplendor en una noche como la del pasado día 5, mágica por excelencia.
En una noche como la de Reyes. Hablando de lo que hemos hablado, de cuantos reyes -y reinas- pasaron por el escenario de Zentral (4 en total, no nos olvidemos de ellas), una velada que presentó en Iruñea a una tripleta de grandes artistas, en verdad.



‘Drogas’ para todos los públicos

Concierto de El Drogas

Fecha: sábado, 3 de enero.
Lugar: Cefé Zentral Teatro, Iruñea.
Intérpretes: Enrique Villarreal El Drogas, a la voz y ocasionalmente a la pandereta, a las guitarras y a la armónica, acompañado por el Flako, al bajo y a los coros, Txus, a las guitarras, y Brigi, a la batería. Como teloneros se contó con Ángel Casto y los Honestos.
Incidencias: presentación en Iruñea de Demasiado tonto en la corteza, más de 3 horas de duración en total. Lleno, localidades agotadas. Público de ambos sexos y todas las edades que se mostró entregado.

Pamplona-Iruñea pudo disfrutar por fin de El Drogas en directo; pudo hacerlo en un recinto perfectamente acondicionado para ello –más allá que en calles y plazas-, y la ciudadanía se volcó, agotando el papel en taquilla y, en verdadero loor de multitudes, llevando al legendario Enrique Villarreal en volandas, en la noche de la presentación de su espectacular triple CD en la ciudad.
Con el público todavía en la calle (pese a que la apertura de puertas estaba fijada para las 19.00 no se pudo acceder al local hasta las 20.00), la noche arrancó con la presencia de Ángel Casto y los Honestos, peculiar cuarteto que, entre cómplices sonrisas, caldeó la espera con su música de inspiración melódico-cristiana. Con una propuesta perfectamente ejecutada desde el terreno… de la inocentada: digámoslo así, estando en las fechas en que estamos. Y finalmente, tras ½ hora de surrealista ceremonia (imprescindible verlo para creerlo), después de la pertinente readecuación de escenario, salió el verdadero sumo sacerdote, El Drogas, comenzando a cantar las 40 en la mejor de las compañías posibles: la de sus secuaces el Flako, Txus y Brigi. Colosales, todos ellos.
Jugando los músicos sus cartas a la perfección (los 40 naipes con forma de canciones de su particular baraja) el concierto arrancó con Cómo son, centrándose en un primer momento en el repaso de temas de Alzheimer Y Glam, dos de las partes de la trilogía que se presentaba. Sin hacer apenas concesiones al legado de Barricada, excepciones de Sofokao Tentando a la suerte. La segunda parte de la actuación, integrada por otras 16 canciones, se centró básicamente en los temas del CD Matxinada, con Frío iniciando el cambio de tercio y Barrio conflictivo y En blanco y negro poniendo multitudinario broche final. ¿Más temas a destacar? Por la respuesta cosechada, Oveja negraFue 24D ¿y qué? y, cómo no, Animal caliente. La apoteosis, claro está, llegaría con la última parte, deparando la misma un auténtico bombardeo de clásicos; de atemporales hits como Empujo pa´ kiNo hay tregua (cómo retumbó el Zentral), Todos los gatosPeineta y mantilla o Víctima, quedando para los imprescindibles bises La silla eléctrica (qué cavernosa resonó la voz de El Drogas, como nunca, con Brigi de espaldas frente a su batería, de pie sobre el escenario, iniciando su interpretación), Azulejo frío y Otros tragos, como desenfadada despedida.
‘Drogas’ para todos los públicos en un visto y no visto de unas ¡3 horas! de duración. Drogas blandas y más duras arrebatadoramente servidas por Enrique Villarreal, activista musical por excelencia desde que en 2011 comenzara a recorrer nuevos caminos tras permanecer hasta entonces en la que fue su banda principal: eso es lo que hubo en el Zentral: 40 dosis de El Drogas para todos los gustos, toda vez que Iruñea lo merecía. Las merecía: tanto como el artista sacarse la espina de no haber podido ofrecérselas aún. Y vaya que la ciudad disfrutó y que los músicos se desquitaron -ganas y honestidad a espuertas-, quedando todas las partes implicadas… A  gusto, tal y como Villarreal una y otra vez repitió. Muy a gusto. La verdad es que este, primer concierto de 2015 que reseñamos, no pudo transcurrir mejor.


Banda sonora del deseo
Concierto de Doctor Deseo

Fecha: viernes, 26 de diciembre.
Lugar: Zentral Kafe Teatro, Iruñea.
Intérpretes: Doctor Deseo, banda formada en directo por Aitor Toro, a la guitarra y a los coros, Josi, al bajo y a los coros, Francis a la voz, a la guitarra y a la pandereta, Raúl a los teclados, Txanpi a la batería, y Joe, al saxo. Como teloneros abrieron noche Shinova.
Incidencias: actuación de más de 2 horas de duración, descanso de 20 minutos y bises incluidos. Lleno, localidades agotadas.

2014 No pudo empezar ni terminar mejor que como lo hizo para el recién inaugurado escenario de la plaza de los Burgos, con 4 llenazos consecutivos: uno de ellos, el segundo sold out (al día siguiente, el sábado 27, conseguirían otros dos con motivo del par de funciones programadas por Ene Kantak), logrado por Doctor Deseo en su segunda visita el pasado año a la ciudad. Así pues, centrándonos en el concierto de los bilbaínos, podemos afirmar que Iruñea respondió a la llamada del deseo tal y como se esperaba, rindiéndose ante sus llamaradas una vez más.
La noche empezó de manos del emergente e impulsivo pop-rock de Shinova, quienes la calentaron de manos de las canciones de Ana y el artista temerario, su tercer CD. Navegando con los elementos a favor, viento en popa a toda vela, apoyándose en unas composiciones… con gancho y tracción propia. Y a continuación, tras sus 45 minutos de actuación; ante el expectante público que abarrotaba el recinto, llegó el momento más deseado: la hora del Deseo de verdad.
De incontestable predicamento e implantación en Iruñea, los comandados por el legendario Francis Díez comenzaron a dejarse querer desde que el citado hizo su aparición triunfal caminando sobre la barra del Zentral; recorriéndola de lado a lado,  haciéndose con la complicidad total bajo los sones de la intro con la que han abierto en la presente gira, preámbulo más que perfecto para lo que estaba por llegar. Para el tema  Sigo temblando por ti –dicha noche de viernes -, brindado desde tan particular atalaya con la única compañía de las teclas. Ya sobre el escenario, la música se hizo caudalosa energía de manos de Busco en tus labios, con Joe, el sensacional saxofonista que ha acompañado al grupo en el presente tour, haciéndose especialmente fuerte llevando el peso de la canción: lo mismo, en otro orden de cosas, que en cuantos temas participó, dándoles una espectacular nueva dimensión: Maldita noche de viernes, Cuánto frío hace en Saturno (con especial dedicatoria para Txanpi, el baterista, por salvar la papeleta como lo hizo en un día verdaderamente difícil para él) o Ahora que estás dormida, brindada como colofón de la parte denominada slow y con el carismático frontman reclamando intimidad a los presentes: algo, silencio, que a una con un cambio  de tercio que no tardó en llegar, ya no tuvo que reclamar, haciéndose el gentío de inmediato con canciones como La química precisa, De chocolate y vainilla, Danzing in the hell o Mi pequeña María, con sentidas palabras de Díez en recuerdo de la todavía presidenta del Gobierno de la Comunidad. A continuación, tras un descanso al más puro estilo Extremoduro, la banda continuó poniendo banda sonora al deseo con esperados e imprescindibles hits como Abrázame (verdadero punto de inflexión para tantos desde el prisma artístico y emocional), Corazón de tango o La chica del batzoki, antes de rematar faena, y cómo, con el mítico tema de sus paisanas Vulpes Me gusta ser una zorra. Antes de poner punto final a una nueva noche, una de las últimas del grupo hasta 2016… mágica y embriagadora por demás.


30/12/14

HATORTXUROCK 17, LA CRÍTICA!!

Hator, hator neska mutil etxera!

Hatortxurock 17: actuaciones de Vendetta, Arkada Sozial, Kashbad, Hesian, Kop, Esne Beltza, Estricalla, Aspencat, Narco, Talco e Izerdi Gorria.

Lugar: espacio denominado Entre Cementerios, sito entre Burlata y Atarrabia.

Fiel a su cita un año más, el sábado 27 tuvo lugar una nueva edición de Hatortxurock,  la 17ª, congregando la popular cita festivo-reivindicativa a más de 5000 personas y transcurriendo en medio del habitual buen ambiente; consecuencia directa de la predisposición y complicidad de todos, público, artistas y organizadores.
La presente edición de Hatortxurock, una de las más eclécticas e internacionalistas, estuvo marcada por las presentaciones de nuevos discos de 5 de las  bandas convocadas (Vendetta, Hesian, Kop, Narco y Talco), así como por la diferente y variada  procedencia de cuantas participaron, con representaciones de Catalunya, Andalucía, País Valenciá, Cantabria, Aragón e Italia más allá que únicamente de Euskal Herria. Respecto a los conciertos presenciados diremos que, de alrededor de hora & hora y cuarto de duración, transcurrieron sobre dos escenarios instalados bajo una carpa gigante, discurriendo de forma alternativa. Haciéndolo bajo una carpa que, perfectamente acondicionada –potentes calefactores incluidos-, demostró capacidad más que suficiente para albergar a un público especialmente joven que derrochó ganas y entrega por demás. Por razones de espacio, imposible escudriñar todas las actuaciones (a destacar la presencia de Fermin Muguruza al final de la de Esne Beltza cantando el tema que da nombre al festival), sin  hacer de menos a nadie nos centraremos en la primera, protagonizada por Vendetta, y en dos de las últimas: las de Narco y los italianos Talco.

VENDETTA: COMO VEIS MI GUITARRA NO DISPARA…

En la presentación oficial en Nafarroa de 13 Balas, su último CD, Vendetta hizo  bueno el recordado texto de la canción de Kortatu El estado de las cosas (“Como veis mi guitarra no dispara / pero sé dónde apunto aunque no veas la bala”), apuntando  con sus nuevas y viejas canciones contra el seguidismo y el conformismo; haciéndolo con intención y bala con la música y las letras de todas ellas, de certero calibre. Y damos fe de que pese a lo intempestivo de la hora, salieron a escena a las 16.30 (es lo que tienen  este tipo de festivales, que unos han de ser los primeros y otros, los últimos) la propuesta del quinteto caló en los presentes: en un público que, integrado para las 17.00 por miles de personas, los llevó en volandas. ¿Lo mejor de su actuación? Difícil papeleta… La presencia de temas nuevos enriqueciendo el repertorio como Leña al fuego, con los 5 músicos alternándose la voz principal haciendo gala de una gran compenetración; Sangre y revolución o Tomasa, con vocación de huracán para los directos, y la de viejos hits imprescindibles como Egunero, La familia, Begitara begira, Alerta, Botella de ron, Buonasera… En resumidas cuentas: luciendo una perfecta forma artística Vendetta un disco más; aguantando el tirón y manteniendo las constantes vitales. Viviendo uno de sus momentos más dulces con su particular parranda a ritmo de incendiario rock-ska.


NARCO, PURA VIDA DESDE LA SEVILLA DEL DIABLO

Habituales del festival desde que en Hatortxurock 9 certificaran su vuelta a los escenarios, los de la capital hispalense, el terror de los en su ciudad denominados capillitas, pusieron la carpa patas arriba con su brutal concepción de la música en directo; con unos temas que, fraguados en la Sevilla del Diablo, se sucedieron en impenitente balacera, encontrando acomodo principalmente los extraídos de sus aclamados discos Talego Pon pon y Alita de mosca. Eso sí, con permiso de algunos de Dios te odia, su último trabajo, o del primero, Satán vive, como los atemporales Kolikotrón o La puta policía. A la hora de hacer balance, hablando de quienes estamos hablando, destacar una vez más la firmeza y fiereza denotadas por los músicos, con mención especial para el incombustible Vikingo MD, totalmente rejuvenecido como frontman desde que entrara en la banda como segundo vocalista Distorsión Morales. Bueno, y las sensaciones transmitidas con sus canciones en general, demoledoras. La constatación de que si un día, por lo que fuese, los Narco dan por terminada su carrera, lo mismo pueden montar una empresa de demoliciones.


TALCO, TOMÁNDOLE EL PULSO AL MUNDO A RITMOS DE SKA-PUNK

Procedentes de Venecia, los Talco renovaron de forma incontestable sus últimos laureles cosechados en Irurrerria, demostrando haber alcanzado la categoría de imprescindibles para los escenarios de Euskal Herria desde que tomaran contacto con los mismos en 2013: unos laureles, los últimos, obtenidos a finales de dicho 2013, cuando grabaron su flamante CD/DVD en directo en lo que fue la sala Movie reventando el aforo dos noches seguidas. Y, evidentemente, de manos de éxitos como La torre, Danza del autumno rosa, La mia citta, Gran gala, La machina del fangoSan Martan… (¿Cuáles destacar? ¿Cuáles no? Difícil decisión cuando los repertorios se traducen en sucesiones de hits); apoyándose en semejantes argumentos sonoros, los de las trompetas cruzadas a modo de tibias bajo una calavera la volvieron a armar, logrando que ni tan siquiera el cansancio acumulado tras ¡12! horas de festival hiciese mella en los presentes. En un público que disfrutó del incendio a lo grande, antes de que las llamas quedaran en manos de Izerdi Gorria, última formación en tocar.  


Surgido el festival 15 años atrás, en 1999, y uno de los más multitudinarios de cuantos se celebran actualmente en Nafarroa, Hatortxurock demostró seguir vivo, muy vivo 17 ediciones después; manteniendo y renovando público hasta el punto de haberse convertido en un multitudinario evento intergeneracional. Y ello pese al intrínseco deseo de caducidad de la cita invernal con la música y la solidaridad por excelencia; y es que, a la vista de los motivos de fondo que la impulsan, lo mejor que podría sucederle es que como consecuencia de la resolución de los mismos no se tuviese que volver a celebrar, siendo ese el deseo y el sentimiento de público, artistas y organizadores un año más.

13/4/14

criticARTE, ABRIL, LOS DEL RAYO, TROGLODITAS, GAMMA RAY, THE BLACK CADILLACS, FERNANDO SAUNDERS, DOCTOR DESEO, BARRACUS...


Descerrajando rock & roll

Concierto de Los del Rayo


Fecha: sábado, 26 de abril.
Lugar: Zokoa Taberna, Errotxapea.
Intérpretes: Los del Rayo, formación integrada por Juan Carlos, a la voz, Leo y Peio, a  las guitarras y a los coros, José, al bajo, y Alonso, a la batería. 
Incidencias: presentación de GGGRRROOCANRROLLL en dosis chikitas, nuevo CD del grupo. Hora y 20 minutos de duración, bises incluidos. Asistencia muy buena.

La histórica banda de Alsatsu que en las últimas décadas del siglo XX convulsionara, y cómo, la insurgente escena rockera de Nafarroa, protagonizó un rotundo concierto con motivo de la presentación -23 años después- de un nuevo CD, desgranando un repertorio que, articulado alrededor de nuevos y viejos temas (extraídos de sus recordados trabajos Por la cara y Miedo al miedo) no dejó indiferente a nadie.
Con tres de los cuatro miembros originales, guitarrista, bajista y baterista, presentes en la actual alineación titular, comandado el plantel por Juan Carlos y reforzado con la –a nuestro juicio- acertada incorporación de un segundo guitarrista, la actuación arrancó con el quinteto descerrajando cuatro viejos temas a bocajarro, Castígame y Un caso perdido entre ellos. Tras semejante demostración de tablas y poderío, los de Sakana brindaron un primer tema de estreno, Inocente pubertad, sucediéndose a partir de entonces viejas y nuevas canciones al alimón: el anti himno generacional Hijos de la Extremadura (tema que rompiera totalmente moldes y con la pana en los primeros años noventa), o La vida es así –por ejemplo-, brindadas tras la nueva Maldita soledad. ¿Más composiciones a destacar? Con Juan Carlos, vocalista de timbre asombrosamente similar al del cantante original, Patxi, derrochando actitud y maneras al frente del grupo, nuevas como El guardián de tus errores o El rey de la autopista (para cuya interpretación se contó con la colaboración del gran Sebas Catena a la guitarra) e imperecederas como No te puedo olvidar o, claro que sí, Preso en tus besos, última antes de unos bises que depararon entre otras Niños guapos (no hacen R&R), con Asier,  de Lady Tripi, a la voz, y Noches de bares, inmejorable colofón final: temas en cuya factura brilló con luz propia Leo a las 6 cuerdas, destreza y singular maestría a la hora de iluminar unas composiciones que en su conjunto destacaron por la renovada sonoridad esgrimida: por los tintes demoledoramente americanos que actualmente dan brío a sus corazones punkrockeros, sonando las canciones descaradamente melódicas. Y ello sin  haber perdido ni un ápice de agresividad.
Con los deberes bien hechos -grabación de disco nuevo incluso de por medio-, sin prisas tras un buen número de años de pausa, se consumó el regreso de los alsasuarras Los del Rayo, desaparecidos hacia 1994 y en activo nuevamente desde finales de 2011, no pudiendo quedar mejor rubricada dicha vuelta que con la presentación en el Zokoa de este nuevo trabajo. Demostrando la banda en el ya referencial local de conciertos de Errotxapea que tal y como nos enseñó la sabiduría popular, el que tuvo, retuvo. Que nunca es tarde si la dicha… Sigue siendo eso, motivo de dicha. En suma, que el que sin trampa, artificio alguno ni cartón fue en su día algo, si lo fue de verdad, lo sigue siendo. Y por siempre. Así pues eso quedó claro el pasado sábado, y con todas las de la ley: que los que fueron rockeros de verdad, estén en activo o no, siempre están a la espera. Al quite. Y en la brecha, llegado el momento. En brutal forma física y artística Los del Rayo, sí señor: dando lo mejor de sí descerrajando rock & roll. Tirando a dar.

Con vitola. Con solera

Concierto de Trogloditas


Fecha: jueves, 10 de abril.
Lugar: sala Zero2Live, Ozone; Iruñea.
Intérpretes: Trogloditas, formación integrada en directo por Andreu Muntaner, Lobo, a la voz y a la armónica, Diego García y Tony Pick, a las guitarras y a los coros, El  Pirata, al saxo, a los teclados, a la guitarra y a la trompeta, Josep Simón, al bajo y a los coros, y Jordi Vila, a la batería y ocasionalmente a la voz.
.Incidencias: presentación de Trogloditas, nuevo CD de la banda. Asistencia muy discreta. Público que disfrutó de la actuación. 1 hora de duración más un bis.

Con más de 30 años de militancia en el rock a sus espaldas, tres años después del estreno de su nueva etapa como banda, los remozados Trogloditas presentaron en Iruñea su primer CD bajo dicha denominación, un trabajo que presentó a un grupo a la altura de su historia. A una formación perfectamente conjuntada que, impasible el ademán, inasequible al desaliento, protagonizó una descarga en toda regla, derrochando rock & roll actitud de forma pétrea, rocosa.
Sostenidos los reconvertidos Trogloditas por la legendaria base rítmica de la durante más de veinte años backing band de Loquillo, comandados por la no desapercibida presencia del bregado compositor, arreglista e intérprete Andreu Muntaner, el sexteto arrancó detonando de tirón tres temas de estreno (uno de ellos, Enterraré mi corazón, cantado por uno de los incombustibles, Jordi Vila), sonando a continuación otro igualmente nuevo, Ráscale: tema compuesto en memoria del ex Troglo Guille Martín (1963 – 2006, con pasado también en Desperados o La Frontera) y espoleta –en cierto modo- del actual devenir de la banda: de su refundación, tras un homenaje tributado al malogrado guitarrista en su Zaragoza natal.
Puro poderío rocker por bandera, con El Pirata, sin despeinarse, contribuyendo desde cuatro frentes sonoros a modelar el tupé musical del grupo, a partir de dicho momento el concierto alternó interpretaciones de nuevos y viejos temas (La espuma de los díasLo he vuelto a hacer), destacando hits tan memorables entre estos últimos como Carne para Linda, Siempre libre, El rompeolas, Dame más, Rock suave o, ya en los bises, Cadillac solitario: atemporales composiciones y, como tales, inmortales que, si bien no brindadas por la voz que las popularizó, sí que fueron facturadas por parte de los costureros que las tejieron: por unos músicos que ya estaban allí cuando llegó a la nave  el llamado a convertirse en su capitán. Que ya estaban en la sala de máquinas, echando carbón a las calderas. Y es que, llegados a este punto, creemos que no estará de más recordar que antes de que ello sucediera, de que arribara Loquillo, Trogloditas tenían vida propia: y dicho esto (pongamos una vela a Dios y otra al diablo –si se quiere-) sin olvidarnos de lo siguiente, de que Trogloditas, gracias a quien llegara a ser su cantante, alcanzaron la gloria. ¿Más momentos estelares de la velada? Las interpretaciones de No sé qué hacer contigo (tema que grabaran junto con Loquillo para el CD Un camino de piedras, Un tributo a Barricada) y Pégate a mí, contándose en el primer caso con el apoyo de un exultante Kutxi Romero a los coros y en ambos, con la aportación a las 6 cuerdas de Alfredo Piedrafita.
Surcando la noche viento en rock a toda vela. A toda máquina, sin que el número de pasajeros que subieron a bordo representase obstáculo alguno para ello (“a por ellos, que son pocos y valientes”: he aquí tal vez la consigna) Josep Simón y Jordi Vila demostraron seguir teniendo su banda de rock & roll. Venir pisando fuerte. Apostando fuerte en aras tratar de recuperar su lugar en la escena, reivindicándose en Ozone como auténticos animales de escenario. Con la vista en el horizonte nuevamente, puro y apasionado presente el de la banda, en verdad.

Épico, marcial

Concierto de Gamma Ray

Fecha:
 sábado, 5 de abril..
Lugar: sala Tótem, Atarrabia.
Integrantes: Gamma Ray, banda integrada por, a la voz y a las guitarras, Henjo Richter, a las guitarras, Dirk Schlächter, al bajo, y Michael Ehré, a la batería. Como teloneros abrieron la noche  
Rhapsody of Fire.
Incidencias: concierto enmarcado en la gira 
Empire of the Undead Tour 2014 de presentación de Empire of the Undead', nuevo CD de Gamma Ray. Buenísima asistencia, público entregado.

Gamma Ray cerraron mini gira de presentación de su 11º disco de estudio en Tótem, y, por las lindes de su característico power & speed metal,  lo hicieron a lo grande, protagonizando una cita que quedará para el recuerdo del gentío que se citó para verles, llegado desde diferentes puntos del Norte del Estado.
Sobre un escenario presidido por el espectacular set de platillos y tambores de Michael Ehré (baterista incorporado en 2012 y que, tal vez por ello, para demostrar el porqué de su fichaje, regaló un espectacular solo a los presentes), la actuación de los comandados por el ex Helloween Kai Hansen arrancó con el tema de estreno Avalon, composición que, perfecta para calibrar la temperatura de la sala, llevó a soltarse totalmente a los cuatro metálicos jinetes desde los primeros albores de la velada. ¿El resultado? Cosa de la  excelsa duración de la canción, de su marcialidad rítmica y de sus efectivos desarrollos, que se desatasen –igualmente- de inmediato las ganas de fiesta del personal: y así lo dejó corroborado la siguiente canción en sonar, Heaven can wait, cantada al unísono por todos. Tras atacar con gran éxito otro tema de estreno, Hellbent, los primeros homenajes al pasado de la banda llegaron con Tribute to the past –en un  primer momento-  pero, principalmente, con el celebérrimo I want out de Helloween, inmortalizado móviles al aire por casi todos: principalmente su mítico punteo, con buena parte de la sala tarareando con fuerza sobre la melodía. Haciéndolo de tal modo que la banda no tuvo inconveniente alguno en recrearse cuantos minutos fueron necesarios en su interpretación. Y no diremos que hasta el exceso porque dicha acción a nadie le pareció excesiva, disfrutando todos y cada uno de los presentes como lo hicieron: hasta la exageración. Y así, entre legendarias y nuevas composiciones (Blood religión, Rebellion in Dreamland, Land of the free; Time for deliverance, Master of confusion –por citar algunos ejemplos-), en cómplice loor de multitudes, transcurrieron las casi dos horas de concierto. De una velada que, grande a priori y a  posteriori, lo realmente importante, reflejó cual espejo el más arrebatador presente de Gamma Ray, con la banda demostrando estar a la altura de su dilatada y legendaria trayectoria. Mantener con atronador poderío su lugar en la historia.  

Con empaque. Con pegada

Concierto de The Black Cadillacs


Fecha: jueves, 3 de abril.
Lugar: Casa de Cultura de Atarrabia.
Intérpretes: The Black Cadillacs, formación integrada por Will Horton, a la voz, a la pandereta y a la armónica, Matthew Hyrka y John Phillips, a las guitarras, Philip Anderson, al bajo y a los coros, y Adam Bonomo, a la batería.
Incidencias: actuación enmarcada en el ciclo Blues on the rock bus. Presentación de Run, 2º CD de la banda. Asistencia muy discreta. 1 Hora y 15 minutos de duración.

Procedentes de Xnoville, Tennessee, dispuestos a vivir dos semanas intensas de blues a lo largo y ancho del Estado, The Black Cadillacs desembarcaron en Atarrabia prestos a iniciar iniciática gira europea, lo que hicieron ofreciendo un concierto de verdadero lujo. Una actuación de original –por momentos- regusto a rock y blues que sí, encandiló a los presentes; a un público curioso, predispuesto e incondicional de este tipo de sonidos    que premió con aplausos todas y cada una de las interpretaciones.
La velada presentó a una banda que demostró moverse con seguridad y destreza a diferentes velocidades, atravesando con aplomo parajes musicales, pentagramas de diferentes calados. Desplegando empaque y pegada siempre, dando lugar los diferentes ritmos de los temas a un viaje poco previsible, y por ello, más interesante. Pasándose en dicha travesía sonora, en una especie de calculado ying yang, de momentos lucidamente explosivos a otros de raigambre vigorosamente lenta -tal y como siempre fue en el blues-, con el espíritu del viejo género, puro corazón más que presente, secundado por la fuerza del rock latiendo de modo realmente vitamínico en cuantas composiciones sonaron. Haciéndolo con pulsión, esparciendo genuino regusto vaquero por todos y cada uno de sus compases, auténticas venas de las canciones. Bombeando, en suma, rock & blues de diferentes cadencias, de corte más grueso o espeso en los medios tiempos, temas con relevante presencia dicha noche en los que se ganó en densidad lo cedido en velocidad, cundiendo las notas musicales más en los paladares de los presentes: brindando en demasía la posibilidad de ser paladeadas y masticadas con un mayor deleite, con las cuerdas de acero sudando polvorientas motas de marcado sabor.
Tne Black Cadillacs pasaron por Iruñerria demostrando lo siguiente, estar en proceso de crecimiento… ¿musical? No, aunque bien es cierto que siempre se puede crecer y crecer en lo relativo a creación artística en general. Estar medrando en lo referido a consolidación y popularidad –más bien-, la cuál, a tenor de lo visto, tiene que crecer. Necesariamente. Artísticamente demostraron estar en un muy buen momento. Camino de más altas cotas, en su punto. En un momento especial de no retorno. Feliz y fructífera singladura por el viejo continente.

Músico con nombre propio

Concierto de Fernando Saunders


Fecha: domingo, 30 de marzo.
Lugar: Baluarte, Iruñea.
Intérpretes: Fernando Saunders, al bajo, a la guitarra y a la voz, acompañado por Oliver Lee, a la guitarra, Dalibor Mraz, a la batería, y Jiří Zabystrzan, a los teclados.
Incidencias: presentación de Happiness, nuevo CD del artista. Muy buena asistencia, cerca de dos centenares de personas. Hora y 40 minutos de duración.

Productor en vida y bajista del legendario Lou Reed, Fernando Saunders visitó recientemente Iruñea, reivindicándose en Baluarte con dos objetivos: presentar su último álbum y homenajear al recientemente fallecido Lou con sus canciones. Con los temas de autoria propia que brindó, extraídos principalmente de sus dos últimas grabaciones.
El concierto comenzó y finalizó con un par de premeditados guiños a la obra de Reed, iniciándose con un tema de la Velvet Underground, Jesús, recuperado e incluido en el CD que se presentaba, y concluyendo con su composición Satelite of love, interpretaciones que, al igual que cuantas sonaron, perfectamente canalizadas y pasadas por el filtro artístico de Saunders, no dejaron indiferente a nadie. 
Cribadas por la personal forma de entender la música de un artista que, más allá de como bajista de un grande, se reveló como un consumado músico y vocalista, brillando su dulce voz en todo momento entre las envolventes y atmosféricas capas musicales pintadas y rubricadas por teclista y guitarrista; abriéndose paso con elegancia sobre la cadenciosa musicalidad de las canciones.
Sobre estas diremos que sus ritmos, destellos de folk al margen y ocasionales toques de reggae, denotaron principalmente regusto a trip hop y ambient, traduciéndose en una concepción tal vez esotérica del pop; dando lugar a unos temas de muy altos vuelos más  que perfectos para sumergirse en los mismos o, sencillamente, para dejarse llevar. Arrastrar por sus sones compás a compás: unas canciones que, de marcado aire ceremonial, en lo referido a su intensidad siempre fueron de menos a más. Y respecto a su factura, ¿qué decir? Que en la práctica totalidad de los casos fueron progresivamente engordando; ganando y derrochando maneras camino de su conclusión, tras comenzar apuntándolas. Desarrollando los músicos a la perfección lo inicialmente sugerido, con el bajo de Fernando ganando presencia a una con el transcurrir del concierto, sin que ello le llevara a restar espacios a sus compañeros: un bajo que demostró ser el mejor escudero de su voz.   
Fernando Saunders demostró con el presente concierto lo siguiente, ser toda una institución, y lo hizo dónde y como hay que hacerlo, sobre los escenarios. El domingo, cara a cara con los suyos, en un concierto de pequeño y exquisito formato. Damos fe, encantó.

Desde el epicentro del deseo

Concierto de Doctor Deseo


Fecha: sábado, 29 de marzo.
Lugar: sala Tótem, Atarrabia.
Intérpretes: Doctor Deseo, banda formada en directo por Aitor Toro, a la guitarra y a los coros, Josi, al bajo y a los coros, Francis a la voz, a la guitarra y a la pandereta, Raúl a los teclados, Txanpi a la batería, y Joe, al saxo.
Incidencias: presentación de Busco en tus labios… lo mejor del deseo, nuevo trabajo del grupo. 2 horas y ¼  de duración, descanso de 20 minutos y bises incluidos. Muy buena entrada, más de media sala. Público muy participativo. 

Buscar y desear, atreverse a transformar todo aquello que nos pone: he aquí, parafraseando el estribillo del tema Soñar, desear y atreverse, qué están haciendo y qué tienen previsto hacer los camaleónicos –en directo- Doctor Deseo en los conciertos de la presente gira: atreverse a transformar sus canciones de dos formas, buscando su lado más eléctrico o deseando resaltar su vertiente más… slow –tal y como se denomina a dicha cara en su libro-disco de estreno-. Su vertiente más lenta, bidireccional atrevimiento que en ambos casos sacaron adelante con total solvencia en Tótem.
En medio del habitual ambiente de expectación y deseo, de las ansias más o menos contenidas por seguir las evoluciones del Doctor, la cita, entre haces azules y el estridente sonido de una sirena, comenzó con la puesta de largo del tema nuevo y viejo a un tiempo Busco en tus labios, cantado a ritmos de frenético tecno-rock por un Francis que compareció tal y como en él es tradición, traje y sombrero negros -gafas de rock incluidas- y liga roja en el pantalón. Abriéndose paso de forma espectacularmente clara y transparente su voz y la música entre los efectos de unos estrobos que hicieron constantemente de las suyas y de unos juegos de luces calculadamente cautivadores (luminosidad excelsa versus sombras chinescas sobre fondos rojos y rosáceos en este arranque), la actuación prosiguió en principio por los briosos y electrizantes derroteros ya citados: Noche de viernesMi torpe corazón… apoyándose en unas canciones que con sus letras de sesgo optimista acariciaron y pellizcaron sentimentalmente el alma de los presentes: su espíritu, sin posibilidad de escapatoria. El disco duro o blando (emocionalmente hablando) de todos en general, sin barrera genérica alguna de por medio.
Directo el grupo al deseo, al corazón; desde el centro y epicentro del mismo todo el tiempo, antes de llegar a su ecuador el concierto se escoró hacia derroteros más intimistas, demostrando con ello la banda no haber ido a lo más fácil: poner a cantar y a bailar al personal recurriendo a éxitos sobradamente conocidos, sino, como en toda buena sesión de discoteca de décadas atrás, sin dejar de lado los ritmos bailables más desenfadados, buscar también huequecito para las denominadas lentas; ¿interpretaciones de esta fase a destacar? En tu rincón (dedicada al recientemente fallecido Luis María Panero), Antes de que me salve el olvido y Gotas de dolor… Charcos de olvido, antes de que, a golpe de sirena nuevamente, bajo los sones de Aunque siga siendo de noche, volviese a cambiar la orientación rítmica de la velada.
La del profuso y profundo repaso del historial musical de Doctor Deseo que deparó la misma, en constante increscendo desde este punto hasta el final: De chocolate y vainillaMorirse en Bilbao, la ya por siempre imprescindible en Nafarroa Abrázame (uno de los retratos más tristes de la fragilidad humana que nunca se hayan escrito), Fugitivos del paraísoCorazón de tango o La chica del batzoki, cantadas a pulmón y corazón abierto por la sala. Por un público totalmente encandilado y cautivado por Francis y los suyos. Desde el corazón del deseo. Como siempre. Como nunca, una vez más.



Con estrella. Con estrellas

Concierto de Barracus


Fecha: viernes, 28 de marzo.
Lugar: Planetario, Iruñea.
Intérpretes: Barracus, formación integrada dicho día por Gussy, a las guitarras y a la voz, Lucas, a las guitarras, a la voz, y a la armónica, Raúl, a la guitarra eléctrica, y Carlos Colina, a los teclados y a la pedal steel guitar.
Incidencias: presentación de Buenaventura, tercer CD de estudio de Barracus. Hora y 15 minutos de duración, bises incluidos.

Presentándose con especial formación, a medio camino entre el formato acústico y el eléctrico (derivándose lo dicho del hecho de comparecer en un marco tan especial), Barracus cautivaron a cuantos llenaron la sala principal del Planetario, y lo hicieron por partida doble: con las composiciones que ofrecieron, con estrella y exquisitamente vestidas para la ocasión, y, en un recinto como este, con las difícilmente descriptibles sensaciones que las aliñaron, llevándolas a caer rendidas ante la magia que sedujo a todos, tanto al público en general como a los músicos, atrapando a todos por igual cuanto sucedió de forma paralela a la música: ya bajo como sobre la espectacular cúpula del Planetario. Sobre el escenario o entre la luz de la luna o la de las estrellas. A cielo abierto o noche cerrada, pintando brillantemente el hecho musical los momentos generados, de interespacial intimismo y especial intensidad.
Ante un público dispuesto de forma circular en cómodas butacas, presto a disfrutar de la música en directo; a hacerlo igualmente del cielo estrellado y de las sugerentes visiones y proyecciones (pongamos algunos ejemplos: a gozar incluso de la sensación de estar al aire libre ya sobrevolando el suelo, ya, recibiendo la lluvia desde el mismo) el concierto derrochó preciosismo de electrizante calor unplagged desde el principio: desde que se hizo la luz bajo los sones del tema de estreno Dos a dos. O desde que sonó Adiós, con el respetable en el cielo. O a una con temas como No fui yo, dedicada a las parejas de los músicos; Las chicas bailan, segundo intento de ranchera por parte de la banda –tal y como fue presentado- o Septiembre, con el que parecieron terminar: desnudos en esencia todos temas y luciendo mínimos arreglos en presencia, y tal y como fue siempre en el repertorio del grupo, con sugerente presencia en su seno de carreteras, pájaros heridos, bares, camareras, luces de neón, bailarinas, gasolineras... Y en esta ocasión –especialmente-, gatos negros llamados a traer buenaventura y buen fario.
Pero, interpretaciones de viejos temas aparte, siendo la presente cita tan especial, faltaba la propina. Los bises, descerrajando el grupo en los mismos tres nuevos disparos de calibre emocional tan intenso como Pequeña (canción sobre “momentos perfectos” brindada por Gussy en solitario) o Rolling Stones.

Cowboys de ciudad por excelencia, Gussy y Lucas volvieron a derrochar al frente de Barracus rock de regusto americano calculadamente edulcorado; elegancia y madurez mediante, unas canciones erigidas en torno a unas voces y unas guitarras que, sobre el colchón tejido por Carlos Colina y rubricado por la guitarra eléctrica de Raúl Elizalde, demostraron empastar a la perfección, coloreando con autoridad los cuatro esos medios tiempos en los que los citados en primer lugar tan bien se desenvuelven al componer. Pintando muy bien canciones tan jugosas, además de las de estreno, como Todo lo pactado, Pornográficos, Olvídate de mí, Ruleta rusa o Las noches contigo, con la impronta de la casa ya tan marcada y presente. A fuego. Con estrella todas ellas, las nuevas y las más viejas: el pasado viernes, de fondo, con estrellas.









17/3/14

CRÍTICAS DE MARZO: RULO Y LA CONTRABANDA, TOTÓ MUNILLA, REINCIDENTES,SEPULTURA, SONIC TOYS, THE STEEPWATER BAND...

Alma, preciosismo y vida

Concierto de Rulo y la Contrabanda


Fecha: viernes, 21 de marzo.
Lugar: teatro Gayarre, Iruñea.
Intérpretes: Raúl Gutiérrez, Rulo, a las guitarras, a la armónica y a la voz, acompañado por La Contrabanda, quinteto integrado dicha noche por Mario, a los teclados, Fito, a las  guitarras, Patty, a las guitarras y a la mandolina, Kike, al bajo y al acordeón, y Txarlie, a la batería y a las percusiones.
Incidencias: espectáculo denominado 5 Gatos (canciones desde el tejado). Muy buena asistencia, público participativo y entregado por momentos. 2 Horas de duración.

Con sus canciones pa´aquí, con sus canciones pa´allá –como siempre fue desde que en 1992 formara su primer grupo-, Raúl Gutiérrez, Rulo, rindió visita a Iruñea nuevamente. A su segunda casa –tal y como lo proclamó abiertamente en el Gayarre-, marco que acogió un nuevo triunfo del compositor de Reinosa en la ciudad.
La cita arrancó tras el acceso del citado al escenario de manera sorprendente; una vez que, cual si hubiese llegado a casa (dando a entender que eso son las tablas para él, su casa) se descalzase sobre las mismas, presididas por las letras RyLC. Y así, en medio de un ambiente tan desenfadado e informal, a solas; descalzos los pies y con la única compañía de su guitarra acústica saludó a la noche: con A solas, tema que sonó enlazado con Mi cenicienta, testigo de la salida de La Contrabanda entre las palmas brindadas por el público.

Con los presentes llevando en palmitas al sexteto participando con fuerza –además- de los estribillos de los temas, pronto encontraron su espacio composiciones extraídas de los dos álbumes con que cuenta Rulo como tal: temas como El prota, Como Venecia sin agua o Buscando el mar, presididas sus letras por ese toque autobiográfico ya tan característico. A continuación, de manos de la presencia de Kutxi Romero -alegría a puñados de a mucho y desbordante gracejo-, llegó uno de los clímax de la noche, representado por la interpretación de Divididos, con el respetable entregado en cuerpo, corazón y alma a la canción: algo, la entrega en imparable increscendo de los presentes a cuantas composiciones se sucedieron desde entonces, que representó una de las constantes de la velada: a Heridas del rock & rollLa Flor (con Rulo repartiendo rosas y claveles por el patio de butacas), Como a veces lo hice yo o Balada del despertador, brindadas estas dos por él en solitario camino de la recta final: de un último recodo presidido por una segunda y última concesión al repertorio de su anterior banda, La Fuga (Pa´ aquí pa´allá, degustada por el público puesto en pie), y rematado por el Vals del adiós, de sabinero regusto y más que adecuada para despedirse. ¿Algún tema más a destacar? La cabecita loca: ofrecido entre ambas, primer single de la carrera en solitario del artista y perfecto broche para cerrar un concierto ¿acústico? ¿Eléctrico? Vitamínico. Electrizante, alma, preciosismo y vida a raudales. 

Compartiendo cosas gustosas

Concierto de Totó Munilla y la Sopa Boba


Fecha: jueves, 20  de marzo.
Lugar: Garazi Taberna, Iruñea.
Intérpretes: Totó Munilla, a las guitarras y a la voz, acompañado por La Sopa Boba, formación integrada por Carlos Arriezu, a los teclados, David Burgui, a las guitarras, Germán Luis Alejo, al bajo, y José Luis Arriezu, a la batería.
Incidencias: presentación de A solas con mis cosas, último CD del artista. Hora y 15  minutos de duración en total. Lleno, público muy participativo.

A medio camino entre La Rioja y Nafarroa, el adrianense Totó Munilla formó en 1988  El Gusto es Mío, formación que se mantuvo en activo hasta 1993; en ese tiempo registraron tres discos y dejaron grabadas en el subconsciente colectivo canciones como Espero tu llamada o Lobo de mar. 2009: dieciocho años después, Totó, decide volver a su casa, los escenarios. Y con cosas que decir, tras darles vueltas y vueltas tal vez a solas. ¿El fruto de este regreso? Los dos CD que tras rebautizar su proyecto como Totó Munilla y la Sopa Boba ha publicado desde entonces, De vuelta a casa y A solas con mis cosas, recopilatorio que presentó en el Garazi. 
Organizado el concierto en conmemoración del 29º aniversario de la apertura del local, el mismo se centró en el repaso de los temas del citado compilatorio, comenzando con Sueño que volvemos a vernos, ofrecido por Munilla en solitario. Prestos a compartir con los presentes cosas y buen gusto, acompañado por la banda prosiguió con un tema de El Gusto es mío, Cuánto tiempo ha pasado, ofreciendo acto seguido la melancólica De vuelta a casa y Me gustaría, antes de revisitar nuevamente el repertorio de El Gusto… con otra mítica canción, Espero tu llamada: tema que, al igual que cuantos sonaron, lució intimista, un tanto oscuro y reflexivo… mas haciendo gala de un innegable magnetismo comercial: presentando a un compositor fraguado a caballo entre el rock de finales de los 70 y el pop de los primeros 80, tal vez influenciado por lo mejor de Asfalto o Enrique Urquijo. Y sí, las canciones conectaron con los presentes, con un público de media de edad alta que en casi todos casos se reencontró con su pasado… O, al menos, con parte de la banda sonora del mismo, cantando y bailando a sus sones. ¿Más temas a destacar? Y llegaste túLobo de mar o Morir de amor, todo un hit con nombre propio, ofrecidos antes de terminar el concierto con Munilla brindando un tema en formato acústico… antes de que el respetable le obligara –prácticamente- a tocar otro  más.
 Desde la cota de mayor madurez de su juventud, Totó Munilla presentó su bonita colección de canciones en Garazi, de latido rockero y exquisitos tintes pop. Sí, desde dicha cima, toda vez que los artistas siempre son jóvenes, al menos, de espíritu. Suerte para darles vueltas por ahí. Y al Garazi… Que cumpla muchos más.

Jornaleros del rock & roll 

Concierto de Reincidentes


Fecha: Sábado, 15 de marzo.
Lugar: sala Ozone, Iruñea.
Intérpretes: Reincidentes, formación integrada por Fernando, al bajo y a la voz, Finito y Barea, a las guitarras y a los coros, y Manuel, a la batería.
Incidencias: presentación de Aniversario, nuevo CD de la banda. Centenares de personas, público de diferentes edades que se mostró participativo y finalmente entregado. 2 Horas de duración,  bises incluidos.

20 años después de que presentaran en el mismo sitio su actualmente mítico Sol y rabia, los sevillanos Reincidentes volvieron a pisar nuevamente la sala entonces llamada Reverendos, ofreciendo una intensa actuación. Un tanto atípica en lo que a escenario y horario respecta (el concierto tuvo lugar en la pista central, entre las 21.00 y las 23.00)… Pero lo dicho. Yendo de menos a más el característico calor especial del grupo, su rock transgresivo andaluz en lo referido a efervescencia y efusividad. Y todo ello a pesar de que dicha sala no reúna las mejores condiciones para disfrutar de un concierto: y es que de todos debería ser sabido que sala de fiestas no es sinónimo de sala de conciertos. Pero bueno, más allá de este necesario apunte, podemos dar por bueno que disfrutó el personal.
La velada arrancó con la interpretación de hasta ocho temas de tirón, escogidos los mismos de los dos CD que dan vida a Aniversario: Canciones para no olvidar (Fiesta, Andalucía la que divierte, Rosas en el mar -última de las ocho en sonar, interrumpida su ejecución por un inoportuno apagón-) y Canciones para construir; ¿un título? Vamos pal infierno, primera de todas. Una vez solventado el contratiempo, la banda continuó por la misma senda, presentando credenciales con forma de nuevas canciones (Al asalto,  Gure hizkuntza, su particular homenaje a Urko y Oskorri), aunque la presencia de temas conocidos comenzó a ser más y más notoria: pasándose progresivamente de lo nuevo novísimo a temas como La infancia en un cargador o La republicana antes de llegar a lo verdaderamente añejo sin posibilidad de vuelta atrás. A canciones como ¡Ay Dolores! o Un pueblo, dedicada a Eguzki Irratia con motivo de su 30º aniversario en las ondas. Y todo ello, ni un paso atrás, con los músicos, cual jornaleros del rock & roll, obrando sin tregua ni descanso: enlazando temas cual golpes de azada a la tierra los braceros, con el tristemente mediático por motivos extramusicales Fernando Madina demostrando mantener timbre, autoridad (intelectual) y presencia al frente de los suyos.
Pero si algo encendió al público e incendió la sala fue la recta final, iniciada por Vicio –con Kutxi Romero a la voz-, y alimentada con hits como Cucaracha blanca, Rip rap, Camela 3, Aprendiendo a luchar, Yaveh se esconde entre las rejas (verdaderamente especial siempre en esta tierra, también regada por la Insumisión) o Andalucía entera y Andaluces levantaos, antes de redondear faena, ya en los bises, con Jartos daguantá, con Kutxi tirando del carro nuevamente.
Pura historia del rock andaluz, tras descargar su rabia los pasados Sanfermines en el recinto de Gora Iruñea! Reincidentes volvieron a esparcir su mensaje políticamente incorrecto en la ciudad. A hacer apología de la resistencia y de la rebeldía inherente a Andalucía, demostrando con palabras, las de las letras de sus canciones, y con hechos  que se puede. Que es posible ser contestatario. Y que parte del pueblo andaluz lo es, pese a que desde el Poder se trate de ocultar lo dicho tras falsas imágenes construidas sobre estereotipos llenos de señoritos, casetas festivas, folclóricas raciales y demás artificiales faralaes. Una vez más, los aguerridos sevillanos así lo volvieron a demostrar.

Colosos del metal

Concierto de Sepultura

Fecha: sábado, 1 de marzo.
Lugar: sala Tótem, Atarrabia.
Integrantes: Sepultura, banda formada por Derrik Green, a las voces y a la percusión, Andreas Kisser, a las guitarras y a las voces, Paulo Jr., al bajo, y Eloy Casagrande, a la batería. Como teloneros comparecieron Mortillery, Flotsam & Jetsam y Legion of the Damned.
Incidencias: presentación de The mediator between the head and hands must be the heart, 13º CD de Sepultura. Éstos actuaron durante hora y 3/4, bises incluidos. Buenísima asistencia, más de media sala. Público muy participativo.

Tras descargar composiciones míticas (recibidas como agua de mayo), temas extraídos de su brutal fondo de armario y canciones de estreno en L'Hospitalet (Barcelona), Madrid y Lisboa, el presente tour europeo de los brasileños Sepultura encontró su punto final en Tótem, concluyendo a lo grande en lo que expectación y cumplimiento de las expectativas hace referencia. Bajo un característico ambiente de concierto de metal. En medio de un ambiente propio de las grandes ocasiones.
Tras las actuaciones de Mortillery y Flotsam & Jetsam, bandas a las que no llegamos a ver, los siguientes en asaltar el escenario fueron los holandeses Legion of the Damned, quinteto formado en 2006 que durante sus 45 minutos no dejó indiferente a nadie: cosa del salvajismo sonoro denotado. Detonado –si se prefiere-, erigido sobre un metalcore & thrashcore cuyos puntos de partida y de llegada los encontramos en la concepción más bronca del hardcore. En una apología de la brutalidad metálica que, concienzudamente llevada a postulados extremos, de lo más infecciosa, contagió pronto a cuantos metalheads se citaron en Tótem: unos asistentes de estética heavy –mayoritariamente- y especial inclinación hacia bandas como Deicide, Napalm Death, Slayer o Metallica, a la vista de muchas de las camisetas que se vieron. Y tras tan salvaje preludio, pasadas las 22.00, llegó el momento por todos esperado. La comparecencia de los legendarios Sepultura, banda que, remozada en varias ocasiones tras la salida / abandono en 1996 y 2006 de sus fundadores, los carismáticos hermanos Cavalera (Max e Igor, vocalista & guitarrista y baterista respectivamente), cautivó a sus seguidores desde el principio. Desde los primeros acordes.
Tal y como hemos apuntado al principio, el repertorio repasó la discografía del grupo,  centrándose especialmente en temas de estreno (como Trauma of war o el espectacular The Vatican, primeros en sonar) y míticos, como Propaganda, ofrecido en cuarto lugar. Haciendo gala de un sonido propio perfectamente trasplantado al tercer milenio, recurriendo a nuevos y viejos temas (Dusted, The Hunt –entre estos últimos-,  recuperado The Hunt con motivo de la celebración este 2014 del 20º aniversario de la publicación del referencial CD Chaos A.D.) el cuarteto pronto se reveló como lo que es, una colosal apisonadora de hardcore & groove metal: así pues, totalmente entregados a su causa los cuatro actuales defensores de la marca Sepultura, ofrecieron un concierto colosal. Una actuación en la que, además de los músicos (mención especial para Kisser, cómo paladeó todos y cada uno de los compases de los temas) brillaron especialmente las luces y el sonido, impecable. Impecablemente limpio. Rotundo… y rotundamente transparente.
Sobrepasado holgadamente el ecuador de la velada, con permiso de temas de estreno como el bailable y demoledor De Lama ao Caos (dedicado a los brasileños presentes en la sala) lo mejor llegó tal y como se esperaba, de manos de la verdadera artillería pesada. De hits tan celebrados como Territory, Refuse/Resist, Arise y, ya en los bises, Ratamahatta y, evidentemente, Roots bloody roots, desde 1996  imprescindible rúbrica final. Perfecto broche también dicho sábado para una descarga colosal.



Rock para el nuevo siglo

Concierto de Sonic Toys

Fecha: viernes, 28 de febrero.
Lugar: Subsuelo, Iruñea.
Intérpretes: Sonic Toys, trío integrado por Alex Sanz, a la voz y a las guitarras, Xabi Jareño, a la batería, y Adrían M. Vallejo, al bajo y a los coros.
Incidencias: presentación de Rock, primer CD de la banda. Hora y ¼ de duración, asistencia muy buena, público que se mostró participativo.

De novedoso cuño y para el nuevo siglo: con raíces en el rock del siglo XX (con evidentes toques hard y descarado regusto americano -en su caso-), pero, a la vez, indisimuladamente empapadas por ritmos de estilos como el tecno o el electro, así demostraron ser las canciones presentadas por Sonic Toys en su día grande.
Tras arrancar con un tema inédito perfecto para calentar motores (qué atmósferas, qué cruces estilísticos para abrir boca), la temperatura subió pronto con temas del CD como Sube la músicaMalas lenguas o Tiempo al tiempo, misiles musicados que haciendo gala de esa sonoridad propia del grupo, llevaron el ambiente al rojo, demostrando ser auténticos singles en potencia. A continuación, tras un par de versiones, el protagonismo recayó nuevamente en canciones de Rock, luciendo el ecuador de la velada cual tranquilo remanso de manos de temas como Ana y Es tan fácil. Dicha fase terminó con la interpretación de un nuevo pildorazo con madera de hit, Dame tu calor, llegando acto seguido uno de los momentos más esperados por todos: el protagonizado por las versiones que sonaron de Héroes del Silencio (Entre dos tierras) y El Fary –principalmente-: y es que vaya cómo conectó el respetable con esta, con una canción, Torito guapo, que, elegida en las Redes Sociales por los seguidores del grupo para ser versionada, hizo que se desatara la locura. Que todos jalearan a Alex en particular y al trío en general como no lo habían hecho hasta entonces, súper cómodo el vocalista haciendo sus pinitos en el flamenco en la intro de la canción. Que el público, en suma, elevara a categoría lo que había nacido como anécdota, concluyendo la interpretación bajo una surrealista lluvia de ropa interior femenina. Así pues, cómo triunfó dicho cover, dejando entrever que si se graba y se da a conocer en julio, estamos seguros de lo que vamos a decir, se convierte en la canción de los Sanfermines.
Tras surcar con paso firme la noche, después de semejante clímax, ¿cómo despedirla? Como lo hicieron, por increíble que pueda parecer. Con tres nuevos pelotazos suyos, CasualidadToda la noche y Bailar, perfecto fin de fiesta este último bajo el todopoderoso latido del electro, con Alex y Adrián bailando y haciendo sonar sus instrumentos con total desenfreno. Poniendo junto con Xabi el mejor broche a una noche que tardarán en olvidar.


Brillante y polvoriento blues

Concierto de The Steepwater Band


Fecha: miércoles, 26 de febrero..
Lugar: Baluarte, Iruñea.
Intérpretes: The Steepwater Band, banda formada por Jeff Massey, a las guitarras y a la voz, Eric Saylors, a las guitarras, Tod Bowers, al bajo, y Joe Winters, a la batería.
Incidencias: actuación enmarcada en el ciclo Blues on the rock bus. Presentación de Live Humble, último CD de la banda. Lleno, localidades agotadas. 2 Horas de duración, bises incluidos.

La conocida como Sala de la Muralla de Baluarte acogió la primera cita del ciclo Blues on the rock bus, llamado a acercar el mejor rock-blues a Pamplona y comarca durante los próximos meses, y no pudo hacerlo mejor –en lo referido a pundonor y calidad esgrimida por la banda- que con The Steepwater Band: formación claramente marcada por el hard que, surgida en Chicago en 1998, pronto se convirtió en banda de referencia para los amantes del viejo género: para un público como el que completó el aforo del recinto, unos asistentes para los que, en algunos casos (a tenor de varias opiniones recogidas) el equipo de sonido no estuvo a la altura de las circunstancias: lo mismo que la acústica de la sala –según más comentarios-, descubierta para la música en formato acústico la temporada pasada pero tal vez no la más adecuada para el disfrute de conciertos como este. Y entiéndanse como críticas constructivas las apuntadas, manifestadas por más de una persona que pagó el precio de una entrada.
Luciendo looks algunos de los músicos más propios de leñadores, frente a un público que, en un ambiente informal, siguió la sesión recostado en puffs, sentado en sillas o puesto en pié –de la mitad del recinto para atrás-, el cuarteto cortó a las claras el bacalao desde el principio, poniendo sobre el tapete sus virtudes y poderes en acto, más que en potencia: dando lugar a un concierto de rock & blues o blues & roll que, discurriendo por las sendas del rhythm blues con denominación de origen más genuina, de volumen (en lo que a densidad sonora hace referencia) y trazo especialmente grueso, denotó inherente regusto a carretera. A banda sonora de viaje por la Ruta 66. Y todo ello con los guitarristas y el bajista, sobre la atinada pegada del baterista, empuñando sus mástiles en perfecta cordada, con total seguridad y autoridad. Denotando inusitado Magisterio de Autoridad en la materia. Todo ello con los encargados de hacer sonar las 6 cuerdas alternándose el volante, los puestos de piloto y copiloto a la hora de llevar al mejor puerto la nave, sacándoles chispas a las cuerdas en su rodar sobre los gruesos raíles trazados por el bajo. ¿El resultado, así las cosas? Un concierto que se tradujo en una clase magistral de cómo tocar blues. De cómo hacerlo con verdadera clase.

Sobre cuantos temas sonaron, diremos que articulados en torno a interesantes desarrollos sonoros de mayor o menor duración, hicieron que saltara por los aires la esperada previsibilidad del género, haciendo gala de propia autonomía musical. Dando lugar desde el principio a un incendio –artístico- de más que interesantes proporciones. Impagable. Inapagable, conformando un entramado de autenticidad con inequívoca alma de blues. Una trama de canciones que, manifestándose con forma de poderosos pildorazos, contagió su veneno a todos con tanto descaro como nulo disimulo: a un respetable que, pese a las objeciones apuntadas líneas más arriba, disfrutó enormemente de un concierto que a nadie se le hizo largo, pese a su generosa duración. Y la próxima cita del ciclo, con The Black Cadillacs, el 3 de abril en la Casa de Cultura de Atarrabia.  A ver si podemos asistir.





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