MARTXA, MARTXA CON NUESTRA FANFARRE!! (QUE USTEDES LO PASEN BIEN) )

31/12/13

CRÍTICAS DE DICIEMBRE: QUIQUE GONZÁLEZ, DOVER, BITTER HONEY, THE QUEREBOYS, ZEA MAYS, ÚLTIMOS REYES, KENZAZPI + O.S.E. Y TALCO

Sí se puede

Concierto de Quique González

Fecha: viernes, 27 de diciembre.
Lugar: auditorio de Barañáin.
Intérpretes: Quique González, a las guitarras, a la armónica y a la voz, acompañado por Pepo López, a las guitarras eléctricas, Alejandro Boli Climent, al bajo y al contrabajo, Edu Ortega, a la mandolina y al violín, y Edu Olmedo, a la batería.
Incidencias: presentación de Delantera mítica, nuevo CD del artista. 2 Horas de duración, bises incluidos. Lleno prácticamente, público que disfrutó de la actuación.

Años y años de brega y fatigas y 9 trabajos discográficos después, Quique González (Madrid, 1973) completó el aforo elegido para la presentación de su último CD, el del auditorio de Barañáin, demostrando que, imprescindible factor suerte aparte, a base de tesón y constancia, de buen hacer y perseverancia, sí se puede. Que si se está en la brecha obrando cual hormiguita (y más en un mundo como el de la música, tan dado a la proliferación de tantas especies de cigarras), los sueños pueden hacerse realidad: y así quedó confirmado el pasado viernes, tanto por la actuación ofrecida como por la respuesta brindada por los presentes: por un público cuya asistencia a sus conciertos, en los últimos años, no ha dejado de crecer.
Sobre un escenario ornamentado con la búsqueda de la proximidad como primer objetivo, en medio de una indisimulada expectación, los músicos activaron la llave de contacto sobre las 22.15 horas, y lo hicieron con tres de los temas de estreno: uno de ellos el electrizante y eléctrico Dónde está el dinero, con González también a la guitarra eléctrica. Rebosando rodaje la banda tras casi un año de carretera y gira, perfectamente defendidas las canciones en directo (el madrileño, además, siempre ha sabido rodearse de músicos más que solventes) el concierto recorrió con generosidad su ya extensa discografía, deteniéndose primeramente en temas de Daiquiri Blues como Restos de stock o Cuando estés en vena, antes de tomar tierra en Kamikazes enamorados (Palomas en la quinta), Pájaros mojados o Salitre 48, representado tan referencial trabajo por La ciudad del viento y 39 Grados, en un primer momento. Y todo ello bajo una iluminación que, diseñada ex profeso por el equipo técnico de la sala, dio una exclusiva y exquisita dimensión a las interpretaciones.
Pasado el ecuador del concierto, buscando mayor intimidad con el respetable, Quique se quedó en escena acompañado únicamente por su guitarra y su armónica, brindando dos temas de Pájaros mojados, Reloj de plata y Pequeño rock and roll, poniendo dicho par  de joyas sobre la recta final a la noche: a una velada que concluyó oficialmente con tres pesos pesados del repertorio de Quique (Hotel Los Ángeles el último de ellos), y de manera extraoficial, con dos tandas de bises. Con seis interpretaciones más, destacando Tenía que decírtelo (primer single de Delantera mítica, álbum con amplia representación en el setlist) o el legendario Salitre, primera en ser cantada a viva voz por el respetable: un público que, eso sí, nunca escatimó aplausos ni palmas.
Un buen día, finales de los 90, Quique González apostó todo por la música, doble o nada. Sin nada que perder y ¿todo? O algo por ganar. Y poco a poco, laboriosamente, fue saliendo airoso del envite. Como se hacen las cosas buenas, poco a poco. Dándoles tiempo. Y así, no habiendo otra fórmula, ha llegado hasta donde está, habiendo pasado de comerse la cabeza –posiblemente- en su sancta sanctórum de Madrid, la sala Galileo Galilei (¡cuántas noches habrá visto sus actuaciones!) a comerse aforos –directamente-, demostrando con ello que, al igual que en tiempos pretéritos, en los actuales también es posible sacar la cabeza: algo que siempre ha sido difícil para todos, artistas actualmente consagrados –e incluso mitificados- incluidos. Y de todos los estilos. Así pues, certificando un muy buen estado de forma –artístico-, muy bien González.



Fuego sí, pero controlado

Concierto de Dover

Intérpretes: Dover, formación integrada por Cristina, a la voz y a la guitarra, Amparo, a la guitarra y a los coros, Samuel, al bajo, y Jesús, a la batería.
Fecha: viernes, 20 de diciembre.
Lugar: sala Tótem, Atarrabia.
Incidencias: presentación de Dover come to me, enmarcada en la gira conmemorativa del vigésimo aniversario de la banda. Más de medio aforo. Alrededor de hora y media de duración, bises incluidos.

En 1997 vio la luz el segundo disco de los por entonces todavía bisoños –nadie les llamaba prometedores- Dover, Devil come to me; pero para sorpresa de todos, el trabajo, en pocos meses, demostró un mayúsculo potencial, revelándose como un cañonazo en la línea de flotación de la escena que rompió moldes, haciendo posible que los deseos de dos hermanas se hicieran realidad. Los sueños de las hermanas Llanos, Cristina y Amparo, dos entusiastas de Nirvana que, ideólogas de Dover desde finales de 1992, dieron que hablar por vez primera ante una significativa audiencia en abril de 1994: ante la de Radio 3, al día siguiente de que fuese encontrado muerto Kurt Cobain. Estas, procediendo como dos oyentes normales, llamaron a un programa de dicha emisora y, totalmente emocionadas, entonaron el tema Rape me de dicha banda, cautivando a cuantos las escucharon. Semejante joya todavía puede escucharse en Youtube. Pues bien, tanto tiempo después, el pasado viernes, Dover recaló en Tótem, embarcando a los centenares de personas que llenaron más de media sala en un auténtico viaje en el tiempo de manos de la actuación ofrecida. De manos de un concierto que si bien, estuvo a la altura de las expectativas, nos mostró a una banda menos fogosa que antaño; ¿Cosa del paso del tiempo? Y es que el grupo, en forma, sí, calentó la sala, pero pese a la expectación reinante en ningún momento la incendió ni encendió totalmente a los presentes, a pesar de que el público disfrutara del espectáculo: quedando la acción de las otrora pirómanas de todo tipo de escenarios en fuego… pero controlado.
Haciendo gala del post-grunge de intrínseco regusto melódico que siempre llevaron por bandera, ante una sala que, pese a tratarse de una noche difícil para la programación de música en directo, presentó un buen aspecto, la actuación se centró en la revisión de principio a fin de los temas del laureadísimo y súper ventas Devil come to be, sonando la práctica totalidad de los hits incluidos en el mismo. Haciéndolo con un sonido que, en verdad, no terminó de convencer, luciendo un tanto traslúcido. Pero además de temas como los de dicho álbum (mención especial para Serenade –por ejemplo-, su pasaporte hacia el éxito total) también encontraron su espacio algunos de Sister, su primer LP, disco publicado en 1995 que en su tiempo pasó sin apenas pena ni gloria (pese a que actualmente muchos reivindiquen su escucha) o de Late at night, el tercero.  Composiciones como DJ o Flashback de este último o, camino de la conclusión, Angelus o She will, del primero. Camino de una recta final que, culminada por King George (incluida en otro CD, I was dead for 7 weeks in the city of Angels), dio paso a unos bises para los que quedó reservado lo mejor: con permiso de Cherry Lee, los bombazos con nombre propio y sin fecha de caducidad titulados Devil como to be y Loli Jackson, portadores por excelencia del ADN músico-emocional del grupo.
Tejedoras en su particular rueca de personalísimas y arrebatadoras melodías, bendecidas desde 1997 por el Diablo o, quién sabe, por el aura de Kurt Cobain, Cristina y Amparo dejaron buenas sensaciones en Tótem al frente de su banda; de una formación que, a pesar de todo, se reivindicó con solvencia en su visita a Iruñerria. El pacto firmado por las Llanos tal vez con Satán continúa funcionando.



Palabra de rock

Concierto de The Quireboys

Intérpretes: The Quireboys, formación integrada por Jonathan Gray Spyke, a la voz y a la armónica, Guy Griffin y Paul Guerin, a las guitarras, Keith Weir, a los teclados, Mailing Pip, a la batería, y Nigel Mogg, al bajo. Como teloneros abrieron noche Bitter Honey.
Fecha: domingo, 15 de diciembre.
Lugar: sala Tótem, Atarrabia.
Incidencias: presentación de Beautiful curse, nuevo CD de The Quireboys. Hora y ¼, bises aparte. Asistencia discreta, público participativo.

Las puertas de Tótem se abrieron de par en par con domingo, día del Señor –por excelencia-, para recibir a unos auténticos señores, los históricos The Quireboys; formación que recaló en dicha sala para poner punto final a su segunda incursión por el Estado, en este 2013 que se nos va.
La velada arrancó de manos de Bitter Honey, sorprendente cuarteto radicado en Arrasate al que le tocó en suerte comenzar a endulzar la noche, sacando adelante dicha labor apoyándose en un hardrock genuinamente setentero que dijo mucho del grupo. Y  Bueno. Mucho, y bonito. Y así lo entendieron los en buena parte talluditos asistentes, un público fiel –tal y como lo es el del hardrock-… mas  tan apasionado y agradecido como reducido dicha tarde noche. Un público que protagonizó una asistencia, si se nos permite la expresión, de domingo.
A continuación, tras salvar Bitter Honey los muebles de la mejor de las maneras (esto es, abrir cartel un domingo a las 19.30 horas), los esperados The Quireboys fueron quienes se hicieron con las riendas de la noche, protagonizando desde el principio una incontestable actuación. Un concierto que, además de una cita con la historia, fue todo un lujo: pura palabra de rock –canción a canción-, desde Black mariah, primera en sonar (de su CD Well oiled) hasta 7 O´clock, última en hacerlo antes de los bises. Sin parar quieto ni un segundo el legendario vocalista (pañuelo a lo pirata anudado a la cabeza, jugando todo el tiempo con el pie de micro y aferrándose al mismo como si le fuese en ello la vida) el segundo tema brindado fue Too much of a good thing, primer single del CD que se presentaba, quedando claro de este modo por dónde iban a ir los tiros en lo referido a repertorio; cómo iba a desarrollarse la actuación, con la banda intentando hacer paradas en lo más significativo de su discografía, además de en lo nuevos temas. En canciones con solera como There she goes again, This is rock & roll (el grito de guerra de la noche) o Hey you –por ejemplo-, perfectas tarjetas de presentación del grupo: de una formación que, dando a entender que su nuevo material es tan válido como el antiguo, no escatimó la presencia de canciones nuevas, encontrando su espacio temas como Diamonds and dirty Stones, 27 Years o el que da título al trabajo, composiciones que también aportaron su parte a la hora de convertir por momentos la parte delantera de Tótem en una caliente caldera.

Responsables de que generaciones enteras se hayan enganchado al rock & roll, esa droga intangible –desde el prisma material- pero cautivadoramente tangible desde el espiritual, The Quireboys, pasión, profesionalidad y entrega, sedujeron y cautivaron a  cuantos se acercaron a Tótem con su concepción del viejo género, claramente marcado por el hard, el blues y el glam, toques además de AOR mediante, claro está. A un público que, no hay mal que por bien no venga, disfrutó por partida doble de la velada a la vista de la asistencia registrada. Muy bien, nada que objetar.

Vitalistas, revitalizantes

Concierto de Zea Mays

Fecha: sábado, 14 de diciembre
Lugar: sala Tótem, Atarrabia.
Intérpretes: Zea Mays, formación integrada por Aiora Rentería, a la voz, Piti Imaz, a la guitarra, Rubén González, al bajo, y Asier Basabe, a la batería. Como teloneros abrieron  la velada Oppium.
Incidencias: presentación de Da, séptimo CD de la banda. Hora y media de duración. Asistencia discreta, alrededor de dos centenares de personas. Público participativo.

Vitalista, revitalizante: así se mostró en Tótem Zea Mays, formación bilbaína que tras años y años de peregrinaje por todo tipo de escenarios abriendo campos; explorando nuevas posibilidades sonoras para el euskal rock, se ha ganado por derecho el ser reconocida como una de las bandas más sugerentes del país. Uno de nuestros grupos más elegantes y con menos corsés a la hora de crear, habiéndose hecho a pulso con dicho título desde 1997, año en el que comenzaron a facturar sus discos: erigidos primeramente sobre un rock de porte marcadamente experimental (plasmado en trabajos como Zea Mays, Elektrizitatea, Harrobian, Sortuz – grabitatearen aurka o Morphima) y reconducido desde 2010, año de la publicación de su laureado Era, hacia lindes cada vez más influenciadas por la electrónica. Y así lo dieron a entender en la noche de la presentación de Da, su más reciente colección de canciones.
La velada arrancó con los igualmente vitalistas y revitalizantes Oppium, joven formación con epicentro en Araba que, por las sendas del indie-rock con un indisimulado regusto a The Clash, denotó maneras y cultura musical. Y acto seguido, tras tan acertado preámbulo, los comandados por Aiora al escenario, llamados a disfrutar y hacer disfrutar de su noche por igual.
Derrochando personalidad e inconfundibles señas de identidad (marcadas a fuego por la voz de la citada y por las guitarras de Piti: en Zea Mays, apuntémoslo, no hay sintetizadores), en medio de una cuidadísima puesta en escena, la velada arrancó con Gaur, puerta de entrada de Da, prosiguiendo con los electrizantes & electrónicos ritmos del igualmente tema nuevo Hurbil y con los más que cautivadores de Llunetan, sonando los mismos antes de los de la canción cima del CD, representados por el tema que le da título. Entre constantes explosiones de sensaciones y sonidos, cálida lava musicada la deparada por la práctica totalidad de las canciones, el volcán de sensaciones que deparó la noche también trajo temas de más viejos; composiciones que, invariablemente, se crecieron y recrecieron siempre antes de terminar volcando sus ansias en los estribillos,  brillando con luz propia, claro está, la interpretación del hit Negua joan da ta camino de la conclusión del concierto. Y de paso, no terminado con dicho tema (a continuación sonó Bi bihotz, bi ero, del CD nuevo, concluyendo el concierto con el reivindicativo Kukutza III) demostrando el grupo haber sabido sobrevivir, salir adelante a la perfección tras firmar un éxito como ese, sin que se les atragantara la resaca de la canción. Y todo ello bajo unos juegos de luces que contribuyeron decisivamente a envolver las interpretaciones bajo un aura especial, dando con sus luminosos jugos más color si cabe al ya de por sí colorista hecho musical. 
Al igual que nos alegró ser testigos de booms como los protagonizados en su día por Berri Txarrak o Kenzazpi, nos alegra –y reconforta- ver que bandas como Zea Mays van encontrando su hueco. Haciéndose con él, y que el mismo, lo realmente importante, se va agrandando día a día. Zea Mays, constatación y ejemplo de trabajo bien hecho. Bordeando siempre los ribetes alternativos cercanos al rock más que los del rock alternativo, trabajando sin prisas, malas consejeras casi siempre, y sin pausa. Pasito a pasito, disco a disco. Despacio –si se quiere- pero con buena letra, haciéndose poco a poco con su espacio. Protagonizando una carrera de fondo que, ascendente en nuestros días, nadie sabe dónde terminará. Suerte con las presentaciones de Da.



Cuando la rabia es el motor

Concierto de Últimos Reyes

Fecha: viernes, 13 de diciembre.
Lugar: Terminal, Iruñea.
Intérpretes: Últimos Reyes, trío integrado por Iván, a la voz, a las guitarras y a los coros, Txus, a la voz, al bajo y a los coros, y Pirata 47, a la batería.
Incidencias: presentación de La rabia del no!, nuevo CD de la banda. Hora y 30 minutos de duración; medio aforo, público variado que disfrutó de la actuación.

Tras el éxito cosechado el pasado día 7 junto con Gatillazo y Vómito en Oteiza, su localidad natal, con motivo de la presentación de su último CD, Últimos Reyes rindieron el viernes pasado visita al Terminal, uno de sus campos de operaciones por excelencia; ¿el motivo? Presentar La rabia del no!, tercer disco de su colección, y continuar reivindicando su derecho a hacerse con un hueco en la república independiente del punk rock.
La actuación arrancó con dos anfetamínicos chutes musicales extraídos de Perversamente sencillo, su recordado segundo trabajo (Pase lo que pase y Otro puto día), encontrando pronto su espacio el primero de los nuevos temas en ser detonado, La rabia del no!: temas que rezumando genuino regusto ochentero, ya de entrada dejaron claro lo siguiente, que la existencia de bandas como Eskorbuto marcó y continúa marcando el camino del grupo, antojándosenos el paso de los de Santurtzi por la Tierra, por el infierno no demasiado dulce que vino a ser su existencia, referencial para estos Últimos Reyes: para un trío que, tras haber crecido –tal y como cantaron en uno de dichos temas- escuchando, además, “a los Zika y a los RIP” (y a La Polla, a los Flitter o a los Clash –añadimos nosotros-), demostró una noche más haber asimilado a la perfección la herencia recibida. Tan imprescindible legado: imagen y aplomo, actitud y contenido a espuertas, habiéndoselo llevado a su terreno a la perfección. Haberlo hecho suyo hasta el punto de haberse convertido en los mejores voceros de bandas como la de Joe Strummer a uno y otro lado del Ega, el particular Río Grande de Tierra Estella.
Soñando historias a ras de suelo (con forma este de escenario), combinando mala leche con genuinos acordes y melodías, la detonación de nuevas composiciones continuó con el sardónico –más que solamente irónico- Tu nuevo hogar, con el tándem integrado por Txus e Iván llevando de forma alterna el peso de las voces y los coros (perfectamente propulsados por el veterano Pirata 47 a la batería) y prosiguiendo los tres disparando misiles como los más que explícitos Lo más kabrón o Romper y kemar, canciones que en medio de un ambiente de fiesta punk de indisimulado regusto dejaron inequívocas muestras del rebote del veterano trío para con la sociedad. Con la actual forma de encarar la vida por parte de la mayoría, más acostumbrada, en palabras de Iván, “a roncar y siestear”.
Llegados a este punto, el concierto encauzó su última parte con temas de estreno como La indiferencia o con otros más viejos como Oda a la cerveza, y lo hizo bajo unas atmósferas presididas por connotaciones de corte cada más destroy -conforme se iban sucediendo las canciones-; haciendo ver –así las cosas- que en la imperfección formal radica buena parte de la credibilidad del punk. De su perfección espiritual, quedando preparada de dicho modo la alfombra roja para una recta final que, versiones mediante, hizo saber a los presentes cómo es un día cualquiera en Oteiza (todo un guiño a Parálisis Permanente)… o que el recuerdo de bandas como los ya citados Cicatriz y Eskorbuto, Botes de humo, Os engañan –respectivamente- continúa totalmente vigente.
Incisivos, con mordiente. Inconformistas, provocativos, así vimos a Últimos Reyes, depositarios de la esencia del mejor punk vasco de los 80 y dignos portadores del testigo: con argumentos renovados con forma de canciones, rabiosos y más que preparados para seguir en la pelea.



De alto octanaje emocional

Concierto de Kenzazpi + Euskadiko Orkrestra Sinfonikoa

Fecha: miércoles, 4 de diciembre.
Lugar: Auditorio Baluarte, Iruñea..
Intérpretes: Orquesta Sinfónica de Euskadi y Kenzazpi, banda formada por Eñaut, a la guitarra acústica y a la voz, Beñat, a la guitarra eléctrica, Igor, al bajo y a los coros, Iñaki, a los teclados y al acordeón, y Ion, a las baterías.
Incidencias: actuación integrada en el ciclo klasikat. Pesentación del último CD de la banda, grabado junto con la O.S.E. Hora y 40 minutos, bises incluidos. Lleno.

Kenzazpi comparecieron en Baluarte como hasta el día anterior (el primer concierto de estas características tuvo lugar la víspera, 3 de diciembre, en Donostia) ningún grupo de pop rock euskaldun lo había hecho. Acompañados por una orquesta sinfónica. Por la Orquesta Sinfónica de Euskadi, consiguiendo llenar la Sala Principal del Palacio de Exposiciones y Congresos y protagonizando una actuación… Para el recuerdo –directamente-. De altísimo octanaje emocional, poniendo con su sensacional reinvención una nueva pica en Iruñea los liderados por Eñaut Elorrieta… y Fernando Velazquez, en esta ocasión: el director de la O.S.E. este último. Ofreciendo un concierto que, ante todo, fue todo un regalo para los sentidos. A la vista de las fechas en que estamos, el mejor de los regalos de Olentzero para el espíritu de cuantos se dieron cita en Baluarte, hasta el punto que tal vez se podría decir que el ya esperado carbonero adelantó unas semanas su visita, incluyendo dicho recinto en su listado de paradas.
Tras una introducción por parte de la Sinfónica que, de marcado regusto épico, sirvió para recibir entre fuertes aplausos a los capitanes de los dos grupos en liza (el sinfónico y el eléctrico: a excepción del batería, en primerísima línea del escenario los comandados por Eñaut), la velada quedó descorchada bajo los reescritos ritmos de Hegoak Astindu, con las notas del bajo y la guitarra coqueteando –en un primer momento- y haciendo perfecta pareja con sus primas hermanas extraídas de instrumentos de cuerda como los chelos, contrabajos y violines; fusionándose con ellas ante la complicidad de las del teclado y los vientos preparando la pista de despegue para que Eñaut volase, sobre tan fecundos pasajes. Cielo a través a partir de Hel nazazu eskutik, segunda en sonar.
Bajo una iluminación musical tan especial, el extraordinario viaje musicado deparó en un primer momento tres nuevas interpretaciones erigidas sobre tan cautivadora suma de armonías, siendo la más emotiva de todas Gernikan, con los Kenzazpi, hijos de dicha villa, convirtiendo la canción en un ejercicio de memoria histórica sobrecogedoramente escrito, parpadeantes luces rojas mediante e inquietante sonido de una sirena accionada de forma manual incluido. Con Eñaut, de rodillas tras el encargado de hacer sonar dicha sirena, dando lugar a una de las imágenes de la velada. Tras dicha interpretación la O.S.E se retiró momentáneamente, ofreciendo el grupo propiamente dicho 4 composiciones: para restar seriedad a la velada o, tal vez, para que los músicos liberaran tensiones; 4 temas rematados por el legendario Zenbat min (con Eñaut a la carrera por los pasillos de Baluarte) y Hemen gaude, dedicado a Mikel Laboa, Xabier Lete y a los recientemente cuestionados docentes del Modelo D, para quienes fue la gran ovación de la velada. Acto seguido, con  la OS.E nuevamente en el escenario, la noche depararía 6 nuevas interpretaciones (Haizea, Itsasoa gara o Ilargia entre ellas, cómo las cantó Baluarte), antes de encontrar el mejor final posible en unos bises, rematados por Zapalduen Olerkia.

De manos de Kenzazpi y la O.S.E., la música y la magia se encontraron en unos lugares comunes llamados canciones, demostrando encajar las mimbres aportadas por ambas partes a la perfección. Dando lugar a una fusión llamada a quedar inmortalizada para siempre en las retinas y oídos de cuentos la presenciaron. De lujo. Bravo por semejante reunión.

Piratas del ska-punk

Concierto de Talco                                               

Fecha: viernes, 22 de noviembre.
Lugar: sala Movie, Aizoáin.
Intérpretes: Talco, formación integrada por Dema, a las guitarras y a la voz, Ketto, al bajo, Nick, a la batería, Jesús, a la guitarra, Rizia, a la trompeta, y Cioro, al saxo  tenor. Como teloneros abrieron velada La Plebe.
Incidencias:. Hora y 15 minutos de duración. 2/3 de aforo en la actuación de dicho día. Público de ambos sexos y mayoritariamente joven que se mostró entregado.

Después de que la armaran, y de qué manera, el pasado marzo, los italianos Talco regresaron a Movie dispuestos a liarla nuevamente; y por partida doble, el viernes 22 (asistiendo nosotros dicha noche) y el sábado 23. Y no contentos con ello, lo hicieron con un objetivo añadido, grabar los conciertos de cara a la publicación de un CD registrado en directo.
Ante una muy buena asistencia dicho viernes, la noche calentó calderas y motores con la comparecencia de La Plebe, quinteto radicado en San Francisco, California, que, con 4 discos en su haber, representó todo un valor añadido para la velada: por su incendiario directo, puro vértigo y vorágine el grupo sobre el escenario (erigida su actuación sobre un punk-skatalítiko con fuerte presencia de los vientos, tan acelerado como incontestablemente facturado) y por la presencia de Juankar, el infatigable frontman de Boikot, al bajo, a los coros y a la voz, aportando el citado activista del punk rock estatal aplomo y credibilidad, desde un activísimo segundo plano. Y sí, gustaron, convenciendo totalmente a la parroquia. A un gentío más que predispuesto para sonidos como los de La Plebe y que, si bien se citó en la sala en menor número que en la anterior visita de Talco, se involucró en el concierto como entonces: como muy pronto íbamos a ver.
Con los termómetros llamados a medir emociones y expectación subiendo de forma imparable, los piratas italianos del más festivo ska- oi (piratas a tenor del logotipo que preside su bandera: dos trompetas cruzadas a modo de tibias bajo una calavera), lucieron desde los primeros compases como lo que son, embajadores perfectos del espíritu street punk más combativo, llevando la sala a la efervescencia en cuestión de segundos: en los poquísimos que tardó en subir la marea de manos de, al igual que los de la banda anterior, los más que activos vientos: músicos y animadores del cotarro por igual a la hora de jalear a los presentes: a un público que desde dicho minuto 1 cantó, dio palmas, bailó, botó y más –al mismo tiempo-, llegando en los momentos álgidos de la velada, torsos al aire los más entregados, a trazar espectaculares círculos en la parte delantera de la sala llamados a transformarse en explosivos pogos. En momentos como los deparados por unos temas que, de marcado regusto partisano y color rojo –en esencia-, como la esperanza del obrero, se han convertido ya en auténticos himnos callejeros, como La torre, Danza del autumno rosa, La mia citta, Gran gala, La machina del fango o San Martan, acentuando su vitamínico hálito la incontinencia general en lo referido a entrega y efusividad. Haciéndolo el  poderoso latido de unas canciones, he aquí buena parte de su magia, tan pegadizas como poco previsibles -en lo que a su factura y a su desarrollo hace referencia-, de contestatario regusto siempre.
Sorprendidos por el calor descubierto en Euskal Herria, Talco eligieron Movie para retratarse en directo: y acertaron. Plenamente, como lo dejó claro, por si lo comentado hasta este punto no hubiese sido suficiente, el momento de petición de los bises, solicitados por medio de un cántico del Hator, hator que, masivo y atronador, sorprendió y cautivó a los músicos. A una banda que lo siguió con interés, guardándose  hasta entonces en la manga la sorpresa que tenían reservada por su parte, la versión del Zu atrapatu arte de Kortatu con la que se despidieron: una vez publicado el disco, a ver si tenemos la suerte de volver a verlos en su presentación.




QUÉ GRANDES! QUÉ BUEN ROLLO TRANSMITEN ESTOS TÍOS!!

14/12/13

CHAOS AD PROJECT,DESBORDÓ BLACK ROSE



 CHAOS AD PROJECT, proyecto paralelo de Khamul (banda con más de 10 años de trayectoria y cuatro discos a sus espaldas), desbordó literalmente BLACK ROSE en su debut, dejando pequeño el míltico local. Protagonizando un llenazo de los de la vieja usanza con su homenaje a Sepultura.
Con su tributo los músicos a las mejores canciones de discos como Arise, Roots y, especialmente, Chaos AD, del que toman el nombre del proyecto y en el que centran su repertorio. Grandes, muy grandes!!



COMPONENTES:

MIKEL JAMAR, VOZ
RICHARD MUÑOZ Y RAÚL CLEMENTE, GUITARRAS Y COROS
JAIME ZUBIAUR, BAJO
ARKAITZ LAGUARDIA, SAMPLERS & SCRATCHES
SANTI PANADERO, BATERÍA


CHAOS AD PROJECT, HOY SÁBADO 14, A LAS 20.30, EN BLACK ROSE


8/12/13

THE ICER COMPANY TRIUNFARON EN BLACK ROSE


The Icer Company es una formación que, surgida meses atrás en Iruñerria, ya cuenta con un CD bajo el brazo, autoeditado por ellos mismos antes del verano y relanzado por GOR de cara a la presente edición de la Feria de Durango.
Erigido sobre un muy trabajado concepto intelectual -además de musical-, el CD se títula Ur abisalen espedizioa, y propone un viaje –metafórico- por aguas abisales. Un recorrido por lo más profundo del océano personal de cada cuál: he aquí la original propuesta planteada por la banda en su primer trabajo.







2/12/13

HALA BEDI IRRATIA, 30 AÑOS AL PIE DE MICRO: ¡ZORIONAK!



La pionera y legendaria Radio Libre de Gasteiz HALA BEDI IRRATIA está de cumpleaños, y no ha podido celebrarlo mejor que publicando un CD RECOPILATORIO, un DOCUMENTAL y un LIBRO conmemorativo, titulado todo ello Haba Bedi 30 Urte kolpez kolpe.




PORTADA DEL CD



El DISCO se articula alrededor de 15 formaciones vascas versioneando otras tantas canciones compuestas en Euskal Herria en los últimos 30 años. Entre los diferentes artistas encontramos en primer lugar a Johnny & Joseph haciendo suyo de manera muy especial el Kolpez kolpe de Kortatu; personalizado y con colaboración de Fermin Muguruza. Además, entre los diferentes grupos musicales, encontraron su espacio Allnighters, Anai Arrebak, Betagarri, Izaki Gardenak o Neubat, brindando curiosas versiones de temas de Eskorbuto, M-ak, Potato, Ruper Ordorika o Negu Gorriak: aunque para curiosas –por no decir raras-, las realizadas por Indarrap  o Gari de sendos clásicos de Gozategi y RIP respectivamente. Impagables. 




Acerca del libro, en primer lugar diremos que en el mismo encontramos el DVD que sirve de soporte al DOCUMENTAL. En dicho formato se enlazan la historia de la radio, el trabajo del día a día y la ficción, y se incluyen entrevistas tanto con los primeros locutores de la emisora como con los actuales; como curiosidad, diremos que quienes ejercieron de periodistas a la hora de hacer dichas entrevistas fueron gentes como Jon Maia, Mariano Ferrer, Iñaki Ortiz de Villalbva, Txerra Bolinaga o el ya citado Fermin  Muguruza, completándose el DVD con unos muy interesantes extras.

PORTADA DEL LIBRO


Albergando en sus páginas imágenes, documentos históricos, carteles de las diferentes épocas y una colección de ilustraciones y cómics hechos para la ocasión, escrito en castellano y en euskera, el LIBRO se articula sobre la historia de HALA BEDI escrita por Iker Saenz de Argandoña siete años atrás… Sin que llegara a publicarse, habiendo sido convenientemente revisada y completada. Asimismo sus páginas hacen especial hincapié en el devenir de los movimientos sociales o alternativos de Gasteiz, siendo el resultado una bien nutrida radiografía de la evolución sociopolítica vivida desde 1982 por la ciudad. Imprescindible para espíritus inquietos. Información acerca de cómo adquirir cualquier cosa de las tres o todo ello klikando aquí.


1/12/13

ÚLTIMOS RUGIDOS Y MORDISCOS...

Concierto de Barricada

Fecha: sábado 23 de noviembre.
Lugar: pabellón Anaitasuna, Irueña.
Intérpretes: Barricada, formación integrada por Boni y Alfredo, a las guitarras y a las voces, segundas voces y a los coros, Ander, al bajo, e Ibi, a la batería.
Incidencias: último concierto de la banda, 2 horas y media de duración, tres tandas de bises incluidas. Lleno. Público entregado.

Finalmente llegó el día de autos y los actuales Barricada pusieron punto final a su carrera, protagonizando un último concierto que desató emociones de muy altos  calibres, dejando en el ambiente un poso de sensaciones encontradas. Y también, estamos seguros de ello, en los corazones de cuantos se dieron cita.
Tras la proyección de un vídeo con imágenes de cuantos músicos han pasado por Barricada desde 1982 (con muestras de efusividad de distintos grados para todos, materializadas en estruendosas mezcolanzas de aplausos y silbidos), entre acalorados y constantes gritos de aclamación de “Barricada”, “Barricada”, los comandados desde 2012 por los guitarristas y cantantes de la banda abrieron fuego con un auténtico póker de clásicos, no dejando de moverse –al igual que el bajista- a lo largo y ancho del escenario. Disfrutando del respaldo de su público haciendo uso todo el tiempo del provocador que remataba las tablas, pasillo frontal que, para disfrute de las primeras filas, vaya que si lo aprovecharon, sacándole chispas. Para gozo y deleite de un público más que dispuesto y predispuesto a darlo todo, como lo demostró a lo largo de la noche.
Acerca del repertorio ofrecido dicho sábado, diremos que satisfizo las expectativas de todos: cayéndose del listado hasta cuatro temas de Flechas cardinales respecto al del viernes 16 y entrando en su lugar canciones como Por la libertad (una de las dos únicas paradas en La tierra está sorda, antepenúltimo CD del grupo y último grabado por El Drogas), Por salir corriendo (cómo volvió a caldearse el ambiente tras la interpretación del no tan popular Aguardiente) o Quiero perderme, cantado al igual que Písale, Oveja negra, Mañana será igual, Deja que esto no acabe nunca o Animal caliente por Alfredo, el segundo cantante de la actual formación. Bueno, cantadas casi en su totalidad por los presentes, escuchándose más sus voces. Y así, en medio de un ambiente propio de las grandes citas, transcurrió la velada. Entre constantes mordiscos y rugidos. Con el cuarteto saltando a morder apoyándose básicamente en los clásicos de siempre y sus incondicionales rugiendo y botando cual animales calientes satisfechos.

Sin mayores sorpresas que reseñar hasta el final, estas, con las emociones totalmente desatadas, llegaron a lo largo de los bises. De una primera tanda rematada, erróneamente a nuestro juicio, por el tema Flechas cardinales (¿se pretendió terminar así un concierto como este, el último, tras los multitudinarios No hay tregua y Esta noche no es para andar por estas calles?); de una segunda y definitiva -sobre el papel- rubricada por Barrio conflictivo y, ante la insistencia de los presentes, de un público que 5 minutos después de dicha última interpretación se negaba a moverse, durante una tal vez improvisada tercera tanda, erigida sobre No sé qué hacer contigo y, toda una sorpresa, La silla eléctrica, con Boni a la voz: coja la legendaria silla en una noche como esta, a la vista de cómo lució: sin la legendaria risa que da entrada a la canción. Dejando entrever su interpretación que en esta despedida y cierre, en esta noche para el recuerdo, no estaban todos sobre el escenario. Que faltaba El Drogas. Y quienes no quieran verlo que no lo hagan, allá cada cuál. Tras la conclusión de dicho tema el gentío todavía se resistiría algunos minutos a abandonar el recinto, comenzando a hacerlo lentamente después de que los operarios de montaje retiraran del escenario, entre una sonora pitada, las grandes letras que conformaban el nombre de la banda. El nombre de una formación llamada a formar parte de la historia y que, pese a los claroscuros de su última etapa, desde el sábado lo hace plenamente ya.

UN PAR DE AVISOS PARA NAVEGANTES:

1.- Nadie, NADIE, me va a dar lecciones de Barrikero.
2.- Los actuales BARRICADA se han retirado, YO, NO
.

18/11/13

ATTIKUS FINCH, ENORMES, EN BLACK ROSE: LA CRÍTICA!!



ATTIKUS FINCH es una banda de rock creada en Pamplona/Iruña a finales de 2008, aunque no fuese hasta 2011 cuando, tras un par de cambios en sus filas, con la maquinaria perfectamente engrasada, empezara a funcionar. 2012 fue un gran año para ellos, pues dieron numerosos bolos, tanto por nuestra geografía como por diversos puntos del Estado. Además, resultaron ganadores del primer Certamen Musical de Huarte, Villava y Burlada, e incluidos en el recopilatorio de Last Tour Internacional Rock Party Vol. 2. A finales de ese mismo año entran en los estudios Alakrania de Pamplona para producir el que sería su primer LP. El disco, completamente autoeditado, salió en abril de 2013, siendo su título La Mancha Humana; mediante el mismo intentan hacer especial hincapié en el contenido de las letras, que aborda todo aquello que deja huella en nosotros: ya sea desde una perspectiva más lúdica y desenfadada, ya desde un enfoque más serio. A lo largo de las 10 canciones que integran el trabajo se advierten las señas de identidad de ATTIKUS FINCH: rock de corte anglosajón cantado en castellano, sin ningún tipo de restricciones estilísticas y sobre una poderosa base rítmica. 





Pildorazos de rock funk

Concierto de Attikus Finch

Fecha: sábado, 16 de noviembre.
Lugar: Black Rose, Burlata.
Intérpretes: Attikus Finch, quinteto formado por Gorka, a la voz, Javi y Eneko, a las guitarras, Iñaki Puli, al bajo, e Iker, a la batería
Incidencias: presentación de La mancha humana, primer CD de la banda. Hora y 15 minutos de duración. Asistencia muy buena, público participativo.

El pasado fin de semana, en medio de la vorágine sísmica de conciertos que sacudió Iruñea y comarca, también hubo lugar para una concepción del rock de porte muy especial: el facturado por Attikus Finch; a tenor de lo visto en Black Rose, demoledor engranaje de funk & roll dicha formación. Poderosísima banda de rock & funk –tanto monta monta tanto-, sin que el orden de los factores altere lo más mínimo el resultado final. Sin que alterara la actuación que presenciamos, toda vez que, elevado a la potencia que se quiera, a ello sonaron a partes demoledoramente iguales Attikus Finch, a rock y a funk.
Vencedores en 2012 del primer Certamen Musical de Huarte, Villava y Burlada, con CD en la mochila desde primavera de este año, la mancha –de corte musical- llamada a expandirse cual si de una de aceite se tratara desde el escenario comenzó a hacerse visible bajo los arrebatadores ritmos de los dos primeros temas del disco, A la deriva y Piernas y disparos, perfectamente detonados ambos por Gorka: vocalista que, derrochando inmensidad e intensidad, dejó entrever sus virtudes durante toda la actuación, sobresaliendo enormemente tanto a la hora de cantar como a la de vivir en primerísima persona todas y cada una de las interpretaciones; haciendo bueno en perfecta comandita con sus compañeros ese slogan que pregona lo que parece ser la marca de su grupo: flujo y sudor. Rock & Roll attitude!!
Con los cinco frentes sonoros sobre los que se asienta el hacer del quinteto cubiertos a la perfección, el goteo de temas nuevos prosiguió con Animal de compañía, concebido –rotundidad incontestable de por medio- para hacer bailar hasta a los muertos, encontrando su lugar acto seguido, tras visitar dos temas viejos, los asimismo incluidos en el CD McNulty y Retrospectiva: al igual que cuantos sonaron, Marcas y La misión –camino del final (ciñéndonos tal y como lo estamos haciendo a los temas nuevos)-, erigidos sobre una música de revelador regusto americano –en ocasiones-, sureño, y contundentemente interpretada siempre. De manera aplastante, sin fisuras ni concesiones. Sobre un rock con impronta propia en el que energía y melodía demostraron caminar de la mano traduciéndose en vitamínicos pildorazos. En gruesos pelotazos de respetables calibres certeramente lanzados sobre unos asistentes para quienes no pasaron desapercibidos, conformando una mancha sonora de huella tan enérgica (en cuanto a la energía que demostraron encerrar las canciones) como  energética, haciendo referencia a la que generaron y liberaron, perfectamente rematado todo ello ya en los bises por Despertar.

Apuntando alto. Protagonizando un concierto sin mancha. Sin tacha alguna, así vimos a Attikus Finch, banda merecedora de la mejor de las suertes, atendiendo a su directo: fruto de la especial conexión artística de sus integrantes, manifestándose la magia de su música sobre el escenario rotundamente encauzada, canalizada y resuelta. Con inusitada soltura y grandeza: y ello pese a no poder tocar todo lo que quisieran, toda vez que Iker, su baterista, también forma parte de Habeas Corpus y Riot Propaganda.  Intachables, en Black Rose.




ATTIKUS FINCH, NUESTRA RESEÑA DE LA MANCHA HUMANA!!


Uno, usuario habitual de discman y devorador compulsivo de discos, se ve acechado por la siguiente tentación cuando le da al play; tras darles una oportunidad a los primeros temas, pulsar el botoncito de saltar de una a otra canción si no le convence lo escuchado. En cambio, si me convence, obro de modo muy distinto: pulsando el de subir el volumen. Así pues, es fácil deducir cuál fue mi proceder en este caso.
A finales de 2008 dos sujetos contactan con otros dos; el encuentro se produce en un frío local de ensayo y la chispa salta de inmediato: hay química entre los cuatro. Con el tiempo ven necesario ponerle nombre a la banda, adoptando para ello el del protagonista de la novela y película Matara un Ruiseñor: ha nacido Attikus Finch. Poco tiempo después un quinto individuo queda incorporado al proyecto. Ahora, 2013, tras años de ensayos, rodaje y algunos cambios en sus filas, el quinteto ve publicado su primer CD, La Mancha Humana.
Intensidad y actitud donde las haya, el disco ofrece 10 canciones que, apoyadas sobre una poderosa base rockera, destilan regusto funky a raudales, conformando una auténtica bomba de funk & rock. Dejando entrever lo que es Attikus Finch, una poderosa banda de funk & roll. La gran formación erigida alrededor del funk que ya estaba demandando la escena. La escena… estatal: así lo indica la escucha de La mancha humana, canciones vacilonas, fibrosas y redondas. Con volumen. Rock conjugado con funk, swing o lo que se tercie elevado a la potencia que se quiera. Attikus Finch, buenísimos músicos y buenísimas canciones. ¡Máximo volumen!

CRÍTCAS DE NOVIEMBRE: THE JOKERS, UZZHUAIA, LITTLE G. WEEVIL & ESCLARECIDOS BLUES BAND, BIDE ERTZEAN, BALERDI BALERDI, CHILDREN OF BODON & DECAPITATED Y RIOT PROPAGANDA, PARA EMPEZAR!!

Santificando la música del diablo

Conciertos de The Jokers y Uzzhuaia


Fecha: sábado, 16 de noviembre.
Lugar: Casa de Cultura de Burlata.
Incidencias: 2ª edición del festival Burla Rock, presentación de Rock & Roll is alive y  Santos & Diablos, 2º Cd de The Jokers y 6º CD de Uzzuhuaia. Público de distintas edades que se mostró participativo.

Como colofón a una semana que, como pocas hemos conocido en los últimos tiempos, se prodigó de lo lindo en actuaciones en directo; frente un público que se dio cita en número más o menos aceptable (además de los que hemos ido reseñando en este espacio, dicho sábado también estaban programados conciertos de Javi Izurieta en Subsuelo, Dark Tranquility -en Tótem-, el debut de Malaputa o la primera de las citas de despedida de Barricada), la Casa de Cultura de Burlata acogió por vez segunda la cita denominada Burla Rock, rematada tras una intensa jornada de actividades con las actuaciones de los británicos The Jokers y los valencianos Uzzuhuaia.
La música comenzó a sonar pasadas las 22.00 horas de manos de The Jokers, banda con dos trabajos en su haber surgida en 2006 en Liverpool que enamoró a los presentes con su rock & roll: con un hardrock con nombre propio, cierto regusto yanqui y exquisitamente setentero. Con unas canciones que, dejando difuminada en el ambiente una estela rica en reminiscencias sonoras propias de grandes como AC/DC, Aerosmith o Alice Cooper, dejaron como testimonio de su paso aureolas musicales de sabor ya, a rock clásico, ya más contemporáneo, haciendo mella en cualquiera de los casos su hecho musical en los presentes. Demostrando el cuarteto encontrarse en plena forma (especialmente su guitarrista, músico que vivió con desatada intensidad su pasión por el ruido) y, a pesar de la disparidad estilística, protagonizando un acertado y brillante preámbulo de cara a la actuación de sus compañeros de cartel. Gustando, y mucho. 
Como consecuencia de no haber podido probar sonido –prácticamente- antes de su  actuación (los músicos llegaron con el tiempo justo por diversas incidencias relacionadas con inclemencias meteorológicas sufridas de camino), los veteranos Uzzuhuaia encararon el primer concierto de su gira de presentación de Santos & Diablos generando cierta división de opiniones, dudas que, afortunadamente, pronto se disiparon. Sin que llegaran a atenazar a los músicos (cosa de la templanza acumulada tras años de carretera y escenarios) ni a anidar entre el público, comenzando a brillar paulatinamente, canción a canción, el rock metal por ellos defendido; su particular concepción de un estilo que, en sus manos, se manifestó de forma particularmente melódica y con un pronunciado marchamo heavy & glam –en líneas generales-,  además de marcadamente influenciado por referentes como Héroes del Silencio. Así las cosas, tal y como hemos apuntado, poco a poco comenzó a lucir el buen hacer del grupo –afortunadamente para todos-, yendo la actuación hacia arriba y alcanzando especial fuerza y luz propia gracias a los temas de estreno –principalmente-, pese a que su set list, tal y como cabía esperarse, acogiera composiciones de diferentes trabajos: normal, a la vista de lo poco que los de Valencia se han prodigado por Iruñea, habiéndolos visto el arriba firmante por primera y única vez en la vieja Artsaia en 2007.
Santificando a su manera cada uno de los grupos el rock & roll, The Jokers y Uzzhuaia protagonizaron una bonita noche de rock en Burlata. A ver si volvemos a saber pronto de los primeros y no tenemos que esperar otros seis años para ver a los segundos.

Palabra de blues

Concierto de Little G. Weevil


Fecha: viernes, 15 de noviembre.
Lugar: locales de la Peña Euskalherria, Burlata.
Intérpretes: Little G. Weevil, a la guitarra y a la voz, acompañado por un bajista y un batería. Como teloneros abrieron cartel Estremecidos Blues Band.
Incidencias: 1ª jornada del Udazkena Blues 2013 organizado por la Peña Euskalherria; ½  hora de retraso.  Muy buena asistencia, público participativo que llenó el salón comedor.

Arrancó una nueva edición del ciclo de blues organizado anualmente por la Peña Euskalherria, y, aunque pueda sonar a topicazo, no podemos menos que afirmar que no pudo hacerlo mejor que con las bandas en liza dicho viernes, los locales Estremecidos Blues Band y el norteamericano Little G. Weevil: bluesman de mediana edad, piel blanca y negra voz que encandiló totalmente a los presentes.
Formados en 2005, Estremecidos Blues Band, quinteto articulado en torno al arte a la  guitarra del legendario músico de Burlata Rafa Duque, el saxo de Josito y los teclados de Susana (brillando los tres con luz propia sobre la base rítmica integrada por Iñaki, al bajo y a la voz, y Juanra, a la batería), estremecieron a la concurrencia con las versiones ofrecidas, exquisitamente elegidas y plasmadas en directo. Con sus revisiones de clásicos de siempre y para siempre como los que sonaron de Queen, la Creedence Clearwater Revival o, sin dejar de lado las cosas buenas del país, Fito & Los Fitipaldis –y Los Rebeldes-, composiciones que calentaron sin posibilidad de vuelta atrás a los presentes: a un público de ambos sexos y, habitual de este tipo de eventos, sobradamente entrenado para el blues. A continuación, tras su hora y 10 minutos de actuación, pasadas las 0.30 horas llegaría el momento estelar de la jornada, la presencia del guitarrista, cantante y compositor Little G. Weevil.
Embajador por excelencia del sonido de raíces de Memphis y Atlanta, ganador del Concurso Internacional de la Blues Foundation en el presente 2013 y con disco nuevo en el morral, el citado demostró atesorar lo mejor del blues del delta del Mississippi por medio de su concierto. Tras romper aguas dando la impresión de ser un songwritter, brindando dos composiciones en solitario; barnizando su voz únicamente con las cuerdas de su guitarra (no diremos después de romper el hielo porque, tras la actuación de la banda invitada, a tenor del calor generado, no hubo frialdad alguna que romper), Little G. Weevil prosiguió enarbolando por bandera los ritmos del blues acompañado por un bajista y un baterista, quedando materializados los más característicos sonidos de tan legendario género por medio de unos temas de excelsos pasajes y duración. De unas composiciones cuyo sabor se mantuvo intacto pese al transcurrir de los minutos –en algunos de los casos-, destilando genuino regusto a esencia. A rhythm and blues, siendo Weevil constantemente animado por los presentes. Por un público que, volcado con él, hizo gala de su habitual entrega, jaleando con fuerza los cambios de juego –en lo que a ritmos y velocidades respecta- denotados a lo largo de su actuación. Bueno, así como la compenetración demostrada por el trío, no escatimando bajista y baterista recursos sonoros al servicio de la belleza finalmente plasmada.

Ayer viernes estaba previsto que concluyera Udazkena Blues, fiesta de exaltación del blues auspiciada por la siempre inquieta Peña Euskalherria: sociedad que, un año más por estas fechas, sirvió a sus incondicionales sus habituales raciones de buena música en su salón comedor. De forma gratuita y a la carta. ¿Quién da más?


Con las pilas puestas y cargadas

Conciertos de Bide Ertzean y Balerdi Balerdi

Fecha: jueves, 14 de noviembre.
Lugar: auditorio de Barañáin.
Incidencias: conciertos de presentación de los últimos CD de ambas bandas, de alrededor de 1 hora de duración cada uno. 40 minutos de retraso sobre el horario anunciado. Asistencia discreta, público de ambos sexos y media de edad alta.

Bide Erzean y Balerdi Balerdi dieron al jueves galones de día festivo compartiendo cartel en el Auditorio, cosa del exquisito y atemporal arte desplegado por ambas formaciones: atemporal toda vez que, cuando median niveles de calidad como los esgrimidos, resulta imposible encasillar en el tiempo hechos musicales como los que disfrutamos dicha tarde noche, engrandeciendo las bandas más –si cabe- la estela del euskal rock con los trabajos que presentaron: 77, en el caso de la de los hermanos Úbeda, y Hegoko lautadaren ertzetik, en el de los pamploneses Balerdi Balerdi.
Reconvertido el otrora quinteto –después, cuarteto-, en trío, el concierto de Bide Ertezean giró alrededor de los temas de 77, comenzando con Harriak hegan –bajo el siempre inquietante ulular de una sirena azul- y terminando con Jaun andreok bihar arte, sonando algunos de ellos, atendiendo a la conceptual temática del disco (todo un ejercicio de memoria histórica relacionada con el postfranquismo más inmediato), respaldados por proyecciones que trasladaron emotivamente a 1977 a los presentes. Aportando banda sonora el grupo a su particular Cuéntame, erigido sobre pinceladas vividas y padecidas en carne propia y para nada coincidentes con la versión oficial. De corte tal vez introspectivo pero concebidas y planteadas las canciones para ser sentidas por cuantos quieran acercarse a ellas, sobre su componente musical diremos que estuvo presidido por el sonido de las guitarras, antojándosenos cautivadoramente escorado hacia un elegante power pop. Elegante y trabajado al detalle, tal y como lo dieron a entender los continuos cambios de guitarras y de baquetas a su servicio. Al del lirismo y la belleza de unos temas, al igual que los de sus anteriores trabajos, de partitura y espíritu perenne. Llegados para quedarse. Y un último apunte antes de centrarnos en Balerdi Balerdi: después de verle tras los tambores con tantos y tantos artistas (Duncan Dhu –recientemente-), nos alegró ver a Karlos Aranzegi con su banda, todo un placer.
Poderosas melodías, energía y luminosidad, tras 20 minutos de descanso se alzó el telón para los legendarios Balerdi Balerdi, luciendo los comandados por los históricos Toño Muro (historia viva del rock de Nafarroa con punto de arranque en los setenta) y Zara –en la batería- sugerentemente reforzados por Karlos y por un músico que, todo un lujo de escudero, demostró irles como anillo al dedo: el beratarra Petti, último en incorporarse a la banda; ágil y vistoso a las 6 cuerdas, echándose perfectamente el grupo a la espalda a la hora de aportar su voz a temas como Philosophia, Ez dut jakin nahi (del último CD), Hautsaren dantza (de los más viejos del repertorio, imperecedero a todas luces) o Iruñean rokanrolik ez, nuevo y con el que se despidieron, antes de unos bises reclamados unitariamente por el público. Y es que gustó, y mucho, el power rock con impronta propia del grupo: tramado a caballo entre los siglos XX y XXI, sonando vitamínico, fresco y del día. Sugerentemente tintado de sabor americano, especialmente en los momentos en los que Toño hizo sonar su armónica. ¿Más momentos a destacar? Los protagonizados por Beti gazte (todo un himno) o, ya en los bises, Letrak zeruan y la interpretación de Ene begiek, tema de Ruper Ordoika brindado junto con Bide Ertzean. Con dos bajos y dos baterías, en medio de un ambiente de gran complicidad y camaradería, todo un regalo para los músicos y los presentes. Todo un lujo asiático con denominación de origen y particular eusko label, radicado en dos bandas que demostraron tener las pilas bien puestas y cargadas.



Macedonia metálica

Conciertos de Children of Bodom, Decapitated y Medeia


Fecha: domingo, 3 de noviembre.
Lugar: sala Tótem, Atarrabia.
Incidencias: actuaciones enmarcadas en la presentación de Halo of Blood, nuevo CD de Children of Bodom. Asistencia muy buena, público que se mostró muy participativo.

Tótem completó una de las mitades de la sala con motivo del paso por la misma de la primera caravana metálica de la temporada, respirándose ambiente especial, de concierto de los grandes, durante la totalidad de la velada: cosa de la presencia de bandas como los polacos Decapitated (la gran sorpresa y todo un descubrimiento para el arriba firmante) y de los legendarios Children of Bodom, responsables las dos formaciones de la asistencia registrada: de la presencia de un público llegado de fuera de Nafarroa, en buena parte de los casos.
Las actuaciones comenzaron de manos de Medeia, banda a la que no llegamos a ver por encontrarnos en otro espectáculo musical: afortunadamente, a quienes sí llegamos a ver fue a Decapitated, grupo de death & trashcore en activo desde 1996 que, con 5 discos en su haber, tocando de una manera realmente técnica, dio toda una clase de trashcore  con verdadera clase: y es que, a pesar de la brutalidad musical esgrimida, pese a que el  bestialismo sonoro en que se tradujeron sus interpretaciones pudiera dar lugar a pensar lo contrario, los temas, musculosos de por sí, hicieron gala de unas estructuras internas marcadas y ultra remarcadas, mostrándose la banda totalmente echada para adelante.  Echando por momentos al gentío para atrás de manos del poco menos que terremoto fraguado. A un público que, lejos de amilanarse, siguió con regocijo la descarga, saludando los casi 50 minutos de temblor con efusión. Disfrutando y conectando con los responsables del seísmo, de fuerza máxima, a la perfección: con una banda, Decapitated, que cumplió sobradamente con las expectativas, rebasando a nuestro entender incluso las más optimistas. A continuación, tras los pertinentes reajustes sonoros y escénicos de última hora (espectacular batería de fondo sobre una elevada tarima junto a unos teclados con las blanquinegras de cara a los presentes), subieron al escenario los cabezas de cartel, Children of Bodom, abriendo set con Transference, tema de estreno y tarjeta de presentación de su décimo trabajo. Con Alexi Laiho, su carismático vocalista y guitarrista, demostrando encontrarse en un gran momento, pronto sonaron clásicos del repertorio de los finladeses como Silent Night, Bodom Night o, más adelante, Lake Bodom, encontrando a lo largo de la noche su lugar temas de buena parte de su discografía. Unas composiciones que, de esencia más bien propia del heavy metal, discurrieron en líneas generales por coordenadas más previsibles que las de sus compañeros de cartel. Y así, con el total beneplácito de cuantos asistieron para verles, discurrió su actuación: por las lindes de un power-core de corte melódico… Pese a la gutural voz del frontman. Por parámetros sonoros característicos de un power-metal envuelto en papel de regalo luminosamente anudado por las luces, estilo musical que  demostró encontrar asiento sobre tres pilares: los solos del ya citado Lahio, especial amigo de la maestría y la pose; las intervenciones del teclista, aportando orden y cordura sinfónica –incluso- al magma decibélico creado, y la labor a las baquetas (y al pedal del doble bombo) del baterista. O sobre cuatro puntales, siendo obligatorio como pensamos que lo es reflejar la labor del técnico de luces, punteando como lo hizo con los haces sobre el atronador discurso musicado.
Nos gustó ver la Tótem como la vimos, repleta de incondicionales del metal llegados de diferentes partes. Procedentes de aquí y allá, aportando color a la noche. Negro brillante, el del metal por excelencia. Negro metalizado, como el regusto de la musicada macedonia disfrutada. Nada que objetar.


Material altamente inflamable

Concierto de Riot Propaganda

Fecha: viernes, 8 de noviembre.
Lugar: sala Movie, Aizoáin.
Intérpretes: Riot Propaganda, formación integrada por Nega, Tony el Sucio y MARS, a las voces, Panxo, a los platos, Mr. Chifly, a las guitarras, Víctor, al bajo, e Iker, a la batería. Como teloneros abrieron noche DKuajo.
Incidencias: actuación enmarcada en la gira de despedida de Riot Prppaganda. Horas y  40 minutos de actuación. Lleno, prácticamente. Público joven que se mostró entregado.

Tal vez contra pronóstico o tal vez, por una vez, no (¿cosa de que la actual coyuntura económico-político-social esté removiendo conciencias?), lo cierto es que Riot Propaganda han conseguido hacer blanco con sus misiles musicados, habiendo sido uno de los proyectos estrella de 2013. Una de las propuestas artísticas surgidas en el Estado que ha conseguido llevarse el gato al agua en lo referido a tocar y salir victoriosos de todo tipo de recintos y contextos: salas al uso, festivales veraniegos o eventos organizados ex profeso con fines reivindicativos o solidarios. Riot Propaganda, proyecto político y contra cultural surgido a finales de 2012 entre Madrid y Valencia fruto de la temporal unión de Habeas Corpus y Los Chikos del Maíz; entente con fecha de caducidad –desgraciadamente- que va a dejar tras de sí una inmensa legión de seguidores y un CD, United Artist of revolution, que no ha dejado indiferente a nadie: y así lo comprobamos en Movie, de manos del incontestable llenazo registrado. En medio de un ambiente espectacularmente caldeado por un DJ, el material sonoro altamente inflamable que ha catapultado al grupo, sus incendiarias canciones, comenzó a cobrar forma de manos de la intro de Guerras púnicas, irrumpiendo en escena bajo sus martilleantes primeros compases el septeto, camisas blancas y corbatas negras. Ante una sala totalmente enardecida, con el baterista plasmando brutalmente entre scratches y riffs la intensidad del discurso del grupo, el siguiente cóctel en ser lanzado fue el que da nombre a la formación, dándole fuego desde ya a una noche a la que, además de los track´s de United Artist of revolution, también aportaron combustible algunos extraídos de los repertorios de las formaciones en liza: temas como Fear of a mazorca planet o Pasión de talibanes, de Los Chkos, o, especialmente recibidos y cantados por los presentes, Cada vez más odio, A las cosas por su nombre, Sois ejemplo o En el punto de mira –de los Habeas-, perfectamente intercalados con granadas del CD conjunto como Dignidad, guitarras y cintas de video, Hasta la victoria siempre o, ya en los bises, El miedo va a cambiar de bando, una de las espoletas claves a la hora de hacer estallar el proyecto. ¿Más momentos a destacar? Los brindados por T.E.R.R.O.R.I.S.M.O. (verdadero punto de partida de la aventura, tema no incluido en el CD) o la cima alcanzada por un curioso midley –coreografías por parte del público incluidas-, integrado por Bailaré sobre tu tumba, con irónicas dedicaciones que no vamos a reproducir, y Mano de hierro, guantes de seda, brindado entre pogos en total loor de multitudes.
Dentro de nuestra alegría por el éxito de Riot Propaganda, si algo nos alegró sobremanera fue ver a músicos como Mr. Chifly y MARS, los integrantes más veteranos de Habeas Corpus, disfrutando, y cómo, del escenario. Del actual año de gloria vivido por un grupo que lo dio todo.  Por Riot Propaganda: desde los cortijos por excelencia del partido que gobierna este país, revelando noche a noche fotogramas sonoros más que acordes con los actuales tiempos. Sin dimes ni diretes, apuntando con los mismos al revuelto río que viene a ser la coyuntura económica actual, consecuencia directa de la desmedida pesca en sus aguas de todo tipo de pescadores. De las inmorales ganancias obtenidas por dichos pescadores especuladores. A la vista del persistente caldo de cultivo, del actual estado de las cosas, una pena que dicha trayectoria conjunta llegue a su fin.  


POR SI TODAVÍA QUEDA ALGUIEN QUE NO SABE DE QUÉ ESTAMOS HABLANDO...

13/11/13

CONTRA EL T.A.V., TARTAZOS (SOLIDARIOS) A TODA VELOCIDAD!!


Y más si el Tren de Alta Velocidad a construirse va a ser de juguete... ¡¡No hay tartas para tantos caras!! Recuperemos la voz de Javier Otxoa opinando al respecto...

5/11/13

JIMMY BARNATÁN, TRIUNFÓ EN BLACK ROSE: LA CRÍTICA!!




El rugido del blues

Concierto de Jimmy Barnatán

Fecha: viernes, 8 de noviembre.
Lugar: Black Rose, Burlata.
Intérpretes: Jimmy Barnatán, a la voz, acompañado por The Coconers, trío formado por Dani Simons, al contrabajo, Sergio González, a la guitarra, y Nacho Miralles, a la batería.
Incidencias: presentación de Room 13, nuevo CD del artista. Hora y 30 minutos de actuación en total. Asistencia muy buena, público muy participativo.

Organizado por la Asociación de Blues de Burlata, el polifacético y mediático Jimmy Barnatán hizo gala el viernes 8 de su condición de reputado músico sobre los escenarios, una de sus artes menos conocidas por el gran público, mostrándose en Black Rose como un consumado vocalista de blues.
Acompañado por una banda sobradamente rodada y preparada para ello, denotando ser un bluesman de pura raza, Barnatán demostró atesorar especial pedigrí a la hora de repasar los temas del CD que actualmente está presentando, efectuando también especiales paradas en composiciones de trabajos anteriores o, haciendo buena la norma no escrita del género (siendo de obligado cumplimiento como es), deteniéndose en temas popularizados por otros. Por artistas como por ejemplo The Doors, una de sus reconocidas influencias. Y todo ello, apuntalado por el preciso y preciosista sonido de la guitarra sobre la sólida y cálida base rítmica, con Jimmy mostrándose en todo momento totalmente metido en su papel; poniendo voz con negroide timbre y cierto aire canallita a unas composiciones que, pegadizas, se manifestaron a  ritmos de rhythm and blues y slow blues –principalmente-, luciendo según en qué compases toques de funk, charlestón, swing o boogie boogie. Vistiendo característicos ropajes de reggae o de soul –incluso, en la recta final-. Derrochando aires neoyorkinos o de musical de Broadway –igualmente-, revistiendo todas y cada una de las interpretaciones con unas voces, insistimos, que fueron puro corazón en el asador: y dicho esto siendo plenamente conscientes de ello, sabiendo como sabemos que para cantar blues no sirve cualquiera,   siendo dicho estilo uno de los que más ha de vivirse en vivo y en directo.
Contagiando vitalismo todo el tiempo, rezumando especial regusto tanto la música como los comentarios hechos por el artista; no conforme únicamente con cantar, este, a modo de patita, enseñó con verdadero sentimiento incluso las trastiendas de su alma de bluesman, metiéndose a los presentes totalmente en el bolsillo cantando a capella desde la balconada del Black o llegando incluso a rugir cual león señalándoles; enseñándoles sus presuntas garras en los momentos de mayor excitación. Cantándoles y rugiéndoles –brazos hacia delante abriendo y cerrando acompasadamente los dedos de las manos- de forma cuasi personalizada para plena satisfacción de todos: ¿haciéndose con su complicidad? No, asegurándose de seguir contando con ella. Reafirmando la complicidad previamente ganada, toda vez que tenerla, lo que se dice tenerla, la tuvo desde el minuto 1: la aprobación de un público que siguió la actuación con tanta entrega como atención. Un concierto este, fuera de cualquier duda, llamado a ser un hito dentro de los de la presente temporada 2013-2014.
El blues se hizo pasión y esta, en un exquisito proceso de feedback o retroalimentación, blues nuevamente, puro espíritu de blues perfectamente materializado en el ambiente  por cuantas composiciones cantó Jimmy Barnatán: actor, escritor y todo un crack a la hora de derrochar magnetismo y buenísimas vibraciones: además de en la pequeña o en la gran pantalla, sobre los escenarios, a tenor de lo visto. Tal y como lo hizo desde el de Black Rose, en clave del mejor blues.




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