MARTXA, MARTXA CON NUESTRA FANFARRE!! (QUE USTEDES LO PASEN BIEN) )

28/8/14

CERO A LA IZQUIERDA: 'LLOVIENDO SOBRE MOJADO TOUR'



Tras la exitosa gira de su primer disco, Cero a la Izquierda vuelve a la carretera, habiendo terminado ya la grabación de su segundo larga duración en los míticos Konk Studios de Londres.

Así pues, aquí están las primeras 16 fechas de lo que será la extensa gira de presentación de  su segundo disco, del cual aún se encuentran preparando los últimos detalles.

Cero a la Izquierda es un jovencísimo grupo de Pamplona (todos sus integrantes tienen entre 19 y 22 años) que, desde la salida de su primer trabajo “La Vela Muda” en septiembre de 2012 ha dado más de 60 conciertos por buena parte del Estado, ha girado por Irlanda y ha compartido cartel con bandas como El Drogas, La Vela Puerca, La Fuga o La Pegatina, todo de manera totalmente autogestionada.




LLOVIENDO SOBRE MOJADO TOUR

 5/9/2014 @ Orgi (Lizaso)
6/9/2014 @ Eccos (Zaragoza) + Cuatro Gramos + Los Secretos de tu Almohada
13/9/2014 @ El Patio del Camino (Navarrete)
19/9/2014 @ Ibu Hots (Vitoria) + Road To Ruin + Radiofobia
. 20/9/2014 @ Mitos (Torrejón de Ardoz) + La Muerte Sin Caputxa
26/9/2014 @ Dos Caballos (Sangüesa)
 27/9/2014 @ Calígula (Ayegui)
 3/10/2014 @ Katxetas (Estella)
4/10/2014 @ Informal (Tafalla)
10/10/2014 @ Las Chicas (San Adrián)
11/10/2014 @ Errota (Roncal)
18/10/2014 @ Touring Bar (Rentería)
24/10/2014 @ Subsuelo (Pamplona)
 1/11/2014 @ Errotaberri (Garralda)
7/11/2014 @ Serjos (Monzón) + Kimik Bross
 26/12/2014 @ The Brother’s Tavern (Épila)

5/8/14

CONCLUYÓ EL BURLADA BLUES FESTIVAL: ÚLTIMAS CRÍTICAS YA PUBLICADAS


Deshojando la margarita de la lluvia

Conciertos de La Rural Blues Band y Rob Tognoni & band


Fecha: viernes, 1 de agosto.
Lugar: parque Uranga, Burlata.
Incidencias: 1ª jornada de la 8ª edición del Burlada Blues Festival (B. B. F.); asistencia buena. 2 Horas y ¼ de música en directo. Público de ambos sexos y distintas edades que se mostró receptivo.

Que sí, que no –hasta pasadas las 23.30 horas-, finalmente, con 1 hora de retraso sobre el horario previsto, arrancó el Festival de blues de Nafarroa por excelencia. Sin que la lluvia, a pesar de sus reiteradas amenazas durante el día (algunas de ellas materializadas con cierta persistencia) consiguiera aguar la fiesta. Pero no. La noche del viernes salió Cara en la moneda, diciendo la margarita No finalmente al riesgo de chaparrón.
Ante un público que, a una con el inicio de la música, no dudó en hacerse con las posiciones más próximas al escenario (a cielo abierto el mismo, por cierto), los encargados de abrir el cartel fueron la Rural Blues Band, banda que desplegó su desenfadado circo musical con eficacia y acierto: poniendo al mal tiempo buena cara con sus experimentales y desinhibidas reinvenciones en castellano de temas clásicos de Muddy Waters, Chuck Berry, Leadbelly o Peter Green. Con unas adaptaciones… rurales  -como no podía ser de otro modo- cuyo punto álgido vino marcado por la interpretación del Soy minero, de Antonio Molina, con música de una composición de John Mayall. Y de esta forma, a ritmo de castizo rhythm and blues, se hicieron con los favores de los presentes, consiguiendo que entraran en calor.
Con un ojo en el cielo por si las moscas, a continuación compareció sobre las tablas el australiano Rob Tognoni, puro bluesman de esencia que protagonizó un concierto de gruesa impronta rockera. Una actuación en la que el citado, despachando canciones que denotaron alma de blues y cuerpo inequívocamente rockero, lució como la viva personificación del espíritu del rock & roll. Así pues, pura actitud la suya. Pura manera de vivir y de sentir el viejo género, zambulléndose totalmente en el hecho musical.
Marcada por la distorsión y por un punto de suciedad genuinamente premeditado, la  actuación de Rob discurrió por parámetros característicamente setenteros, construidas sus canciones sobre su destreza a las 6 cuerdas, muy a lo Jimi Hendrix, y el gusto del  teclista, el cual se movió como pez en el agua por derroteros sonoros claramente lindantes con los de John Lord, el recordado músico de Deep Purple. Dibujando unos halos sonoros que, cautivadores y psicodélicos –por momentos-, al servicio del sonido de las cuerdas de la guitarra, demostraron ser uno de los puntales de las composiciones, sin fisuras sobre el sólido andamiaje representado por la base rítmica.
De iconoclastas estructuras, diferentes densidades y regusto incluso progresivo por momentos, los temas nunca se nos antojaron lineales, traduciéndose en ocasiones en impactantes y abrasivas nebulosas sonoras creadas y despachadas a conciencia; huyendo de todo tipo de prejuicios y corsés: tan extraños los mismos al rock & blues cuando este es de verdad. Y el facturado por Rob Tognoni demostró serlo, claro que sí.
Finalmente respetó el tiempo y contra viento (lluvia) y marea salió adelante la primera jornada del B. B. F.. Y lo hizo ganas, esfuerzo e ingentes dosis de tesón mediante, con mención especial para el maratoniano trabajo de organizadores y técnicos de sonido; otro gallo cantó el sábado, para desgracia de todos…. 




Pasados por agua

Conciertos de Jimmy Barbatán Blues Band y Boney Fields

Fecha: sábado, 2 de agosto.
Lugar: parque Uranga, Burlata.
Incidencias: 2ª jornada de la 8ª edición del Burlada Blues Festival (B. B. F.); asistencia buena. La velada quedó suspendida a la 1.15 horas por culpa de la lluvia, sin que llegase a actuar Boney Fields.

La suerte que acompañó el viernes al inicio del festival se mostró esquiva la jornada del sábado, no respetando la meteorología el total desarrollo del programa. Dando en esta  ocasión la de arena. Saliendo dicha noche, en resumidas cuentas, Cruz en la moneda, para desesperación de organizadores, público y artistas; para frustración principalmente del estadounidense Boney Fields, afamado trompetista y cantante que no llegó a actuar.
El que sí lo hizo, y por partida triple a lo largo del fin de semana, fue su compañero de cartel, el omnipresente estos días en Burlata Jimmy Barnatán: bluesman de voz negra y rasgada que, de forma tan personal como pasional, aunó desde la tarde del viernes en diferentes sesiones los sonidos del soul, el blues y el rock and roll; ¿desde el viernes, hemos dicho? Sí, pues él fue el encargado de inaugurar una de las novedades de la presente edición del festival: el denominado carril blues, especie de cañada urbana estrenada dicho día por la que, acompañado por un guitarrista, tuvo a bien hacer una ronda por la localidad, dando vida a una experiencia que se repetirá mañana.
En lo que respecta a su concierto del sábado, diremos que acompañado por sus músicos de cabecera, el pequeño gran Barnatán demostró el porqué de su regreso a Burlata por tercera vez en menos de un año, tras triunfar en noviembre pasado y en julio en Black Rose: cosa de la elevada pureza del rhythm and blues, por él facturado; de cómo hilvanó a sus sones notas y compases, dando como resultado unas interpretaciones elegantemente rockerizadas y de muy elevado octanaje. Unas composiciones de hechuras similares a las que ofreció en formato acústico la mañana del domingo, protagonizando en el parque Uranga tras el precipitado final de la noche de dicho sábado una animada sesión vermouth. Precipitado final también para él pese a que actuara cerca de una hora, viéndose abocado como se vio a abandonar el escenario una vez que sobre la medianoche comenzara a llover.
Una hora después de que dicha borrasca amainara (telonera dicha lluvia de la que estaba por llegar), con la amenaza de nuevas precipitaciones cual espada de Damocles sobre los presentes, subió al escenario la banda de acompañamiento de Boney Fields, la Baking Blues Band, formación que prácticamente no tuvo tiempo de nada: para saludar diciendo “Que Dios nos ampare, Burlada” –puesta la vista en el cielo-, brindar un par de temas… y buscar refugio a la vista del comienzo del aguacero. De la desbandada general. En fin. A ver si se asienta la meteorología y este fin de semana no se aguan los conciertos.


‘Tótum revolútum’

Conciertos de Paúl San Martín, Fernando Beíztegui, Big Yuyu Band y James Amstrong

Fecha: viernes, 8 de agosto.
Lugar: casa de cultura de Burlata.
Incidencias: 3ª jornada de la 8ª edición del Burlada Blues Festival (B. B. F.); cerca de 5 horas de música en directo. Asistencia muy buena.

Contra todo pronóstico, las cosas vinieron torcidas desde el principio dicho viernes, comenzando porque, pese a las oscuras previsiones meteorológicas, ni lluvias ni tormentas hicieran amago de presencia, quedando condenado el blues a sonar a cubierto; pasando por una cierta sensación de caos que, sin que se sepa por qué, acompañó al desarrollo de la velada, (hubo momentos en los que no se sabía quién o quiénes estaban tocando ni por qué) y concluyendo con el sonido que acompañó a los artistas hasta la 1.00, muy opaco y apagado. Incidiendo para terminar esta primera valoración en la falta de sonido –más bien- que deslució los pases de Paúl San Martín, al piano; Fernando Beíztegui, a la guitarra (en acústico ambos, ¿a quién se le ocurrió la idea de arrancar así, siendo viernes y derrochando ganas de fiesta el personal?) y de la Big Yuyu Band, banda que compareció en formato trío (pese a estar anunciada como más numerosa; con teclados y ‘potente sección de metales’), y que ofreció dos pases: uno, de 1 hora, ellos solos, y un segundo como backing band de James Amstrong, sesión que se alargó desmesuradamente. Hasta las 4.00 horas.
La noche arrancó con sorpresa; con la comparecencia en solitario del donostiarra no anunciado Paúl San Martín, quien durante ½ hora demostró que con el piano también se puede tocar  blues. Genuino y de contrastado regusto, poniendo a bailar sus dedos las teclas del piano haciendo gala de pasión y maestría: lo mismo que hicieron a continuación los dedos del granadino Fernando Beíztegui con las cuerdas de su guitarra, completando 20 minutos en solitario recibidos por el público con cierta división de opiniones pese a los aplausos. Quedando flotando en el ambiente la sensación de que nadie sabía concretamente qué estaba pasando. Ni qué iba a pasar. Por ejemplo, si Beíztegui, quien protagonizara el jueves una actuación no prevista en el Ostarte y la kalejira por el carril blues dicho viernes, iba a tocar posteriormente o no en eléctrico junto con la banda de respaldo, no quedando disipadas las dudas hasta bien entrada la actuación de la Big Yuyu Band. Hasta que, varios temas después de que empezaran, comprobásemos por la vía de los hechos que los citados estaban ofreciendo  un concierto propio. Y así lo hicieron durante cerca de 1 hora, bajo un sonido, las cosas como fueron, pobre de solemnidad. Triste hasta decir basta. Y no por culpa del equipo de la sala ni de los técnicos: cosa de que se presentaran sin backline –más bien-, para desesperación de la organización.
Finalmente, para sorpresa de todos, una vez concluido su pase retornaron al escenario, respaldando junto con el pianista que actuó en primer lugar al californiano James Amstrong. Y de manos de la voz y la guitarra del veterano bluesman diremos que se enderezó la noche. Y el sonido –curiosamente-, con su guitarra, con voz y brillo propio, poniendo luz a la oscuridad. Iluminando el último tramo de la jornada con el brillo de unas canciones que, de regusto genuinamente sureño, cautivaron totalmente a los presentes, quedando el respetable más que resarcido tras su concierto; tras una actuación de ¡3! horas de duración...



Derrochando altos vuelos y nivel

Conciertos de Tonky Blues Band y A Contra Blues

Fecha: sábado 9 de agosto.
Lugar: casa de cultura de Burlata.
Incidencias: 4ª jornada de la 8ª edición del Burlada Blues Festival (B. B. F.); asistencia buena. Más de 3 horas de música en directo.

Finalmente La Tonky Blues Band y los A Contra Blues dieron la de cal el sábado, poniendo un brillante broche final a la actual edición del B. B. F; ciclo desarrollado de forma un tanto accidentada en general por causa de las amenazas y las previsiones meteorológicas –principalmente-, no saliendo las cosas totalmente a pedir de boca salvo en esta última jornada: obviando, claro está, que los músicos, por si acaso, se viesen abocados a tocar por segundo día bajo techo.
Con ¾ de hora de retraso sobre el horario previsto, la música se hizo blues de manos de los aclamados y reconocidos Tonky Blues Band, cuarteto con 25 años de historia a sus espaldas que, liderado por el referencial Tonky de la Peña, hizo que los presentes disfrutasen de la noche desde el principio. Desenfadadamente. Y vaya que si gozaron, haciendo suyas las melodías de cuantas composiciones sonaron durante la hora y ¼ de concierto; durante los 75 minutos de una actuación que giró todo el tiempo alrededor del mejor rhythm and blues, rindiendo total pleitesía al sonido de Chicago. ¿Aspectos a destacar? La presentación y ejecución del repertorio, luciendo las composiciones perfectamente engarzadas, con la banda ejerciendo de perfecta locomotora a la hora de sacarlas adelante; tirando de las mismas con solvente poderío.
Y así, con igualmente con contrastada fuerza sobre el escenario, lucieron igualmente los A Contra Blues, una de las sorpresas de la noche y, si se nos apura, del festival. Ganadores de la 4º edición del European Blues Challenge, celebrado en Riga, Letonia, los catalanes con cantante gasteiztarra al frente hicieron lo que quisieron durante cerca de las 2 horas en las que fueron los amos de las tablas, brindando un concierto, dejando entrever una concepción del blues tan heterodoxa y rupturista como sugerente; comenzando y terminando por las sendas del swing y el rockabilly, resultando su propuesta de lo más atractiva para los asistentes. 

El concierto de A Contra Blues, viento a favor a toda vela, alternó interpretaciones de temas propios y versiones, destacando por encima de todo la voz del vocalista. Mostrando a las claras todo el tiempo dicho músico, también guitarrista, una capacidad poco menos que innata para cantar lo que quisiera. Incluso para hacer una versión de un tema como En el lago, de Triana, tan complicado –se supone- para una banda de un estilo tan definido como el blues, dando lugar dicho acto de valentía a uno de los momentos más iconoclastas de la noche: de una actuación marcada por el valor –en todos los sentidos- de los músicos y por los sonidos de un blues, llegados a este punto, riquísimo en todo tipo matices: incluso tintados de aires flamencos y psicodélicos, como acabamos de contar. ¿Valientes los músicos, hemos dicho? Sí, toda vez que hay que serlo para acudir a festivales como este con un repertorio como el suyo, siendo el blues  tan cerrado y poco dado a innovaciones como es. Pero ellos, inasequibles a todo -pongámoslo en negro sobre blanco-, osaron salirse del camino y triunfaron, damos fe. Al igual que sus compañeros de cartel dicho sábado. ¿Cómo? derrochando altos vuelos y nivel.

4/8/14

criticARTE VERANO 2014: LA TRIBU OBEMBE, STEVE SMYTH Y LOS ZIGARROS, PARA EMPEZAR

Mucho más que una banda de versiones

Concierto de La Tribu Obembe


Fecha: jueves, 31 de julio.
Lugar: terraza del Caballo Blanco, Iruñea.
Intérpretes: La Tribu Obembe, banda integrada por la Vieja pícara tía Ganga, a la voz, Oblongo, al bajo, Yogurtu, a la guitarra, Reverendo O'Hara, a la guitarra y a los coros, y Sir Archibald Bradley, a la batería y a los coros.
Incidencias: concierto enmarcado en el ciclo estival organizado por el Mesón del Caballo Blanco. 1 Hora y 50 minutos de duración. Público participativo que protagonizó una buenísima asistencia.


A la hora de hablar de su repertorio, La Tribu Obembe dice que se compone “de versiones muy poco comunes de temas muy conocidos”. Pero creemos que no es así. Que las apariencias engañan, toda vez que lo suyo trasciende a lo que popularmente se entiende por ello. Por versiones. Y por grupo ‘de versiones’. Y es que lo que esta peculiar tribu demostró desde el escenario fue algo bien distinto; ser una banda surgida con otro fin, más allá de versionar: con el de experimentar con repertorios ajenos… pero sin intentar apropiárselos sin más. Con el de jugar con canciones, si bien, de otros, pero buscando otra cosa: tratar de hacerlas suyas… Conjugando para ello con insultante naturalidad ingredientes líricos y musicales de composiciones de procedencias totalmente dispares: letras de Mecano, por ejemplo, con música de hits de Guns N´ Roses o Iron Maiden, logrando como resultado jugos sonoros de sabor sensacional.
Así pues, eso hizo La Tribu Obembe, dejando entrever –en otro orden de cosas- que, después de tener tan genial idea y dar con las canciones adecuadas, hay que estar muy capacitado para jugar con temas emblemáticos combinando letras, tempos y estilos musicales de unos y otros como lo hicieron, con la soltura del prestidigitador. Y a fe que lo lograron, dejando a los presentes plenamente satisfechos.

En un ambiente presidido por la expectación y la complicidad, la actuación arrancó con el tema Mi gran noche de Raphael, magistralmente tintado de vetas hard, sonando pronto un primer hit por sorprendentes nuevos derroteros: Todos mirando, de Barricada, brindado en clave de tango. A partir de dicho punto, perfectamente propulsada la banda por el hacer del cantante, su versatilidad creció y creció, deparando ‘reconversiones’ musicales –si se nos permite- como, entre otras, las reinvenciones del Still loving you de Scorpions (a ritmo de merengue), Hijos de Caín, de Barón Rojo, en clave de salsa, o la protagonizada en carne musical propia por el We are the Chammpions de Queen, reconvertido en un charlestón. Y todo ello, además, dando lugar en algunos temas a momentos lindantes con la parodia, aliñados por el regusto característico del hacer de grandes como Manolo Kabezabolo, como lo dieron a entender en la recta final las adaptaciones brindadas de hits de Rocío Durcal, Los Pecos o Rocío Jurado, sin huella alguna en su esencia de aires vintage o de revival.
¿El momentazo a destacar, llegados a este punto? Como colofón de las originales fusiones de músicas y letras que dieron lugar a las interpretaciones más celebradas de la velada, la mezcla en perfecto maridaje de la letra del Hoy no me puedo levantar, de Mecano, con la música del Sweet child of mine de Guns and Roses, teniendo el resultado final todos los boletos para convertirse en un clásico.
Así `pues, de esta guisa pasó por el Caballo Blanco La Tribu Obembe: refundiendo cual excelsa materia prima grandes éxitos de otros en beneficio ¿propio? No, de todos: del público en general, a juzgar los aplausos cosechados. Así pasó la presente tribu, grupo para el que esta actuación debería representar un antes y un después. De lo mejor en todos los sentidos que hemos visto en este marco.

Libre como el viento, valiente como el rock

Concierto de Steve Smyth


Fecha: jueves, 24 de julio.
Lugar: terraza del Caballo Blanco, Iruñea.
Intérpretes: Steve Smyth, a la guitarra y a la voz.
Incidencias: concierto enmarcado en el ciclo estival organizado por el Mesón del Caballo Blanco. 1 Hora y 15 minutos de duración, Buenísima asistencia, público dispar que disfrutó de la temperatura ambiente y de la actuación.

Procedente de la Costa Sur de New South Wales, Australia, e inmerso en un inmenso tour por el Estado con línea de Meta en el Low Cost Festival de Benidorm (su actuación en dicho marco estaba prevista para ayer domingo), Steve Smyth se dejó ver y oír sobradamente en la terraza del Caballo Blanco, apoyado únicamente en su guitarra y recurriendo –básicamente- a los temas de Release, único trabajo largo con que cuenta.
Con tracción propia su propuesta pese a verse abocado a defenderla en solitario, el australiano derrochó aires rockeros de esencia bluesera tintada de pinceladas de folk ameruicano; un hecho musical realmente sui géneris, de timbre y sonido genuinos y difícil de clasificar, resultante de enredar y enredar en aras de amasar su propia argamasa sonora: intensa y con latido propio para unos y más o menos densa o incluso excesivamente pantanosa por momentos para otros. ¿El resultado, así las cosas? Denotando las canciones cierto clasicismo de fondo, catártico para los espíritus especialmente receptivos y más bien brumoso para el gran público. Para aquellos que tal vez se acercaron al lugar arrastrados por la bonanza meteorológica y la posibilidad del disfrute de la música en directo. De música al aire libre en una tarde de verano, más que atraídos por la del impulsivo Steve: trotamundos del rock que con su comparecencia con la única compañía de su guitarra dio toda una lección de libertad, valentía y seguridad a la hora de enfrentarse a su actuación.
A defender y definir a un tiempo en directo una propuesta musical que, presidida siempre por su actitud y la sobresaliente majestuosidad y potencia de su voz, con guiños a las raíces de grandes como Tom Waits o Jeff Buckley, lució realmente personal dicha tarde noche; revelando polivalencias y hasta ambivalencias a la hora de hurgar en su naturaleza (esto es, de adentrarse en los vericuetos sonoros de algunos de los temas) y riqueza a la hora de hablar de tonalidades y volúmenes. Incluso distintos estados de ánimo, siendo testigos como fuimos de cómo gracias al hacer de Steve cobraron vida las canciones. Unas composiciones que se manifestaron ya de modo estridente, incluso echadas hacia delante sin piedad, ya de forma más melódica, como si de desinfectar los arañazos causados previamente a los presentes se tratara: a un público que, a tenor de lo comentado líneas más arriba, valoró el espectáculo presenciado con cierta división de opiniones. A su libre albedrío Steve Smyth todo el tiempo, todo un descubrimiento tal vez para la sección realmente melómana del personal.

Para fumadores y no fumadores

Concierto de Los Zigarros

Fecha: jueves, 17 de julio.
Lugar: terraza del Caballo Blanco, Iruñea.
Intérpretes: Los Zigarros, banda integrada por Ovidi Tormo, ala guitarra y a la voz, Álvaro Tormo, a la guitarra, Nacho Tamarit, al bajo, y Adrián Rives, a la batería. 
Incidencias: concierto enmarcado en el ciclo estival organizado por el Mesón del Caballo Blanco. 1 Hora y 15 minutos de duración, bises aparte. Buenísima asistencia.

Inaugurada a mediados del pasado junio, la temporada de conciertos del Caballo Blanco quedó relanzada de la mejor de las maneras posibles de manos de los valencianos Los Zigarros, quienes, en una jornada marcada por la bonanza meteorológica, dieron la campanada por todo lo alto, protagonizando una verdadera tarde de rock & roll. Un concierto de rock genuino que transcurrió todo el tiempo dentro de los parámetros del género más característicos. Sorprendiendo con un concepto tan básico como echado para adelante de lo que debe ser un concierto de este tipo, los citados prendieron fuego a su paquete de canciones sin zarandajas ni vacilaciones, comenzando a compartirlo con los presentes con el tema No obstante lo cual; mostrando ADN y credenciales sonoras con una composición a la que siguieron otras dos de su único CD: una de ellas la titulada Antes de los muertos, adornada por punteos de lo más evocadores. De irresistible magnetismo propio. A continuación la marcha que imprimió la banda en este arranque cambió momentáneamente de color de manos de la interpretación de tres versiones (una de ellas, American girl, de Tom Petty), para seguir la actuación por su sitio -acto seguido- con temas de factura propia tan celebrados como Voy a bailar encima de ti, Como un puñal o Cayendo por el agujero. Y todo ello, ingentes caladas de gusto y pasión a la hora de tocar de por medio, sin pasar por alto la noticia triste del día desde el prisma musical, el fallecimiento de Johnny Winter, artista al que dedicaron un sentido y memorable blues. ¿Otras composiciones a destacar? Camino del final, con el público llevándoles prácticamente en volandas, Hablar, hablar, hablar, o Dispárame, última antes de los bises: a la vista del calor reinante (en todos los sentidos) y de que todavía no había anochecido, imprescindibles los mismos dicha tarde noche. En plena ascensión del puerto, camino necesariamente de la cima; no sabemos de qué altura la misma pero lo dicho, de hacer cumbre tras las rampas de diferentes pendientes que llevan recorridas: unas 80 desde que viese la luz su primer CD; esto es, tantas como los conciertos dados, Los Zigarros pusieron banda sonora a la veraniega tarde de verano del pasado jueves; rompiendo el hielo tras el impasse propio de estas fechas. Quebrando la tradicional sequía musical postsanferminera. Y lo hicieron impartiendo toda una clase de tocar rock sin estridencias supletorias ni innecesarios ornatos. De rock & roll tocado con verdadera clase, facturado con una energía que, generando más y más energía, retroalimentó, y de qué manera, la fuerza inherente a las canciones, engrandeciéndolas totalmente en directo; y así lo entendieron los presentes, un público de diferentes edades que, ávido de sol y de música en directo, tras abarrotar la explanada del Caballo Blanco, aplaudió con fuerza en diferentes momentos de la velada. Y los próximos jueves de julio, los días 24 y 31, Stephen Smyth y la Tribu Obembe en este escenario. Andaremos por allí.

16/7/14

UNOS SANFERMINES MUNDIALES: HE AQUÍ NUESTRA VALORACIÓN DE LOS SANFERMINES 2014



MARCADOS POR LA AUSENCIA DE PRIMERÍSIMOS ESPADAS, EN LOS CONCIERTOS HAN PINTADO OROS, BASTOS Y COPAS


De manos de la pronta eliminación de la selección de Vicente del Bosque de los Mundiales, el ambiente vivido alrededor de los diferentes escenarios ha sido mundial;  excepcional, sin broncas de origen político-futbolístico, al contrario de lo que sucediera 4 años atrás. Así pues, marcado por los Bastos –desde el prisma meteorológico- y botellón mediante, condicionado por las Copas, podemos decir que ha sido de Oro el ambiente en los conciertos. Netamente sanferminero, imponiéndose el rojo propio de las fiestas al rojo de La Roja, tan anhelado seguramente por la casta más retorcida en aras de tratar de sacar réditos políticos enfrentando al personal. De teñir a cualquier precio la plaza del Castillo –por ejemplo-, de desteñidas tonalidades rojigualdas. Pero por fortuna para todos, la cosa salió mal y tuvimos la fiesta en paz, triunfando en lo que a nosotros atañe, y cómo, la música en directo.

Yendo con el balance de estos 9 días festivos, diremos que lo que de manos de la habitual transubstanciación sanferminera de la ciudad ha pintado en ellos han sido Copas, Oros y Bastos, tal y como ya hemos apuntado. Como si la capital hubiese mutado en una suerte de baraja. Una ciudad, esta, cuya doble denominación y polarización ha quedado estos Sanfermines claramente reflejada en las dos formas de entender la fiesta puestas sobre la mesa en el Parque de la Runa; plasmadas a la perfección en los recintos de las barracas y Gora Iruñea!, tan cercanos y lejanos a un tiempo. Perfecto reflejo de las dos ciudades en una encerradas en nuestra Pamplona – Iruñea.

Cosa de nuestra peculiar ‘cultura’, idiosincrasia o forma de entender la diversión, al hablar de ambiente sanferminero diremos que el mismo, durante los conciertos, ha venido marcado por las Copas. Por su ingesta poco menos que a granel, habiendo llamado un año más la atención la práctica del botellón. La del desmesurado consumo de alcoholes y la desmesurada tolerancia por parte de las Autoridades de una práctica  por ley ilegal, más preocupadas como parecen por el cumplimiento de otra ley. La de símbolos. Por buscar Ikurriñas por tierra, subsuelo y aire. Y que nadie justifique el botellón aludiendo a los precios de los bares, no reparando en los graves perjuicios que ocasiona. Y no solo a la hostelería, sino a la convivencia ciudadana, a la salud de sus devotos y a la salubridad general: y que aún menos lo justifiquen quienes se gastan incluso lo que no tienen en el consumo añadido de substancias ilegales. Para terminar este apartado, diremos que el único enclave que no hemos visto perjudicado por dicho mal y sus consecuencias (hemos visto incluso gente orinando en el perímetro vallado del quiosco de la plaza del Castillo, para desesperación de los técnicos de sonido) ha sido el del Jai Gune de Gora Iruñea!: espacio especialmente limpio y libre de lateros y ocasionales buscavidas.  

Copas adláteres aparte, lo que ha brillado sobre los escenarios ha sido el Oro, a tenor de los conciertos presenciados. Oro de muchos quilates como el derivado de las actuaciones si no de primeros espadas, sí de artistas de cualquier orden y, salvo en el Jai  Gune (aunque también algunos días) de medias de edad alta. Así pues, muy bien las diferentes actuaciones, congregando ingentes cantidades de personas. ¿Aspectos a mejorar? El sonido de Los Fueros, enclave en el que, a tenor del manifiesto botellón y de la instalación de barras adicionales, no estaría de más asimismo la de unos baños supletorios, viéndose noche a noche totalmente desbordados los del pasadizo subterráneo.

Los Bastos, evidentemente, quedan para la meteorología, a la vista de cómo ha castigado el cielo. De los rejones inflingidos a las noches, lo cuál no quiere decir que no hayan pintado Bastos en otros órdenes relacionados con la Fiesta. Por ejemplo… En el tratamiento dado por algunos Medios al recinto de Gora Iruñea, negándole el espacio, el pan y la sal: lo cual, por cierto, es bueno. Pinta bonito. Y por partida doble, dando a entender a los ciudadanos con tal silenciamiento que todo ha ido a pedir de boca. Y es que en caso contrario, en el de que hubiese tenido lugar el más mínimo incidente, el mismo hubiese sido portada. Así pues bravo por tal silenciamiento. El que calla, otorga. Y han callado. Parafraseando el dicho popular, Callan, luego cabalgamos. Lo hemos hecho de la mejor forma posible los presentes Sanfermines, buenísima señal. En 2015, más.


15/7/14

TERMINARON LOS SANFERMINES 2014: HE AQUÍ MIS CRÍTICAS DE CONCIERTOS PUBLICADAS EN DIARIO DE NOTICIAS

Creyendo en el rock & roll
Concierto de Loquillo

Fecha: domingo 6 de Julio.
Lugar: Plaza de Los Fueros, Iruñea.
Incidencias: 1ª actuación del ciclo Plaza de los Fueros 2014. Hora y ½  de duración, bises incluidos; muy buena asistencia, público heterogéneo que se mostró participativo.

En desigual lucha contra los elementos (meteorológicos), envite del que finalmente salió mejor que bien parado, Loquillo prendió con su rock & roll actitud la mecha de la programación de Los Fueros, ofreciendo un memorable concierto. Una actuación que, en el sentido literal de la palabra (a las 23.30 horas los termómetros marcaban 13 grados) calentó los ánimos de los miles de personas que allí se congregaron, un público que, claro está, fue vibrando más y más conforme fueron sonando los imperecederos hits: El rompeolas (primero en hacerlo, pasadas las 0.30 horas); Carne para Linda (cantada por el Loco desde el foso cara a cara a las primeras filas) La mataré o El ritmo del garaje: cosa del paso del tiempo, con guiño generacional incluido en su letra. Dedicada a las hijas en vez de a las madres. “Tu hija no lo dice, pero me mira mal…” -que tuvo a bien cantar-, dando a entender que, además de cambiar, el tiempo pasa que es una barbaridad.
Con la lluvia dando una tregua temporal (a partir de las 00.45 volvió a hacer acto de presencia, pero ya era tarde para aguar el concierto), ante un gentío ávido de fiesta, la banda abrió compuertas con Rock and roll actitud, comenzando a hacer caudal con temas como Línea clara o Sol, de sonoridad genuina, perfectamente orientada a cómo ha de lucir en el presente siglo. Exquisitamente cuidada por el concurso a las 6 cuerdas de tres grandes guitarristas como Jaime Stinus, Igor Paskual y Josu García, tan echados para delante y descarados como elegantes a la hora de tocar.
Apoyándose en un repertorio de lo más equilibrado, tan representativo del presente como del pasado (indiscutible punto de apoyo los tiempos pretéritos para entender su actual devenir, razón por la que han de ser visitados) el rockero de imponente planta dio en todo momento la sensación de estar disfrutando del concierto. De sentir de primerísima mano el cosquilleo de composiciones como Memoria de jóvenes airados, Cruzando el paraíso o El hombre de negro, con la que reivindicó el color de su vestimenta, pañuelico asomando por el bolsillo superior de su gabán –en un primer momento- finalmente anudado al cuello; y lo hizo mostrándose desenfadado, cómplice  o especialmente conmovido, y en determinados momentos, contemplando con satisfacción su obra desde el fondo del escenario. De manos del buenísimo hacer de su banda, la razón de que siga creyendo en el rock & roll, protagonizando una imagen que se repetiría mucho a lo largo de la velada.

¿Más temas a destacar? Tras reivindicarse como lo hizo ante su público y lo más importante, ante el gran público y en un marco como este, la plaza pública más importante de los Sanfermines, los imprescindibles Rock and roll star y Cadillac solitario, brindados en unos bises que incluyeron además el hit de Burning Qué hace una chica como tú en un sitio como este, dejando flotando en el ambiente la siguiente sensación: que Loquillo, portador desde su serena madurez de la chulería inherente al género; el chico de la calle que hace más de tres décadas comenzara a cantar su canción, sigue teniendo su banda de rock & roll.


Kepa y sus ‘sorginak’ de la guarda

Concierto de Kepa Junkera


Fecha: lunes, 7 de Julio.
Lugar: recinto del Nafarroa Oinez, Taconera, Iruñea.
Incidencias: 2º actuación de las programadas en este marco. Hora y ¼  de duración, bises aparte; muy buena asistencia, público de ambos sexos y diferentes edades  que disfrutó de la actuación.

En estado de buena esperanza desde los prismas creativo y artístico. Mostrando lo que actualmente se trae entre manos, un nuevo proyecto a día de hoy, a tenor de lo visto, en avanzadísimo estado de gestación; no en vano el artista tiene previsto salir de cuentas para el próximo otoño. Así pues he aquí el argumento que tras ocho años de ausencia  trajo al carismático trikitrilari de Bilbo a Sanfermines: la puesta de largo del espectáculo Kepa Junkera & Sorginak. Y damos fe de que su propuesta satisfizo a los presentes, encandilando a un público que abarrotó totalmente el recinto. Haciéndolo hasta el punto de que en ocasiones quedara mermada la visibilidad de cuanto ocurría sobre el pequeño escenario. Por cierto, poco que ver sus prestaciones y dimensiones con las de los instalados en otros puntos de la ciudad.
En una nueva noche si bien, fresca, pero más apacible que la de la víspera (sin amenaza de lluvia alguna, siendo los únicos aires llamados a concurso los musicales), con Junquera y su séquito femenino sentados, dispuestos en abierto semicírculo sobre el tablado, del show diremos que pivotó todo el tiempo alrededor de la triki del músico de Rekalde, perfectamente respaldado por 7 jóvenes sorginak que, más allá de cantar y bailar –en algunos casos-, también hicieron sonar cajones y otros útiles de percusión,  pertrechadas de todo tipo de panderos; en algunos casos incluso ¡cuadrados!: ¿concebidos tal vez a imagen y semejanza de los platos cuadrados de los restaurantes de diseño? –Nos preguntamos-. Instrumentos de percusión -en cualquier caso- cuyos sonidos no siempre acertaron a la hora de abrirse paso, ganando la batalla casi siempre el de la triki.
Con especial protagonismo para marchas, fandangos y distintas manifestaciones del arin-arin, las composiciones brindadas hicieron gala de marchamo propio. De atesorar la especial rúbrica sonora de la casa, luciendo como más que apropiadas para el baile: algo, lanzarse a bailar, que por falta material de espacio apenas hicieron los asistentes, viéndose obligados a disfrutarlas de un modo más pasivo: salvo en el caso de la ya legendaria Bok espok, de las últimas en sonar, conformándose con seguir el proceder de los artistas a la hora de darles forma, con el maestro de ceremonias compartiendo con generosidad la manufactura de las mismas. Y todo ello marcado por una puesta en escena realmente sencilla; totalmente ajena a artificiales atrezzos y oropeles, recayendo el protagonismo únicamente en la música.
Amante declarado de todo tipo de promiscuidades y fusiones .artísticas-; de la experimentación sonora a todos los niveles, Junquera y sus ángeles de la guarda mutados en sorginak hicieron las delicias de aficionados locales y foráneos con su actuación, dejando pequeño el recogido –o, mejor dicho, escondido- espacio reservado para la música en euskera. Kepa Junquera, una de las personificaciones por excelencia de la inquietud artística de nuestra escena: artista que, dicho sea de paso, este año conmemora sus primeros 35 años de carrera. En plena forma en la Taconera el día grande de las fiestas.


Policromía en rojo fiesta
Concierto de Fangoria

Fecha: martes, 8 de Julio.
Lugar: Plaza de Los Fueros, Iruñea.
Incidencias: 3ª actuación del ciclo plaza de los Fueros 2014; lleno, varios miles de personas que coparon tanto el redondel como los jardines que rodean la plaza. Hora y media de duración, bises incluidos.

La omnipresente & latente estos Sanfermines amenaza de lluvia, materializada a partir de las 00.45 mediante un desagradable xirimiri, no aguó el concierto de Fangoria, formación comandada por los legendarios Olvido Gara y Nacho Canut cuya propuesta musical ni defraudó a sus fans, quienes se hicieron fuertes en la plaza con suficiente antelación, ni terminó de seducir al grueso de cuantos se dieron cita: un público que, atraído por la curiosidad y por el tirón mediático del personaje, tal vez se arrimó a Los Fueros pensando en escuchar un repertorio más… ¿antiguo? No, toda vez que el mismo también albergó temas viejos de Fangoria, como Absolutamente u Hombres. Un repertorio construido sobre grandes éxitos de Alaska extraídos de épocas anteriores a su actual banda, como si la actuación hubiese sido pensada como un homenaje a la carrera de la artista. Pero para decepción de muchos, pese a puntuales y necesarias concesiones al pasado, no fue así, topándose algunos de frente con canciones nuevas (para ellos) y con un  grupo vivo, más que con una banda tributo a su vocalista.
En una noche presidida por la expectación (a la vista del gentío congregado, curiosa la organización del habitual ejército de lateros, a brazo partido y pleno rendimiento), la sesión de electro pop al rojo que quiso ser el concierto arrancó con No sé qué me das, prosiguiendo la policromática sesión con temas más o menos de estreno.
Luciendo un vestido rojo pasión –que más tarde cambiaría por uno negro-,  perfectamente escoltada en todo momento por los bailarines del ballet New Fantasía, Alaska encadenó las canciones a ritmo trepidante, ofreciendo un espectáculo brillante. Pese a que su puesta en escena fuese más comedida que la ofrecida aquí en Sanfermines de 2010, dando vida a un show en el que además de su inconfundible estrella, brillaron con luz propia las coreografías esgrimidas por el incansable cuerpo de baile: un ballet integrado por cuatro personas que también tuvo sus minutos dorados, levantando la noche y alborotando por vez primera totalmente la plaza cuando, en el seno de un medley, ofrecieron el hit Bailando, cantado por una de las bailarinas: encendiendo una plaza que hasta dicho momento solo se había alterado con la interpretación de Perlas ensangrentadas, bien pasada la media hora de actuación.
Llegados a dicho punto, a una con la del ya citado xirimiri, más que la recta final del concierto llegó el sprint camino de su conclusión, materializada con la inclusión de hits más o menos imprescindibles como Dramas y comedias o verdaderamente obligados,  como A quién le importa o Mil campanas, con el que se despidieron definitivamente.
Con el que se marcharon dejando atrás los Sanfermines con algo de pena –seguramente, toda vez que su espectáculo está concebido para relucir bajo el calor de las noches del verano- mas, eso sí, con mucha gloria, saliendo airosos pese a la incidencia meteorológica: a estas alturas de la fiesta, no sabemos si coyuntural o estructural la misma. A ver qué pinta en los cielos mañana, seguro que oros en los escenarios. Esperemos que no sean bastos. 


Llevarse al público de calle
Concierto de Calle 13

Fecha: miércoles 9 de Julio.
Lugar: Plaza de Los Fueros, Iruñea.
Incidencias: 4ª actuación del ciclo Plaza de los Fueros 2014; muy buena asistencia, plaza a reventar. Público mayoritariamente joven y de ambos sexos que se mostró entregado.

La cuarta (actuación) de Feria hizo las delicias de cuantos se citaron en Los Fueros, metiéndose los portorriqueños Calle 13 a los miles y miles de personas en el bolsillo: un público plurinacional y transatlántico –en significativo número- que para las 23.30 ya había copado tanto el perímetro circundante, donde no cabía un alfiler, como el redondel propiamente dicho.
Tras una nueva jornada de que sí, que no; de no saber si iba a caer o no un chaparrón (afortunadamente la margarita dijo No), ávida la ciudadanía de ganas de disfrutar y de  paz meteorológica, la fiesta comenzó con la irrupción de los ¡11! componentes del grupo en el escenario: sobre un entarimado con profusa presencia de útiles de percusión,  presidido el mismo por sendos sets de batería y, valga la redundancia, percusiones,   instrumental llamado a sostener el hecho musical llamado a ser levantado por guitarras, bajo, teclados, melódica, acordeón, djembes y una sección de vientos integrada por trompeta, trombón y saxo.
Ya metidos en harina, Calle 13 construyeron su edificio sonoro sobre unos cimientos erigidos en torno a un reggae & ragga de inequívoco sabor latino. Sobre un sostén de rap – fusion convenientemente rockerizado y aliñado por toques de bossa nova, merengue, cumbia, candombe y salsa –especias más especiales aparte-, todo ello al servicio de las voces de los vocalistas: denominado Residente el varón, auténtico maestro de ceremonias y todo un ciclón a la hora de arengar a los presentes, y PG -13 la chica, hermana del citado. Y hermanos ambos –dicho sea de paso- del guitarrista, teclista y director musical del grupo, conocido como Visitante.
El concierto arrancó con Fiesta de locos, perfecta tarjeta de presentación para ponerle banda sonora a la noche, y prosiguió con dos verdaderos hits, Baile de los pobres y El aguante, antes de despachar éxitos como No hay nadie como tú, Cumbia de los aburridos, La vuelta al mundo (dedicada a todos los emigrantes del mundo) o La perla, ofrecida camino del final: unas composiciones portadoras de letras de positivos y clarividentes contenidos que resultaron del agrado del gentío Y vaya que si el público se  identificó con ellas, coreándolas con desenfado sin dejar en ningún momento de bailar. Haciendo suyo el lírico latido de unos temas que en ocasiones, más que enlazados, se sucedieron conformando popurrís, tal vez tratando de mostrar el grupo el mayor número posible de canciones en esta su entrada triunfal en Iruñea: su presentación en auténtico loor de multitudes en la ciudad.
¿La pena? Al igual que ocurriera la víspera en el concierto de Fangoria, que el volumen se quedara corto, faltando ‘chicha’ del set de sonorización para atrás –a todas luces-… y sobrando luz. Iluminación en la plaza, algo que nos llevó a preguntarnos lo siguiente: si no la de todas las farolas, a ver si no sería posible prescindir siquiera de la luz de las mayores. En un marco como este y yendo a lo que se va, a disfrutar del embrujo de la música en directo, meter más sonido y restar alumbrado público sería una muy buena noticia para el público en general.


Música para calmar la fiesta
Concierto de Jorge Pardo Trío y Javier Colina

Fecha: jueves 10 de Julio.
Lugar: Paseo de Sarasate, Iruñea.
Incidencias: 3ª cita del ciclo Jazz Fermín 2014; muy buena asistencia, aforo completo. Público de edades maduras y ambos sexos que disfrutó de la velada.

Tras las actuaciones de Jerry González & el Comando de la Clave (día 8) y Kenny Blues Bass Wayne & Bob Stroger. –el 9-, el jueves 10 llevó hasta el pequeño escenario  de Sarasate a Jorge Pardo, Josemi Carmona y José Manuel Ruiz Bandolero, músicos de primer orden que, sobre el tronco musical tejido por otro que tal, Javier Colina, deleitaron al público con su actuación: con una actuación tan iconoclasta como sensacional, concebida para los paladares –auditivos-  más exigentes y exquisitos.
Frente a un público que comenzó a llegar a una con el final de los fuegos y que completó el espacio de las sillas, Pardo (flauta travesera y saxo), Carmona –a la guitarra española-, Bandolero, percusiones, y Colina, quien compareció junto a la mejor de las compañías posibles para este menester, la de su contrabajo, hicieron las delicias de todos con las piezas ofrecidas, calmando con sus excelsos desarrollos musicales  momentáneamente la fiesta: en resumidas cuentas, tal y como se dice de la música, amansando el cuarteto al menos durante cerca de hora y media a la fiera representada por los actuales Sanfermines. Aportando cordura al espíritu indomable de las fiestas, desatado el día 6 a las 12 del mediodía y a su libre albedrío por calles y plazas hasta la medianoche del 14. Del cada vez más cercano último día.
Llegados a este punto, ¿cómo lograron su propósito? Derrochando arte, gusto y mimo a raudales: y así lo entendieron los presentes, un público tranquilo a la hora de seguir las evoluciones de los músicos y verdaderamente apasionado a la hora de premiarles, brotando de sus almas con espontánea fuerza los olés y los aplausos. Y todo ello en un marco de tanto abolengo como el del paseo de Sarasate, novedoso enclave para una programación, Jazz Fermín, que en los presentes Sanfermines ha cumplido 18 años. Para un ciclo musical que, llamado a terminar ayer viernes con la presencia de Janice Harrington Quintet, hace muchos años que se hizo mayor de edad.
Sobre la música ofrecida diremos que el póker de ases citado sobre el escenario coqueteó indisimuladamente por riberas del jazz y del flamenco: aliñado tan cautivador maridaje con toques latinos y connotaciones propias del rock progresivo andaluz de los 70, vadeando por alegrías –preferentemente- dichas aguas los cuatro a la perfección. Y es que así se mostraron a la hora de adornar la esencia flamenca y jazzística de los temas, como peces en agua, destapando con profusión el tarro de las mismas y sacando el mayor partido posible a sus instrumentos en aras de lograr su objetivo, gustarse a sí mismos y gustar a los demás.
¿La prueba de que lo lograron? Las escasas rotaciones protagonizadas por los sentados en las sillas, verdadero indicador en conciertos como este, de carácter gratuito y al aire libre, de si el público lo pasa bien o no. Del nivel de satisfacción del respetable, pues en caso de que no se alcance el objetivo, de que no disfrute el personal, ya sabemos qué pasa, que el tránsito de personas no se puede evitar. El pasado jueves, fuera de las inevitables excepciones, apenas tuvo lugar.

Mescalina ‘mon amour’

Concierto de Los Rebeldes


Fecha: viernes 11 de julio.
Lugar: Plaza del Castillo, Iruñea.
Incidencias: 6ª actuación de las programadas con motivo de los Sanfermines 2014. Hora y ½  de duración, bises incluidos. Muy buena asistencia, público altamente  participativo.

Los legendarios Rebeldes agarraron la noche del viernes el toro por los cuernos y triunfaron en el corazón de la ciudad, saliendo por la puerta grande tras protagonizar, tal vez incluso superando las mejores expectativas, una señera actuación.
Comandados por ese jinete que sigue siendo Carlos Segarra (sombrero vaquero y chaqueta roja de cuero),  integrada la formación, siguiendo los cánones más clásicos del género, por baterísta, saxofonista y contrabajista, Los Rebeldes arrancaron con Mía, calentando motores el concierto sin posibilidad de vuelta atrás apoyándose en los de su célebre Harley 66, antes de quedar Colgados en la carretera camino de visitar al Español en Nueva York, cuarta parada de la velada –motos mediante, gasolineras y carretera-: de una noche que, cosa de la tregua dada por el cielo y de que era la del viernes (primera ligeramente apacible: en lo referido a meteorología bien podríamos decir que ha hecho aguas el capotico de San Fermín), hizo que se citara en la plaza un auténtico gentío: un público que, fresco y con ganas de fiesta, entre trago y trago -cosa del botellón protagonizado por muchos de los presentes- cantó y secundó en todo momento con euforia las indicaciones de Segarra, integrándose plenamente en la actuación. En un concierto que fue toda una declaración de intenciones por parte de los músicos. Un auténtico ejercicio de hacer rockabilly –como fue siempre, tintado de country, swing y boowie voogie- sacado delante de forma totalmente profesional.
Respecto a la alineación mostrada por la banda, diremos que, si bien en un principio fueron cuatro los integrantes del plantel, pronto pasaron a ser cinco; tras la interpretación de La libertad crea adición, uno de los dos únicos temas nuevos que sonaron, con la incorporación hasta el final como segundo guitarrista y ocasional vocalista de Aurelio Morata, miembro fundador del grupo y su actual manager, aportando especial poso y peso a hits como Eres especial, Mi generación (“bueno, amigos, es hora de dedicar una canción a una generación de ganadores: la nuestra”, he aquí cómo presentó Sagarra el tema, de inequívoca vocación de himno generacional) o Rebeca, antes de cerrar noche con ases de su reconocida baraja como Mediterráneo, Bajo la luz y, cómo no, Mescalina. Bueno, a tenor de la algarabía desatada, de hacerlo con una versión del celebérrimo Johnny B. Goode. 
Perfectamente acompañado por su banda de rock and roll, él también demostró tenerla, Calos Segarra reverdeció laureles en Pamplona; rocker a tiempo completo, rebelde con causa desde que en los primeros años 80 comenzara a despuntar junto con Loquillo en formaciones como Teddy, Loquillo y sus amigos o  Los Intocables, germen de los posteriores Trogloditas: backing band de El Loco hasta fechas muy recientes y el martes en la Plaza del Castillo, dos días después de que su otrora jefe de filas actuara en Los Fueros. Por cierto, ¿cosa del destino? ¿Una extraña coincidencia semejante cruce de caminos? En cualquier caso curioso el protagonismo de los tres, de Loquillo, Trogloditas y Los Rebeldes en los presentes Sanfermines. 

Incombustible e inefable Gurruchaga

Concierto de la Orquesta Mondragón


Fecha: sábado, 12 de julio.
Lugar: Plaza del Castillo, Iruñea.
Incidencias: 7ª actuación de las programadas con motivo de los Sanfermines 2014. Hora y ½  de duración, bises incluidos. Muy buena asistencia nuevamente. Público muy  participativo.

El particular circo de Javier Gurruchaga, incombustible e inefable frontman y maestro de ceremonias de la Orquesta Mondragón, encontró el mejor escenario posible en Iruñea el pasado sábado; en el mare magnum de la locura sanferminera, perfectísimo caldo de cultivo para el hacer de la histriónica formación.
Ante un público que completó nuevamente buena parte de la plaza (jerseys rojos sobre blanco poniendo la nota de color, tan imprescindibles estas fiestas como fajas y pañuelos), la velada arrancó con una introducción en vivo y en directo al más puro estilo  Blues Brothers, compareciendo a su final el ideólogo y vocalista, traje negro, sombrero y gafas de sol, foulard plateado al cuello. Con este arengando en todo momento al gentío con su característica forma de expresarse, sonó un primer tema, Garras humanas, composición a la que seguiría una primera versión, en una noche prolija y perfectamente surtida de ellas: de legendarios hits de artistas como B. B. King, The Doors, Elvis Presley, John Lennon o The Beatles, en continua alternancia con éxitos con firma propia como cuantos sonaron posteriormente: Corazón de neón, Tic tac (Mi viejo despertador), Caperucita feroz (con la protagonista de dicho título bailando desenfrenadamente sobre el tablado), Ponte la peluca o Viaje con nosotros, reina de las cadenetas en las verbenas de los años 80 pese a que dicha noche, la del sábado, no se materializara ninguna. Unas canciones las citadas que sonaron antes de que el grupo dijera adiós con Adiós, adiós –precisamente-… y, toda vez que Javier parecía estar pasándoselo en grande; disfrutando como un enano,  Lola Lola, con una presunta Lola, al igual que Caperucita en la suya, bailando a sus anchas por las tablas.
Haciéndolo la bailarina cambio de vestuario mediante –en una noche rica en ellos, el mismo Javier se cambió hasta en tres ocasiones-… y con la imprescindible compañía de una de las sensaciones de la Mondragón, ahora y siempre: la del pequeño gran Popocho, quien participó con su singularidad, gracejo y disfraces en varias de las interpretaciones, aportando la nota simpática y cómico-teatral. Contribuyendo a lo grande a transformar  el escenario en una verdadera fiesta, haciendo que el evento trascendiera de la categoría de concierto a la de show.

Maestro y modelo de showmans al frente de un grupo de verdadero predicamento y rompe y rasga desde mitades de los 70, los liderados por el hiperactivo y polifacético Gurruchaga demostrando mantener el tirón por medio de la verbena – actuación ofrecida, manteniendo el tipo todo el tiempo. Por medio del, digámoslo así, espectáculo brindado en la, en otro orden de cosas, noche de la presentación de su nuevo CD en la ciudad, Liverpool suite, grabado en homenaje a The Beatles: razón por la que incluyeron temas suyos en su repertorio; unas composiciones que, por cierto, sonaron por lindes sonoras más cercanas a las de los Stones, siendo su sonoridad en general, especialmente guitarrera y sementera, una de las tónicas de la velada. De un show con el que la Mondragón, quitándose años de encima, triunfó.


Otro modelo festivo es posible
 Conciertos de Kashbad y Berri Txarrak

Fecha: domingo, 13 de julio.
Lugar: Jai Gune, parque de la Runa, Iruñea.
Incidencias: actuaciones organizadas dentro de la programación Herri Sanferminak de Gora Iruñea!  1 Hora y 1 hora y 40 minutos de duración –respectivamente-. Recinto a rebosar Público entregado. La noche finalizó con la actuación de E.T.S.

Sí se puede. Es posible sacar adelante otro modelo festivo. Otro modo de entender y organizar la fiesta, he aquí la principal enseñanza que nos brindó la presente visita al Jai Gune organizado por Gora Iruñea!, espacio alternativo concebido para los conciertos de corte más alternativo que, plenamente consolidado e integrado en la Fiesta –a tenor de lo visto, del histórico reventón registrado-, recogiendo el espíritu del 12 años atrás censurado recinto de las txoznas, acogió el domingo las actuaciones de Kashbad y Berri Txarrak. Sus multitudinarios conciertos, organizados a partir de las 20.00 como interesante alternativa frente a la tauromaquia impuesta en las tardes sanfermineras: como en tantas otras partes, de capa caída en Iruñea entre la juventud. Con más y más  división de opiniones a su alrededor dicho presunto arte.
Comandados por la insigne Sorkun Rubio, los primeros en comparecer fueron Kashbad, de actualidad este 2014 por su regreso tras un buen número de años de parón. Banda de referencia en la segunda mitad de los 90, los citados demostraron encontrarse en excelente forma artística, sacando adelante de modo pletórico un concierto en el que alternaron temas de entonces, extraídos de los tres discos que llegaron a grabar, y de ahora. De arrakala, exitosamente publicado meses atrás, mostrándose incisivos, vanguardistas y rompedores. Como siempre. Haciendo gala de portar argumentos musicales sobradamente interesantes como para volver.
A continuación, una hora de reloj después (el encierrillo es mucho encierrillo: hubo que esperar a las 22.00 para retomar la música en directo), llegó la actuación más relevante de la presente programación: la de los preclaros Berri Txarrak, a día de hoy la formación de Nafarroa más iconoclasta e internacional.
En continuo proceso de crecimiento y aprendizaje desde 1994, año de su fundación, y a pesar de los cambios de alineación vividos, sin dejarse ni las formas ni la esencia por el camino, los comandados por el talentoso Gorka Urbizu encendieron la mecha –y las gargantas de los presentes- con temas como Betiko leloaren betiko leloa y Stereo, sonando enlazados y como un cañón antes de que lo hicieron otros de sus diferentes trabajos, celebrados y coreados de forma igualmente incontestable: Kezkak, Ez dut nahi, Achtung!!!, Oreka, Denak ez du balio, Tortura nonnahi o Maravillas, dedicado a la memoria de víctimas como Germán Rodríguez o Maravillas Lamberto y con el que los de Lekunberri parecieron terminar. Pro no, aún quedaban más: el tema de estreno Etsia entre ellos.
Nada ni nadie, ni la Final del Mundial de Brasil tan siquiera pudo con la capacidad de convocatoria de Berri Txarrak, formación que, por cierto, ya protagonizó un llenazo en Los Fueros en Sanfermines de 2006, sin que ello le haya servido de argumento para volver al epicentro sanferminero. Banda que el domingo, a las orillas del Arga,  protagonizó un concierto épico, dando un golpe maestro sobre la mesa. Un toque que debería remover cimientos y conciencias. En el año de su 20º aniversario, hacia arriba y todavía subiendo los citados.

6/7/14

1994 – 2004, 20 AÑOS (Y MÁS) DE ROCK Y SANFERMINES



La música es el oxígeno de los Sanfermínes. El motor que posibilita el latido de la fiesta, hasta el punto de que sin su mágica combustión de sonidos y ritmos no se podría concebir su celebración. Así pues, a nadie ha de extrañar que la música, en sus diferentes manifestaciones, siempre haya tenido una muy privilegiada presencia estos días: ya facturada de día por La Pamplonesa, las txarangas de las peñas, gaiteros, txistularis o por la variada cohorte de artistas callejeros, ya de noche: además de por estos, por los de las orquestas. Y desde finales los 70, por grupos de rock de todo pelaje y condición. Todavía faltaban unos años para que el género arraigara y brotara en Sanfermines con todo su esplendor, pero la semilla quedó echada y bien echada.

UN POCO DE PREHISTORIA

Fruto del empuje de incipientes rockeros y aficionados (en cualquier orden de la vida el pueblo siempre ha ido por delante de las Instituciones) ya han pasado décadas desde que el rock comenzara a sonar en Sanfermines, dando fe de ello actuaciones como las de Miguel Ríos o La Orquesta Mondragón en la Ciudadela, en los primerísimos días de los de 1978. O las de grupos locales como Kaifás, Tubos de Plata y Motos un 5 de julio de 1980 en Antoniutti. O las de estos últimos y La Polla Records en Los Fueros en 1983, incluidas en el programa. O fuera de este, 1984, la voluntariosa y caótica organización en el Jito Alai del Sanferminiko Inferno Rock, citas nunca contadas al gran público pero sin las que no hubiese sido posible la organización años después de otras, como las organizadas a partir de 1992 por las txoznas en Yanguas y Miranda: verdadero punto de inflexión a nuestro juicio para la inclusión a partir de 1996 de conciertos en la programación oficial.

SANFERMINES DE 1986, CONCIERTOS OFICIALES Y CONTRACONCIERTOS

Dicho año el Ayuntamiento programó dos conciertos de rock, no resultando del agrado de nadie su decisión: mucho menos de los sistemáticamente ninguneados rockeros locales. Y eso que en el segundo de ellos figuraban nombres como los de M.C.D. o Eskorbuto, algo impensable hoy en día. Así pues, ¿cuál fue la respuesta ciudadana? Contraprogramar dichos actos con dos conciertos populares, uno contra el organizado el día 11 con Yo qué sé, Osiris, Necrofilia, Camelot, Kontuz-Hi! y Memphisto, y otro contra el del día 14, con Ad Hominen, Danba y los ya citados M.C.D. y Eskorbuto. Para el primero de los contraconciertos, celebrados los dos en Antoniutti, se anunció la presencia de grupos como Jotakie, Virus de Rebelión o Barricada –el día 11-, contándose para el segundo con bandas como Ultimatum, Cicatriz, RIP o Tijuana in Blue. Como anécdota diremos que en el primero parece que sólo llegaron a actuar los liderados por El Drogas, pues alguien tuvo a bien cortar la manguera del sonido. Respecto al del 14, dentro de la anormalidad propia de la época, diremos que, celebrado a escasos metros del concierto oficial, transcurrió con total normalidad.

1994 – 2004 TIEMPO PARA LAS TXOZNAS Y LOS FUEROS

En 1992 el Consistorio decidió cambiar el emplazamiento de las txoznas, sitas hasta 1990 en Pío XII, siendo el nuevo enclave elegido la explanada de Yanguas y Miranda; toda vez que había que hacer que la gente fuese hasta allí, alguien tuvo la idea de montar actuaciones en directo. Y así fue como empezó la programación de conciertos, tocando techo y quedando plenamente consolidado dicho espacio alternativo entre 1995 y 2001.

La fusión de reivindicación y espíritu festivo –algo tan habitual en nuestra tierra-, el éxito de los conciertos programados bajo dicha premisa, sirvió, junto con otros acicates –seguramente-, de involuntario motor para que a partir de 1996 alguien propusiera montar conciertos de forma regular en Los Fueros, recinto que desde entonces ha acogido numerosísimas actuaciones: a artistas foráneos –principalmente- como, imposible citar todos, Los Suaves, Rosendo, Bunbury, Fangoria o incluso Fermin Muguruza en 1999, difícil de creer su inclusión a día de hoy. Artista este, por cierto, que repitió en las txoznas en 2001, último año en el que se permitió su instalación: el montaje de un semillero muy bien organizado y gestionado, razón por la que tal vez se prohibió.

Llegados a este punto, ¿a qué conclusión llegamos? Pese a que en otras ciudades ya se organizaran conciertos con motivo de sus fiestas patronales, a esta: que la actual programación sanferminera nunca estará lo suficientemente agradecida a quienes comenzaron a organizarlos en Yanguas y Miranda; y mucho menos aún, a la Corporación que aquel año, 1992, obligó a cambiar el emplazamiento de las txoznas. 


GRUPOS LOCALES Y SANFERMINES: CODA FINAL

Respecto a la presencia en los últimos 20 años de bandas locales en las fiestas, más allá de lo ya dicho añadiremos que solo en contadas ocasiones han sido cabezas de cartel. Principalmente en el recordado recinto de las txoznas, por donde, entre decenas y decenas más, pasaron formaciones como Kojón Prieto y los Huajolotes, Buitraker, Hemendik At!, Cuerno de Chivo, Skalariak o Marea, quedando relegados la mayoría de los grupos locales llamados a tocar en Los Fueros a asumir el papel de teloneros. Y en los últimos años incluso otro rol peor, el de verdaderos convidados de piedra, a la vista de cómo se programaron sus conciertos: incluso con horas de antelación respecto a los de los grupos principales. Bueno, por no recordar lo acontecido en la denominada Carpa Rojilla en 2005, cuando los grupos locales invitados, dos por noche, se vieron abocados a actuar tras las estrellas del cartel.

Así pues, ¿principales gestas protagonizadas por nuestras bandas? El paso por Los Fueros con honores de jefes de cartel de nombres como Ritual de lo Habitual, Tijuana in Blue, Koma, El  Columpio Asesino, Berri Txarrak o Barricada, quienes, al igual que en tantas cosas, también se llevan la palma a la hora de sumar comparecencias de grupos navarros en dicha plaza, habiendo estado presentes en 1996, 1998, 2000, 2004 y 2007. A modo de reivindicación del censurado espacio de las txoznas, retomado su espíritu en 2013 por el Jai Gunea de Gora Iruñea!, para terminar diremos que Barricada también pasaron por ellas en 2001, protagonizando un gran concierto.

USTED ES EL VISITANTE Nº