MARTXA, MARTXA CON NUESTRA FANFARRE!! (QUE USTEDES LO PASEN BIEN) )

3/10/13

criticARTE,, OCTUBRE: STEVE VAI, DE 2 EN BLUES BAND, RIVERSIDE, MUY FELLINI..MiICK RALPHS BLUES BAND, SUZZANE VEGA...


Sensibilidad, luminosidad

Concierto de Suzanne Vega

Fecha: domingo, 13 de octubre.
Lugar: sala de Cámara de Baluarte, Iruñea.
Intérpretes: Suzanne Vega, a la voz y a la guitarra acústica, acompañada por Gerry Leonard, a las guitarras eléctricas y a las programaciones.
Incidencias: presentación de Solitude standing: live at the Barbican, último CD de la artista. Hora y media de duración, bises incluidos. Lleno prácticamente, público de media de edad alta llegado en algunos casos desde fuera de Navarra.

Organizada por la Fundación Baluarte, la temporada de conciertos 2013 2014 quedó inaugurada de manos de la estadounidense Suzanne Vega, (Santa Mónica, Los Ángeles, 1959), reconocida cantante que casi consiguió completar el aforo de la sala de Cámara,  recinto al que fue finalmente trasladado el concierto, programado en un principio para la sala principal: una actuación que más que por el repertorio llamado a ser brindado, bonito y de muy agradable escucha, causó general expectación por la presencia en la ciudad de la compositora de Luka, as que, una noche más, guardó celosamente en la manga hasta el final: y dicho esto ateniéndonos a la realidad, sin ánimo de hacer de menos a cuantas canciones sonaron ni, en ningún caso, a su calidad: tanto a la atesorada en las mismas como refiriéndonos a la que mostraron en directo.
Perfectamente arropada por su fiel escudero Gerry Leonard, toda una garantía a las seis cuerdas; mostrándose agradecida y especialmente comunicativa todo el tiempo, la legendaria songwritter brindó un repertorio articulado sobre canciones inéditas y composiciones extraídas del corpus conformado por cuantas ha publicado desde 1985, quedando todo ello coronado por sus dos grandes éxitos, tal y como era de prever. Un concierto que giró alrededor de unas composiciones cuya plasmación en directo, en su conjunto, resultó exquisita; normal –por otra parte-, siendo Suzanne portadora de una voz como la suya, realmente cautivadora. Angelical. A prueba de bombas como las representadas por el paso del tiempo –por ejemplo-. Del paso los años, de esos que tampoco parecen haber pasado, y en el caso contrario, para bien, por temas como el ya citado Luka, insuperable cima de su carrera y penúltima en sonar, o Tom´s diner: composición sita en el segundo cajón de su particular podio de éxitos y también reservada para el final.
Esgrimiendo buenísimas maneras artísticas, ella y su partenaire construyeron la velada  creando a partir de distintos cromatismos sonoros sugerentes mundos paralelos. Vistiendo a un tiempo las canciones con ropajes de diferentes y complementarios calibres, ya acústicos, ya, eléctricos. Unos a 125 y otros a 220. Disparando rítmicas chiribitas con forma de notas musicales que dieron lugar a  sugerentes atmósferas, a cuyos lomos cabalgaron ambos tras un mismo objetivo: iluminar la voz de Suzzane y buscar que luciese lo mejor posible, verdadero espejo y reflejo de su alma dicha voz. De la de sus canciones. Perfecta vía de transmisión del pulso de las mismas. Y a fe que lo consiguieron, a juzgar por las continuas ovaciones con que les premiaron los presentes.
Mirando por el retrovisor pero también hacia delante. Haciendo gala de su creatividad, de estar deseosa de hacer partícipes a sus seguidores de tan inagotable caudal, Suzzane Vega pasó por Iruñea -procedente de Santa Cruz de Tenerife y camino de Ávila-, y lo hizo de la mejor de las maneras: arropada por unas canciones de diferentes raigambres sonoras pero unidas por un latido común, una misma temperatura emocional. Pura sensibilidad y luminosidad a flor de piel. Y sí, gustó. Gustaron cuantas sonaron. Muy bien.


Blues en muy buena compañía

Concierto de Mick Ralphs Blues Band

Fecha: viernes, 11 de octubre.
Lugar: Casa de Cultura de Burlata.
Intérpretes: Mick Ralphs, a las guitarras, acompañado por Sam Kelly, a la batería, Son Maxwell, a la voz y armónica, Jim Maving, a la guitarra, a los coros y a segundas voces,  y Dicky Baldwin, al bajo. Como teloneros abrieron noche Rojillos Blues Band.
Incidencias: presentación de Should know better: live in Musician, último CD de la banda. Asistencia tal vez discreta, público de ambos sexos y edades preferentemente maduras que completó un tercio de aforo. Hora y media de duración, un bis aparte.

Procedente de Avilés y camino del Calella Rockfest, validando, haciendo bueno aquello de “vivo en la carretera” que, décadas atrás, cantara en un viejo blues Miguel Ríos, el legendario Mick Ralphs hizo parada y fonda en Burlata para hacer sonar las cuerdas de su guitarra, satisfaciendo plenamente a los centenares de personas que apostaron por su concierto; por el del que fuese miembro fundador de Bad Company y Mott the Hoople,  perfectamente arropado dicha noche por su banda de blues.
La velada prendió con el voluntarioso buen hacer de los locales Rojillos Blues Band, quienes tintaron acertadamente la noche, al rojo vivo, con su animada rhythm and blues  de idéntico color. Con coloristas vetas de rock sureño, rojo pasión el mismo, de manos de temas de referentes suyos como Lynyrd Skynyrd o The Allman Brothers -por citar algunos-, antes de ceder protagonismo a los cabezas de cartel.
Con la sombra de Bad Company sobrevolando el recinto y buena parte de los presentes, mirando por el rabillo del ojo, tratando de encontrar vestigios de la misma, el talludito quinteto comandado por Ralphs hizo básicamente lo que de ellos se esperaba, tocar blues de altísimo octanaje. Derrochar genuino regusto a rhythm and blues y demás afluentes habituales del género (slow blues, rock & blues, boogie boogie…) por medio de un repertorio de diferentes  gradaciones y cadencias, dando lugar a un sugerente viaje musical… a tiempo través. A la vista de la perenne vigencia del género, a través del tiempo dicho viaje -más que en el tiempo-, con el líder de la banda muy en segundo plano durante toda la velada (a decir verdad, el verdadero protagonista a las seis cuerdas fue el segundo guitarrista: suyos fueron los momentos más brillantes de la noche) y el vocalista ejerciendo de perfecto maquinista de la locomotora: un cantante que, muy por las lindes de Joe Cocker, encargado asimismo de hacer sonar la armónica, se llevó de calle a la concurrencia por la cercanía de la que hizo gala, estableciendo ocasionalmente vistosos duelos musicales con el guitarrista Jim Maving, siempre en primerísima línea. Y todo ello bajo la atenta mirada de Mick Ralphs, guitarrista que, sin ser lo que se entiende por un guitar-hero, dejó alto el pabellón, transmitiendo complicidad y complacencia todo el tiempo y derrochando maneras y esencia. Esencias, lo realmente importante. Dejando claro que a estas alturas de su vida (recordemos que el citado tiene 69 años) su pasión por la música en directo, ante todo, es una manera de vivir. Que, seguramente, sigue viviendo noche a noche como lo ha hecho siempre, para la música. Para sentir la emoción por ella generada a flor de piel, más allá de que viva o no de ella. Del blues en este caso, desde el prisma mediático y comercial, el hermano pobre del rock & roll. Bien, y llegados a este punto, acerca de los repertorios de Bad Company y Mott the Hoople, las exitosas formaciones de Mick Ralphs en el pasado, ¿algo que apuntar? Que, de manera simbólica, la banda hizo un guiño al de la primera, ofreciendo un tema en los albores del conciertoFeel Like Makin’ Love, y otro en sus postrimerías, el recordado hit Can’t Get Enough, motivo suficiente para algunos de cara a dar por amortizada la velada: una noche de blues, juegos de palabras mediante o no,  disfrutada y vivida en buenísima compañía.

Noche de sensaciones encontradas 

Concierto de Muy Fellini


Fecha: viernes, 4 de octubre.
Lugar: Bar Subsuelo, Iruñea.
Intérpretes: Muy Fellini, dúo integrado por Juan Maraví, a las guitarras, y Edu Ugarte, a la batería.
Incidencias: presentación de Fragmentos de una explosión, último trabajo del dúo. Hora y 10 minutos de duración, bises aparte. ½ aforo aproximadamente.

Atípica a la vista del cruce de caminos desde el que Edu y Juan plantearon el presente concierto, he aquí cómo se nos antojó la velada. Una actuación, por doble motivo, a todas luces especial: por ser la última del dúo y por presentarse los músicos antes sus incondicionales con nuevo disco bajo el brazo. Así pues, cosa de la presentación de las nuevas canciones y de su inesperada despedida, podemos afirmar que ellos y cuantos se dieron cita en Subsuelo vivieron una noche rica en sensaciones encontradas. Cosa de la puesta de largo de Fragmentos de una explosión, motivo de alegría (5º trabajo del dúo si tenemos en cuenta discos propiamente dichos y grabaciones de diferentes pulgadas)… y de la disolución de la pareja protagonista de estas líneas, Muy Fellini. Del final de la trayectoria del dúo capaz de sonar como una banda, rara avis de la escena allá por 2009 que optimizando recursos al máximo, en apenas cuatro años, dejó de ser un ilusionante proyecto para transformarse en una asentada realidad. En un estandarte del mejor pop independiente, en unánime opinión de público y crítica.
Soltura y melodías bañándolo todo, determinación mediante y su habitual holgura en directo, la actuación estuvo presidida por la interpretación de los temas del nuevo disco, unas composiciones que, joyitas sonoras de intención, fueron interpretadas de forma totalmente echada hacia adelante, como siempre fue en Muy Fellini. Y al referirnos como joyitas sonoras a las mismas no diremos en referencia a ellas “con forma de canciones”; y no lo haremos por la siguiente razón, porque ello demostraron ser cuantas sonaron, canciones con todas las de la ley. Pese a que su construcción en directo se apoyase solamente en dos puntales. Y en dos tan atípicos como guitarras y batería, en vez de en un número mayor.
A propósito de esto, antes de continuar, diremos que para algunas de las interpretaciones se contó con un tercer punto de apoyo, María Fernández. Y con un  instrumento igualmente atípico en contextos como este, la viola, útil sonoro que, por su carácter inusual, imprimió nuevas y sugerentes tonalidades a la noche. Sinfónico regusto a la esencia de cuantas melodías tatuó.
De variadas hechuras y texturas -en líneas generales-, de diferentes latidos y cadencias, los temas lucieron idéntica intensidad e incandescencia, conformando de manos del remanso de ritmos y melodías generado un oasis de claras connotaciones pop: ora de corte indie, ora de pop más guitarrero. Incluso denotando electrizante marchamo rockero en algunos de los casos. Evidentemente, dentro de la totalidad de cuantos sonaron, hay que volver a incidir en las verdaderas protagonistas de la noche, las nuevas composiciones, unas canciones de efímera vida en directo que, llamadas a ser flores de un día, brillaron en esta, su única noche, como fugaces haces de música y emociones.

Bastándose y sobrándose como siempre para llenar el escenario de sensaciones, Juan Maraví y Edu Ugarte rubricaron la exquisita trayectoria de Muy Fellini el pasado viernes en Subsuelo, su centro de operaciones por excelencia, y lo hicieron dejando una bonita estela tras de sí. ¿Volveremos a saber de ellos alguna vez? Ojalá que sea así.


De altura. A gran altura

Concierto de Riverside

Fecha: domingo, 29 de septiembre.
Lugar: Baluarte, Iruñea.
Intérpretes: Riverside, formación integrada por Mariusz Duda, a la voz y al bajo, Piotr Grudziński, a la guitarra eléctrica, Piotr Kozieradzki, a la batería, y Michał Łapaj, a los  teclados, sintetizadores y al Hammond. Como teloneros abrieron noche Maqana.
Incidencias: concierto de presentación de Shrine of New Generation slaves, 5º CD de la banda, incluido en la gira The new generation tour. Hora y ¾ de actuación. Asistencia buena, público principalmente de sexo masculino que disfrutó de la velada.

Los seguidores del rock progresivo tenían el pasado domingo una ineludible cita en la sala de Cámara de Baluarte, respondiendo a dicha convocatoria de manera… Aceptable, creemos. Positiva, habida cuenta del aforo completado: más de la mitad de dicha sala.
Llamada a ser protagonizada por dos formaciones polacas, la presente noche de rock cobró cuerpo con Maqana, quienes, desplegando connotaciones de solemnidad y grandeza, crearon en cuestión de segundos la ambientación perfecta para que comenzase la ceremonia musical. Enseñando garras al unísono y arañando con sus instrumentos por doquier, la actuación de la banda estuvo presidida por envolventes atmósferas de rock de corte alternativo, quedando conjugadas dichas atmósferas a la perfección con señas de identidad del rock progresivo como los cambios de densidad de las composiciones: santo y seña del género. Así las cosas, entregándose al máximo durante sus ¾ de hora; aprovechando hasta el último segundo de su tiempo, Maqana demostraron no haber venido solo a pasar la tarde, cumpliendo satisfactoriamente su objetivo: hacerse con el beneplácito de los presentes, un público que, especialmente cautivado por vocalista y guitarrista, aplaudió todas y cada una de sus composiciones.
A continuación, tras tan sorprendente –en opinión de muchos- y gustoso aperitivo; después de 20 minutos de descanso para readecuar el escenario, llegó el momento por todos esperado. La actuación de Riverside, el imán con magnetismo propio del cartel.
Fundados en Varsovia en 2001, considerados por crítica y público como una de las actuales referencias indiscutibles del rock progresivo, Riverside cumplió sobradamente las expectativas, haciendo lo que de ellos se esperaba: protagonizando un atronador y esplendoroso concierto de rockmetal progresivo. Dando lugar –sugerentes atmósferas luminotécnicas e instrumentales mediante- a un poderoso espectáculo de luz y sonido  erigido sobre pasajes de diferentes densidades y volúmenes: detallados y detallistas dichos parajes por demás, brillando siempre al servicio de la canción. De unas composiciones extraídas del CD que se presentaba, como las que abrieron la lata –entre otras-, o bien más añejas, como el tema instrumental Realllity dream III (demoledor, sencillamente) u otros como Livin in the past (haciendo gala del poderío de serie atesorado por la banda) o Egoist, hedonist, brindados entre unas ambientaciones lumínicas que casaron a la perfección con los destellos sonoros –pronto transformados en fogonazos- lanzados por los músicos; por guitarrista, bajista (grande el también vocalista, dibujando a pie de pedalera todo tipo de efectos sobre el lomo de su bajo en Escalator Shrine, último tema antes de los bises) y, mención especial para él, por el teclista: por un músico que aportó imprescindibles tonos psicodélicos a los temas e incluso recurrió a un theremin para iluminar el primero de los dos que sonaron a modo de bolas extra: unos músicos, los cuatro –en suma- que, en perfecta conjunción astral, dejándose llevar por su música, se llevaron incontestablemente al público a su terreno canción a canción, viviéndolas y disfrutándolas de primera mano. Catapultando tema a tema hasta más y más altas cotas la velada. ¿El resultado? Una noche de rock de altura. De verdadera altura. Una noche para el recuerdo en la que el rock progresivo rayó a gran altura.


De primerísima división

Concierto de De 2 en Blues Band


Fecha: viernes, 27 de septiembre.
Lugar: Casa de Cultura de Burlata.
Intérpretes: De 2 en Blues Band, respaldados ocasionalmente por Arantza y Zuriñe a los coros y por The Broken Horns, trío integrado por Alberto Arteta, al saxo tenor,  Ion Celestino, a la trompeta, e Iñaki Rodríguez, al saxo barítono.
Incidencias: presentación de Groovin´ the blues, tercer CD de la banda. ½ Hora de retraso y hora y media  de duración, bises aparte.

De 2 en Blues Band es un grupo de primera. De Primera División, y dentro de dicha categoría, de la parte alta de la tabla. Un grupo de zona Champions: así lo corroboraron el viernes 27, protagonizando un incontestable concierto con motivo de la presentación de su nuevo CD. Tirando desde distintos frentes la casa por la ventana, dando lugar a una actuación de auténtico lujo, a la vista del repertorio brindado y de la alineación presentada: con los seis integrantes del equipo titular, Miguel, Mariano, Patxi O´Clock, Skualo, Sergio y Alfredo, lujosamente reforzados para la ocasión por un trío de vientos, The Broken Horns, y por una pareja de coristas… inconmensurables todos ellos. Por cinco músicos adicionales que, además, en ningún momento se limitaron a ser comparsas del sexteto, contribuyendo decisivamente al engrandecimiento del hecho musical. Bueno. Bien. Siendo conscientes del nivel atesorado por De 2 en Blues Band (tantísimas ocasiones demostrado desde que en 1990 comenzara a fraguarse el proyecto), sabemos que lo que acabamos de decir es mucho decir, pero aun habiéndolo pensado en frío, habiendo reflexionado sobre el tema horas después del concierto, no nos desdecimos de lo dicho. Y todo ello en una noche, sobre el papel, difícil en lo referido a lograr una buena asistencia de público, cosas de la inusual bonanza meteorológica o de la coincidencia con San Fermin Txikito: razones de más para que haya que dar necesariamente por buena la asistencia.
Estratégicamente dispuesta sobre el escenario la, si se nos permite, pequeña bigband (batería y teclados a ambos lados, frente a frente, sobre sendas plataformas, lo mismo que, rematando el mismo, coristas, sección de vientos y bajista, quedando en primera línea vocalista, guitarrista y armonicista), los músicos plasmaron a la perfección su habitual concepción del blues, abierta, colorista; abiertamente marcada y coloreada la presente noche tanto por el toque de soul aportado por los vientos como por el regusto negroide brindado por las coristas, ganando sugerentes matices la esencia de las composiciones. Su evidente alma de blues, género que, tocado por semejantes maestros,  en ningún caso hizo bueno tópicos como los que relacionan dicha música con la melancolía y la tristeza: mostrándose de lo más vivaz y vitalista de manos de las afortunadas vueltas de tuerca que acertaron a dar a todas y cada una de las composiciones, denotando, en suma, ingentes dosis de energía positiva.
Acerca de las mismas, diremos que lucieron densas y ágiles a un tiempo, con la masa corporal de cada una perfectamente redistribuida: fibrosas, sin grasas de más y con la musculatura en su punto, esto es, sin estridencias ni michelines, dando lugar los músicos a un refrescante mar sonoro cuyo cadencioso oleaje, a juzgar por los aplausos, resultó del total agrado de los presentes: unos músicos entre los que, sin ánimo de desmerecer a nadie (misión imposible, al igual que reseñar el buen hacer de todos), destacaron Skualo, con sus dedos corriendo con su consumada maestría tras las teclas; tras los teclados. El incombustible Miguel, manteniendo voz, timbre y actitud tantísimos años después, y Mariano y Patxi, haciendo de las suyas todo el tiempo. Cositas buenas de las suyas, poniendo las notas de color al hecho musical global.
A la música de una banda, De 2 en Blues Band, que en medio de una excelsa pulcritud sonora; de una excelsa y bendita pulcritud, volvió a dejar claro qué es el blues para ellos: su manera de vivir. De sentir. De vivir y sentir tanto la música como la vida en general. Una noche más, de primerísima división.



Guitarras con punto ‘G’

Concierto de Steve Vai

Fecha: viernes, 20 de septiembre.
Lugar: Auditorio Baluarte, Iruñea.
Intérpretes: Steve Vai, a las guitarras, acompañado por Philip Bynoe, al bajo, Dave Weiner a la guitarra rítmica y a los teclados, y,Jeremu Colson, a la batería.
Incidencias: 2 Hora y 50 minutos de duración, bises incluidos. Buenísima asistencia, público de distinta condición entregado y participativo.

Steven Siro Vai, Steve Vai (Nueva York, 1960), tal vez el más famoso guitar hero en activo,  la armó, y cómo, en Baluarte, llevando al respetable al paroxismo de manos de su hacer a las 6 cuerdas. Bueno, de su buenísimo hacer a cuantas cuerdas de acero hizo sonar durante cerca de las tres horas ininterrumpidas de concierto que ofreció, regalando a todos una noche para el recuerdo.
Con la presentación de los temas de The story of light, su nuevo CD, como excusa, sólidamente respaldado sobre el tablero por peones de primerísimo nivel (brillando con luz propia, por su espectacularidad, el baterista), Steve derrochó purismo y virtuosismo. Punta de velocidad y voracidad. Fuerza, actitud y estilo, dando lugar desde el principio  a un magnífico espectáculo de luz y sonido. Desde que el magma sonoro llamado a conformar el presente ejercicio de hardrock instrumental comenzara de forma explosiva a desbordarse entre el humo y los haces de colores. Desde el minuto 1 hasta que el caudal sonoro finalmente conformado, convertido en incandescente lava, terminara sobre  las 0.00 horas de salpicar al respetable.
Tal y como era de prever, las interpretaciones orbitaron alrededor de la maestría de Steve a la hora de tocar la guitarra, alternándose momentos de pronunciada crudeza y delicada ternura, los menos; instantes de calma y otros, los más, de premeditados excesos, siendo dicho arte a la hora de hacerla sonar, herramienta habitual de cualquier músico al servicio de la canción, el fin en sí mismo dicha noche. Mostrándose las composiciones al entero servicio del artista, en vez de al revés. Sobre el sonido plasmado, apuntaremos que, construido sobre poderosos riffs y solos de excelsa duración, aliñado todo ello por constantes armónicos y tappings, se tradujo en una ininterrumpida sucesión de  apasionados momentos de altísima exaltación de la guitarra, dando Vai todas las veces en la diana a la hora de encontrar su punto G. El punto G de las mismas. Escrito, claro está, con G de guitarra… Con G de gusto o de grandeza, llevando el citado cuantos modelos de guitarras utilizó, y de su mano, a los presentes, al clímax más absoluto. ¿Cómo? Sirviéndose para ello de unos temas que denotaron cuerpo y volumen en cualquiera de las acepciones de esta última voz. Máximo volumen.
Además, como buen americano, más allá de preocuparse solo del componente musical del show; de hacer sonar de forma sobresaliente sus guitarras, Vai no descuidó el cultivo de la cara propiamente espectacular del concierto, protagonizando, así pues, una actuación ágil, entretenida y dinámica. Incluso con momentos verdaderamente desenfadados, como cuando sacó al escenario a tres personas del público, haciéndoles protagonistas de los minutos más distendidos de la velada; cuando lució una guitarra con lucecitas azules en sus trastes o, directamente, como los por él protagonizados durante la espectacular performance con que sorprendió al respetable, cuando parecía imposible sorprenderle con nada más: cual si de un iluminado (en el sentido literal de la palabra) robot/fantasma se tratase, disparando notas desde la oscuridad en medio de un ambiente, cosa de la acción de los focos, cien por cien de discoteca; frontal en la cabeza e iluminados sus dedos, armado de una guitarra que lanzaba rayos láser

Steve Vai, el guitarrista que tocara con Frank Zappa, hizo rugir, gemir, llorar, hablar y cantar a cuantas guitarras pasaron por sus manos en Baluarte, emocionando y haciendo gozar y disfrutar con sus constantes demostraciones y cabriolas sonoras al respetable. Haciendo honor a su fama, de lo mejorcito que hemos visto últimamente.


27/9/13

JAVIERTXO PINTOR, TXO, 25 AÑOS EN EL MUNDO DE LA MÚSICA

Bajista de vocación y formación, nacido en 1968, el año de los hippies –según nos recalca-, el vecino Javiertxo Pintor, el Txo, celebra en este 2013 sus primeros 25 años en el mundo de la música; sus primeras tres décadas –realmente-, si tenemos en cuenta que, si bien comenzó como músico profesional en 1988, fue en 1983, a la edad de 15 años, cuando hizo sonar su primer bajo.

Profesor, músico de estudio y de directo y titular de las 4 cuerdas en numerosas bandas, a la vista de tan significativo aniversario quedamos con él con objeto de echar la vista atrás y repasar su prolija trayectoria. Y promiscua, teniendo en cuenta su sinfín de colaboraciones y participaciones en diferentes proyectos. Con el fin de preguntarle –asimismo- por su gusto por el rock y su pasión por el flamenco. Por su presente en Ciclonautas, banda en la que estos días está totalmente involucrado, estando previsto que en otoño vea la luz su primer disco…





25 años ya como bajista profesional, ¿De dónde surge la vocación?
Todo comenzó de txiki, pues mis padres escuchaban mucha música negra; a mi madre le encantaba James Brown, y deseaba que yo fuese músico. Quería que tocara el piano, el saxofón o la batería. El día que le dije que me había comprado un bajo le di el disgusto de su vida.

¿Cómo comienzas a interesarte por el bajo?
Escuchando como se escuchaba en casa música negra, su sonido me sedujo totalmente. Tocar esto tiene que ser la bomba, pensaba para mí.

¿Bajistas de referencia?
Larry Graham, con el que sigo flipando, y de Pamplona, Mikel Morote, profesor con el que aprendí a tocarlo

¿Estudioso de tu instrumento, así pues? Sí. Comencé en plan autodidacta, pero tras estudiar con Mikel hice un curso en Madrid con Víctor Merlo, bajista de Ana Belén. Eso sí, siempre que me he apuntado a cursillos lo he hecho sabiendo lo que quería; con las cosas muy claras. Y a partir de lo que aprendía, en casa me buscaba la vida.

Sobre los escenarios, se te ve igual de a gusto tocando rock que flamenco; acerca de tus gustos musicales personales, ¿qué fue antes, el flamenco o el rock?
Siendo de la Txantrea, que me guste el rock es evidente, ¿no? Dentro del rock, lo que me ha gustado desde siempre ha sido el funk. La culpa de que me apasione el flamenco fue de Javier Ruz y de Carlos Itoiz. Cuando fui consciente de mis inquietudes por el flamenco, cogí un bajo, le quité los trastes y me hice un bajo fretless; ya había visto tocar a bajistas como Benavent, que se inclinaba por bajos sin trastes, y me decía,  “este sonido, para el flamenco, tiene que molar: voy a enredar”. Javier y Carlos me explicaron  los diferentes palos y poco a poco la magia del flamenco me atrapó. Me gusta a rabiar.

En tu trayectoria podríamos diferenciar igualmente dos ramales, los grupos en los que has participado como fundador y las bandas de las que has formado parte como músico contratado.
Estoy abierto a todo tipo de colaboraciones. Unas veces me llaman de estudios de grabación para trabajar como músico de sesión, y otras, para hacer tapones: esto es, galas como músico contratado o mercenario.

¿Cuántos grupos propios?
Mi primer grupo fue Txuntxun con Soda, y el segundo, Más allá. Más tarde trabajé con Alfredo Espinal, compositor de Pamplona de música electrónica, y después con otro compositor, Iñaki Aritza. Después llegaron grupos como Al Aska, Konfusion, La Venganza de la Abuela, Ja ta Ja, La Negra de la Txan, Caliu – H, Zambra, Esencia Flamenca, Hueso y Peyejo, Calle 3 o Ciclonautas…  Y Kontuz Hi!, también toqué con ellos. Entré en dicho grupo en 1985, después de su inclusión en el disco de los 4, con Kortatu, Cicatriz y Jotakie. Tenía 17 años. A la batería estaba Óscar Ormaetxea, compañero mío posteriormente en Konfusion y en La Venganza de la Abuela.

¿Qué requisitos hacen falta para que Txo se involucre en un proyecto?
Que el repertorio sea bonito y la música me llame la atención. He trabajado con gente como Pedro Planillo, John Kelly y Maite Itoiz o Antonio Fidel y Juan Carlos García, bajista y baterista respectivamente de El Último de la Fila. También he colaborado con la compositora francesa Khaty Claret, con Rosendo Mercado, Miguel Campello El Bicho o El Cabrero.

¿Cuántos discos has grabado?
Dos con Konfusion, tres con Ja ta Ja (más uno con Ja ta Ja y Kutxi Romero), y a cada uno con La Venganza de la Abuela, Naiara Ruz, Pedro Planillo, Tipitako y Los Condes. Y uno con Ciclonautas, que esperamos que esté en otoño en la calle.

La última banda en la que has recalado es Ciclonautas. ¿Cómo se produjo el contacto?
Tras hacer un bolo con la Negra de la Txan en Black Rose, hablé con Alén, sabedor de que se había juntado con Mariano y que estaban montando algo. Siempre he sido muy fan de Mariano, y con Alén tenía verdaderas ganas de trabajar. A mí me encantan los tríos, la formación básica del rock & roll. Currar con los dos es muy cómodo, las canciones son una gozada y me lo estoy pasando muy bien.

Háblanos del CD que habéis grabado.
Tal vez esté mal que yo lo diga, pero creo que es el mejor disco de rock que he grabado en mi vida. Y he tomado parte en unos cuántos. Fuimos con todos los temas, veintidós, muy bien ensayados, la música ha quedado muy potente: y más tratándose de un trío. El punto que da Mariano con su voz a las canciones, el toque argentino que transmite, es alucinante. Estamos con muchas ganas de presentarlo y de empezar a tocar.




Txo, ¿Se puede vivir de la música?
Se intenta, a salto de mata. Si te lo sabes hacer y no te marcas grandes metas, sí, aunque vamos a dejarlo en que se puede subsistir. Yo, además, tengo un pequeño estudio de grabación, 100% Records, donde hago mis cosillas. Por ahí han pasado artistas como Mi Primo el Chicharachero, Tipitako, Carlos Urroz o Nebari Cuarteto.

¿Algún proyecto más a la vista?

Para conmemorar estos 25 años quiero juntarme con toda la gente con la que he trabajado y sacar un disco; no con intención de venderlo, sino de regalárselo a todos ellos. Quiero darme ese capricho. 

17/9/13

¡¡UNA DE VIDEOCLIPS!!




RIOT PROPAGANDA




BERRI TXARRAK




ALTXATU, atención!!





VENDETTA



GATILLAZO

16/9/13

SOZIEDAD ALKOHOLIKA, CAUCHO ARDIENDO: NUEVO EP DIGITAL






25 años después de que comenzaran a romper con sus canciones la barrera del sonido, los alaveses SOZIEDAD ALKOHOLIKA demuestran su actual momento de forma con la publicación de este EP, Caucho ardiendo.

El presente lanzamiento responde a los siguientes deseos de la banda: relanzar su álbum Cadenas de odio con la difusión de un videoclip, de la canción Niebla de guerra (primero rodado sobre dicho CD) y agrupar tres temas dispersos hasta el momento: el inédito Caucho ardiendo, registrado en las sesiones de grabación de Cadenas de odio (de rabiosa actualidad a la vista del actual estado de las cosas) y dos versiones: Veraneo en Puerto Hurraco, de Def con Dos, y Over the Mountain, de Ozzy Osbourne.

Caucho Ardiendo y Niebla De Guerra se grabaron en los estudios Music Lan de Catalunya, y las versiones, incluidas en los CD-tributo La culpa de todo la tiene Def con Dos y A Tribute to a Madman – Homenaje a Ozzy Osbourne, en Estudios Higain,  Gipuzkoa, y en los estudios M20 de Madrid. El diseño de la portada ha corrido a cargo de Guillem Bosch.




Prosiguiendo por las sendas sonoras trazadas en sus últimos trabajos, Caucho ardiendo retrata brutal y certeramente el actual estado de ebullición de las calles, consecuencia directa del paro; del humo con forma de castillo de naipes vendido a las clases populares. De letra clarividente y explícita, perfecta banda sonora la canción para unos tiempos como estos, duros y oscuros por demás. Caucho ardiendo, incendiario fotograma sonoro plasmado con rabia no contenida: lo mismo que Niebla de guerra en la sesión de grabación del clip, tal y como se puede ver. Dirigido por Paul Urkijo, demoledor. Y respecto a las versiones, ¿qué decir, siendo los S.A. unos maestros en el arte de las mismas? Que una vez más el quinteto acertó a la hora de llevarse a su terreno la esencia de los temas originales, dándoles poderosamente la vuelta final de tuerca; el toque final de gracia que los hace suyos, de modo incontestable.

Protagonistas desde la década de los 90 de la mejor combinación de hardcore, punk y metal facturada en el Estado, Caucho ardiendo, nuevo material rusiente. Soziedad Alkoholika sacando músculo de nuevo. Dando brea. ¡Ya están aquí!



11/9/13

QUIETO PARADO SEPTIEMBRE.... Y UNAS CRÍTICAS DE CONCIERTOS

Quieto parao, he aquí cómo está siendo septiembre, desde el prisma musical. Desde el punto de vista rockero. A la espera de que, a una con octubre, los escenarios retomen vuelo, subo las críticas de los conciertos de rock presenciados en verano: Cero a la Izquierda, Ariel Rot & Los Enemigos y Burning. 

Electrizante. Electrizantes

Concierto de Cero a la Izquierda


Fecha: sábado, 7 de septiembre.
Lugar: Terminal, Iruñea.
Intérpretes: Cero a la Izquierda, banda integrada dicho día por Robles, a la voz y a la guitarra, Jon, a las guitarras, Dani, al bajo, y Lukas, al cajón y a la pandereta.
Incidencias: presentación de Fuego Cruzado Tour, gira acústica del grupo. Hora y 15  minutos de duración. Alrededor de 2/3 de aforo.

Calentando motores de cara al inicio de la nueva temporada de conciertos, el Terminal acogió sobre su escenario a Cero a la Izquierda, uno de los valores más al alza de la escena local; una de las bandas triunfadoras de la temporada 2012-2013 ateniéndonos a  su brillante hoja de servicios. A los 43 conciertos ofrecidos desde que el 13 de septiembre del año pasado viese la luz La vela muda, su exitoso primer CD.
Estrenando formato debido a la ausencia temporal de Sergio, guitarrista del grupo llamado hasta Navidades a estar fuera del mismo; especialmente motivados por retos autoimpuestos como reinventarse en acústico, comparecer en directo como cuarteto… y con Robles, el vocalista de gran desparpajo, a hacerlo como guitarrista de apoyo a Jon, el imprescindible encargado de las seis cuerdas, Cero a la Izquierda brindó una muy aceptable actuación, dejando claro que su progresión, su progresiva escalada continúa, demostrándose imparable. A la altura de sus ganas… Imparables, ambas. Así pues, esto hicieron ver a propios y extraños en una noche para ellos tan especial, que la nueva capa de pintura dada a sus canciones, a unos temas conocedores ya de cierto éxito en su encarnación en eléctrico, también va a reportarles alegrías: la nueva y sugerente coloración esbozada en el Terminal para temas suyos ya para no olvidar como Hasta el amanecer, Crónicas de guerra o Qué más da, con nuevos aires y brillo sonoro especial. O Contra viento y marea, también de La vela muda, ofrecidas cuantas sonaron de dicho álbum (todas, menos Cobarde) entre composiciones inéditas, muestra inequívoca de que la banda, pese al significativo número de conciertos ofrecido, no ha dejado de lado la composición, y covers de artistas de cabecera suyos como Fito & Fitipaldis, La Vela Puerca, La Fuga o Txarrena. ¿El resultado del concierto presenciado, así las cosas? Pese que detectamos pequeños detalles por pulir (no en vano la presente actuación fue la primera de esta gira acústica, razón por la que acudimos a la cita)… Electrizante, a la vista de la energía transmitida por los temas. Satisfactorio. Y así lo percibieron los presentes, un público muy joven que siguió el concierto con atención, sin protagonizar barullo ni murmullo de fondo alguno, inequívoca señal de que en ningún caso se aburrió. Así pues, lo dicho. Y respecto a los aspectos llamados a ser más trabajados, tranquilidad. Que no cundan los nervios: con tiempo (y estos músicos, a juzgar por sus edades, tienen todo el del mundo), voluntad y determinación, toda la del mundo en ambos casos –igualmente-, nada que no puedan superar.
¿Más momentos a destacar? Por citar alguno, la plasmación del tema Motxila 21, compuesto para la banda por Gabri, de El Desván de Peter, músico que no dudó a la hora de aportar sus cuerdas vocales y las de su guitarra a su interpretación, dejando más que caliente el escenario para la recta final; para un tramo que se consumó con Azulejo frío y el ya referencial tema de factura propia Libertad.
Cero a la izquierda, cuando lo importante es no parar quietos. Que no se detenga la máquina en ningún momento. Electrizantes en concierto. Cuando lo importante es hacer. En ello siguen. En ello están. Volveremos a saber de ellos.

Vitola y solera, pero…

Conciertos de Ariel Rot y Los Enemigos


Fecha: sábado, 31 de agosto.
Lugar: recinto de la Ciudadela, Iruñea.
Incidencias: 2ª cita del Ciudadela Sound 2013. 3 horas y 1/4 netas de música en directo. Alrededor de 500 personas, público que se mostró desigualmente participativo.

La segunda y última cita del, este año, fugaz ciclo Ciudadela Sound acercó hasta dicho recinto dos propuestas musicales bastantes diferentes. Muy alejadas estilísticamente como para haberlas hecho coincidir en un mismo cartel, siendo su único denominador común, tras buscar y rebuscar alguno, el largo recorrido en el tiempo de sus protagonistas, Ariel Rot y Los Enemigos: con ingente solera y vitola ambos, de gira estatal –teóricamente- junto con Leiva y Loquillo el primero y, desde 2012, protagonizando su particular vuelta a los escenarios (o revuelta, tal y como ellos la han denominado) los segundos, tras una década de inactividad.
Ante escasos centenares de personas, cifra que progresivamente fue creciendo hasta alcanzar el medio millar, la noche, otoñal en lo meteorológico, arrancó con el siempre amable y elegante rock and roll de ese dandy apellidado Rot, quien finalmente se llevó el gato al agua en lo referido a presencia de público en los conciertos; y es que, tras la conclusión del suyo, durante el de Los Enemigos, de manera progresiva desertó hasta una tercera parte de los presentes, hecho que, en otro orden de cosas, nos llevó a preguntarnos lo siguiente: ¿Hasta qué punto fue acertado el orden de las actuaciones? El hecho de volver a dar conciertos tras años de separación, ¿es motivo suficiente para que un grupo sea cabeza de cartel?
Habitual desde hace años de cuantas programaciones se ofertan en Iruñea, quien fuese vidas atrás componente de Tequila y Los Rodríguez defendió un setlist muy parecido al que está ofreciendo en la gira Uno de los nuestros, y lo hizo secundado por una banda de auténtico lujo. Por unos músicos (Osvi Grecco, Candy Caramelo, Mauro Mietta y Toni Jurado) que, conformando un auténtico dream team, rayaron a grandísima altura, dando lugar a un concierto… Para no olvidar. Para recordar, a la vista de circunstancias como las que marcaron su desarrollo: la perfecta elección de las canciones, comenzando por El Vals de los recuerdos y concluyendo con Milonga del marinero y el capitán; la ya comentada afluencia de público, lo que motivó que los presentes disfrutaran sin agobios de la cita (algo bueno tenía que tener) y el excelente sonido disfrutado, a la altura de los medios técnicos utilizados. ¿Más canciones a destacar? Clásicos como Dos de corazones, Lo siento, Frank, Vicios caros o El baile de ilusiones, guiños a Los Rodríguez (Dulce condena, Me estás atrapando otra vez) y a Tequila aparte, Rock & roll en la plaza del pueblo y Necesito un trago. O al CD que actualmente está presentando, La Huesuda, del que, a ritmo de pasodoble, sonó el tema que le dio título.
A continuación, quince años después de su última visita a la ciudad, fueron Los Enemigos los llamados a poner música a la noche, labor que afrontaron recurriendo a una auténtica batería de temas legendarios para ello. Perfectos botones de muestra de su rock sencillo y sincero, introspectivo y marcadamente minoritario, tirando preferentemente de canciones extraídas de sus discos más antiguos, los registrados entre 1986 y 1991. Pero, por lo que fuese, su actuación no conectó con la totalidad de los presentes. Eso sí, damos fe de que quienes fueron a verles exclusivamente a ellos, portando en muchos casos camisetas con su nombre, disfrutaron de su actuación, vibrando tantos años después con el rock de autor y tintes castizos defendido por el cuarteto. Con la música atrincherada en sus canciones, composiciones que, pese a que para sus seguidores, en la primeras filas mayoritariamente, fuesen lo más, a buena parte de los que se quedaron tras el concierto de Ariel, dicho sin animadversión alguna, les dejaron… Indiferentes. Fríos. Qué le vamos a hacer, un tanto fuera de juego en general.


Casta, trapío y solera

Concierto de Burning

Fecha: sábado, 6 de Julio.
Lugar: Plaza del Castillo, Iruñea.
Incidencias: 1ª actuación del ciclo de conciertos Sanfermines 2013; lleno, público participativo que disfrutó de la velada. Actuación de más de hora y media de duración.

Formados en 1974 en el castizo barrio de la Elipa, chulapos del rock madrileño por derecho, los legendarios Burning fueron los encargados de abrir la programación musical de la plaza del Castillo, protagonizando una incuestionable actuación. Una genuina noche de rock & roll.
Comandados por el superviviente Johnny, de punta en negro el citado, genio y figura tras sus gafas de rock; con el carismático vocalista, pianista y depositario de las esencias del grupo encarando las canciones puesto en pie -desde el micro principal- o bien, sentado al piano cantándolas a un tiempo, el concierto deparó en su inicio temas tan conocidos como No pares de gritar o Baila mientras puedas, resultando del agrado de los presentes; de unos asistentes que, en una noche como la del pasado sábado, inmejorable se mire como se mire, se involucraron en el concierto tal y como es habitual que suceda en citas de este tipo, de forma directamente proporcional a su proximidad al escenario: más y más cuanto más adelante se encontraban.
Derrochando la banda su característico cóctel de actitud, tablas y chulería, el quinteto ofreció pronto nuevos temas con especial vitola, como Jim Dinamita o el clásico donde los haya Qué hace una chica como tú en un sitio como este, perfectamente rubricado en su parte final por todo un guiño a otro artista del club de los incombustibles, Lou Reed; bueno, todo un guiño a una época como los años setenta, más bien: a la épica derivada del hecho de inclinarse en aquellos años por el rock. Posteriormente tuvo lugar la anécdota de la noche, protagonizada por un pamplonés que tuvo a bien subir al escenario con el fin de acompañar con su armónica la interpretación de otro hit, Como un huracán, tema que, en una noche rica en imperecederos éxitos, precedió a otro clásico, Es decisión. Pero además de para reverdecer viejos laureles también hubo tiempo para degustar temas inéditos, composiciones llamadas a dar vida a un próximo CD del grupo, antes de encarar la recta final haciendo gala los músicos de su verdadera artillería pesada; de canciones como Ginebra seca (con marcado homenaje a su banda de cabecera, los Stones, en su parte final) o, especialmente, Esto es un atraco, Es especial, Mueve tus caderas (con descorche de una botella de champán y mojadura de las primeras filas incluida) o, ya, en los bises, No es extraño que tú estés loca por mí, escritas todas ellas con mayúsculas en el acerbo popular del rock.
Mirando hacia atrás y, a un tiempo, hacia delante; demostrando ser especiales y, tras los vaivenes propios de una banda con 39 años de carrera a sus espaldas, estar perfectamente asentados en siglo XXI, Burning, los Rolling de la Elipa (tal y como se les ha llegado a llamar) protagonizaron una gran actuación en el corazón de Iruñea. Un concierto que, además de representar toda una cita con la historia, dejó claro algo ya sabido: que bandas como esta, de grandísimo recorrido en el tiempo, son una garantía a la hora de darlo todo. Burning, 2013 y sin fecha de caducidad a la vista, casta, trapío y solera: nada que objetar.




31/8/13

BURLADA RECORDÓ A JOSETXO EZPONDA:



HOMENAJE A JOSETXO EZPONDA: LA CRÍTICA!!



 JOSETXO EZPONDA, EN BLACK ROSE EN 2001 foto: Javier Muru




En recuerdo de Josetxo Ezponda

Actuaciones de la Viuda Negra, Tensión y la Woodstock Band & amigos

Fecha: miércoles, 28 de agosto.
Lugar: parque Uranga, Burlata.


Organizado por gentes cercanas al recientemente fallecido Josetxo Ezponda, conocido como el Bicho e integrante en vida de bandas como Tensión, Neon Provos o Los Bichos, el pasado miércoles tuvo lugar en Burlata un homenaje a su figura, subiendo en su honor al escenario La Viuda Negra, Tensión y la Woodstock Band, además de unos cuántos amigos suyos (faltaron algunos, tal vez imprescindibles) y, toda una sorpresa al final, la formación actualmente conocida como El Drogas.
Las distintas actuaciones fueron sacadas adelante con las mejores de las intenciones, aunque, en algunas fases de la noche, un tanto a trancas y barrancas, en lo relativo a producción escénica y a la plasmación de algunos de los temas. Denotando la organización y el desarrollo del evento, en líneas generales, connotaciones típicamente ochenteras. Dejémoslo ahí, a la vista del motivo de la reunión: cuantos cuarentones y cincuentones se citaron entenderán a la primera de qué estamos hablando.
Presentada la velada por el legendario Charly, guitarrista en su día y único superviviente de la formación original de Los Bichos (“buenas noches, bichos y bichas; cuántos bichos estamos hoy aquí”: con estas palabras saludó a los congregados) el homenaje musical arrancó con La Viuda Negra, grupo formado en 1997 por Christel Teruel y resucitado con nueva alineación hace escasos meses bajo el nombre de El ansia de la viuda; banda que, quince años después de que se frustrara su proyecto, tuvo a bien juntarse, reunir sobre el escenario para tocar seis temas a sus cuatro integrantes originales: la ya citada Christel (ex Malos Tratos, entre otros proyectos), Puri (ex Belladona y Matraka), Janis (ex Matraka; formación, por cierto, a la que Ezponda produjo su segundo disco, Beldurrik Ez), y Eva, ex Piskerra y actualmente, en Lambrettos. A continuación tuvo lugar uno de los momentos más sentidos y, fuera de cualquier duda, el momento histórico por excelencia: la sorprendente –incluso para los organizadores- reunión, treinta años después, de los transgresores Tensión, primera banda de Josetxo que, en formato cuarteto, juntó igualmente para la ocasión a sus músicos originales, regalando un auténtico viaje en el tiempo y tres temas a los presentes: a un público que, en buena parte de los casos, se quitó un buen número de años de encima, limpiando de polvo y telarañas sus recuerdos. Finalmente, tras semejante aperitivo, fue la Woodstock la banda llamada a poner orden, es un decir, sobre las tablas, plasmando dos temas de Tensión (con la colaboración en el primero de otro burladés histórico, Rafa Duque, a las guitarras) y otros dos de Los Bichos: Verano Muerto, con Charly Bicho a la guitarra y Jon Ulezia a la voz, y Lluvia y luna, cantado por el Drogas: americana, camisa blanca y corbata quien treinta y tantos años atrás fuese miembro de otro grupo pionero, Kafarnaum. Tal vez haciéndole un guiño al característico look de Ezponda… Acto seguido, ofrecidos por diferentes músicos (imposible citar a todos) sonaron tres temas más de Los Bichos: Shadow girl, al igual que los anteriores, del seminal LP Colour Hits, y dos de In bitter Pink, su segundo disco, brindados con gran belleza por Jon Ulezia, Javi Eguiluz (a la batería en el primero) y Charly: Still can´t cry y Marina, joyas de muchísimos quilates cuyas interpretaciones depararon el momento álgido de la velada, desde el prisma artístico. De una noche para el recuerdo que, tras la interpretación por nuevos amigos del homenajeado del My way, una de sus canciones favoritas, finalmente deparó la actuación sorpresa de El Drogas y una nueva comparecencia de la Woodstock Band, quienes con su habitual proceder cerraron la velada. Una noche que, en recuerdo de Josetxo, aun entendiendo algunas posturas discrepantes acerca de cómo se hicieron las cosas, creemos que dejó buen sabor de boca, en verdad.





RECORDANDO A JOSETXO, EL BICHO ‘RARO’ DE LA ESCENA… O NO TAN RARO

“Nos detuvieron al día siguiente, a las seis de la mañana, por orden del juez, a cada uno en su casa; nos acusaban de profanación de lugar sagrado, nos llevamos un susto… Vinieron con las metralletas y toda la hostia. Yo, alucinaba. En un principio preguntaban a ver qué habíamos hecho, si habíamos escondido algo. Después, cuando vieron de qué se trataba, se reían. Aquello salió en todos los periódicos.”





Josetxo ‘Bicho’ Ezponda era miembro del grupo musical Tensión cuando sucedieron los hechos. A dicha banda no se le ocurrió mejor idea para hacerse unas fotografías promocionales que coger los instrumentos y posar con ellos en el cementerio de Olaz. Corría 1979, y el escándalo fue mayúsculo.

Rara avis o ‘bicho raro’ de la escena musical (expresión, la segunda, aceptada por Josetxo en vida), Quijote del rock navarro por excelencia… muchas veces coincidí con él, desde que en abril de 1995 le entrevistáramos Juantxo ‘Argi ibili’ y yo para la revista El Tubo. El párrafo que abre estas líneas está extraído de un reportaje que le hice dos años más tarde, en 1997, para una publicación de vida efímera que vio la luz en Burlada, de manos de la Peña Euskal Herria. he aquí el resto de cuanto contó...

. 1977, ¿Cómo te dio por el rock & roll?
. Por aquellos años ya había cultura rock, solo que muy minoritaria. Lo que apenas había era grupos. Por aquí había bandas como Mugre, donde tocaban Rafa Duque y los hermanos Ojeta, Tubos de Plata o Kafarnaum, a quienes vi con quince años. Tener un grupo era el sueño loco de todo el mundo. Las cosas no eran como ahora, los instrumentos salían a doblón: para comprarlos te tenías que meter en letras. Yo tuve la suerte de que cuatro majarones de la zona se habían comprado sus guitarras y estaban ensayando sin cantante. Un día, en la villavesa (autobús urbano que cubre el trayecto entre Burlada y Pamplona), uno de ellos me preguntó a ver si quería cantar con ellos. Así, en otoño de 1978, surgió Tensión, primer grupo punk de Navarra. Tensión estuvo formado por Carlos y Raúl, a las guitarras, Manolo, al bajo, Solano, a la batería, y por mí. Yo, por  entonces, flipaba con el punk. Ya habían desaparecido los Sex Pistols, y nos pareció cojonudo hacer esa música aquí.

. Dicha decisión, montar un grupo punk, habría roto con todo, ¿no? Ninguno de los músicos por entonces en activo hacían punk…
. Eran de otra generación. Incluso la gente que iba a los bares no escuchaba esa música, la cuál, en verdad, no interesaba a casi nadie. Los Tensión duramos alrededor de dos años y medio.

.Tras Tensión te encontramos en Neon Probos, banda de corte más moderno…
. Pienso que, cuando surgen, todos los estilos son interesantes. En dicho grupo queríamos probar sonidos nuevos, hacer una especie de psicodelia extraña. No me había olvidado del punk, pero me gustaron los primeros tiempos del tecno-pop. Neon Probos intentó juntar el espíritu del punk con arreglos propios de los sintetizadores.
Tras esa época me olvidé un poco de participar en bandas y me dediqué más a pintar. Pasé mucho tiempo entre mi cuarto y Madrid. Pese a todo, seguí escuchando música, comprando discos y planeando qué hacer en todo momento.
. Y posteriormente llegan Flores Muertas y Los Bichos.
. Quería hacer algo salvaje, realmente visceral. En 1984 vi a Nick Cave y me impresionó mucho; me dije, “esta es la mía”, y en 1986 monté Flores Muertas para intentar grabar una maqueta. Es que por aquellos años había que intentar grabar como se podía. Dicha banda fue el germen de Los Bichos: por fin, llegaron los discos. No me arrepiento de nada, valió la pena esperar…




Así las cosas, si se nos permite la expresión, he aquí, la vivisección –desde el prisma musical- del ‘Bicho’. Ya al frente de Los Bichos, Josetxo grabó un impactante single, Anita latigazo, y dos LP´s y un EP: Color Hits, Los Bichos in bitter Pink (doble álbum antológico; El Salmón de Ezponda –si se nos permite la comparación con la inconmensurable obra de Andrés Calamaro) y My deaf Pink love. Posteriormente, a mediados de los años noventa, vio la luz su primer CD en solitario, A glitter cobwel, primorosa obra de artesanía musical en la que él hizo todo.






Llegados a este punto, diremos que la entrevista continuó por diferentes derroteros, más propios de lo humano que de lo divino…

.Toda una vida ligado a la música y sin conocer nunca el éxito; ¿no te sientes como un islote, en mitad de no se sabe dónde?
. Sí, siempre; pero me gusta. Y si intuyo que algún otro va de lo que voy, cambio. Me gusta pisar terrenos desconocidos.

.No tienes mucho que ver con los demás…
.Intento evitarlo, sí.

.Se dice que nadie es profeta en su tierra.
Tampoco me importa, ni serlo aquí ni en ningún sitio. Me da igual.

.¿Dónde has tenido más aceptación?
En ningún lado. A mis conciertos siempre viene poca gente, y son muy aislados.

. El malditismo se cultiva, se crea…
. Te ponen, te ponen el mote de maldito, pero yo, de maldito nada. Esas cosas significan poco para mí...





Muchas pinceladas no, sobre todo con los últimos años como fondo, pero algunas sí que puedo aportar sobre Josetxo, de lo más caústico, irónico por momentos y ácido siempre, cuando asomaba la cabeza fuera de su mundo; cuando lo hacía como el que la saca por la ventana de par de mañana para ver qué tiempo hace. Sarcástico, seguro de sí mismo y orgulloso de su actitud, al menos esa era la sensación que transmitía a finales de los años noventa y principios del nuevo siglo, cuando más traté con él. Presto siempre desde su torre de marfil a buscar o forzar nuevas vueltas de tuerca, a reivindicar con su dandismo el morbo y la provocación como algo consubstancial al rock. ¿Anécdotas? Siempre recordaré, durante una noche de tragos, la cara de no entender nada con la que empezó a mirarme cuando, tras publicar yo una elogiosa crítica de una de sus actuaciones (incluida en este post), se enteró de que mi grupo favorito era la Polla Records; después, claro está, de que yo, a la vez que ingería cervezas y le hablaba de mi pasión por Los Bichos, se lo repitiera con insistencia: “dice que le gustan Los Bichos y que su grupo favorito es la Polla: no lo entiendo, algo he tenido que hacer mal”, repetía pensativo… Tampoco olvidaré el cabreo con que recibió unos años antes, en 1998, la noticia del cierre del diario Egin: “para un periódico que me entiende, me saca y me pone bien, ¡lo han tenido que cerrar! Esto solo me pasa a mí. Normal”. Cuestiones políticas o de justicia (o injusticia) aparte, a dicha conclusión llegó Josetxo. El artista de espigada figura que en la década de los 90, en una de sus visitas a Madrid, contó con unos desconocidos Dover como banda telonera.
Pero si algo recuerdo muy bien es un suceso relacionado con Tensión acaecido en mi niñez. En el aula del colegio Los Agustinos, representando lo que voy a contar la primera vez que yo supe del rock & roll. Algún compañero de clase (más avezado en la materia) llevó un póster en el que se veía a Jesucristo sentado en una taza de váter, con el mundo en su interior, y tirando de la cadena. Y lo puso en la pared. Qué bronca la montada por el primer fraile que lo vio. Cómo gritaba el interfecto. “Si el mundo es una mierda no es porque Dios lo haya hecho  así, sino por culpa de los hombres”, bramaba entre amenazas hasta la afonía, especialmente ofendido. El cartel, evidentemente,  era de Tensión, grupo en el que cantaba Ezponda. El músico que, por unos u otros motivos, nunca pasó desapercibido… 

29/8/13

CICLONAUTAS PASARON POR EL CABALLO BLANCO




Hola a todos!!  Soy Alén, batería de Marea. Como ya sabéis me gusta aprovechar los parones de Marea para dar salida a nuevos proyectos musicales, sin dejar de lado el rock ni, cómo no,  la batería. Así pues, una vez más tengo nuevamente algo que anunciaros: que este mes de mayo vamos a comenzar a plasmar en forma de grabación de un disco el nacimiento de un nuevo grupo: CICLONAUTAS. Os cuento todo más detalladamente:

. CICLONAUTAS se ha venido fraguando desde hace unos dos años (en lo referido a su concepción y puesta en marcha) y durante el último año, de forma práctica. He aquí el tiempo que llevamos queriendo hacer algo partiendo de lo siguiente, de la base estructural característica de las bandas de rock fronterizo: de sonido stoner -más en concreto-, aunque matizado por unos aires más melódicos y sureños. Y todo ello mezclado con regusto a rock urbano español y a rock argentino. Lo más importante de todo es que tenemos un buen número de canciones y que nos gustan mucho.

. Mi compañero de viaje en este proyecto y alma mater de los temas es el guitarrista y cantante argentino MARIANO RODRIGUEZ, más conocido como MAI MEDINA; lo conoceréis de CALAÑA,  así como de colaborar con MAREA en EL PERRO VERDE.

. Con los temas ya compuestos, recibimos una llamada de EL TXO (JAVIERTXO PINTOR, bajista de JATAJA), demostrando el citado unas ganas locas de unirse al grupo: a Mai y a mí nos pareció una gran idea.

Desde el  mayo, a las órdenes del gran productor IÑAKI LLARENA, hemos estado registrando nuestro primer disco. Próximamente, más información.




29/7/13

BURLADA BLUES FESTIVAL 2013: LAS CRÍTICAS!!



Pasión por el blues

Conciertos de Belceblues y Michael Van Merwyk Band

Fecha: viernes, 2 de agosto.
Lugar: parque Uranga, Burlata.
Incidencias: 1ª jornada de la 7ª edición del Burlada Blues Festival; muy buena asistencia. 3 Horas aproximadamente de música en directo. Público de ambos sexos y distintas edades que se mostró receptivo.

Tras el buenísimo sabor de boca dejado por las ediciones anteriores, el primer viernes de agosto tuvo lugar el primero de los conciertos del presente ciclo del Burlada Blues Festival. En una noche magnífica para el disfrute de la música en directo, cómo se agradeció la sensible bajada de la temperatura; en un marco como el representado por el parque Uranga, qué decir del recinto que no hayamos dicho ya, el blues se hizo música de manos de los guipuzcoanos Belceblues: reconocidos como mejor grupo de rock de la provincia tras imponerse en la última edición del certamen  internacional de blues Road to Memphis, paso previo para acceder como finalistas, en representación de Euskal Herria, a la 29ª edición del International Blues Challence, campeonato mundial de blues que tiene lugar en Memphis, y en el que llegaron hasta cuartos de final. Con semejante bagaje a sus espaldas, el vitamínico trío demostró con creces lo siguiente, que en el herrialde hermano también se sabe de buen blues. Y que el euskera, por qué no, también puede ser un buen idioma para el blues, tal y como lo dejaron entrever las composiciones que ofrecieron en dicha lengua: temas que evocaron, y cómo, los mejores momentos de la sonoridad de Niko Etxart. ¿Las mejores composiciones? Extraídas de sus discos Infer (toda vez que el blues, en opinión de la banda, es la música del diablo) y Diabulus in musika, la que dio título al primero CD, nominada años atrás como mejor canción en euskera en la XIII edición de los premios de la Música de la Academia Española de las Artes y las Ciencias; Blues station, del segundo, o el tema instrumental con el que guitarrista demostró el por qué de que le llamen six fingers, un músico que, al igual que sus compañeros, derrochó solvencia a espuertas, quedando demostrado lo dicho por medio del solo que se marcó el baterista (en el contexto de dicho tema instrumental) o por la demostración que posteriormente hizo el bajista, tocando de forma simultanea ¡trompeta! y las 4 cuerdas. Así las cosas, ¿qué decir de la actuación? Que resultó tan del agrado de los presentes que, después de hora y media, incluso solicitaron bises, haciéndose con ellos, pese a la hora que iba siendo.
Clasificado en segunda posición en el ya citado concurso de Memphis, Michael Van Merwyk Band, alemán de planta y nacimiento pero, a tenor de lo escuchado, totalmente bendecido por las aguas sonoras del Delta del Mississippi, ofreció un concierto fino, elegante. Un tanto más rockero que el previo -en lo referido a la concepción espiritual de las canciones-, no representando lo dicho obstáculo alguno para que brillaran con luz propia los momentos consagrados al rhythm and blues o al slow blues, puro sabor americano: con la armónica como característico hecho diferencial, dando cuerpo a una actuación erigida sobre unas composiciones que exhibieron unos arreglos exquisitos, totalmente a la altura de la producción artística que denotaron. En resumidas cuentas, técnica y buen gusto, sabor genuino e intenciones totalmente preciosistas, he aquí los cuatro puntales en los que se apoyó el paso de Michael y su banda por el festival, quedando sobradamente de manifiesto todo ello, innegable pasión por el blues incluida,  en la segunda parte del concierto, cuando tuvo a bien acompañarse del lap steel: instrumento de la familia de las steel guitars y perfecto punto de apoyo para conducir la noche hacia el final. Hasta el mejor  final de los posibles. A continuación vemos qué dieron de sí los conciertos del sábado.


Noche de rock & blues

Conciertos de Viejo Taylor y Santiago Campillo & Electric Band

Fecha: sábado, 3 de agosto.
Lugar: parque Uranga, Burlata.
Incidencias: 2ª jornada de la 7ª edición del Burlada Blues Festival; notable asistencia. Público de ambos sexos y distintas edades que disfrutó de las actuaciones.

Los locales Viejo Taylor (Burlata, 2011), fueron los encargados de abrir la segunda cita del presente festival, en una noche marcada por la presencia de un grande al frente del cartel: Santiago Campillo, miembro fundador de los murcianos M-Clan y a su libre albedrío –desde el prisma artístico-, desde su salida de dicha banda, en 2001.
Con un disco en su haber, Anótalo todo, publicado a principios de 2013, el trío comandado por el guitar hero burladés Patxi Ojeta aprovechó para presentar sus canciones sobre escenario grande, tras haberlas mostrado hasta el momento por el circuito de bares de Iruñerria. Unas canciones en algunos de los casos, inéditas, como Un día especial, con la que comenzaron; ¿tal vez haciéndole un guiño a una noche como la del pasado sábado, para ellos, especial?  A lomos de un rock marcadamente ochentero, a caballo entre tintes hardrockeros o bien, propios del rhythm and blues, pronto sonaron dos de los temas incluidos en el CD, Alí Babá y los 40 ladrones y El Peke, recuperado éste último del repertorio de Desde Atrás, seminal banda de los primeros años ochenta en la que ya participara Patxi. ¿Más temas a destacar? Anótalo todo, hecho diferencial a nuestro juicio del set list ofrecido, o la versión adaptada al castellano del Wayward child de Rory Gallagher, con la que se despidieron. Con la que dejaron el escenario a Campillo, en el centro de todas las miradas dicha noche.
Al frente de la Electric Band, proyecto en el que se embarcó en 2007 tras la disolución  de Los Lunáticos, a quienes aportó sus excelencias tras su despedida de M-Clan, el referencial y reconocido guitarrista Santi Campillo aprovechó su actuación para rendir  tributo a un buen número de clásicos del rock y del blues, sonando en sus manos –y en su voz- de manera muy especial temas como La Fina, de Leño, o Qué demasiao, de Joaquín Sabina: versiones especialmente revestidas para la ocasión, estando tan espectacular sastre de por medio. Tirando el citado la casa por la ventana en lo que a actitud y arte derrochado hace referencia. Bueno, haciendo  lo propio los cuatro músicos implicados: tirarla por las ventanas por ellos dibujadas y representadas, teclista, bajista y baterista, instrumentistas que gozaron de sus propios espacios en todas y cada una de las interpretaciones. ¿Cantados los temas por Campillo, tal y como hemos apuntado? Sí, en la noche de su debut como vocalista, tal y como él apuntó. Y así, de esta guisa transcurrió la actuación, mano a mano cuerdas vocales y las 6 de su guitarra en sus manos, poniendo música y voz igualmente el murciano a temas de grandes como Jimi Hendrix (con fragmento del bolero de Ravel incluido, incrustado en el mismo) o del argentino Pappo. Protagonizando, a fin de cuentas, una especie de verbena rock. Un  tanto conceptual –si se quiere- y de exclusiva calidad… pero lo dicho, más que lo que cabe entenderse por un concierto. Y que nadie malinterprete nuestra utilización del término verbena, para nada peyorativo en el presente texto, a la vista de la naturaleza de las composiciones ofrecidas: el arriba firmante así entiende cuanto acaba de escribir y así lo cuenta.

Y el próximo fin de semana nuevas actuaciones en el parque Uranga, con Harmonica Hinds y Sean Carney & French Blues Explosion -el viernes- y Bluedays y Velma Powell, el sábado. Nuevas noches de rock & blues. Iremos para contarlo.


Magia, raíces y rock´n blues

Conciertos de Harmonica Hinds y Sean Carney & French Blues Explosion

Fecha: viernes, 9 de agosto.
Lugar: parque Uranga, Burlata.
Incidencias: 3ª jornada de la 7ª edición del Burlada Blues Festival; muy buena asistencia nuevamente. Público que disfrutó de ambas actuaciones.

La tercera jornada del festival no defraudó en absoluto, colmando las expectativas del público más exigente. De los centenares de personas que una nueva noche acudieron al reclamo de la música en directo, más que predispuestos a disfrutar de la bonanza meteorológica y artística.
La velada arrancó con la presencia de Mervyn Harmonica Hinds, músico que, integrante en su día de la banda residente del Theresa’s Lounge, referencial bar de blues de Chicago, maravilló con su destreza a la armónica y a la guitarra, ofreciendo un concierto cuyo sonido osciló entre la sonoridad del blues urbano made in Chicago y la del blues rural de las plantaciones. Rudo y pantanoso por momentos, característicamente bendecido por las aguas del Mississippi, dicho sonido. Raíces –así las cosas-, timbre más que adecuado para estos menesteres y actitud, Harmonica Hinds, con seis discos autoproducidos en su haber, acertó de pleno a la hora de plasmar la magia del blues en estado puro, construyendo sus canciones tirando de mimbres como el sonido de su voz y los de la armónica y las seis cuerdas; bastándose y sobrándose   para sacar el concierto adelante y demostrando ser más, mucho más que un telonero, pese a que le tocara abrir cartel: y así lo entendieron los presentes, un público que premió las canciones del citado, un auténtico one man band, con sentidos y continuos aplausos: unas composiciones que brillaron cual si fuesen pequeños mundos de sensaciones independientes entre sí, dando lugar a una luminosa constelación.
A continuación fueron los French Blues Explosion, la banda de Sean Carney, quienes se hicieron con las riendas de la noche, trío que, integrado por dos músicos franceses y uno chino, totalmente echado para delante, compareció en un primer momento como tal, sumándose poco después al grupo un saxofonista invitado y no compareciendo hasta la quinta interpretación la razón de ser de su presencia en Burlata: el guitarrista de Ohio Sean Carney. Sobre la concepción del blues desplegada por el quinteto, diremos que la música orbitó alrededor del rock & roll y el rhythm n blues más dinámico, aliñado todo ello por puntuales y agradecidos rayos de soul. ¿El resultado? Un concierto erigido sobre unas interpretaciones potentes y certeras, se mire como se mire; alrededor de unas canciones de indisimulado magnetismo y trepidantes ritmos que sonaron realmente limpias: nada que ver con el sonido pretendida y premeditadamente más traslúcido de Hinds, en comparación con el de los ahora mismo protagonistas de estas líneas: el de los comandados por un guitarrista y vocalista que buscó constantemente el espectáculo y la complicidad con los presentes, consiguiendo llevar a buen puerto ambas búsquedas antes de dar carpetazo de la mejor de las maneras a la velada: contándose con la nueva presencia sobre el escenario del guitarrista y armonicista que la abrió. Con el encargado de dar el pistoletazo de salida a esta, la penúltima sesión de ciclo, contribuyendo nuevamente Harmonica Hinds, y cómo, a dar forma a una noche como la vivida: presidida por las raíces, la magia y el rock´n blues.



God save the blues

Conciertos de Bluedays y Velma Powell

Fecha: sábado, 10 de agosto.
Lugar: parque Uranga, Burlata.
Incidencias: 4ª jornada del Burlada Blues Festival 2013; muy buena asistencia nuevamente. Público participativo que disfrutó de ambas actuaciones.

Concluyó la séptima edición del festival de blues de Nafarroa por excelencia, y lo hizo con la presencia de una referencial artista, Velma Powell; con la comparecencia de una vocalista que, nacida en Chicago, heredera –arte y árbol genealógico mediante- de la más pura tradición del blues (siendo como es sobrina nieta del histórico John Lee Hooker),  demostró ser una auténtica depositaria del sonido de su ciudad natal, cuna, en otro orden de cosas, de la electrificación del blues. 
En una noche magnífica nuevamente para la degustación de música al aire libre, la misma comenzó a sonar de manos de los vallisoletanos Bluedays, formación llamada de una u otra forma a estar todo el tiempo sobre el escenario: no en vano, tras hacer su concierto -en una suerte de primera parte-, les tocó hacer un segundo pase, arropando a la cabeza de cartel.
Así pues, haciendo gala de un sonido de marcado regusto internacional; de una carrocería inequívocamente marcada por lo mejor de las bandas más genuinas de Texas (un tanto tintada de swing, coloreada asimismo por influencias de la cercana frontera mejicana) Bluedays pasaron sobradamente la prueba del algodón en lo que a sonar como una verdadera banda de rhythm & blues, encontrando en la armónica su hecho distintivo más reseñable y ofreciendo un concierto con paradas en discos suyos como Tartaruga, Dame más calor o el último que han registrado, presentado meses atrás en Black Rose: Todojunto, en clara y directa alusión a la escritura del nombre del grupo. A continuación, tras un descanso de cerca de media hora, el cuarteto volvió a saltar al escenario, ejerciendo en esta segunda parte de grupo de acompañamiento o backing band de la cabeza de cartel. Tras tejer la pertinente alfombra roja –musicada- en aras de saludar su salida, la gran Velma Powell puso su voz al servicio del Chicago Blues de porte más genuino, representado principalmente por clásicos de décadas tan gloriosas para el género como los años cuarenta, cincuenta o sesenta; por unas composiciones sin aristas que fluyeron y fueron plasmadas con innata naturalidad, con la armónica respondiendo en toda ocasión con sugerentes fraseos a lo expresado por la voz de Powell: de lo más cálida, cristalina y llena de emoción. Un instrumento este, la armónica –por otra parte-, que tuvo destacada presencia durante toda la velada, representado lo dicho, junto con la voz de Velma, lo más significativo de la noche. Y así lo entendieron los presentes, un respetable que volvió a darse cita en buenísimo número,  en aras de disfrutar de las últimas ambrosías con sabor a blues en el presente 2013.
De las últimas bocanadas de un festival perfectamente asentado, tal y como, hablando de asistencia, lo ha dado a entender un año más la registrada día a día, siendo la presencia o no de público en conciertos de estas características uno de los principales factores a la hora de dar el visto bueno a la continuidad de festivales como este; a una cita que nuevamente, al igual que en su anterior edición, ha ejercido de más que exquisito preámbulo para las fiestas patronales de Burlata, habiéndose desarrollado con todos los elementos a su favor: comenzando por la bonanza artística y terminando con la meteorológica. Así pues, el año que viene, más, esperamos. Sí, a la vista de cómo ha sido el veredicto del público: inapelable. Nuestro reconocimiento por su buen hacer a la organización y nos vemos en 2014.




17/7/13

THE DELTA SAINTS TRIUNFARON EN BURLADA: LA CRÍTICA






Tiempo para el blues

Concierto de The Delta Saints

Fecha: jueves, 18 de julio.
Lugar: parque Uranga, Burlata.
Intérpretes: Ben Ringel, a la voz y al dobro, Dylan Fitch, a las guitarras, David Supica, al bajo, Ben Azzi, a la batería, y Nate Kremer, a los teclados.
Incidencias: actuación de hora y media de duración, bises aparte. Muy buena asistencia. Público de ambos sexos y distintas edades que se mostró receptivo.

A modo de preámbulo para lo que se avecina, la séptima edición del Burlada Blues Festival, calentando motores para la ya imprescindible cita, el pasado jueves pasaron por Burlata The Delta Saints, formación procedente de Nashville, Estado de Tennesee, que no dejó indiferente a nadie con su música; con su explosiva combinación de blues, del blues de espíritu rural más genuino del delta del Mississippi, con certeros ritmos de funk y swamp rock o rock de raíces. Con su mezcolanza de ritmos trepidantes -ocasionalmente tintados de hardrock- y boogie soul de característico y negroide sabor, protagonizando un concierto que dejó muy buen sabor de boca a los aficionados: a los cientos y cientos de seguidores del género que se dieron cita en el parque Uranga, incomparable marco para la degustación de música en directo.
Orbitando básicamente entre el rhythm and blues y el slow blues, la actuación, tal y como cabía esperarse, deparó interpretaciones de marcado sonido americano; la plasmación en directo de unas composiciones que, ricas en interesantes estructuras internas, en ramificaciones sonoras perfectamente interconectadas entre sí, conectaron a la perfección con los presentes, un público más que entendido en la materia; los temas  lucieron erigidos sobre característicos riffs de guitarra, sonando dicha noche las cuerdas de la misma en la mejor de las compañías posibles: escoltadas por las del dobro,  instrumento similar en apariencia a la guitarra cuyo sonido, por momentos, nos recordó al de otro instrumento característico donde los haya, la steel guitar; especie de guitarra acústica el dobro, si se quiere, también conocido como guitarra resonadora o  resonador, con gran arraigo en el medio Oeste de los Estados Unidos. Acerca de los músicos, apuntaremos que, además de darlo todo sobre el escenario, se lo dieron igualmente todo a todas y cada una de las canciones, tiempo para el desarrollo de las mismas incluido, no ciñéndose cuantos temas sonaron a corsé alguno en este aspecto; durando cada uno el tiempo imprescindible, como fue siempre en el blues: unas composiciones que, construidas sobre la potente base rítmica tejida por el bajista, presteza y elegancia a las 4 cuerdas con la inestimable complicidad del teclista y del preciosista hacer del batería,  denotaron por demás gusto, pasión y gran trabajo de producción artística, mostrando diferentes caras sonoras al servicio de un mismo espíritu: el del blues más característico. El del delta del Mississippi.

Portadores de una música merecedora de mayores escenarios, camino de los mismos en el marco de la maratoniana gira que están llevando a cabo; con un músico nuevo en sus filas, el teclista Nate Kremer, en sustitución –temporal- de Stephen Hanner, encargado de tocar la armónica de baja por enfermedad,  The Delta Saints nos recordaron con el presente concierto que en Burlata, desde 2007, el verano es sinónimo de blues. Tiempo para el blues, estando ya todo preparado para ello. Ya falta menos.





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